lunes, 20 de enero de 2020

El Ómnibus perdido de John Steinbeck

El Ómnibus perdido

John Steinbeck reseñas


Por La Pelipequirroja.

   Este año he decidido sumergirme de lleno en los Clásicos, los adoro, los disfruto y me reconcilian con el mundo; ando apática, tristona y desencantada con muchas cosas a mi alrededor, necesitaba desde hace tiempo algo que me insuflara alegría e ilusión, y quien yo consideraba culpable de mi apatía (Blogosfera) y descontento, me ha dado la solución: los buenos retos sobre Clásicos  que hay en la blogosfera. Así que con Steinbeck me estreno en el reto "Nos gustan los Clásicos " de Un Lector Indiscreto. Ya os he dicho que se trataba de buenos retos, y este, es uno de los mejores, boto a bríos. 
   Cuando se trata de elegir un libro entre los muchos escritos por un gran autor, sobre todo cuando hablamos de Clásicos, suelo darle bastante vueltas a la elección; para otras personas puede que sea fácil, todo lector tiene sus favoritos y siempre hay alguno, dos o tres como máximo, que destacan sobre el resto. Yo no puedo elegir según lo que me hayan gustado más o menos, cuando un autor me gusta y me llega al alma, le soy fiel y devota aunque en ocasiones tenga que perdonarle algún que otro desliz literario; yo me guío por sensaciones, recuerdos, momentos, imágenes que la historia haya dibujado en mi cabeza e incluso, aromas. En una ocasión, elegí un libro para un  trabajo de clase porque cuando lo vi en el escaparate de la librería y lo observaba como si fuera la primera vez que veía un libro, de la pastelería de al lado emanaba un aroma intenso a vainilla y naranja...Seguro que os he dejado ojipláticos y a más de uno con las patas vueltas, lo se, pero es que así soy yo, me muevo por impulsos y sensaciones. 
  Cuando de entre las obras de un escritor que cuenta con títulos como "Las uvas de la ira" "Al este del Edén" o "De ratones y hombres" una se decanta por "El Ómnibus (autobús) perdido" es que hay un fuerte vínculo emocional  con la novela: fue el primer libro que me regaló mi chico, que a su vez había pertenecido a su abuelo, con el que estaba muy unido y había perdido hacía poco ¿A qué ahora lo entendéis? es así de simple, pero de bonito (Claro que no le dije que ya lo había leído y que teníamos en casa un ejemplar desde hacía más de treinta años...) 

    "El Ómnibus perdido" es una novela  del Premio Nobel de Literatura 1962, John Steinbeck, que fue publicada por primera vez en 1947, cuando todavía pesaban mucho las pérdidas de la II Guerra Mundial, efectos que quedan patentes en la novela y su atmósfera depresiva.  
    Una novela de personajes, se podría decir que el argumento brilla por su ausencia, como si el autor hubiera subido al autobús un puñado de personas tan distintas entre ellos como parecido es el descontento soterrado  que albergan en su interior, y les da rienda suelta para expresarse y relacionarse entre ellos sin poner límites ni seguir un guión establecido  ¡La novela es vuestra, escribidla a vuestro antojo! parece decirles. Y en efecto así parece que lo  hagan.

   Juan Chicoy es un mexicano que ha logrado alcanzar el sueño americano. Perfectamente integrado en la vida y costumbres del país, es poseedor de un área de servicio en Rebel Corners que sirve de base para su negocio como conductor de autobús, uniendo las ciudades de San Juan y San Isidro  en California; vive con su pareja, Alice, una mujer mayor que él que no está pasando por su mejor momento, preocupada y amargada por la idea de envejecer y no resultar atractiva para su pareja, se deja tentar demasiado a menudo por el alcohol, mal compañero de viaje, que empeora su depresión y sus miedos.  Incapaz de tomar las riendas de su vida, y sometida por voluntad propia a los designios de Juan, es prácticamente un esperpento de si misma; Juan la quiere, teme por ella,  pero ya no es más que un lastre que le ata a un país que ya ha dado de sí para él todo lo que podría dar, y añora volver a México. 
   Junto a la pareja, encontramos a Norma, la camarera y un joven ayudante de mecánico, "Pimples",  con un serio problema de acné  que merma su confianza en sí mismo, desea que las chicas se fijen en él y que su jefe le trate como el adulto que en realidad es, es más, su sueño es enrolarse en el ejército y servir a su patria.  Norma aspira a ser actriz de Hollywood, imagina su vida futura llena de lujo y fama, pero en realidad está anclada a su trabajo al cual es incapaz de renunciar por temor de no conseguir sus sueños; la vida pasa y ella sigue soñando mientras se marchita en Rebel Corners.


