jueves, 21 de noviembre de 2019

Pesadillas del otro lado de Carlos Ruiz García y Manuel Llinares Morales.

Pesadillas del otro lado


Carlos Ruiz García y Manuel Tomás Llinares Morales
Pesadillas del otro lado



Pesadillas del otro lado es un proyecto colaborativo de Manuel Tomás Llinares Morales y Carlos Ruiz García, quienes, como escritores de fantasía, terror y ficción, decidieron unir algunos de sus relatos cortos en esta colección que consta de tres partes:En un primer bloque, encontrarás relatos cortos y microrrelatos de Manuel Tomás; con su estilo directo y sencillo.El segundo compendio aglutina relatos de Carlos Ruiz García, y en el tercero surgen las historias «a cuatro manos»; es decir, un conjunto de relatos basados en una fotografía elegida al azar, en la que, como si de un juego se tratara, Carlos comienza una historia de misterio y Manuel Tomás la finaliza.Este juego surgió en las redes sociales, y dado el éxito que tuvo, ambos autores decidieron incorporar estos relatos al libro que ahora tienes en las manos.Si te gustan las historias tenebrosas contadas a vuelapluma y sin exageraciones, este es tu libro.

Reseñas

   Las historias leídas hasta ahora de Manuel Llinares Morales me han hecho pasar grandes ratos; normalmente, una vez en mis manos, las devoraba cual zombie de esos suyos que tanto me gustan y que leo con fruición. El Terror es lo suyo, ya sean zombies, vampiros o hombres lobo. Me sorprendió mucho y para bien, su última novela leída Y Dios creó al primer vampiro (Reseña) en donde la Historia, el Arte y el suspense se mezclaban (no agitados) dando lugar a una novela en donde el terror era una pincelada estratégica para dar más valor a un lienzo perfectamente pintado. Cuando vi esta obra suya, una antología de relatos, y con lo fan que soy yo de estos, no dudé ni un segundo en lanzarme a su lectura, aunque tuve mis reservas cuando vi que Llinares no era el único autor del libro, otro escritor hasta este momento desconocido para mí, Carlos Ruiz, escribía un tercio del libro, pues en una última parte, ambos escriben a cuatro manos. Con esto me pasa como con todo en la vida, soy desconfiada por naturaleza y hasta que no conozco a alguien más o menos bien, soy bastante reservada y siempre miro con ojo avizor tirando a avieso.  Sabía que Llinares no me iba a defraudar, pero Ruiz...a ver por donde me salía. Ea.    En una primera parte nos encontramos los relatos de Llinares, cortos, breves, concisos, no estoy acostumbrada a leer algo tan breve del autor, sus novelas y relatos me han malacostumbrado, pues ahora me quedo algo perpleja ante tanta brevedad; pasado el primer impacto de los dos primeros relatos, comienzo de nuevo la lectura y con más calma, masticando cada frase, me encuentro con el mismo autor que en sus novelas, menos "terrorífico" que en estas, pero igual de impactante. Relatos y microrrelatos con una tensión psicológica brutal, menos terror del que esperaba y mucho más suspense, sucintos e impactantes cuentos algunos de ellos con moraleja, no incluida en el texto, unas pocas frases para plantearnos una historia y un final que te deja pensativo y que incluso te arranca una sonrisa de esas de medio lado, de las que dicen: ¡Bieeen! vuelve a por más si te atreves.  
   Relatos con nombres propios, relatos con venganzas propias y ajenas, relatos enunciativos, incluso y sin duda alguna los que más me han gustado, y a ver como lo digo sin desvelar nada y sin caer en apologías propagandísticas: Justicia femenina. Que no feminismo. Una sola palabra más y cuento más que el propio relato, pero creedme, no os dejarán indiferentes y sacarán esa sonrisa ladeada de la que os hablaba.  
   Sabía que no me iba a defraudar. Me gusta tanto el Manuel novelista-relatista como el microcuentista. Tanto monta monta tanto.


