lunes, 25 de marzo de 2019

Kichay, Alejandro Romera

Kichay. Alejandro Romera.


¿Es posible enamorarse de unos pies?, ¿puede un pequeño niño transformar el mundo?, ¿podría ser capaz un león de abrir cerraduras?, ¿qué harías si en tu manos cayese un libro infinito? Las cosas no siempre son lo que parecen. El mundo está lleno de sucesos sin sentido y nos aferramos a la lógica con frecuencia para intentar comprenderlos, pero ¿dónde está la frontera entre lógico e ilógico, entre fantasía y realidad? El conformismo, la obsesión, la rebeldía o el arrepentimiento son algunos de los temas que encontraremos en estas páginas. Quince textos para bucear en lo más hondo de nosotros mismos y reflexionar sobre nuestra esencia y nuestros actos.



Reseñas El Gato Trotero.
   Hacía ya bastante que tenía este libro a la espera de ser leído, normalmente los libros que están en el Ebook tienen que esperar algo más que el resto porque de normal sufro migrañas bastante fuertes que se acrecentan al leer o mirar durante un buen rato una pantalla, así que si quiero "pasear" por la blogosfera y alguna que otra red social, la lectura en digital tiene que esperar si o si, y si últimamente le sumamos el problema ocular del ojo izquierdo que sigue sin solucionarse, leer se convierte casi en un suplicio 😢😢😢 pero tras revisar la lista de libros pendientes en digital, vi que estaba demorando demasiado este, ya era excesivo el retraso en su lectura, así que durante el finde decidí dejar internet y mis adoradas películas clásicas de lado por un día y leer al fin Kichay, que ya estaba bien.

   El que se tratara de un libro de relatos me lo hizo más fácil, todos ya sabéis a estas alturas lo mucho que me gustan, sea cual sea el género, son como pequeñas  novelas, grandes historias concentradas en pocas páginas; para que una historia corta se convierta en un buen relato, a mi entender, precisa de mucha maña y buen hacer para saber conjugar la "escasez" de páginas y la calidad del cuento, lograr que un relato no nos sepa a poco, o se quede inconcluso precisa de talento, os reto a intentarlo, no es nada fácil, una historia con una buena presentación, personajes definidos, desarrollo atrayente  y final redondo ¡Ahí es ná! pero cuando se consigue, el relato se transforma en una preciosa novela corta, sin necesitar nada más, para mi es mejor menos páginas si se cuenta mejor una historia ¿Cuántas veces habéis dicho eso de "le sobran páginas a esta novela"?  una buena historia no necesita cientos de páginas necesariamente, es como hablar y hablar y no decir nada. 
   Pero como un relato se quede "corto", insustancial, confuso o resulte precipitado, su corta extensión no lo salvará de ser aburrido cual discurso de Castro, aquellos que duraban horas y horas...y eso es lo que me pone a la defensiva cuando leo por primera vez a un autor en estos menesteres. Y con todas esas sensaciones pero con buena predisposición, me puse a leer.

   Son 15 los relatos que encontramos en el libro, 15 relatos son muchos relatos por cortos que sean (el libro tiene poco más de 70 páginas), nos dan para mucho, pues normalmente no suelen ceñirse a un solo género, si no que suelen combinar varios géneros, algunos me gustan más que otros ya de entrada, pero esto es normal, nos pasa a todos, y solo leyéndolos se puede opinar con conocimiento de causa; los leo de un tirón, uno tras otro, los quince, y llego al final con la sensación de haber leído varios libros, cosa que en mí no es nada raro pues suelo llevar dos o tres libros en ristre a la vez.

   Encontramos relatos disparatados, otros trágicos, alguno doloroso de verdad; desde una guerra, pasando por el dolor de una ausencia, y alcanzando incluso la demencia, los relatos se van sucediendo una tras otro como si viéramos cortos de cine, pues todos son muy visuales, más que leer parece que estemos en una sala de cine, viendo una proyección tras otra, como en un Festival de Cine, cada historia es lo suficientemente atractiva para no hacernos caer en el aburrimiento o las ganas de salir de la Sala de cine para estirar las piernas, permanecemos sentados leyendo, como el que lo hace frente a una gran pantalla, hipnotizados por ella sin notar la presencia del resto del público. Como el que lee un libro en la tranquilidad de su hogar. 
   No puedo contaros mucho más de cada uno de ellos, no poseo el don de los buenos escritores de relatos, y mi resumen desvelaría más de lo que debería hacer, necesitaría tantas palabras para contaros lo que no debo contaros, que esta reseña sería ¡15 largas reseñas! os lo he dicho, no tengo el don de la brevedad, como ya habréis descubierto. Pero si que tengo que decir que mis favoritos han sido Tres de agosto, Soldado de plastilina y Rencores eternos.
   Podría dar la impresión de tratarse de un Cajón de sastre, relatos dispares y disparatados, cortos y uno tras otro sin orden ni concierto, pero os aseguro que no se trata de eso en absoluto, todos tiene principio y fin definidos, enlazan perfectamente con el resto y como dirían los cantantes, la temática empasta perfectamente en todo el libro, pues la muerte está presente prácticamente en todos ellos, de una u otra manera los protagonistas han de enfrentarse a ella, a sus coletazos o su devastación. 
   Lo bello y lo triste, que plasmó Kawabata.

