jueves, 20 de febrero de 2020

Juguetes rotos, de Francisco Miranda de Rojas.

Reseñas


La Pelipequirroja.

   Necesitaba un cambio de registro inmediato, el tedio lector me estaba acechando de nuevo esperando que bajara la guardia para saltar sobre mí; últimamente la insatisfacción lectora "desperatus est" ;  fuera de mi sancta sanctorum , los Clásicos, pocas lecturas me satisfacen, siquiera logran atraerme lo suficiente para comenzarlas. La desgana se apodera de mí. 
    Cuando la última novela negra de mi autor favorito llegó a casa...la dejé en el escritorio con un mohín de "qué aburrimiento" ¡Novela negra, autor favorito! y pensé que era un aburrimiento. Si, necesitaba un cambio de registro para despertar la llama, o eso, o pediría el divorcio ¡Ay, la de problemas que causa la ausencia de verdaderos problemas! Así que tras mucho pensarlo entre las novedades de la Editorial, me llamó la atención una portada y una sinopsis, tanto que no podía dejar de apartar la vista de ese caballo de madera que había visto tiempos mejores. Me lancé no sin resquemor.
   El libro está dividido en dos partes. Una primera parte, la que más me ha gustado, en la que el autor de la novela, reputado psicólogo que se toma un tiempo sabático para escribir,  y que se hace llamar Howard Gordon,  -algo que no deja de extrañarme ya que vive en un pueblo español, pero sus razones tendrá el escritor para ponerse semejante sobrenombre, ahí no voy a entrar, y no por falta de ganas, mi ansia "cotillesca" no tiene límites- nos cuenta su infancia y juventud hasta el momento mismo de marchar a Madrid a estudiar Psicología. Ya me conocéis, mi alma de portera es insaciable, y conocer la vida y milagros de este jovenzuelo, hijo único de una acomodada familia bien, pero que requetebién, ya que su padre es notario, y todos sabemos lo que se embolsan estos -aquí tuerzo el gesto y froto dedo pulgar e índice, señal universal de "perras, muchas perras"- pues se pueden permitir vivir en una gran casa, con servicio doméstico y chófer uniformado con gorra incluida. 
   Aunque el autor no sitúa temporalmente la historia, esta misma, con sus costumbres, el día a día y varios detalles a lo largo de los años narrados, nos hace pensar en la década de los sesenta, tal vez los setenta; imaginad esos años en la España franquista, cuando todavía mucha gente pasaba tremendas penalidades económicas, un joven señorito, hijo de notario, al que nada le falta y sin embargo vive en una jaula de oro.  Con un padre al que no le preocupa mucho la vida doméstica, una madre absorbente y manipuladora, que vive pendiente del qué dirán y de las apariencias, Howard no tiene mucho que hacer excepto leer y leer, pasar el tiempo con  el chófer al que considera un verdadero amigo, y por supuesto, fijarse en la vida personal de los sirvientes, sobre todo de Lolita y Silvoso, chacha y chófer respectivamente. Asistiremos al despertar amoroso del joven, su primer fracaso sentimental, su enamoramiento obsesivo de su prima Begoña, como va dejando atrás al niño sobreprotegido y comienza a madurar y tomar sus propias decisiones, su huida a la capital en busca de una vida que cree que se ha perdido hasta ese momento, y al fin, realizar su sueño de convertirse en Psicólogo a pesar de las reticencias familiares. 


   En la segunda parte, Howard, ya convertido en psicólogo, nos cuenta varios casos que le han marcado, por una u otra razón, en su carrera profesional. De manera respetuosa, pero con humor, nos cuenta el curioso caso de un sacerdote al que un "desliz" con una feligresa le está pasando factura, o el de un maestro al que la palabra suicida, se le queda corta; una joven sirvienta a la que el señorito tira los trastos descaradamente, vamos, lo que viene siendo un  acoso laboral en toda regla. Una bailarina de striptease  llamada Lola Cañón, la cual no encuentra sentido a su vida, o una viuda alegre, demasiado alegre y pizpireta, por no decir fresca (ya lo he dicho), y entre un par de ellos más, mi favorito sin duda: La Mujer alucinada. Un juego de verdades y mentiras, de quien dice la verdad y quien miente. 


   ¿Qué tienen que ver ambas partes? en apariencia son muy diferentes, no parecen tener mucho en común, podría decirse que el autor ha escrito dos novelas cortas en una, así, sin más. Pero no es cierto. Me ha costado algo entender de qué iba esto, fuera de la atracción que ejercen los trapos sucios de familias ajenas y las miserias emocionales de otras personas.    Uno es quien es por todo lo que ha vivido hasta ese momento, por su educación, por su infancia, su juventud, las trabas que haya encontrado en el camino, las personas con las que haya compartido momentos, todo suma y en ocasiones resta en la vida; la procedencia no es tan importante a la hora de marcar tu destino, como la vida misma y las muescas que esta va marcando en tu culata. Ya sabéis: Yo soy yo, y mis circunstancias.  Una novela que nos hace sumergirnos en nuestro yo más profundo, bucear en nuestros recuerdos y sentir cierta nostalgia por lo que fue, e incluso, pensar en lo que pudo haber sido y no fue, pero siempre, por encima de todo, está lo que somos ahora. Con humor y sin reproches. Solo vivir. 