   En la segunda parte encontramos cuatro relatos más largos que los anteriores, prácticamente novelas cortas, he leído alguna catalogada como tal más breve que estos relatos, y mi primera y grata sorpresa no tarda en aparecer: un tema en común en todos ellos. Y qué tema. Las pesadillas no siempre vienen dadas por monstruos o seres legendarios, cada uno de nosotros puede convertirse en la pesadilla de otra persona, esa Justicia Divina de la que tanto se habla en religión o el Karma que te devuelve cual boomerang aquello que lanzas al universo, vamos, como dice el refranero: cada uno recoge lo que siembra. Con un lenguaje ágil y breves diálogos, el autor nos mete de lleno en cada una de sus historias, como si nos diera una cámara y nos pusiera a grabar las escenas, todo lo vemos sin ser vistos pero podemos sentir hasta el aliento de los personajes en nuestra nuca. Impacto brutal en el lector.
Ruiz García me ha arrancado varios respingos y unas cuantas sonrisas triunfales. Bien, buen primer encuentro, venga, no seré rata, mejor que bueno. Solo que aún no le conozco lo suficiente, pero me han quedado ganas de un segundo encuentro, eso está bien.


   La ultima parte del libro son los relatos a cuatro manos, de nuevo más breves pero igual de demoledores, cuando además de las externas, uno termina siendo su propia pesadilla. De la que no podrás despertar. Hay objetos en mi casa que ya no podré mirarlos de la misma manera.


CONCLUSIÓN: Un libro de relatos de diferente extensión, dos autores y un destino: abrir la puerta de nuestras pesadillas, aunque serán más las que entren que las que salgan; terror psicológico, pecados mortales cuya penitencia impuesta será la Ley del Talión, y miedos ancestrales que nos siguen atemorizando hoy. Una conjunción de talentos que juntos han logrado una obra tan aterradora como reflexiva ¿Cuál es tu peor pesadilla? ten cuidado, tus temores pueden hacerse realidad. 


PESADILLAS DEL OTRO LADO

Carlos Ruiz García 
Manuel Tomás Llinares Morales.

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lunes, 18 de noviembre de 2019

EL PRECIO DEL SILENCIO, de Juan Infante

 El precio del Silencio, de JUAN INFANTE


A veces, ser un tipo malo tiene su encanto. Y no porque nos lo haya vendido a través de las novelas y del cine ha perdido por ello esa atracción. Hay malos malvados, a los que llegas a odiar tanto como el bueno, y hay malos que, a pesar de serlos, tienen un algo que te hacen tener una visión de él, si bien no lo incorporarías a tu círculo de amistad más cercano, sí al menos amable del personaje. No sábes cómo, pero esa suma de inteligencia y un punto de chulería, junto a la protección de la diosa fortuna en modo inexplicable hace que digas ¡qué cabrón! cuando le lees hacer alguna de las suyas al mismo tiempo que sonríes de manera condescendiente.


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Portada de El precio del Silencio, de Juan Infante