   Una avería en el vehículo obliga a conductor y pasajeros a pasar la noche en el área de servicio, una primera parada en la que se verán obligados a soportarse, pues al reiniciar la marcha, un puente que amenaza con venirse abajo será el punto de inflexión que lleve a todos y cada uno de ellos a hacer balance de sus vidas y a relacionarse con el resto, personas de todo orden y condición y con sus propios problemas y vaivenes emocionales a cuestas. 
  
   Entre los pasajeros tenemos a Ernest Horton un ex combatiente en apariencia seguro de sí mismo y con muchos planes para el futuro, pero su carácter se ha agriado y se ha transformado en un cínico de gran ambición; en contraposición tenemos a Pritchar, directivo industrial con buenas intenciones que choca frontalmente con el desencanto del  ex soldado. Lo acompañan su mujer y su hija, Bernice y Mildred, un matrimonio en crisis  y una hija guapa que rezuma sexualidad reprimida por los cuatro costados. 
   Camille, una atractivísima mujer que pronto atrae la mirada y el deseo de los hombres y la desconfianza e incluso temor, de las mujeres; se sabe guapa y no duda en valerse de ello para compensar la dureza e injusticia de una vida que detesta pero que es la única que tiene. Por último tenemos a un anciano amargado y gruñón al que le queda poco de vida, Van Brunt, no tiene ningunas ganas de relacionarse con el resto, pero les necesita y dependerá de ellos más de lo que les gustaría.


   Steinbeck teje una una complicada red en la que los personajes interactúan bajo la opresión que ejerce una situación forzosa, la de verse aislados y condenados a relacionarse; estas relaciones de amistad, de recelo, temor, desconfianza, van cambiando y evolucionando, creando la verdadera historia de una trama inexistente ¿Qué importa si los pasajeros llegan a su destino ni cual sea este? al autor lo que le interesa es experimentar con un grupo de personas cada uno de su padre y de su madre, ponerlos en situaciones límites y ver que sucede; varias perspectivas de un mismo problema, sentimientos sobre la mesa, problemas al descubierto, sueños y deseos,  y  que sea el lector el que saque conclusiones y tome partido.  
   Un viaje a ninguna parte, una huida hacia adelante sin poder dejar de mirar atrás, sin poder ver lo que hay detrás de cada curva. Una novela soberbia. Brutal. Excelente.


EL ÓMNIBUS PERDIDO
John Steinbeck
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jueves, 16 de enero de 2020

En sueños fue, de Úna Fingal.