     Me ha gustado, la he disfrutado, falta me hacía. Es ligera de leer y reconforta, yo no le pedía más. Ideal para relajarse y ver que en todas partes, cuecen habas. 


JUGUETES ROTOS
Francisco Miranda de Rojas
Editorial Círculo Rojo
Adquirir la novela Aquí

©Todos los derechos reservados

miércoles, 19 de febrero de 2020

HABLA COÑO HABLA - MUESTRA DE TEATRO COMICOS 2020

Habla-Coño-Habla-Unaovarias
Habla Coño Habla, de Unaovarias - Cartel del estreno en Valencia

Llegaron de Valencia para revolucionar el teatro a orillas del Ebro. En el segundo fin de semana, las chicas de la compañía Unaovarias no dejaron indiferente a nadie (quizá lo mejor que le puede ocurrir a alguien que busca ocupar un lugar en cualquier disciplina artística) y desplegaron en las dos jornadas de viernes y sábado grandes dosis de humor y de reflexión, pues la obra pretendía concienciar a los espectadores acerca de la situación actual de la mujer como persona que trabaja, que vive e interactúa en un mundo hasta ahora fabricado con la horma masculina. Y para ello, buscan alcanzar al público a través de la risa, a veces irónica, para restarle dramatismo a muchas situaciones que, no por creerse superadas, realmente lo están.

La obra comienza cuando las cuatro actrices invitan al público a formar parte de la grabación de un posible programa de televisión llamado "Mujeres que quieren ser PERSONAS", a través del cual, una concursante será sometida a distintas preguntas relacionadas con la menstruación, los orgasmos femeninos o las pérdidas de orina... A medida que va acertando preguntas, la concursante va consiguiendo diferentes premios: cobrar lo mismo que un hombre, romper el techo de cristal... Con esta intención, de un modo descarado, directo y sin complejos, las valencianas rompen con todas las prohibiciones sostenidas durante siglos y tratan de recuperar para la figura de la Mujer el protagonismo perdido como parte indispensable y figura esencial de una sociedad que se vanagloria de ser la más avanzada de todas cuantas han sido.

Lejos de ser una obra que ataque al hombre como fuente única de todos los problemas que padece la Mujer (que hubiese sido lo fácil), la compañía sondea a las propias mujeres acerca de sí mismas, y les invita, cuando no les exhorta, a entenderse y comprenderse, a descubrir sus cuerpos, a aceptarse tal cual son, a ser libres, a respetarse a sí mismas como punto de partida de todo lo que tenga que ser, y a defender su posición en el mundo y sus derechos, a no bajar la guardia, a erguir con orgullo la mirada sin ceder ante nadie. Ese deseo de cuestionarse a una misma, de no victimizarse como justificación única de todos los males que les ocurren, es lo que le da categoría a una obra que de manera acertada pone el dedo en la llaga en los machismos que todavía hoy se mantienen y se consienten; en la doble vara de medir a hombres y mujeres en el ámbito laboral; en la violencia de género, estando aún hoy justificada por parte de la sociedad el abuso hacia una mujer por cómo vestía en el momendo de la violación. Incluso la acertadísima reflexión acerca de qué pudo ocurrir para que la figura femenina pasase de ser una diosa a ser una bruja en apenas unos siglos... La religión también dió la espalda a las madres de Dios.

La acción va dando saltos, mezclando pequeñas escenas cómicas siempre cargadas de un trasfondo importante y en las que utilizan el baile, la música y la poética de los torsos desnudos para transmitir sensaciones e impedir que la atención del espectador decaiga. Sorprende el uso de los colores durante buena parte de la obra, ya que las actrices visten de blanco inmaculado, puro, virginal, mientras que el único hombre en escena, que se encarga de la parte musical, viste su cuerpo con un negro impuro, corrupto, sucio. ¿Lenguaje simplista de buenos contra malos? Perfecto sin embargo con la selección del rojo intenso que lucen en el momento cumbre de la obra, cuando vemos a unas mujeres seguras de sí mismas, apasionadas y decididas: la Mujer que la sociedad de hoy necesita y que finalmente busca mostrarse tal cual es, sin accesorios.

A pesar de lo que nos pueda parecer, o que no se quiera ver, siguen dándose situaciones de esta índole, y mientras sigan ocurriendo, será necesario que Unaovarias sigan girando para visibilizar sucesos inaceptables en una sociedad que pretende ser igualitaria, tolerante y libre. De nuevo el teatro surge como elemento que no sólo entretiene, si no que busca, a través de la reflexión, el crecimiento personal de quien lo observa y lo escucha, y que quizá seamos otra persona cuando abandonemos nuestro asiento y crucemos el hall que conduce a la calle, a una realidad que puede ser cambiada si lo pretendemos.