Con siete novelas en sus espaldas, Juan Infante acaba de presentar la última de ellas: El precio del Silencio, una obra de género policiaco en el que el lector seguirá el paso de los protagonistas como los sabuesos siguen el rastro de un ladron esquivo y huidizo. Publicada por la editorial Erein dentro de su serie Cosecha Roja, hace el número 36 en dicha colección, y la segunda protagonizada por el mismo protagonista: Tomás Garrincha.
La novela comienza con el fallecimiento fortuito por un infarto de uno de los hombres más poderosos y adinerados de Bilbao: Gorostiola, un mafioso que dominaba el mercado de las drogas con mano de hierro y gobernaba con decisión en el norte de España gracias a una estructura delictiva bien edificada y una agenda de contactos del negocio dentro y fuera del país muy engrosada, fruto de años y años de esforzado trabajo al margen de la ley. Tras su muerte, otras famlias delictivas acuden a rendirle sus respetos y comienzan a preguntarse quién le sucederá en el trono. Como única heredera aparece Lucía, una joven estudiante de Derecho en Madrid a quien ya pudimos conocer en la anterior novela del autor (Atrapado, de cuya lectura dimos buena cuenta), y cuya fama de dar bandazos en su vida debido a una personalidad inestable es sobradamente conocida en su entorno. Precisamente por ello levanta las primeras dudas y recelos. Por otro lado aparece Aitor, el lugarteniente de Gorostiola, quien maneja el día a día de la empresa, conoce a todos los proveedores y se encarga de gestionar la actividad de los comerciales para que los clientes sigan adquiriendo sus productos.
Cuando Lucía se encuentra meditando la posibilidad de meterse en el negocio de su padre, recibe el extraño contacto de una sociedad de representación de deportistas de alto nivel llamada Kalinka, cuyos propietarios están interesados en hablar con ella, pues disponen de una información muy comprometida que la pondrá contra las cuerdas. Y es que Lucía ha madurado mucho desde aquella joven que fue secuestrada en la novela anterior, y en estos momentos vive entregada a terminar la carrera y a cultivar el amor hacia Eduardo, un chico alto, atlético y apuesto de ascendencia vasca, jugador de fútbol que acaba de fichar por el Athletic de Bilbao y que, casualidades del destino, está representado por Kalinka. Será en ese momento cuando la heredera de Gorostiola busca los servicios de Tomás Garrincha, antiguo colaborador de su padre y quién colaboró de manera decisiva para su liberación durante su secuestro.
Garrincha es un tipo joven pero jubilado del negocio, que supo retirarse en el momento adecuado cuando hizo un buen dinero y vive de manera holgada pero sin apariencias entregando su tiempo a la pesca, a sus sobrinos, y al apoyo de su pareja, Teresa, quien se encuentra ultimando la apertura en Donosti de una nueva tienda de ropa, que sería la segunda tras la que ya posee en Bilbao. Tomás es, por encima de todo lo demás, un hombre leal e inteligente a partes iguales, que todavía mantiene viva la agilidad mental y sus influencias de sus buenos tiempos. Es por ello que Lucía confía ciegamente en él, pues encuentra en su forma de ser el apoyo que requiere para enfrentarse al nuevo problema que se cierne sobre ella: los propietarios de Kalinka amenazan con contarle a su novio Eduardo el turbio pasado de su padre y el de ella misma si no deposita en las cuentas de la sociedad de representación una ingente cantidad de dinero. Lucía, enamorada hasta el tuétano, se muestra aterrada ante el chantaje al que se ve sometida y decide jugar sus bazas, pues lo último que desea es cortar la relación con la persona a la que ama. Cuando Tomás se entera de la situación, él también se pone nervioso, pues en el turbio pasado de Gorostiola y su hija, aparece ligado de manera indisoluble su propio nombre, y si toda esa información llegase a la policía y alguien pudiera aportar pruebas de ello, su libertad quedaría muy comprometida. La situación no será fácil de afrontar, pues al frente de Kalinka se encuentran unos hermanos de origen ruso capitaneados por Tania, una bellísima y calculadora rubia capaz de emplear todo lo que esté de su mano para conseguir el dinero del chantaje, pues la empresa atraviesa por una delicadísima situación financiera y está dispuesta a vencer en esta batalla aunque para ello tenga que contratar los servicios de alguna banda criminal de su país de origen.
Como en la novela anterior, también en esta ocasión asistimos al desarrollo de la trama a través de la visión de Garrincha, y a través de la mirada de la policía vasca, protagonizada fundamentalmente por Sara Cohen, la jefa de la Ertzaintza en Deusto y su pareja laboral y personal Miguel Fabretti, que no olvidan que pudieron llevar a la cárcel al clan Gorostiola y a Garrincha hace un tiempo y aún andan lamíendose las heridas y rumiando su venganza siguiendo muy de cerca las andanzas de todos ellos. De este modo, Juan Infante compone una nueva investigación en torno al chantaje, usando las mimbres clásicas del género policiaco, en el que la evolución del caso y su desarrollo pesa más que los sucesos sangrientos que puedan darse. En esta ocasión además, el autor demuestra su dominio absoluto de la trama relacionada con los entramados de las empresas y sus peripecias al borde de la legalidad para conseguir sus objetivos gracias a que Juan  Infante se viene dedicando a la abogacía especializada en asuntos de delitos económicos.
No podemos dejar de mencionar, una vez más, las extraordinarias descripciones que de Bilbao realiza el autor, pues Garrincha es un hombre de la calle, y por ellas discurre durante gran parte del día, mostrándonos con precisión muchos y muy variados enclaves de la capital vizcaína, así como algunos de sus restaurantes y hoteles más conocidos, en cuyos comedores se dan diferentes secuencias sumamente interesantes de la novela.

