sábado, 31 de julio de 2021

FESTIVAL DE TEATRO DE OLITE 2021: BEAUTIFUL STRANGER

BEAUTIFUL STRANGER

 


Hay propuestas teatrales que son arriesgadas. Y lo son por voluntad propia de quienes las idean (como en este caso corresponde a Ion Iraizoz, Gloria March y Juan Paños), porque pretenden salir de lo convencional, romper con lo establecido y lanzarse a la piscina para probar nuevos enfoques, técnicas distintas, diferentes métodos para trasladarle al espectador las reflexiones que le quieren transmitir. En definitiva, llegar al mismo objetivo a través de otros caminos y otros vehículos sobre los que transitar. Puede que uno esté acostumbrado a viajar en su propio coche, o en tren o en avión, y si de pronto te proponen viajar a caballo, probablemente las comodidades no sean las mismas, pero la velocidad de los tres primeros te impide disfrutar del paisaje con la profundidad que te puede otorgar el paso de un equino.


En esta ocasión, los chicos de la compañía La Caja Flotante trajeron al escenario de La Cava de Olite una propuesta de ficción con apariencia autobiográfica que no es tal, pero que busca aparentarlo para introducirnos en un mar de dudas acerca de nuestro propio ser como personas, nuestra condición humana, nuestra forma de ser... La obra plantea, desde el recuerdo del cuarenta cumpleaños del protagonista, el repaso de una serie de acontecimientos que se dieron aquella noche, en un martes, cuando sus padres le mostraron un texto manuscrito por su madre cuando estaba en estado, a punto de dar a luz, en el que meditaba acerca de su próxima maternidad y que había permanecido guardado hasta entonces.

Con ese material como punto de partida, Ion Iraizoz, actor único del espectáculo se cuestiona, y nos cuestiona a los espectadores en una constante ruptura de la cuarta pared, sobre si somos realmente quienes queremos ser, si somos felices siendo nosotros mismos o desearíamos ser el vecino, o ese humano que camina al otro lado de la calle y al que le intuímos, por su expresión y su caminar, ajeno a los problemas que nosotros podemos tener. A partir de aquí, reflexiona también sobre la amistad, sobre las relaciones sentimentales y cómo las continuamos después de fracasadas... Nosotros somos nosotros porque es lo que vemos y mostramos a los demás, pero también somos esos que están dentro de nosotros mismos, que permanecen callados deseando mostrarse como lo que son: otros totalmente distintos a esos yo que mostramos públicamente... Toda una apuesta filosófica camuflada en numerosos gags, situaciones irreverentes, y contadas con un ritmo lleno de intermitencias.


A nivel técnico y visual, esta propuesta se muestra muy potente, pues a una cuidada iluminación suma el uso de cámaras en directo para involucrarnos en algunas escenas, videocreaciones participadas con el protagonistas bien resueltas, videollamadas en directo, grabaciones al público de Olite para hacerlos partícipes del espectáculo...  Son una infinidad de recursos, artificios digitales, los que utiliza esta compañía para aderezar el mensaje que, obsesivamente, pretenden lanzarnos y finalmente lo consiguen.

Beautifil Stranger es de ese tipo de obras que uno debe ir a ver por sí mismo, porque probablemente encuentre opiniones muy diversas e incluso contrarias. Lo que está claro es que no dejará a nadie indiferente, y eso ya suscita interés en sí misma.

REPARTO

Ion Iraizoz

EQUIPO ARTÍSTICO

Dramaturgia y dirección: Ion Iraizoz, Gloria March y Juan Paños

Autoría: Ion Iraizoz / Intérprete: Ion Iraizoz

Espacio sonoro: José Pablo Polo

Espacio escénico: Caja Negra Tam

Videocreación: Ainara Pardal

Mirada externa: Íñigo Rodríguez-Claro

Producción: La Caja Flotante

Distribución: Zeena Producciones

Cartel: La dalia negra

Fotos: Iker Lanz.

Beautiful Stranger es una producción de La Caja Flotante.  