 CONCLUSIÓN: 15 pequeñas novelas escritas con maestría y sencillez, el autor, Alejandro Romera, consigue crear atmósferas y personajes muy visuales, con fuerza, consiguiendo el golpe maestro y personal al final de cada uno de ellos, logra sorprendernos 15 veces, y eso ya son veces.
Una lectura tan rápida como gratificante, si no lees algún relato más de una vez, y otra, y otra...doy fe.
Una lectura más que recomendada, la falta de tiempo ya no es excusa, habrá que buscarse otra para no leer relatos, al menos, en esta ocasión. 


KICHAY
Alejandro Romera

Editorial Chiado

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lunes, 18 de marzo de 2019

El Ojo de la cerradura de Anabel Samani

El Ojo de la cerradura de Anabel Samani

Reseñas El Gato Trotero
El ojo de la cerradura

   Me encanta cada vez que descubro que entre esta variopinta familia de la blogosfera no solo hay grandes lectores, sino fabulosos escritores ¿Quién mejor que un ávido lector para lanzarse al mundo de la escritura? salvando las distancias es como un policía infiltrado entre Ángeles del infierno, no solo conocerá al grupo de cerca, sino también sus debilidades, estar en ambos bandos te da un conocimiento esférico de la situación, para bien o para mal. Ya os he dicho que había que salvar las distancias, o eso o tengo que dejar de ver películas de polis pijos metidos a rudos moteros.    Cuando Anabel Samani, nuestra querida Atalanta, se pasó al otro lado del espejo y encima me permitió mirar por el ojo de una cerradura y leer sus letras, casi salto y bato palmas, y digo casi porque palmear se me da muy bien, pero lo de saltar, como que estoy mayor para filigranas físicas, pero con el corazón salté como una fan enloquecida de los Tequila.    Sabéis que donde haya un cuento o un relato, allá que va la pelipequirroja, para luego deciros sin acritud visible que los relatos molan mucho -ya os he dicho que estoy mayor, y si, me quedé en el "flipas" y el "Cómo mola" - y que os animéis a leer más, y todo con una sonrisa de papel, porque en realidad estoy haciendo caras y pensando: si diga lo que diga no me van a hacer ni caso...creo que debería dejar de hacer reseñas tras ir al dentista, la anestesia me dura muuuucho tiempo y estoy a un tris de sincerarme tanto que acabaré dandoos mi pin de la Visa (bueno tampoco importaría, estoy en números rojos ¡Dichosa anestesia!) Como decía, me entusiasman los cuentos y relatos, y os aseguro que no tengo ninguna lista negra con los nombres de todos aquellos que decís que "no es vuestro género", quien dice os lo aseguro dice tal vez, así que me puse la mar de contenta cuando "El ojo de la cerradura"  se asomó por la pantalla de mi Ebook y me hizo un guiño, pues no llevaba ni dos párrafos leídos cuando ya me había enganchado a este cuento de terror ¡Siiii, Terrooooor! y es que no os lo había dicho -lo he hecho adrede, he dicho, primero les digo cuento y luego terror y se me van todos corriendo- pero no solo se trata de un super cuento super fabuloso, sino que es de super terror super terrorífico ¡Qué felicidad la mía! Ahora se lo que sienten los afortunados de la lotería de Navidad (nota a los Hados de la Fortuna: no quiero decir con esto que retire mi candidatura a Muchimillonaria de la loteria, gracias) y es que el disfrute con este cuento de Anabel Samani fue total, de verdad, como niña con Nancy nueva, o Barbie, o muñeca estereotipada que se lleve ahora.
   La prota no se nos identifica con ningún nombre, perfectamente podrías ser tú, o yo, bueno, tú mejor, que yo fuera de los libros soy muy miedica, como decía, buenamente podría ser cualquiera de nosotras (que no sea yo, que no sea yo, que no sea yo...)  pues el relato nos lo cuenta la propia protagonista, y lo hace casi mirándonos fijamente a los ojos, involucrándonos en su desasosiego inicial y terror posterior cuando tras un aparente día normal y corriente de trabajo, ha de regresar a la oficina a por su móvil olvidado ¡Dichosa tecnología que nos tiene esclavizadas! y entonces es cuando ¡Aaaaaah, qué miedo! sucede algo que, una cosa que, vamos que es el momento en que...¡No puedo contaros nada más! no es una artimaña para poneros y quitaros  la miel de los labios, es que no se puede contar nada más, ya os he dicho que se trata de un cuento, no de una novela, así que todo sucede en pocas páginas, y el suspense se inicia en el momento cero. Lo siento hermosos, no os puedo decir mucho más.   Sí puedo contaros que la trama es adictiva, tras regresar por el móvil la protagonista se encuentra con un momento tipo "qué hace una chica como tú, en un sitio como este" o como dicen en mi pueblo, "estar como gorrión en palo gallinero",  vamos, que inoportuna como la que más, pues descubre algo que no debería  y eso será su perdición; la desesperación y el terror que sentirá desde ese momento irán in crescendo hasta llegar a una angustia total por los sucesos que vivirá desde ese "inoportuno" instante.   Tendremos sutiles momentos de ligereza argumental con toques de humor que nos harán respirar tranquilos durante breves espacios de tiempo, pero intensos, cosa que se agradece a la autora, pues a mi parecer, estos descansos dan más fuerza todavía al terror que vendrá a continuación ¡Bravo, Samani, cómo me lo he pasado!  y para guinda de tan maravilloso pastel, un final muy bien rematado, y con alguna sorpresilla que se agradece mucho. 

   Anabal Samani lo ha vuelto a hacer, su pluma forjada en los fuegos de las lecturas de terror clásico nos ha dejado una pequeña gran obra maestra del cuento de terror. Yo de vosotros no me lo perdería...pero iría comprando un kit de reanimación cardiaca, tranquilos, como dijo Homer Simpson, estos cacharros se amortizan solos. 





EL OJO DE LA CERRADURA 

Anabel Samani

Blog de la autora.

©Todos los derechos reservados.

lunes, 11 de marzo de 2019

HOMBRES EN GUERRA, de Alvah Bessie

HOMBRES EN GUERRA, de Alvah Bessie


PORTADA-HOMBRES-GUERRA-ALVAH-BESSIE-EDICIONES B
Portada de Hombres en guerra, de Alvah Bessie



Con esta nueva novela, Ediciones B recupera uno de los relatos más detallados de las vivencias Frente Popular en su vertiente más singular, las de un soldado norteamericano, casado, con niños, que deja su tranquila vida en los Estados Unidos para luchar por la libertad, los valores en los que creía y por un pueblo, el español, que le era completamente ajeno. Desde la Brigada Lincoln, enmarcada dentro de las Brigadas Internacionales que apoyaron a la República, narra con sencillez los meses que marcaron toda su vida posterior, un periplo que evolucionó de la ilusión por cambiar el mundo al desamparo que produce la proximidad de la derrota.

Hablar de Alvah Bessie es hacerlo de un hombre de los de antes: uno de esos tipos sencillos, sin más pretensiones que seguir la voluntad de su corazón, que conseguían hacer pasar por hechos de andar por casa acciones verdaderamente heroicas. En una época como la actual, en la que predomina la reivindicación del reconocimiento personal y la batalla diaria por sacar la cabeza por encima de la del vecino, leer las vivencias del brigadista Bessie por las tierras ensangrentadas de la España del 38 confiere al lector una cura de humildad y resulta una suerte de bálsamo contra la estupidez ególatra, ya que de sus memorias no puede extraerse otra cosa que no sea la importancia del trabajo en equipo y del esfuerzo colectivo para sobrevivir en las condiciones más adversas.

Ochenta años después de su llegada a España, encontramos en este libro, inédito en España hasta hace apenas unos meses, un conjunto de recuerdos de todo tipo amalgamados conforme al hilo conductor de la línea temporal que va desde su llegada a Europa para cruzar la frontera pirenaica con la intención de combatir al fascismo hasta su amarga despedida de la España republicana, o lo que quedaba de ella, que por aquel entonces era bien poco, abandonada a su suerte por las grandes potencias mundiales (entre ellas los Estados Unidos de Roosevelt, quien luego se lamentaría de no dar apoyo a la República cuando estalló la contienda). Así, descubriremos a un nutrido grupo de hombres jóvenes (el autor era llamado entre sus compañeros Abuelo, porque era mucho mayor que los demás a pesar de contar con treinta y tres años) que llegaron desde todos los rincones de Estados Unidos, así como de países tan dispares como Canadá, Polonia o Italia, con la intención de alistarse en un ejército de desconocidos, en un país desconocido, por una causa común: la defensa de la legalidad de la democracia frente al dragón amenazante de los golpistas.

Resulta fascinante comprobar cómo por aquel entonces, el mundo todavía era movido por unas ideas románticas: libertad, igualdad, democracia... No tuvo que ser fácil abandonar el calor de tu hogar, de tu familia... y recorrer miles de kilómetros volando o atravesar unas montañas para poner tu vida en peligro y aceptar que la puedes perder, pero asumes que si eso sucede, lo haces con convencimiento pleno y sintiendo que la entregas por una causa noble. Aquellos eran hombres valerosos, capaces de, aún sintiendo las punzadas del miedo en sus entrañas, consiguieron dominarlas y mantenerse firmes en su convencimiento.

Este es también un libro en el que encontraremos un detallado lienzo de un país escasamente avanzado a los ojos de un norteamericano, cuyos habitantes, en su mayoría gentes del campo, sobreviven en un mar de carencias, y se alimentan de alimentos de escasa calidad; donde los trenes, antiguos y lentos, discurren por unas vías obsoletas; donde se fuma cualquier hojarasca reseca liada en un papel porque el tabaco hace mucho tiempo que se constituyó como un bien de lujo accesible para unos pocos.

 

HOMBRES EN GUERRA

Alvah Bessie



Ediciones B
ISBN 978-8466663632


Una Reseña de Santiago Navascués

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