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miércoles, 10 de septiembre de 2014

DONDE ACABAN LOS MAPAS de Ana Belén Rodríguez Patiño



 “La tinta, al impregnar el pincel, lo dota del alma; el pincel, al utilizar la tinta, la dota de espíritu.”
(Shitao)



Como buen Trotero,  a uno le gusta recorrer caminos y ver hasta dónde le llevan sus patas. Y como buen vagamundo, hacerlo sin seguir una ruta preestablecida ni marcarse un final para su caminar, la meta está allá dónde mi corazón se sienta en casa…aunque sea provisional.  Cuando he observado en alguna ocasión una de esas bolas del mundo, lo primero que se me ha venido a la cabeza bueno, lo segundo, jugar a hacerla girar ha sido mi primera intención es que el mundo es muy pequeño, que los continentes están a salto de gato y los océanos a tiro de ovillo ¡Giras y giras la bola del mundo y ahora tocas con las zarpas Europa, y acto seguido has llegado a Asia! me encanta ese poder que parezco tener, el poder de acercar el mundo a mi nariz con un solo giro.

Cuando estas “vagamundeando” por ahí, es cuando te das realmente cuenta de las distancias, de esos kilómetros reales que nada tienen que ver con la proximidad de los países en la giratoria bola del mundo, de un mundo que parece componerse de mil mundos más; trotas y trotas y el paisaje cambia tanto como la tierra que pisas, tanto como si de repente hubieras caído en un vórtice que te transporta a un universo distinto ¡cuántos mundos caben en el Mundo! Pero entonces ocurre algo mágico. Aparecen las personas que habitan estos mundos, y es en ese momento cuando te das cuenta realmente que siendo tan distintos, todos tenemos en común mucho más de lo que imaginamos, que esa bola del mundo, gira y gira para acercarnos lejanas tierras, a través de la proximidad de sus gentes…
No sigo mapas, no pongo límites ni fronteras a mi trotar, pero tal vez, solo tal vez, me hubiera gustado ser uno de esos exploradores que recorriendo el mundo a lo largo y ancho, dieron forma en un mapa al mundo que nos rodea y que solo nosotros podemos hacer girar.


Pero solo tal vez…



“DONDE ACABAN LOS MAPAS, es una novela sin fronteras ni límites que nos lleva a seguir un camino que tan solo está escrito en nuestros corazones, y son estos los únicos que pueden saber, cuando hemos llegado a nuestro destino; Destino  que comenzó a hilarse cual tela de araña, decenas de años antes de saber si quiera, que un buen día, estaríamos deambulando por el mundo en busca de nosotros mismos, a través de otros que vinieron antes que nosotros.

Ana Belén Rodríguez Patiño nos lleva de la mano hasta un mundo donde tienen cabida muchos otros mundos y una historia, hecha con historias, que latentes, esperaban el momento de poder unirse unas con otras para dar sentido a lo vivido y a todo lo que está por vivir, un viaje que comenzó hace cincuenta años y que no acabará hasta que el mapa de los corazones marque el punto de llegada.

Un libro apasionante, escrito con la perfección y sencillez que observamos  en un cuadro de Zhan Daqian, expresionismo chino con la fuerza de los colores del país asiático y el trazo ligero de occidente, una historia que mezcla perfectamente tradición y modernidad a través de un lenguaje tan natural como estudiado en sus términos y conceptos, sin restar en ningún momento  ni un ápice de interés a la narración, aunque se nos descubran temas e ideas totalmente desconocidos para el lector occidental; lejos de servir de relleno a una historia en sí apasionante, Ana Belén ha encontrado la forma a través de su escritura, fina y exacta, de lograr apasionarnos más todavía por la novela y por un país que a priori, nos queda muy muy lejos.

Intriga, aventura, misterio, pasado, actualidad, viajes y una preciosa relación amorosa,  son las puntadas con las que Ana  Belén Rodríguez hila una historia apasionante, que nos lleva a través de una montaña rusa emocional a descubrir la vida de un anciano profesor chino, cuya identidad es tan difícil de conocer, como trepidante y arriesgada será  la manera de descubrirla y emocionante el subirse al carro de semejante periplo de misterios, dudas, preguntas sin respuestas, oscurantismo, verdades y mentiras. Pero para ello entra en la vida del anciano, Alicia Aliorte ¿O es el anciano profesor quien se adentra en la vida de la joven?