Con El precio del silencio, el escritor bilbaíno nos muestra la evolución de unos personajes, Lucía y Tomás, sumamente interesantes, cada uno con una personalidad que va desarrollándose apoyándose en la de los demás, y cuyos vínculos se van enlazando cada vez con mayor fortaleza pero sin pretenderlo, empujados por el devenir de los acontecimientos. Se puede leer de manera individual a pesar de ser la segunda parte de una saga ya anunciada por el autor, ya que la propia historia iniciada en Atrapado, nos dejaba a los lectores con ganas de saber más acerca de Tomás Garrincha, protagonista carismático con el que empatizamos en la lectura pero que a buen seguro, de conocerlo en la vida real, seguramente no querríamos tenerlo en nuestro círculo de amistades. En esta novela podremos disfrutar de una lectura atractiva y llena de personajes secundarios que tratan de acercar el ascua a su sardina, y que servirá como un apetitoso bocado para los amantes de la novela policiaca, y de esas tramas que te adentran tanto en la historia que no puedes dejar de leerla hasta que no llegas al final. ¡Buen provecho!


ISBN 978-8491094661



Una Reseña de Santiago Navascués

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jueves, 14 de noviembre de 2019

Drambuy en penumbra II de Sol Arenales.


Drambuy en penumbra II


Drambuy de Sol Arenales.


Len ha hecho las paces con su pasado y ahora se ve atrapada entre dos mundos: entre la familia que creó de joven y la que recuperó junto a un mundo sobrenatural. Con sus poderes luchando por manifestarse e intentando controlar una guerra en ciernes, descubrirá que nada duele tanto como los secretos que se guardan, aunque sea para proteger lo que queremos. Nadie es quien creemos y terribles grietas aparecen en el presente de Len, quien deberá, una vez más, tratar de mantener sus mundos unidos y a sus seres queridos a salvo.




   Para no ser muy fan del género Fantasía, Sol Arenales logró atraer mi atención a esta trilogía  -que esa es otra, no me gusta embarcarme en bis, tris, sagas y series, soy demasiado impaciente y perezosa para no obtener en un solo libro el desenlace de una historia, y tan solo me embarco en ellas si se trata de novela negra o thriller, y lo hago a regañadientes, que conste-  con su primer libro, y he de confesaros un secreto: lo hice por el título. Y es que Drambuie, con i latina y e, me recuerda mis años de intercambio en Escocia, y es que Drambui era el whisky de hierbas y miel que alegraba nuestros ratos de ocio en los pubs. Y es que todos tenemos un pasado, ejem. Esta fue la banal razón por la que en un primer momento me fijé en la novela. Tal vez no sea una razón de peso pero a mí en esta ocasión me bastó. Y la verdad es que no me fue nada mal en esa primera incursión en esta vampírica historia (Reseña) y claro, no leer ahora el resto sería absurdo, soy de la opinión que todo lo que se empieza ha de acabarse. 