Comencemos.

IDEA ORIGINAL: MARÍA SORRIBES
DIRECCIÓN: UNAOVARIAS
INTÉRPRETES: MARIA MARTÍ, ARANTXA LECUMBERRI, LAURA BELLÉS Y MARIA
SORRIBES
MÚSICA EN DIRECTO: SAMUEL EDUARDO OLIVARES
DISEÑO ILUMINACIÓN: JOSÉ PÉREZ PÉREZ
DISEÑO ESCENOGRAFÍA: NACHO FITO

Redacción:
Santiago Navascués


©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

lunes, 17 de febrero de 2020

Mi idolatrado hijo Sisi, de Miguel Delibes.

  Mi idolatrado hijo Sisí.


Miguel Delibes.


Por la Pelipequirroja.


   Me apetecía mucho comenzar este Reto porque el autor es uno de mis favoritos de toda la vida, tal vez sea porque fue de los primeros que leí de adolescente, el gran Miguel Delibes; Mi idolatrado hijo Sisí fue publicado por primera vez en 1953, una historia sobre esas crónicas familiares que tanto me gustan, ya sabéis, alma de portera y familia catastrófica de referencia. Aquí va mi pequeña aportación para celebrar el centenario del nacimiento del autor.

   Como  muchas otras veces en mi vida, llegué al libro a través de la película con un jovencísimo Miguel Bosé de protagonista, y yo, preadolescente impresionable donde las hubiera, me lanzé a la estantería de casa tras enterarme que dicha película estaba basada en un libro de Delibes ¡Y nosotros teníamos una colección del susodicho! solo quedaba que esta novela estuviera entre la misma...Et voilâ! allí estaba. Y allí comenzó mi idilio con el autor. Un amor imperecedero  y devoto como pocos.

   Cecilio Rubes, un cuarentón empresario de sanitaros, bastante egocéntrico y con menos fondo que un vaso chato, de dudosa moralidad y con ausencia total de amor al prójimo, es el cabeza de una familia destructurada en el que cada cual va por su lado sin pensar en los sentimientos ni necesidades del otro. Teniendo dinero, todo lo demás sobra; tan solo tiene un hijo, Sisí, sin oficio ni beneficio, malcriado, con dudosos valores humanos y digno hijo de su egoísta  padre. La madre, Adela, ni pincha ni corta en nada que tenga que ver con la educación de su hijo, pues Ceciliode  piensa que nadie mejor que él para pasar el testigo e infundirle sus turbios valores al niño, el cual ni siquiera asiste a clase, cosa de pobres y gente sin ambición, todo según Cecilio, claro; Adela, la cual vive en una constante humillación por parte de su esposo, el cual la considera inferior, ve como su hijo se pierde en un mundo de excesos y se convierte en un mimado insoportable sin alma ni conciencia, pero poco puede hacer ya por él, pues Adela no sabe ni que lugar ocupa ella en su propia casa. 

   Pese a la oposición de la madre, Sisí vive aislado y consentido, feliz según su padre, pero solo y sin amigos; llegada la adolescencia, esa educación sin límites y su insensatez, le llevan directo a una vida de desenfreno, malas compañías y autodestrucción. 

   Como contrapunto a la familia Rubes, están sus vecinos, los Sedín,  una pareja joven con nueve hijos, cuyos valores familiares son fuertes y prioritarios -cosa que incluso causa mofa por parte del prepotente de Cecilio,  que los considera patéticos y hasta cómicos- gente de ideas claras y fuerte arraigo familiar. 

   Aunque no podemos decir que esta sea una novela histórica, la trama transcurre a lo largo de ciertos periodos históricos de España, desde comienzos del siglo XX hasta casi el final de la Guerra Civil, trasfondos que nos sirven para perfilar y personificar a los personajes, poder entenderles mejor aunque no compartamos sus ideas o comportamientos.


RESUMIENDO: Una sátira moral, incisiva y tragicómica, en la cual el autor vallisoletano despliega sus mejores armas literarias creando personajes vivos, de personalidades marcadas, situaciones y momentos de la vida española de la época,  sociedad y costumbres retratadas con la perfección literaria de un maestro de las letras al que pocos hacen sombra a la hora de plasmar la vida en su cruda realidad, un observador en primera fila. Sin juzgar, sin sentenciar. Para mi, de las mejores novelas del autor. No solo la recomiendo, la considero fundamental si quieres acercarte a las letras del gran maestro Delibes.  Maravillosa.

   
Reseñas



MI IDOLATRADO HIJO SISÍ
Miguel Delibes.


©Todos los derechos reservados.