Una  gaditana en París, que conoce a un profesor chino huido de su país, que junto a dos italianos, dos parisinos, una colombiana y un misterioso y apuesto británico-asiático, juntan, cruzan, enmarañan  y ponen patas arriba sus vidas para desentrañar un misterio que dura ya cincuenta años; nada es lo que parece y alguien no es quien dice ser, acción y sorpresas,  que lejos de hacernos ver  el final de la historia como quien busca el fin del horizonte en un mapa esta, con cada acontecimiento, cada descubrimiento, nos lleva a un nuevo misterio y a mil preguntas sin respuesta. Acción, peligro, emociones a flor de piel, dudas, carreras y recuerdos, muchos y dolorosos recuerdos los que atenazan a los protagonistas.
Y un hombre anciano con tanto dolor guardado, como sentimientos dormidos.
Realmente es una historia apasionante, tanto, que el lector una vez haya empezado a leer la primera página, ya no podrá dejar de hacerlo hasta que llegue al final.


¿Final? solo el corazón puede decir cuando ha llegado a su destino.”






DONDE ACABAN LOS MAPAS


Editorial Palabras de Agua


ISBN: 978-84-941332-7-5



UNA RESEÑA DE Yolanda T. Villar

©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

jueves, 11 de septiembre de 2014

ENTREVISTA CON...Ana Belén Rodríguez Patiño




“¿Por qué vivo en la colina verde-jade?
Río y no respondo. Mi corazón sereno:
Flor de durazno que arrastra la corriente.
No el mundo de los hombres,
bajo otro cielo vivo, en otra tierra.”

(Pregunta y Respuesta, de LI PO)


GATO TROTERO: Tengo que darle la enhorabuena por su novela, Ana Belén, es un placer para los sentidos leerla; está magníficamente escrita, la narración es impecable, atrayente, casi hipnótica si me lo permite, tanto por los personajes como por la trama. Los primeros están perfectamente definidos, tanto, que a una le parece que sean personas reales, de carne y hueso, que en cualquier momento te los vas a encontrar por la calle y entablar conversación con ellos. Se saborea la comida, se huele el té, se palpan las localizaciones, se visualiza cada lugar, cada calle, cada rincón por dónde se mueven, se sienten las emociones y los miedos de sus personajes; y como le decía, la trama engancha desde el párrafo uno, tras esto hay un duro trabajo de estudio, recopilación, y por supuesto, de mucha pasión por su trabajo Ana Belén. ¿Cómo nació Donde acaban los mapas, fue un parto largo, duro, o el dolor no tiene memoria cuando la criatura ya está en sus brazos?

ANA BELÉN R: Muchas gracias por tus palabras, Yolanda. Me alegra ver que te ha gustado, de verdad. Gracias de nuevo. Contestando a tu pregunta, te diré que fue un parto delicioso y deseado. La novela nació a partir de un relato corto. Le conté el argumento a una amiga y ella me dijo que de ahí podía salir una buena novela. Después, y durante semanas, desarrollé personajes, tramas, nuevas historias paralelas…
Disfruté mucho escribiendo todos los días, creando argumentos, los giros, los personajes, documentándome… Tardé dos años, pero con intervalos, ya que dejé el manuscrito reposar, tuvo varias etapas de correcciones, etc. Y una vez que la criatura ve la luz, eres las escritora más feliz del mundo.

La protagonista, Alicia Aliorte, una joven llena de inquietudes y bastante inquieta busca su lugar en el mundo donde ser feliz, o tal vez busque un mundo donde no sea necesario quedarse en un lugar para serlo. Cádiz, Londres, Viena, Gales, China ¿Qué le une a  cada uno de estos lugares y que sean ellos los elegidos para recrear la historia? Una conquense criada en Madrid elije Cádiz como lugar natal para su protagonista…

Las mujeres gaditanas son muy valientes y desenvueltas, y en ocasiones tienen que echarse a sus familias a la espalda para salir adelante. Esto concordaba perfectamente con el carácter de la protagonista. Alicia es una mujer a la que no le da miedo empezar de nuevo una y otra vez, un personaje lanzado, que arriesga y no teme involucrarse en situaciones conflictivas o conocer gente misteriosa. Por otro lado, Cádiz es una ciudad que me gusta mucho, así que también es un pequeño homenaje a esa tierra. Respecto al resto, están escogidas por mero gusto personal. Me encantan los libros “viajeros”, que hablan de muchos lugares. Como anécdota, sí te diré que escogí Viena por mi madre, ya que era su ciudad preferida. 