Más información: www.lacajaflotante.com


Redacción y Fotografía:
Santiago Navascués

viernes, 30 de julio de 2021

FESTIVAL DE TEATRO DE OLITE 2021: NISE, LA TRAGEDIA DE INES DE CASTRO

 NISE, LA TRAGEDIA DE INES DE CASTRO


¡Qué alegría que existan compañías como Nao d´amores para seguir investigando y redescubriéndonos ese teatro renacentista que tan olvidado tenemos! Es increíble el trabajo tan exhaustivo que llevan realizando desde hace años en esta compañía para llevar a cabo montajes basados en textos antiguos y olvidados pero que hoy en día adquieren una actualidad y una potencia argumental que para sí los quisiesen muchos de hoy en día. No es de extrañar, por lo tanto, que en un Festival de Teatro como es el de Olite, en el que se cuidan mucho las obras seleccionadas y nunca se olvidan de ese teatro clásico que fue su génesis, esta compañía adquiera un barniz que podríamos tildar de fetiche y nos siga trayendo sus propuestas cada vez que tienen algo nuevo que ofrecer.


En esta ocasión, nos presentan la historia de Inés de Castro a los ojos del fraile Jerónimo de Bermúdez, un hombre que quiso dejar constancia de la injusticia que padeció esta mujer que vivió realmente y a la que le dedicó dos obras: Nise lastimosa y Nise Laureada. Y es que la historia de esta mujer ya de por sí fue una tragedia en sí misma, y a decir verdad no fueron necesarios muchos elementos literarios para adornar el texto.


Inés era una dama de compañía que llegó a la corte de Alfonso IV de Portugal para acompañar a la prometida del hijo de éste, el infante Don Pedro. Sin embargo, el destino quiso que Pedro e Inés quedasen prendados y viviesen una relación oculta y apasionada que desembocó en varios hijos y un matrimonio en secreto. A consecuencia del escándalo que supuso en la época una relación extramatrimonial con alguien ajeno a la realeza, el rey Alfonso sucumbió a las presiones llegadas desde la corte y mandó ejecutar a Inés. Pedro, al enterarse de ello, se sublevará contra su padre, y cuando éste fallece, recuperará el cadáver de su amada y la coronará reina.


¿Qué hubiese sido del teatro español si hubiese triunfado este tipo de textos, reflexivos y críticos con el poder, demostrando las intrigas palaciegas y la podredumbre moral de quienes rodeaban al rey (cuando no del mismísimo rey) en lugar del teatro que vino poco después con Lope de Vega, mucho más sencillo y aséptico, sin intención de cuestionar casi nada, con el ánimo de divertir y agradar sin molestar? Probablemente hubiese sido un teatro más próximo al inglés, al practicado por Shakespeare como gran pope representativo de unos textos que alejan a los reyes y príncipes de las virtudes de la santidad y los muestran humanos, con sus desaciertos, con sus pesares, sus conciencias zaheridas y castigadas por sus propios actos.

A nivel interpretativo, los actores realizan un trabajo fabuloso, destacando por su carga dramática Alba Fresno como una dulce Inés que, inocente, muere por la codicia palaciega; o de José Luis Alcobendas como Rey Alfonso, que cuestiona constantemente el asesinato que le incitan a cometer pues lo considera injusto al matar a alguien que no lo merece, y aún así lo ordena porque no consigue domeñar las presiones que le llegan. También destaca José Hernández Pastor, como corifeo muy lírico en contratenor, protagonizando varios pasajes del montaje para acentuarlos y cargarlos de dramatismo. Con su sola voz, si cerraban los ojos, los espectadores podían viajar en el tiempo siete siglos atrás. Sencillamente mágica.