En sueños fue


Úna Fingal
En  sueños fue, Úna Fingal

   Tenía muchas ganas de leer de nuevo a la escritora catalana Úna Fingal, ya hacía demasiado tiempo que no me sumergía en una de sus magníficas historias, y es que si algo tiene Úna es la capacidad casi hipnótica de meternos en sus novelas desde las primeras líneas; con ella ya ni me planteo si logrará atraerme o no, directamente pienso en cómo lo hará esta vez. Así de segura me hace sentir la autora. La conocí con La canción del Bardo, una maravillosa historia ambientada en la I Guerra Mundial, y terminé de enamorarme de sus letras con Tú, tan lejos. en esta ocasión una saga familiar y muchos trapos sucios que esconder, nos llevaban hasta la Barcelona de los años 20 ¡Y ya sabéis lo que me gusta a mi una saga familiar, sagas como sogas al cuello! las familias y sus devaneos, trapicheos y secretillos.  Si, placer absoluto.
   Cuando tuve entre mis manos estas novela, me dije a mí misma: es una portada muy bonita, tal vez demasiado, huele a romanticismo que embriaga, pero ¿logrará aturdirme? vamos, confía en Úna, te sorprenderá de nuevo, seguro, siempre lo hace, no va a escribir un pastelito de novela sin más, lo sabes, así que comienza a leer y a ver por donde nos sale esta vez...alea jacta est.
   París, 1920, un talentoso pianista vive enclaustrado en el viejo Château de la familia, el cual ha ido pasando de generación en generación; lejos de ser un millonario excéntrico, Paul Clermont ha demostrado con creces su gran talento para la música, convirtiéndose en un reputado concertista ...hasta que dos hechos traumáticos logran convertirlo en un fantasma a ojos de la sociedad y en un prisionero de sí mismo y en su propio hogar. Nada queda ya de su fama como pianista, ni rastro de su vida social, tan solo una sombra que vaga por su gran y solitario castillo, pesada carga que arrastra con él como si se tratasen de férreas cadenas ¿Qué le ha pasado a Paul? ¿Cuándo se truncó su vida de esa manera? ¿Porqué guarda tanto rencor y dolor en su corazón? ¿O es que ya no  es capaz siquiera de sentir? sabemos porqué se esconde en la actualidad, pero desconocemos qué originó ese retiro y esa amargura. Un misterio, me gusta.
   Entonces aparece en su vida una extraña joven, herida y amnésica, no es capaz de recordar ni su nombre, por la que la llamarán Bluebell debido a una florecilla azul que lleva prendida en el pelo. Nada se sabe de ella, el doctor Baudin, médico del dueño del Château, la atiende y comienza sus pesquisas sobre la muchacha, pero nada logra averiguar al respecto, la joven parece salida de la nada, así que con la esperanza de que recobre la memoria y ella misma pueda contestar a las preguntas que todos se hacen, Paul decide que se quede en el castillo mientras se recupera, pero eso si, siguiendo unas normas estrictas impuestas por él mismo. Pero la joven no tarda en traspasar todas y cada una de las barreras que el pianista ha interpuesto entre ambos, lo que desata el enfado del anfitrión y el desconcierto de  Bluebell; no pasa inadvertido para todos, tanto para el matrimonio de trabaja para el señor Clermont, el médico, el asesor y el mismo dueño, que la muchacha esconde algún secreto, hay algo raro en ella, distinto, misterioso, enigmático ¡Y a mi me gusta un enigma cosa fina! su forma de hablar en ocasiones es muy extraña, su forma de expresarse es distinta a la que jamás hayan oído y utiliza palabras desconocidas para todos ellos. Si, una muchacha enigmática sin duda.
   Y como no podía faltar en toda buena historia, necesitamos a un villano, o dos en esta ocasión. El antiguo representante de Clermont y un pintor de éxito crecido en sí mismo, atractivo y seductor, ambos tienen un objeto de deseo, y lo intentarán conseguir cueste lo que cueste: a uno le mueve el rencor y la venganza, al otro, su ego dañado. La acción está servida. Se masca la tragedia.
   Debo reconocer que esta novela de Úna Fingal ha resultado más romántica de lo que imaginé, y aunque el amor siempre está presente en sus novelas, es la fuerza motora que mueve el mundo, en esta ocasión ha sido más protagonista que en anteriores ocasiones. Pero no, no penséis que me ha disgustado o no he disfrutado de la novela ¡Para nada! sin ese romanticismo nada hubiera tenido sentido en la historia, ni hubiera habido misterio, ni hubiera existido enigma y sobre todo, no hubiera sido una lectura tan apasionante como lo ha sido; si, no se ni porqué dudé durante ese milésima de segundo inicial, la autora lo logra de nuevo y en las primeras páginas: me ha tenido enganchada a su historia durante horas, sin interrupción, no pude dejar de leer hasta llegar al final, casi 200 páginas con el alma en vilo intentado averiguar qué pasaba con el misterioso pasado de Bluebell y si Clermont volvería a reencontrarse con el suyo ¡Apasionante! aunque en un momento puedo llegar a saber el posible "origen" de la joven, quedaban muchas incógnitas por resolver y sin duda alguna, el final es ¡Alucinante! será que tengo las defensas bajas o que la edad me está haciendo más sensiblera, pero tengo que reconocer que el romanticismo en esta ocasión, me ha cautivado. Si hasta sonrío cuando  rememoro el final...y qué final. 


CONCLUSIÓN: Úna Fingal crea una historia de amor en pleno inicio de los años veinte del siglo pasado, en un escenario inmejorable: París; y con unos personajes de gran fuerza y perfectamente definidos, personajes en que los buenos lo son a pesar de todo y los malos lo son a todas horas e increscendo. Romanticismo y misterio en una novela apasionante de principio a fin. Muy recomendable para amantes del género romántico que buscan emociones nuevas. Me ha gustado mucho. 



EN SUEÑOS FUE.
Úna Fingal.

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lunes, 13 de enero de 2020

Adiós a las Armas de Hemingway.

Adiós a las armas.


Ernest Hemingway.

Por La pelipequirroja.


   Novela publicada por primera vez en 1926,  una relectura de vacaciones que me viene como anillo al dedo para el Reto de las Inquilinas, Clásicos grandes y pequeños, no podría haber elegido mejor para comenzar este reto y estrenarme con el NIVEL 1 del mismo: Clásico con adaptación cinematográfica.
   Llegué a la novela tras haber visto la película con un Rock Hudson jovencísimo y maravillosísimo, mi madre era una admiradora absoluta del actor y del cine clásico, y en casa no nos la perdíamos cada vez que la echaban por la tele; fue tras ese primer visionado de la película, a comienzos de los ochenta, cuando esta que escribe era joven y lozana, cuando reparé en que había visto ese título en un libro que mis padres tenían en la librería del salón. Recuerdo que me puse a leerla ese mismo verano, durante las vacaciones, en casa no me ponían ningún tipo de veto en literatura excepto que los libros  que no estuvieran dentro del programa escolar, había que leerlos en vacaciones o durante convalecencias. Si, fingí alguna que otra vez catarros breves para leer ciertos libros. Pecata minuta. 