China nos resulta a todos un país enigmático, lejano, de costumbres arcaicas, personas cerradas y herméticas a todo lo extranjero, personas unidas a sus tradiciones casi genéticamente. Usted nos la presenta como un gran y desconocido gigante que alberga en su interior un corazoncito que late, siente y padece, a través de Jing Tao y su historia historias, si me lo permite nos acerca ese gran misterio asiático y nos demuestra que no somos tan diferentes unos de otros, aunque sean miles de kilómetros y milenios de tradición los que nos separen ¿Qué la enamoró  de este gran país? ¿Cuándo se sintió atrapada en ese misterio que siempre ha envuelto a su cultura? yo confieso que Mao y sus ideas, en época de instituto y universidad nos atraparon a todos.

Mao es un personaje histórico ambiguo, con muchas luces y sombras. Si bien sacó a muchas zonas de China de la Edad Media en la que se encontraba a principios del siglo XX, lo hizo a un coste altísimo. Más o menos predicaba aquello de “el fin justifica los medios”. Mi novela no es histórica ni un ensayo, aunque existe una crítica manifiesta.  Quería trazar a partir de ello un escenario muy marcado para encuadrar a los personajes. Toda la cultura china es fascinante, pero su Historia sigue siendo una gran desconocida.

Un país con un largo historial a sus espaldas de guerras, injusticias, asesinatos impunes, dolor, adoctrinamiento, de repente quiere pedir perdón y restablecer la memoria histórica sin trampa ni cartón, sin añadidos ni falsedades. Una piensa que naturalmente esto solo pasa en la ficción, pero al mismo tiempo no puede evitar soñar con que esta idea un día sea un hecho ¿Se imagina que eso pasara en España, dónde las consecuencias, secuelas e injusticias de aquella barbaridad llamada Guerra Civil, aún colean y parece que tanto gobierno como la mayor parte de la sociedad pretenden que se olvide de una vez por todas, sin pedir perdón ni aclarar ciertos hechos?

Nuestra guerra aún está demasiado reciente para que el dolor se supere por completo. Dentro de unas cuantas generaciones, seguro que sí. Ochenta años no es nada para una fractura tan grande. Pero ahora todavía todos tenemos un pariente que murió fusilado o en el frente, o que sufrió el hambre o la represión, y eso se arrastra en el seno familiar durante toda la vida. En mi novela hablo de una posibilidad que es ficción y que veo muy difícil que se produzca en la actualidad. Los gobiernos nos lavan sus trapos sucios en público ni suelen hacerlo internacionalmente.

Historiadora y guionista, escritora. Tres conceptos que son una auténtica bomba de relojería una vez unidos para expresar y dar a conocer tantas y tantas cosas que han quedado en el olvido colectivo, en la memoria de un pasado que pocos quieren recordar ¿Es usted consciente del poder y la responsabilidad que tiene entre sus manos, Ana Belén? yo la admiro enormemente, una de mis pasiones son esas historias no contadas oficialmente sobre la Guerra Civil y sobre todo en mi tierra, la suya, Cuenca, historias que mis abuelos me contaban desde pequeña y hasta hace muy poco, con el fallecimiento del último, no dejaban de sorprenderme y maravillarme ¡Que poco nos han contado y cuantas cosas morirán con los pocos que quedan ya de entonces! ¿Este tema representa para usted también una pasión, Ana, o más bien es una curiosidad histórica? Sus libros sobre el tema hablan de que hay apasionamiento más allá de la mera “profesionalidad” de una historiadora.

He dedicado quince años a estudiar la Guerra Civil, y tengo hechas más de 200 entrevistas a gente que vivió la guerra, de un modo u otro, para mi tesis doctoral, trabajos para la Junta de Castilla-La Mancha, ayuntamientos, patronatos y documentales. La guerra en mi ciudad encerraba muchos mitos que yo había escuchado de niña. Era como un fantasma que infundía terror. Cuando crecí y supe que era una de las pocas ciudades que aún no tenía estudiada esta época, me decidí  abordarla. Fue muy complicado por la dispersión y escasez de documentación. Tardé nueve años en concluirla y hoy sigue siendo uno de los libros más vendidos en las librerías de Cuenca, además de pedirse desde otras ciudades españolas o del extranjero. En mi caso, estudiar la guerra supuso una mezcla de pasión, curiosidad por desentrañar misterios y una evidente vocación de historiadora. 