   Ayelén, tres años tras los sucesos en los que Henry desapareció y en los que reapareció su padre, para más Inri, vampiro y todo lo que conlleva, se encuentra atrapada entre dos mundos que forman parte de sí misma: su vida y su familia anterior, y su nuevo modus vivendi con Sam en Kitea; pero  en esta aparente calma está a punto de tronar y es que se avecina una terrible tormenta, más bien, una guerra sin cuartel en la que se verán atacados por crueles y antiguos vampiros, con gran poder y sed de sangre. Ambos mundos están amenazados y deberán unirse para vencer a la horda de sanguinarios vampiros. 
   En esta ocasión la autora se centra menos en quién es quién y como se relaciona con el resto, ya lo hizo en la entrega anterior y a estas alturas ya sabemos de qué pie cojea cada uno, o de qué colmillo flojea, y nos va mostrar a unos personajes ante una encrucijada que cada cual tendrá que resolver por sí mismo, y es que todo problema conlleva muchas maneras de resolverlo pero una sola solución válida. No veremos impaciencia, ni golpes de suerte, nada sucederá al azar, todo será meditado, sopesado y visto en perspectiva, será la única manera de llevar a cabo los planes para obtener el mejor resultado; los personajes, a un lado y otro como si de una partida de ajedrez se tratara, tendrán que meditar sus movimientos y adelantarse o al menos, prepararse, a los del contrario. Veremos una auténtica batalla de estrategias e intelectos. 
   Algo que me ha gustado mucho ha sido como Len, la protagonista, tiene los mismos datos que el lector de todo lo que va pasando, casi al mismo tiempo se entera de los movimientos ajenos que lo hacemos nosotros, poniéndonos al mismo nivel y haciendo que la narración sea aún más impactante y es que el factor sorpresa nos pille a todos por igual. Facciones que como jugadores de ajedrez o cartas, tienen que ir haciendo juego sin perder de vista las manos del resto, contando las cartas que hay sobre la mesa y los ases que cada cual se guarda en la manga. Un juego implacable. 

   Para darle más intríngulis a la acción, el universo taumatúrgico no solo estará representado por los Vampiros, aquí no puedo contaros mucho porque a mí parecer es una parte importante de la historia, nos permitirá conocer mejor el porqué de muchas cosas de la vida anterior de Ayelén, el Orfanato y su familia de adopción, pero si os diré que tanto magia como leyenda tienen mucho que ver. Otro tanto que se apunta la autora en esta segunda parte, me ha gustado mucho esta incorporación.
   
  Y si hay algo que destacar por encima de todo, son los personajes. Han madurado, han evolucionado, sus almas son más añejas, han vivido demasiado cosas en poco tiempo y eso, se quiera o no, endurece el carácter y te hace más resabiado, es la vida en estado puro; el paso del tiempo y las circunstancias saca nuestro verdadero yo y quita las máscaras con las que nos escondemos o protegemos. 

 CONCLUSIÓN: Una segunda parte, que al igual que la primera, ata cabos y no te deja con la miel en los labios, todo acaba conectado y el final es de traca, muy bien llevado y cerrado, lo que permitiría que la novela fuera conclusiva, la cuestión es si podríamos quedarnos sin saber qué más va a pasar. Yo ya os lo digo: NO, tengo que leer la tercera en cuanto salga, quiero más y sobre todo, necesito saber con qué vueltas de tuerca nos sorprenderá Sol Arenales esta vez.  Narración ágil y ligera donde las haya, sin rodeos ni florituras, la autora se maneja a la perfección en los diálogos y crea mundos tan visuales que parecen reales. Una segunda parte no solo a la altura de la primera, me arriesgo a decir que es mejor incluso. Ahora, a por la tercera, como en las sevillanas. Un chupito de Drambuie a vuestra salud, y a la de Sol Arenales. Vaya que si.   



DRAMBUY EN PRENUMBRA II

Sol Arenales




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