El trabajo de dirección de Ana Zamora se percibe desde el primer instante de la obra, ofreciendo un plano clásico y principal  en el que se suceden las escenas, y otro secundario en el que se colocan los actores y los músicos que interpretan obras creadas para la ocasión pero con un sabor renacentista que se mimetiza perfectamente con el verso en el que se mueven los actores (introducir el verso original de un modo respetuoso pero sin someterse por completo a él es una condición indispensable en los trabajos de la directora) o con el fantástico vestuario que muestran los actores. En este último aspecto, el uso de los colores no es casualidad, utilizando el marrón sucio para los cortesanos, soldados, Rey y príncipe, y destinando exclusivamente el blanco puro para Inés y las músicos. El corifeo, que se mueve entrambos, tiene partida en dos su túnica con ambos colores, dotándolo así de un simbolismo especial.

No queda otra que recomendar encarecidamente a quienes tengan la oportunidad de verla, que acudan a presenciar una de las propuestas más atractivas del teatro producido en España en este año de pandemia, pues es tan diferente a lo habitual y tan extremadamente actual al mismo tiempo, que es de ese tipo de obras de las que hacen afición y crean nuevos espectadores asiduos. Buena falta hace.


REPARTO

José Luis Alcobendas, Javier Carramiñana, Alba Fresno, José Hernández Pastor, Natalia Huarte, Eduardo Mayo, Alejandro Saá y Isabel Zamora.

EQUIPO ARTÍSTICO

Dirección: Ana Zamora

Autoría: Jerónimo de Bermúdez

Dirección musical: Alicia Lázaro

Asesor de Verso: Vicente Fuentes y Fuentes de la Voz

 VestuarioDeborah Macías (AAPEE)

Escenografía: Ricardo Vergne

Iluminación: Miguel Ángel Camacho

Coreografía: Javier García Ávila / Asesor de máscaras: Fabio Mangolini

Ayudante de dirección: Verónica Morejón

Ayudante de escenografía y vestuario: Irma Martínez

Realización de vestuario: Ángeles Marín y Maribel Rodríguez

Realización tejidos artesanales: La Real Lana

Realización de escenografía: Purple Servicios Creativos

Realización de utilería: Ricardo Vergne / Miguel Ángel Infante

Dirección técnica: Fernando Herranz

Prensa: Josi Cortés

Producción ejecutiva: Germán H. Solís 

Distribución: Nao d´amores 

Nise, la tragedia de Inés de Castro es una producción de Nao d'amores y Comunidad de Madrid en colaboración con Teatro de La Abadía.  

Más información: www.naodamores.com


Redacción y Fotografía:
Santiago Navascués

jueves, 29 de julio de 2021

FESTIVAL DE TEATRO DE OLITE 2021: LA BATALLA DE LOS AUSENTES

LA BATALLA DE LOS AUSENTES

 

En una guerra, como en la vida actual, rara vez se recuerdan las derrotas. Parece sólo importar las victorias, solo ellas concitan la espectación de las gentes y el interés por conocer sus detalles y a sus protagonistas. Todo lo demás queda relegado a un segundo, o tercero, incluso un cuarto plano, allí donde no mira nadie. Es precisamente en ese cuarto plano donde pone el foco la compañía La Zaranda en esta producción propia en colaboración con el Teatre Romea.

 

Cuando las luces de La Cava se apagan y los focos enfocan un cajón que se encuentra en el centro del escenario y la corona funeraria que se encuentra encima de este, aparecen en escena tres soldados como salidos de otra época, ancianos, alicaídos, con aspecto desdichado. Caminan con pasos cortos, arrastrando sus pies, como si estuviesen agotados de combatir y ya casi no les quedasen fuerzas. Uno de ellos arrastra una silla de ruedas en la que descansa un pelele que simula a un compañero herido que ya no puede servirse de sus propias piernas para acompañarles en tan deslucido desfile. Llegan para recordar una batalla, una que perdieron, que era la decisiva de una guerra que perderían por su derrota. Su intención es recuperar la memoria de los allí caídos, darles el homenaje que su patria les niega porque no ganaron, olvidando que su sacrificio, aunque fue en vano, fue un sacrificio al fin y al cabo. Las naciones pagan así a sus hombres, sobre todo a los que no se alzan victoriosos. Los ningunean y, si bien no muestran vergüenza, si que la indiferencia que manifiestan puede llegar a doler tanto como o más. Llega un momento en el que los soldados deciden pasar a la acción y toman la determinación de pasar de resistir a atarcar. Así, consiguen hacerse con el poder y crean un consejo de gobierno para dirigir el país con la firmeza que debieran.