Relatos, poesía, novela, libros especializados, teatro  ¿En qué registro se encuentra más cómoda Ana Belén, o la comodidad  en sí es el poder moverse por todos ellos, sin etiquetarse ni ponerse límites?

Me han gustado todos en su momento. Poesía hace muchos años que no escribo, aunque en mi prosa está muy, muy presente. He desarrollado pocos relatos, aunque no me fue mal y me premiaron varios. El mundo del teatro es muy duro y es el único al que seguro que no voy a volver, y colaboraciones en libros ya no hago: ni cuentos, ni artículos… Me quitan el tiempo que quiero dedicar a lo único que ahora, y en los próximos años, me interesa: escribir novela. Soy historiadora de vocación, y durante muchos años he disfrutado de ese trabajo, pero la investigación histórica la traslado ahora a la ficción. Lo bueno de la novela es que te permite muchas licencias y eso es también muy divertido.

No sé si la pondré en algún  aprieto o tal vez desvele algún secreto, no sé, pero tengo una curiosidad ¿Y una película sobre su libro? ¿Un salto detrás de la gran pantalla para seguir contando historias poco corrientes de personas aparentemente muy normales? Del corto al largo ¿Hay un trecho, Ana Belén?

Pues qué te voy a decir, que me encantaría verla en pantalla grande. Tengo muy clara mi novela en imágenes, la veo una y otra vez como en una película. ¡Directores del mundo… llamadme! En cuanto a poderla dirigir yo, también lo he pensado e incluso comencé el guión hace más de un año, pero las localizaciones y viajes lo hacen costoso si no se tiene una buena producción detrás. Pero no desespero. Sé que la historia gustaría mucho en cine o en serie de televisión.

Un sueño, una idea, un horizonte no tan lejano, o tal vez una meta a conseguir.

Tengo ideas para escribir durante años, así que espero seguir narrando historias que emocionen a los lectores. Ahora estoy con mi segundo libro, pero tengo ideas ya para el tercero. ¿Mi sueño? Lo estoy cumpliendo: escribir y leer durante la mayor parte del día. Y una meta: ver mis novelas en otros idiomas y plasmadas en televisión o en cine. Espero conseguirlo.

 Una pesadilla, un temor, un agujero negro en el que no desearía caer ni ver caer a los demás.
Siempre se tiene miedo a las dificultades económicas. Sé bien lo que es eso y no me gustaría ver en ellas ni a mi peor enemigo.

Y por último Ana Belén ¿Cabe un gato avispado y blanquinegro en alguna de esas historias que aún están por contar? (risas)

En mi próxima novela salen gatos en varias escenas. No tienen protagonismo, pero están como homenaje al mundo felino, jejejeje…

Gracias por todo Ana Belén, ha sido un placer inmenso leerla, disfrutarla, conocerla y sobre todo aprender a su lado. Le deseo siga cosechando muchos éxitos con su novela  “Donde acaban los mapas”  y mucha suerte, o mucha mierda, para la próxima novela,  que espero que no tarde mucho en publicar.
Gracias por su tiempo
            
Gracias a ti por esta estupenda entrevista y por tus bonitas palabras.




“Nubes —tinta que borra a medias las colinas.
Lluvia blanca —el granizo rebota en la cubierta.
Un ventarrón terrestre barre con todo y se va.
Al pie de la torre el agua se ha vuelto cielo.”
 
(Tinta Derramada, SU TUNG-P’O)



UNA ENTREVISTA DE Yolanda T. Villar


©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

martes, 7 de enero de 2020

Las aventuras del joven Bécquer, Ana Belén Rodríguez Patiño.

Las aventuras del joven Bécquer:
Gustavo Adolfo y el misterio de los esqueletos andantes.