   Nos encontramos en Italia, en plena I Guerra Mundial, el teniente americano Frederic Henry, conductor de ambulancia, nos cuenta de primera mano la historia, narrador de lujo que nos cuenta los hechos tal y como suceden, casi como una crónica periodística (no en vano se trata de una novela prácticamente autobiográfica) pero también tenemos la suerte de ser testigos de primera fila de sus pensamientos y sentimientos, involucrándonos en la trama, como si fuéramos observadores a pie de trinchera. A su vida llega una enfermera cuya relación entre ambas empieza casi como un juego, un entretenimiento, y acaba por conquistar sus corazones; Katherine, al igual que Frederic, se ven afectados por unas circunstancias fuera de lo común, y es que la Guerra hace extraños compañeros de fatigas, e incluso de cama, despierta y trastoca sentimientos que en  otra situación no se hubieran dado. Las Guerras son  un "impasse" en las vidas de las que los sufren, a pesar de las muescas que dejen en la piel y los trastornos en la mente, son como pequeños pero intensos momentos que magnifican los sentimientos y vivencias; todo lo que empieza acaba, y lo que la guerra crea,  el armisticio tapa con un fino velo. 

   Frederic, voluntario en el ejército italiano  como conductor de ambulancia, conoce a Katherine Barkley, enfermera en el hospital inglés de la ciudad, y se enamora rápidamente de la guapa británica; ella hace apenas un año que ha perdido a su prometido en el campo de batalla, y encuentra en las atenciones del joven americano una bonita distracción de sus cuitas y penas. Ese peculiar juego del amor resulta gratificante para ambos, ella recobra la ilusión por la vida, y él se olvida de la dureza del campo de batalla; ambos parecen salir ganando.   Entonces Frederic resulta herido gravemente en las piernas, y Katherine pide el traslado al hospital en el cual va a ser intervenido el joven; es allí en donde su relación se intensifica, el dolor y la crueldad de la guerra les resulta ajena en esos momentos, solo cuentan ellos y nada más.    Pero nada dura eternamente y el Teniente Henry debe regresar al frente, dejando a la enfermera con una promesa de amor y un futuro por delante a su vuelta, y es que ella no lo esperará sola...no hay nada más romántico y enternecedor en estos momentos. La guerra no da tregua y un terrible suceso en pleno campo de batalla trastoca los planes de la pareja,  al menos de momento, Frederic ha de tomar una decisión difícil, pero es vivir o morir. 


   Un final que me duele tantas veces lea el libro, tantas veces vea la película, puede que previsible, o tal vez así me lo parezca tras varias lecturas, bello y triste, como la vida a veces, tantas veces. Que no nos engañe la historia de amor, es una novela dura y fuerte, el autor no duda ni escatima en medios para transmitirnos su opinión sobre las guerras, esas que todo lo matan, que todo lo marcan, hasta el amor. Atrapa y engancha, te hace vibrar, te hace sentir vivo, te hace temer la muerte, te hace temer la vida. Brutal, sencillamente brutal.




He dudado hasta el último momento si traer la película del 32  con un magnífico Gary Cooper, o la del 57 con un también maravilloso Hudson, de verdad que no lo he tenido claro hasta que me he puesto a escribir. 



   La nostalgia y los recuerdos de antaño me han podido. He elegido la de Hudson por ser la primera que vi, Segunda adaptación cinematográfica de la novela homónima de Hemingway. La primera la dirigió Frank Borzage en 1932. y la que más veces visionamos en casa pues era la favorita de mi madre, así que va por ella.       Con unos protagonistas de lujo en sus papeles principales: Rock Hudson como Frederic Henry, y Jennifer Jones como Katherine Barkley, sin olvidar a un fantástico Vitorio de Sica que fue nonimado al oscar por su papel, y la dirección de Charles Vidor, la película no podía haber sido mejor ejecutada, sin olvidarnos de la fidelidad al libro homónimo, cosa que se agradece y mucho, sobre todo cuando el libro forma parte de tu Librería del Corazón. 
  Si te gustan los clásicos del cine americano, las buenas historias, los grandes actores del viejo Hollywood, no te la puedes perder. No te la debes perder. 



                                                                       
ADIÓS A LAS ARMAS

Ernest Hemingway

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