Hasta aquí lo que se puede ver a simple vista. No obstante, La Zaranda es una compañía que destaca por crear metáforas con sus textos, por mostrar una cosa que simbolice otra... Así pues, ¿quién nos dice que esa batalla de la que hablan los protagonistas no es si no la propia vida? Buscan un enemigo constantemente, alguien al que enfrentarse para tener otra oportunidad de victoria, pero nunca aparece porque no está ahí afuera, si no dentro de sí mismos... Probablemente aquí cada uno deba hacer su propio análisis, una interpretación particular de lo que se ve para que cada espectador rellene los huecos vacíos que dejan los actores para completar la obra... Sea como fuere, de lo que no tenemos duda es de la capacidad escénica de los actores, del dominio de los espacios, de lo insuperable de sus gestos. Francisco Sánchez, Gaspar Campuzano y Enrique Bustos rellenan ellos sólos un espacio vacío casi en su totalidad, apenas acompañados de una horca que, en lugar de pender de ella una soga, sustenta una bombilla encendida de luz brillante, incombustible.

Toda la obra es un conjunto interesantísimo de dobles lecturas, lo que supone un reto para el espectador del que saldrá jubiloso tiempo después de haberla visto y de haber reflexionado sobre ella. No obstante, hay un pasaje formidable en el que, cuando se disponen a tratar lo asuntos de Cultura con el ministro de dicha cartera, el susodicho no se presenta por más que lo llaman. Desaparecido se encuentra, como perdida se haya la Cultura también aquí, en este país en el que sólo parecen importar los números, las ingenierías, los goles y los fueras de juego...

La batalla de los ausentes es uno de esos montajes necesarios cargados de crítica frente al sistema, frente a la sociedad y frente a nosotros mismos, que obliga a mirarnos al espejo y a hacernos preguntas incómodas, a buscar la luz entre tanta sombra, y a tener esperanza, a pesar de todo, por tener la oportunidad que nos brinden para cambiar nuestro destino. Tan sólo hay que estar espectantes y preparados para salir de nuestro refugio y pasar a la acción.





REPARTO

Francisco Sánchez, Gaspar Campuzano y Enrique Bustos.

EQUIPO ARTÍSTICO

Dirección: Paco de la Zaranda / Autoría: Eusebio Calonge / Ayudante de dirección: Andrea Delicado / Iluminación: Eusebio Calonge / Espacio escénico: Paco de la Zaranda / Vestuario: Encarnación Sancho / Técnica en gira: Peggy Bruzual / Sonido: Torsten Weber / Fotografía y cartel: Víctor Iglesias / Producción artística: Eduardo Martínez / Producción ejecutiva: Sergi Calleja-Focus.

La batalla de los ausentes es una coproducción de Teatre Romea y La Zaranda, Teatro inestable de ninguna parte.

Más información:  www.focusdistribucion.es/es/ex/la-batalla-de-los-ausentes


Redacción y Fotografía:
Santiago Navascués

miércoles, 28 de julio de 2021

FESTIVAL DE TEATRO DE OLITE 2021: COMO HACE 3.000 AÑOS

 COMO HACE 3.000 AÑOS

 

Cuando cuentas más de noventa años a tus espaldas y hace setenta que te subiste a un escenario, las tablas son para tí un hábitat natural en el que te manejas con soltura, y aunque los nervios ante cada actuación proliferen en tu interior, apenas manifiestas un ápice de inseguridad. Más bien al contrario. Te mueves con paso lento, por la edad, pero firme, por la experiencia. Lanzas tu mirada al público, ese que llena el aforo permitido por las normas anti Covid, porque el brillo espectante de aquellos rostos embozados en mascarillas multicolores siguen otorgándote un baño místico de energía renovada, alimentando tu alma y permitiéndote vivir disfrutando al límite, pues tus límites los alcanzas cuando avanzas con prestancia a ese lugar donde mejor se siente el calor de los focos y de las miradas, ese pequeño gran lugar que te espera con letras doradas, imperceptibles si no estás sobre ellas, que dicen escuetamente reservarse para el MAESTRO DE ACTORES.