Gustavo Adolfo y el misterio de los esqueletos andantes.
Las aventuras del joven Bécquer.
   Leer de nuevo a Ana Belén Rodríguez Patiño es un deleite sumo, la autora me conquistó hace mucho con Donde acaban los mapas, una historia trepidante y cargada de acción y misterio que me mantuvo en vilo durante toda la lectura; entonces llegó Todo mortal, novela con la que se hizo con el Primer Premio Mujer al Viento, y bien merecido sin duda alguna, y ya sucumbí por completo a su pluma, su estilo y sus historias. Pero rizó el rizo y publicó El mensajero sin nombre, y entonces ya me quedé ¡Ojiplática, boquiabierta y con las patas vueltas! acción, misterio, suspense y la Sevilla del siglo XIX, y con un personaje sin igual que ya aparecía en Todo Mortal pero que en esta última tomaba gran protagonismo: Gustavo Adolfo Bécquer. Ni  más ni menos. Y es que los que conocemos y leemos a la autora, sabemos de su admiracíón por el poeta sevillano, así que no nos ha extrañado en absoluto, casi diría yo que lo esperábamos con expectación, una novela con el poeta como protagonista absoluto.

   Gustavo es un niño imaginativo  e inquieto, su creatividad no tiene límites, y esto le lleva a meterse en más de un problema, sobre todo en casa, en donde a parte de su hermano Valeriano, el resto de la familia está harta de sus historias y sus "amigos invisibles", pero ¿En verdad lo son? Gustavo tiene un don especial, puede ver y oír cosas que al resto de los mortales les resulta inverosimil e imperceptible. Hace un tiempo que recibe la visita de Plata, un duende algo alborotador pero muy divertido, y tampoco falta Néstor, un pianista fantasma que le da por tocar serenatas al llegar la noche, pero a Gustavo parece no importarle, más bien al contrario, espera la visita de sus amigos sin perturbarse por su presencia.
   Pero un buen día, paseando por las calles de Sevilla ve algo realmente asombroso: un esqueleto con capa y yelmo pasa delante de sus narices, como Pedro por su casa; Gustavo, sin dar crédito a lo que está viendo decide seguirle y  entrar en la Catedral tras el fantasmal caballero medieval, el cual no es el único esqueleto que ve dentro, mezclados con la gente como si tal cosa, y sin que estos se den cuenta de nada. Decide preguntarle sin rodeos al esqueleto quienes son y qué hacen allí.
   Comienza entonces para Gustavo Adolfo una aventura sin igual, tendrá una misión muy importante que cumplir, un gran misterio que resolver y viajará a sitios en los que ningún mortal haya estado jamás: Los cruzados negros y su capitán Mateo Alfaz le necesitan para encontrar un libro secreto, y el joven emprenderá un viaje alucinante y peligroso, pero no lo hará solo, Julia, su mejor amiga, y Sigfredo el Tartuco le acompañarán ¿Que qué es un Tartuco? ¡Ay hermosos, tendréis que leer esta alucinante novela para descubrirlo! pero os aseguro que os encantará, los libros y una antigua y misteriosa biblioteca tendrán mucho que ver. Y más que leer.

   RESUMIENDO: Una novela de corte juvenil y cargada de misterio que no solo hará las delicias de los más jóvenes y les acercará a la figura del gran poeta Gustavo Adolfo Bécquer, es un objeto de deseo para los amantes del escritor y de las historias de fantasmas decimonónicas, Romanticismo en estado puro con toques actuales sin que el espíritu del XIX se vea alterado. Ana Belén  Rodríguez ha construido una historia de fantasmas y misterio con un protagonista sin igual, tan magnífica que cuestas creer que no haya salido de la pluma del maestro sevillano y haya sido escrita en pleno siglo XXI. No esperaba menos de la escritora conquense, suspense y acción sin tregua, ¡bravo Ana! y no podemos quedarnos sin saber más del joven Bécquer y sus aventuras, le pido encarecidamente a la autora que se ponga a escribir más ya, sin dilación alguna, que deje lo que tenga entre manos y se ponga a ello, sin descanso. Respìrar está muy sobrevalorado...
Recomendadísimo.



LAS AVENTURAS DEL JOVEN BÉCQUER
Gustavo Adolfo y el misterio de los 
esqueletos andantes.

Ana Belén Rodríguez Patiño.



©Todos los derechos reservados.



lunes, 2 de septiembre de 2019

El mensajero sin nombre, de Ana Belén Rodriguez.

El mensajero sin nombre

Reseñas El Gato Trotero.

«Este libro esconde la obra de un asesino... ». Con la primera frase de este inquietante mensaje, escrito en la última página de un único y enigmático ejemplar, se abre el misterio que nos llevará a descubrir quién, y por qué, ha cruzado media Europa en el siglo XIX para matar al dictado de unas láminas. 
Es también la historia de un inspector de policía obsesionado con el caso, el desengaño de un poeta inglés, amores intemporales o los sueños de gloria de un joven Gustavo Adolfo Bécquer, que pasará a convertirse casi en detective para desentrañar qué ocurrió en Sevilla en las décadas anteriores.
El mundo del coleccionismo y los avances científicos en París, Sevilla, Madrid o Berlín. Ficción y realidad, literatura y sentimiento en la cima de una época regida aún en España por el recuerdo del Romanticismo.

Reseñas El Gato Trotero.


  Tener la visita de Ana Belén Rodríguez en este blog es como recibir a esa compañera que te brindó su amistad y te prestó ayuda en aquel primer trabajo en el que tu experiencia brillaba por su ausencia, pero tus ganas y su confianza en ti hicieron el resto y todo fue más fácil;  y es que la autora fue una de las primeras personas que confiaron en este Gato y le entregaron sin temor su primera novela, Donde acaban los mapas, una primogénita que se convirtió en un talismán para este blog, todo fue más fácil a partir de ese momento. Agradecimientos aparte, Ana Belén ha demostrado con creces de lo que es capaz con papel y pluma, dejándonos boquiabiertos ante cada nueva novela, superándose tanto en la narrativa como en las tramas, subiendo tanto el listón que la veo usando pértiga en lugar de bolígrafo la próxima vez.
   
 Vuelvo a usar una de mis frases hechas favoritas para transmitir lo que sentí una vez tuve la novela en mis manos: se me hicieron los dedos huéspedes; esto quiere decir que la impaciencia me pudo y me puse a leerla casi sin esperar a sacarla del envoltorio, vamos, sacarla y leerla bajo la parra dejando claro que ese día, al menos, el que quisiera comer se tenía que buscar la vida: yo me bajaba del mundo para ponerme a leer. Y eso hice, leer como si no hubiera mañana. 
   No os voy a engañar, sabía de antemano que la novela me iba a gustar, pero la cuestión era ¿Me gustaría tanto como las otras? la anterior llegó a meterse en mi cabeza de tal manera, que tiempo después de haberla leído seguía pensando en ella, sus personajes, la trama, incluso que hubiera querido saber mucho más de alguno de ellos y de sus circunstancias ¡Nena, que manera de estrujarme el cerebro pensando en lo que no se contaba, tanto como en lo que leí! ya sabéis, como me falta imaginación...
   
   Y tal y como me imaginé, comienzo leyendo el prefacio y ya estoy enganchada ¡Pero es que las hay que escriben para provocar! pues va la señora y en la segunda página anota: Este libro esconde la obra de un asesino. Y es probable que un día venga a buscarlo. Si esto no es provocar literariamente que venga el dios Thot y lo vea.
   Pronto nos encontramos con el asesino despiadado que busca su libro, o más bien, algo que esconde el mismo, y para ello no duda en matar cruelmente, ya sea para obtener información o para dejar un mensaje en sangre a quien pueda interesar; estamos a mediados del siglo XIX, envueltos en avances y progreso, ciencia y tecnología, la fotografía moderna lejos de los anticuados daguerrotipos y calotipos está a punto de irrumpir para quedarse, el mundo entero está subido en el tren del progreso. Sin embargo aún queda mucho de oscurantismo, supercherías, miedo a lo desconocido entre la mayoría de la población, y la inestabilidad política no ayuda mucho al bienestar social, la inseguridad ciudadana sigue siendo el mayor de los problemas a los que policía, políticos y los propios ciudadanos han de enfrentarse; una bomba de relojería a punto de explotar. 
   A una situación ya bastante difícil e insegura, se le une la tensión y el miedo que provoca un asesino en serie suelto por la ciudad de Sevilla, cosa que parece preocupar poco a las autoridades mientras estas muertes sean de mendigos o borrachos, algo habitual por otra parte; pero todo cambia cuando esas muertes tienen que ver con el ataque a un anticuario francés y la fuga del asesino en busca de su ansiado objeto por el que ha dejado claro, que está dispuesto a matar a quien sea. Desde Berlín a Francia, pasando por Sevilla  y Madrid, el lector se ve envuelto en una acción continua y frenética entre asesino y el extraño combo que representa la policía y algunos de los más famosos coleccionistas tantos patrios como extranjeros.
  A esta trama de infarto, sorpresas y vaivenes narrativos, se une una fotografía espléndida, casi radiográfica, de la sociedad del momento: se vive Sevilla, se recorren sus calles, se tose en los tugurios de mala muerte y se deja una envolver por los efluvios de los viejos libros que cubren estanterías, paredes y hasta habitaciones enteras de los más que afortunados poseedores del saber de siglos y siglos. Madrid, Luanco, nuestra presencia en estas ciudades es inevitable tras dejarnos llevar por la precisa pluma de la autora, que recrea en nuestra mente lugares y  parajes  tan reales que podemos tocarlos con los dedos. Es fascinante como logra Rodríguez Patiño plasmar la exhaustiva información y documentación que posee y novelarlo de tal manera que cuesta saber cuando se trata de realidad y cuando de ficción, es realmente magistral, creo que justamente es este Don suyo el que me sedujo desde el principio, el hacerme dudar si estoy leyendo una historia o parte de la Historia.