Héctor Alterio va camino de los noventa y dos años y ahí sigue, al pie del cañón, girando de aquí para allá, donde es requerido su último espectáculo que ha imaginado con tanto cariño desde hace años. El público de Olite estuvo de suerte, pues tuvo la oportunidad de asistir a la llegada de un gigante sin hacer ruido, cosa sorprendente a juzgar por el tamaño de los gigantes. Pero aquí que llegó, pasados cuatro minutos sobre las diez de la noche.  En el centro del escenario le aguardaba a él y a su compañero, el increíble maestro de la guitarra José Luis Merlín, dos micrófonos, un par de sillas plegables, sin lujos ni boato, y un escueto atril como únicos elementos en escena. No hacía falta más, pues el gigante, nada más aparecer deslizando un sinuoso Buenas noches, saludó al respetable para recibir la primera ovación, y de ahí comenzó un recital que duró poco más de una hora que pareció un suspiro.

El poder de la palabra bien armada es tal que no se necesita más artefactos para conquistar al público, por ello Héctor Alterio se zambulle en la poesía de León Felipe, pues es una prosa hermosa, directa, comprometida, libre, genial. Si a todo ello le añadimos una guitarra espléndida, sutil y virtuosa que suena como una melodía embriagadora que acompaña a los textos y toma el protagonismo para dejar descansar al maestro de actores. Y si a ella le sumanos una interpretación fascinante, una declamación pura, poderosa en ocasiones, silente algunas veces, calmada y cadenciosas las más, pero siempre con ese acento bonaerense tan marca de la casa, el conjunto alcanza cotas de increible belleza.

Al público, entregado sin medida al recital que estaba contemplando, no le quedó otra opción de rendirse a los pies de Alterio y Merlín, levantándose todos ellos casi al unísono para despedir a una pareja de auténtico lujo, para agradecerles el manantial de talento ofrecido, esa fuente que parece inagotable de la que mana tanto alimento para esa sustancia etérea que dicen que pesa veintiocho gramos, que es la diferencia en peso de un cuerpo vivo al del mismo cuerpo ya muerto. Esa sustancia volátil, intangible, casi mágica, que algunos llaman Alma, y que cientos de ellas fueron acariciadas una noche de verano, en Olite, por una guitarra y una voz que del Olimpo parecieron llegar, y hacia donde se encaminaron tras despedirse con un Hasta pronto. Ahí queda eso.



REPARTO

Héctor Alterio y José Luis Merlín (guitarra)

EQUIPO ARTÍSTICO

Dirección: Héctor Alterio / Autoría: León Felipe / Música original: José Luis Merlín / Producción: Producciones Lastra

Como hace 3.000 años es una producción de Producciones Lastra

Más información:  www.hectoralterioymerlin.com


Redacción y Fotografía:
Santiago Navascués

martes, 27 de julio de 2021

FESTIVAL DE TEATRO DE OLITE 2021: VENCIDOS

VENCIDOS

Esta es la historia de una mujer que pudo ser la historia de miles de mujeres cualquiera, de Lerín, de Madrid o de Villalar. De esas mujeres que se vieron sorprendidas por una guerra que no buscaron, que no entendieron pero de la que padecieron sus funestas consecuencias. Mujeres que vieron truncados sus sueños de juventud, sus deseos de vivir de otro modo, en otro lugar, con otras posibilidades... Mujeres que, sin embargo, aún con el desconsuelo por afrontar una vida que no les correspondía, se dispusieron a vivirla como mejor pudieron, tratando, a pesar de todo, de encontrar pequeños oasis de dicha en un provocado mar de lágrimas.

La compañía Iluna Producciones acercó hasta el escenario de La Cava, en el Castillo Palacio de Olite, un montaje excepcionalmente humano, en el que convergen la ternura, el duelo, el llanto, la supervivencia, la esperanza, la resignación, el amor. La vida de Juani se nos presenta en su niñez, cuando contando unos pocos años ayuda a su padre en las tareas del campo mientras tratan de ganarse la vida en un pequeño pueblo de Navarra, donde pierde a su madre durantte la Guerra Civil. A consecuencia de esta, abandonará el país para buscar un futuro en una tierra ajena porque la suya se lo niega... En Alemania sufrirá las consecuencias de ser una inmigrante, pero también descubrirá lo que signnifica enamorarse. Poco a poco, y a pesar de las mil y una vicisitudes narradas desde la tranquilidad que le otorga el paso del tiempo, sin rencores ni recelos, Juani nos contará sus vivencias hasta regresar de nuevo a España, donde encontrará un país que le resulta muy ajeno al que guardaba en sus recuerdos.

Con una puesta en escena muy bien hilvanada, haciendo saltos en el tiempo y mezclando a los personajes que van apareciendo junto a la Juany actual, anciana y tratada de Alzheimer, y junto a las diferentes Juanys de cada recuerdo, los espectadores irán conociendo a los otros protagonistas de la obra: el padre de Juani, severo y de carácter agriado por los golpes de la vida, al minero asturiano Ramón, tozudo y testarudo que acabará siendo el padre de sus hijos, a Benito, un republicano que no encuentra su lugar en el mundo y que se siente ajeno en todas partes. Y sobre todo a la hija de Juany, que es la que se encarga, haciendo uso de su curiosidad, de adentrarse en lo más profundo de los recuerdos de su madre para poder descubrir qué mujer había detrás de la madre que conocía y quería.

 

Las interpretaciones de todos los actores, algunos de ellos desdoblándose para dar vida a varios personajes, resultan veraces y les confieren un aura de cercanía. Podemos llegar a sentirlos como de nuestra propia familia: ese tío, ese abuelo, esa vecina de enfrente... Pero si alguien destaca, merced al papel que le toca interpretar, es Marta Juániz, que realiza una transformación constante: de niña a anciana, de anciana a adolescente cándida, a madre luchadora... El trabajo corporal se deja notar con cada movimiento, en cada escena que le requiere vitalidad cuando vuela hacia sus recuerdos, que la encorva y la vuelve torpe cuando estamos ante la Juany anciana. Una delicia.

Sin adentrarse en el dolor y la crudeza extrema, Vencidos se erige como una propuesta eficaz y solvente para poner en valor a tantas y tantas mujeres, a aquellas abuelas que se marcharon y a las que aún están entre nosotros y que todavía no han sido reconocidas como merecen. Es un canto a la vida pues fueron un ejemplo de superación desde la condescendencia, del deseo de pasar página a pesar de estar cargadas de razones para lo contrario; de saber adaptarse a las necesidades sin alharacas; de esfuerzo callado, de lucha  y sacrificio anteponiendo a todos por encima de ellas, relegándose al último lugar, rehuyendo cualquier atisbo de reconocimiento. Probablemente su sacrificio infinito se deba a que lo dieron todo con la esperanza de ver en sus hijos y en sus nietos las vidas que se les negaron a ellas mismas, y probablemente muchas de ellas vivieron en las vidas de todos ellos la felicidad plena que soñaron siendo niñas. Ese fue su triunfo y su victoria.

Ganaste, Juany, ganaste.



REPARTO

Marta Juaniz, Ana Berrade, David Larrea y Miguel Goikoetxandía

EQUIPO ARTÍSTICO

Dramaturgia y dirección: Miguel Goikoetxandía / Diseño de iluminación y sonido: Ion Martinkorena / Diseño de vestuario: Ion Martinkorena / Distribución: Iluna Producciones y Sandra Avella (Rovima Producciones Teatrales).

Vencidos es una producción de Iluna Producciones

Más información: www.ilunaproducciones.es


Redacción y Fotografía:
Santiago Navascués