  Ana Belén nos presenta un fino encaje de bolillos del que en un primer lugar solo vemos una cantidad ingente de esos artilugios de madera que se cruzan unos con otros en lo que parece no tener orden ni concierto, como un juego de malabares o un truco de prestidigitador, sin ser conscientes que tras esos dedos que enlazan y entrelazan bolillos e hilos, se está formando una delicada y compleja puntilla que no es otra que una historia tan tremebunda como magnífica, todo tan bien engranado y rematado...y es que la autora no da puntada sin hilo, es más,  va un paso más allá y borda con precisión y maestría un manto -digno de la Macarena por su vistosidad y calidad- literario en el que personajes, descripciones, geografía y argumento conforman una novela de suspense histórico tan difícil de urdir como satisfactoria de leer, un éxtasis retórico brutal, orgásmico si eres fan absoluto del género y la época. Y doy fe que yo, lo soy. Ea.
   
   La narración se divide en tres partes, subdivididas en capítulos cortos, más un prefacio y un anexo; en ella, como si de un puzzle se tratara, vamos poniendo piezas, sin seguir un orden inicial, dando forma a la imagen según encajamos los fragmentos, uno tras otro, aunque haya momentos que no sepamos cual será el próximo siempre encontramos una pieza que encaje en el lugar adecuado. Es un deleite y todo un trabajo de sagacidad ir reuniendo esas piezas e ir tratando de encajarlas, aunque la autora siempre va unas piezas por delante, haciendo de la sorpresa y el misterio un acicate sin igual para el lector. 
   No os voy a contar nada de los personajes, lo siento, pero es que ha sido tan enigmático el ir conociéndolos y amándolos u odiándolos según se terciaba, que no os voy a quitar ese placer, ni os voy a decir el nombre del asesino para que al igual que yo, lleguéis a él con las mariposas en el estómago que tuve yo. Es lo justo. Tenéis que disfrutar el proceso. Pero si os diré que encontraremos a un personaje que tanto autora, como esta que os cuenta, adoramos, y está claro que es una debilidad sobre todo para Ana Belén, pues si he dicho que encontraremos, en realidad quería decir reencontraremos, y es que ya lo vimos, aunque no como uno de los protagonistas como es ahora el caso, en su anterior novela  Todo Mortal, y estoy hablando nada más y nada menos que de Gustavo Adolfo Bécquer. Ahí es ná. Y no son estas las dos únicas novelas en las que encontraremos al poeta, y en breve, la tendremos también aquí en el Gato. Así que si os digo que es una debilidad de la autora, es por algo.
   No va  a ser el único personaje con el que nos reencontremos de la anterior novela, pues Emilio Bravo hará de nuevo aparición y sabremos todo lo que, como os dije más arriba, me quedé sin saber. Pero tranquilos, que no se vayan las manos a la cabezas  aún, se pueden leer ambas novelas por separado, sin problemas, no vayan a empezar ya las fugas, que os conozco; es recomendable leer ambas, pero no condición sine qua non.



   Sabía que no me iba a defraudar y que sería una lectura que disfrutaría, si tenía alguna duda sobre si estaría a la altura o no de sus antecesoras, ya ha quedado más que resuelta la duda: no está a la altura, las supera ¡Bravo, Ana Belén! tus hijos te salen de órdago. 


EL MENSAJERO SIN NOMBRE
 Ana Belén Rodriguez


©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS