lunes, 5 de diciembre de 2022

DIAS SIN SOL, de Felix García Hernán

 DIAS SIN SOL, DE FELIX GARCIA HERNAN

DIAS SIN SOL FELIX GARCIA HERNAN
Portada de Félix García Hernán

Hubo un tiempo en el que viví muy de cerca la burbuja del sector inmobiliario. Fueron unos años locos, de crecimientos interanuales del valor de la vivienda de un 20% del total. Aquel piso que costaba cien mil euros, al año siguiente su valor era de ciento veinte mil. Y si andabas buscando vivienda y no te decidías pronto, ya podías estar avispado para no verder el tiempo dudando, o venía otro comprador como tu y te birlaba la joya. ¡Menuda cara de tonto se te quedaba! Todo se vendía: lo bueno, lo decente y lo indecente también. Y sus valores aumentaban al mismo ritmo, sin nadie que advirtiese que un corral de ovejas, por mucho que pudiese incrementar su coste, nunca podría alcanzar  al de una mansión en la montaña.

Recuerdo una anécdota que me sucedió al hilo de una una conversación con el director de una entidad bancaria respecto de una venta de un piso que se vendía un cuarenta por ciento por encima del precio que el sentido común establecería si este hubiese sido utilizado en aquella época. El comprador era un inmigrante sin trabajo, que llevaba cobrando el paro desde hacía cuatro meses, casado y padre de dos hijos, con uno en camino. Mi ingenuidad me hizo preguntarle al director que si iba a concederle la hipoteca, a todas luces con una probabilidad de morosidad elevada (siempre he pensado que, si tuviese que elegir entre pagarle a un banco o darle de comer a mis hijos porque no tengo ingresos que me permitan cumplir con ambas obligaciones, antepondría en cualquier caso la perpetuidad de mi sangre). Aquel hombre, con unos cincuenta años, al abrigo de unos resultados de su oficina cada año más abultado que el anterior y un atisbo de pesar ante una situación que se le escapaba de las manos, arqueó las cejas al tiempo que suspiraba antes de confesarme, resignado: "¿Y qué quieres que haga? Si no se la concedo yo, lo hará el del banco de enfrente." Fue entonces cuando descubrí la podredumbre del sistema, al constatar que de aquello todos sacaban tajada aún a sabiendas de que no era ni sensato ni cabal seguir engordando ese globo que no tardaría mucho en explotar.

Resulta sorprenderte toparte con una novela como la que hoy os acercamos hasta este blog. Sorprende por la trama, porque nos habla de una época brillante para unos pocos, en la que se lucraron tan rápido como nunca antes había sucedido; sorprende por los personajes, algunos de ellos conocidos para quienes hayan leído las dos novelas anteriores del autor, pero a los que encontramos en una fase temporal diferente, por lo que no deben leerse del tirón para seguir una línea argumental global; y sorprende porque, siendo esta la tercera novela de Felix García Hernán, da la sensación que fuese la número diez o doce, pues su arquitectura está más que asentada, como si el escritor llevase ya un bagaje literario a sus espaldas tan amplio que sólo gracias a esa experiencia acumulada previa suena creíble edificar con facilidad inaudita una novela como la que nos regala.
Días sin sol nos acerca a la vida de tres triunfadores que cayeron en el olvido; dos hombres y una mujer que gozaron de todos los privilegios de los que se beneficiaron personajes vinculados con la justicia, la banca o los despachos de los departamentos de Urbanismo de los ayuntamientos. Cuando descubren el envés de la moneda que hasta entonces conocían, alivian sus frustraciones en los foros de un conocido diario digital. Un día, cegados por el anhelo de venganza personal y el deseo de demostrarle al sistema y a sí mismos que su rechazo fue una equivocación, deciden formar un equipo para llevar a cabo un plan tan descabellado como siniestro.
César, que se erige como el autor intelectual de la venganza, trabajaba en un prestigioso club de golf marbellí, donde tras años de ganar dinero a espuertas gracias a los contactos que tejió con los más influyentes socios del club, fue despedido por intento de agresión a un antiguo amigo, inversor en bolsa, que le hizo perder todo su dinero en una de esas escaramuzas bursátiles.
Eduardo es un funcionario de urbanismo detestado por su jefe que acusa enormemente la pérdida de su mujer, víctima de una enfermedad letal que acabó con su vida, probablemente agravada por las dificultades económicas que atravesaron cuando comenzaron los problemas laborales y no pudieron pagar la hipoteca de la vivienda que siempre habían soñado.
María es una directora de banco acosada por decenas de clientes enfurecidos que se sienten estafados por ella tras la venta de unos productos financieros opacos, y que además se acaba de separar de su marido, un juez prestigioso de oscuro comportamiento. Al bochorno que le supone saber que le han dejado por otra, se une la incertidumbre de sospechar que su ex en cualquier momento le reclamará la custodia de su hijo Enrique, a quien no soportaría perder por nada del mundo.
Los tres personajes sobre los que gira la trama son visceralmente humanos, y a pesar del comportamiento que desarrollan en la novela, el lector puede llegar a entender que las acciones que llevan a cabo son como las de un animal que se siente acorralado: quizá por miedo o puede que viendo su final cerca, se revuelven con fuerza. El resultado es que no se plantean dilemas morales de ningún tipo, por eso no les tiembla el pulso para materializar su venganza.
Cuando se produce la primera de las muertes, la investigación es llevada por Fernando Luengo y Raúl Olaya, dos inspectores de policía avispados que no consiguen encontrar una pista que les haga sospechar de alguien en concreto. Sin embargo, al aparecer el segundo muerto y llevados por la presión mediática y de las altas instancias gubernamentales, acabarán solicitando la ayuda de su antiguo jefe, el comisario Javier Gallardo, apartado de la primera línea por los jerifaltes de la policía por excesos procedimentales, pero de cuya sagacidad y capacidad analítica saben que no pueden prescindir si quieren dar con los culpables. A partir de entonces, se abren dos líneas argumentales, las que protagonizan estos últimos, siguiendo las escasas pistas que van encontrando después de cada muerte, y las de los vengadores del foro, que sabiendo que actúan bajo un plan perfecto, lo llevan a cabo con una frialdad pasmosa. Cuando sucede algo que ninguno esperaba, la distancia que separa a unos de otros se va estrechando cada vez más, y el ritmo de la novela se acrecienta hasta conseguir un desenlace brutal y apoteósico.

De nuevo Félix García Hernán lo consigue de nuevo: compone una novela ágil, con unos tempos narrativos perfectamente ajustados, algo más pausados al inicio para introducirnos en los pesares de los protagonistas, y mucho más acelerado a medida que se van sucediendo los asesinatos y las investigaciones; recrea unas personalidades complejas, llenas de claroscuros, con unas intenciones claras de supervivencia; el estilo es fílmico, abundan las transiciones rápidas, la acción constante, los diálogos fluidos y directos. No hay artificios en el lenguaje de Félix, no los necesita, como nunca los necesitaron los grandes escritores de novela negra americanos. Es la propia trama, el desnudar a una sociedad que falla, a un sistema que tiene pérdidas en forma de corrupción, tráfico de influencias o mercadeo de ilusiones ajenas, lo que se erige en sí misma como el gran efecto que atrae al lector y lo conduce, sin solución de continuidad, hasta el fin de una novela, Días sin sol, que os recomendamos encarecidamente que la leáis, pues no saldréis defraudados. Quién sabe, pero seguramente en un tiempo, podríamos verla en pantalla. Mimbres no le faltan.


Una reseña de Santiago Navascués

©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

viernes, 4 de noviembre de 2022

BLANCO INMACULADO, de Noelia Lorenzo Pino

BLANCO INMACULADO, de Noelia Lorenzo Pino


La evolución forma parte del crecimiento humano. Así ha sido siempre y así será mientras el mundo sea el mundo tal y como lo conocemos, y el ser humano tenga el legítimo anhelo de prosperar. Evolucionar es lo que ha hecho Noelia Lorenzo con su última novela, y lo ha hecho a todos los niveles imaginables, pero nosotros nos centraremos en esta ocasión en lo puramente literario.

Blanco Inmaculado es el título de su nuevo trabajo, y es la marca registrada que los protagonistas de esta novela poseen para comercializar la ropa que fabrican de manera artesanal en su comunidad. Se trata de un grupo de personas que conviven aisladas del mundo en un caserío vasco, una secta sometida a unas férreas normas establecidas por los líderes que la gobiernan y que alejan a todos sus miembros de una sociedad que camina a un ritmo tan vertiginoso que ellos han acabado por rechazar.

La historia comienza con el hallazgo del cadáver de una joven en dicha secta después de que los bomberos acudan al lugar a sofocar un incendio, y de su investigación se hará cargo sin pretenderlo una agente retirada por convalecencia médica Lur de las Heras, una mujer sensible y con un carácter apacible que le ayuda a conectar con los componentes de la comunidad. Formada por hombres, mujeres y niños de distintas edades, algunos de ellos familía directa, resulta curioso asistir al método empleado por la Ertzaintza para obtener información de cada uno de ellos sin que, de algún modo, se llegue a corromper cada una de sus versiones por haber interactuado previamente unos con otros.

Para ayudarle con la investigación y con los desplazamientos por los distintos lugares a los que tiene que acceder la oficial De las Heras, contará con Maddy Blasco, una desconocida agente en la que encuentra un vínculo nada más conocerse y en la que haya el ánimo, la pulsión y las ganas que a ella comienzan a faltarle para avanzar con la investigación del caso. Aparecerán personajes secundarios muy interesantes para mostrarnos cómo es la vida en los pueblos pequeños en los que todos los vecinos se conocen y, tras las ventanas, siempre hay una sombra observándote; y también en la comisaría, centro de operaciones de todos los agentes y punto de reunión para poner en conocimiento todas las informaciones disponibles, pero a su vez un avispero de egos más o menos contenido, hasta que llega alguien que lo golpea y consigue que las avispas ataquen sin distinguir amigo de enemigo.

Al igual que en su anterior saga protagonizada por los ertzainas Eider Chassereau y Jon Ander Macua, en esta novela, totalmente nueva y desvinculada de trabajos anteriores, la escritora permanece fiel al estilo que le ha llevado a dar el salto a una editorial de mayor tamaño (Plaza&Janés), y es por ello que se afana en dibujar a dos protagonistas completas, tanto en su manera de afrontar su trabajo como sumergiéndonos en sus vidas personales, a las que no pueden permanecer ajenas y contra las que, en ocasiones, llegan a luchar para que no afecten en otros ámbitos. Del mismo modo, continúa utilizando unos diálogos sencillos, directos, creíbles, como lo es en general su prosa. Para qué cambiar algo que da buenos resultados... En lo que sigue mostrándose cada vez más segura es en el entramado de las distintas visiones de los personajes y cómo las introduce a lo largo de la novela, pues se trata de una historia contada desde diferentes puntos de vista con la intención de abrir distintas posibilidades acerca de quién es el culpable de los funestos sucesos que se investigan.

Por otra parte, la escritora irunesa se emplea con elegancia a la hora de reflejar dos realidades que muestra en la novela, si bien es cierto que sólo podemos mencionar una de ellas, ya que la otra es un pilar fundamental de la trama y preferimos no adelantar nada. De la que sí que podemos hablar es del modo en el que se vive en las sectas, de cómo las personas pueden llegar a comunidades tan peculiares, con normas tan increíbles; que las asuman con tanta facilidad, sin rebeldías ni desacatos; del modo en el que subsisten y se emplean todos ellos para tener un techo en el que cobijarse y un plato de comida a diario; de cómo pueden llegar a ser felices permaneciendo ajenos al mundo, incluidos sus familiares y amigos, a quienes dejaron atrás y de los que desconectaron toda clase de vínculos previos cuando cruzaron el dintel de la puerta de entrada a esa nueva vida.

Con un final que acelera el rtimo para desvelarte el misterio en las últimas páginas, y dejando los cabos cerrados prácticamente por completo, Blanco Inmaculado es una inmejorable novela de investigación para descubrir a Noelia Lorenzo si es tu primera vez con ella, y te despertará irremediablemente el deseo de acercarte a sus otros trabajos anteriores, pues en ésta encontrarás condensado lo mejor de todos ellos. Desconocemos si habrá más novelas protagonizadas por estas dos agentes, pero gracias al carisma con el que las ha dotado la autora, auguramos que habrá más, y nosotros permaneceremos atentos y fieles a la cita de sus nuevas aventuras.

Una reseña de Santiago Navascués 
©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS


sábado, 29 de octubre de 2022

LA MIRADA DE LA TORTUGA, de JON ARRETXE

 LA MIRADA DE LA TORTUGA, DE JON ARRETXE

MIRADA TORTUGA JON ARRETXE
Portada de La mirada de la tortuga, de Jon Arretxe

Regresa Touré a las librerías del país, y lo hace con la octava entrega de las aventuras que viene protagonizando desde hace años, cuando Jon Arretxe, el escritor que le dió vida, imaginó a un tipo subsahariano, inmigrante ilegal, ingenuo, voluntarioso y anheloso de una vida mejor, tratándose de ganar las alubias sobreviviendo en el Bilbao más arrabalero. Se trataba de un hombre decidido a romper con lo que su destino parecía tenerle adjudicado, que no era otra cosa que una vida mísera en Gorom Gorom, el pueblo que le vio nacer en Burkina Faso. Dejando atrás a su mujer, hijos y familia, llega a Europa y se asienta en el barrio de San Francisco bilbaíno, y será allí donde comiencen las primeras andanzas de un personaje que parece condenado a pagar una suerte de deuda contraída con unos hados que parecen acecharle de manera constante bajo las escasas sombras que proyectan los insólitos destellos que iluminan sus momentos de tranquilidad.

En esta ocasión, Arretxe nos recuerda que Touré se asienta en el multiculural barrio de Lavapiés madrileño después de escapar de París con un jugoso botín cargado de joyas. Su intención es ir tirando de ellas, colocándolas en el mercado negro a cambio de un dinero fácil según lo que se le vaya la mano con sus caprichos, pero a sabiendas que tiene que mantenerlo a buen recaudo en un lugar escondido. Ese lugar será el fondo de un estanque del Retiro, al que acudirá cada vez que necesite guita fresca. Cuando Touré recibe la visita de una vieja amiga con derecho a roce de Bilbao, Sa Kené, que en cierto modo es el contrapunto del propio protagonista (él, caliente y temperamental; ella, fría y sensata), y decide sorprenderla llevándola a descubrir su tesoro particular, la sorpresa se la lleva él al encontrarse en la bolsa que esconde el botín a una tortuga mirándole fijamente en cuyo caparazón encuentra una suerte de inscripción árabe. Por supuesto, ni rastro de la joyas... Cuando descifran la inscripción, constatan que se trata de un dialecto saharaui, y cuando poco después de iniciar las primeras pesquisas para recuperar su tesoro, se produce la primera muerte relacionada, toman conciencia de que no se encuentran ante algo fortuito si no que lo que les espera será arriesgar a sus amigos y sus propias vidas.

En la novela el autor introduce nuevos personajes que le dan un colorido especial a la novela, como los camareros "banglas", suciamente explotados en restaurantes por sueldos míseros sin contrato ni protección legal, o la otrora flamante estrella del Pasapoga, una antigua sala de fiestas de la Gran Vía madrileña en la que actuaba el personaje más rocambolesco de esta novela y todo un descubrimiento, ya que sus apariciones concentran humor, histrionismo y ternura. Y es que Jon Arretxe ha mantenido la fina crítica del mundo en el que se mueve Touré, en el que se sobrevive a duras penas con picaresca, suerte y sentido de la oportunidad.

De nuevo Jon Arretxe consigue una novela de buena nota, agil en su desarrollo, con una trama original que engancha desde el primer momento y cuyo final sorprende y deja al lector con las ganas de sabér si habrá otra, y cuánto tiempo pasará hasta que llegue.


Una reseña de Santiago Navascués 
©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

jueves, 4 de agosto de 2022

LAS QUE LIMPIAN - FESTIVAL DE TEATRO DE OLITE 2022

LAS QUE LIMPIAN


las-que-limpian

Hace unos años, España entera se enteró  de que en los hoteles que afloran por toda su geografía, especialmente en la costa, había una legión de mujeres (y unos cuantos hombres) que ejercían como camareras de piso. Estas mujeres decidieron revelarse contra sus paupérrimas condiciones laborales, ya que a la ingente carga laboral, se unía la velocidad de vértigo a la que se les exigía realizar su trabajo para que fuesen productivas. Por no hablar de la escasa remuneración económica percibida o de las enfermedades vinculadas directamente a sus tareas ordinarias y que, hasta entonces, pasaban desapercibidas. Los medios de comunicación les otorgó el sobrenombre de "las kellys" cuando decidieron reclamar sus derechos agrupándose para organizar huelgas con las que presionar a la patronal del sector. De alguna manera, la obra de la que hoy hablaremos resulta un homenaje a todas ellas.

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Y es que el sábado del último fin de semana del Festival de Teatro de Olite venía cargado de humor y reivindicación a partes iguales, pues la compañía A Panadería, de raíces gallegas y de universal gracejo, se subió a las tablas del escenario de La Cava de Olite para representar un montaje original, cargado de momentos hilarantes, absurdos incluso, que hicieron las delicias del público que llenó el patio de butacas de la trasera del antiguo Castillo-Palacio de los Reyes de Navarra.

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La historia narra los hechos que se suceden dentro de un hotel antiguo pero lujoso, con un afamado prestigio heredado de su larga tradición como parada obligatoria de personajes importantes e ilustres de dentro y fuera del país. Tal es así, que recibe la llegada del presidente de un gobierno (no se aclara cuál, pero tiene ramalazos que ayudan al espectador a imaginar por dónde vienen los tiros) y el director del hotel preparará la visita a conciencia para agasajar al líder y, aprovechando dicha visita, tratar de sacar tajada para sus negocios intentando ganarse el favor de quien tiene la llave del grifo del dinero común para regar aquellos proyectos de amigos o conocidos que, por gusto propio, le resulten atractivos.

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Entre tanto, las camareras de piso acumulan contratos temporales y malas condiciones laborales. Parece que la legislación que debiera mejorar la situación profesional de los trabajadores alcanza a todos los sectores menos al suyo. Es por ello que deciden, con valentía, aliarse y reclamar sus derechos inicialmente tratando de acordar directamente con el jefe una mejora de su estado. Sin embargo, cuando obtienen por respuesta una negativa fría, la esperada por otra parte, surge la duda de si tirar la toalla y continuar como hasta entonces, o aferrarse a sus demandas y luchar por la dignidad de sus puestos de trabajo.

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Areta Bolado, Noelia Castro y Ailén Kendelman son tres actrices cómicas que tienen en la mano a los personajes que interpretan. Se nota que los disfrutan, pues consiguen dotarlos de una magia increíble que conecta rápidamente con los espectadores. Ellas también son las creadoras y directoras del espectáculo, cargado de gags que se van sucediendo a un ritmo vertiginoso, lo que no da lugar a que el tempo decaiga en ningún momento. La escenografía es sencilla, pero tampoco necesitan demasiados artilugios para inundar el escenario de locura y diversión. Tiene este montaje momentos indescriptiblemente histriónicos y desternillantes, como el de la kelly que acude al médico para pedir una solución para un brazo que, de tanto trabajarlo, ya no le responde... Poco se puede contar, hay que verla.

las-que-limpian

Al acabar la función, el público las despidió puesto en pie, pues al final de la obra se produce un alegato final por la regularización total y completa de los derechos laborales de unas personas que a nadie parecen importar porque sus trabajos nunca se ven y pasan desapercibidas, pero son las encargadas esenciales para que, nuestro descanso en vacaciones sea cómodo, limpio y placentero. Son un pilar fundamental de uno de los sectores más importantes de este país, el turístico, y nunca han gozado del reconocimiento que merecen. Con obras como esta, el mensaje de justicia va calando poco a poco en las conciencias de esta sociedad que va a lo suyo, y ojalá que sirva como un acicate para que sus demandas no caigan nunca en saco roto.

las-que-limpian

 

EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO

Autoría y dirección: Areta Bolado, Noelia Castro y Ailén Kendelman

Apoyo dramatúrgico Paula Carballeira

Música Original: Ailén Kendelman

Caracterización y vestuario: Esther Quintas

Sastrería: Beatriz Novas y Marta Ferrer

Escenografía: Beatriz de Vega

Ayudantía de escenografía: Daniela Rodas

Iluminación: Del Ruiz

Asesoría lingüística y traducción: Rosa Moledo

Asesoría de movimiento: Clara Ferrão

Ojo mágico: Sara Rodríguez

Producción: Ailén Kendelman

Ayudantía de producción y documentación: Celina F. Ponte

Imagen Gráfica: Carla Berrocal / Vídeo: Álex Penabade

Tráiler: Lucía Estévez

Fotografía: Pilar Abades y Leticia T. Blanco.

Más información:  https://apanadaria.com/

Redacción y fotografía: Santiago Navascués

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domingo, 31 de julio de 2022

HOY PUEDE SER MI GRAN NOCHE - FESTIVAL DE TEATRO DE OLITE 2022

HOY PUEDE SER MI GRAN NOCHE

 

hoy-puede-gran-noche

En un momento de la obra, las dos protagonistas cantan con alegría imitando a Azúcar Moreno, entregadas... Tanto, que incluso bailan, y se abrazan, y rompen su coreografía como lo hacen los niños cuando, en una función del cole, de tan emocionados al verse sobre el escenario con todas las miradas de los padres contemplándolos, cada uno se desata el cordel que le une a lo establecido y hace lo que le viene en gana... Pues eso mismo se proyecta tras ellas, una imagen de video VHS, de esas grabaciones en cinta antigua de los ochenta que todos hemos puesto en casa rescatadas de los fondos de los cajones, olvidadas, de nuestros padres... Y es que esa grabación proyectada tras ellas, es su propia grabación siendo niñas de verdad, o eso parece, y al espectador, al contemplar la escena, se le remueve algo en el estómago, que es donde anidan los sentimientos más profundos, los más tristes, pero también los que guardan los pequeños destellos de felicidad... Aquellos que, en su mayoría, proceden de aquel niño, de aquella niña que fuimos y que, siempre, siempre, estará ahí para robarnos una sonrisa cuando la necesitemos. Esas sonrisas que nos ayudan a salvarnos de la amenaza de los naufragios con los que la vida nos pone a prueba.

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Hoy puede ser mi gran noche es eso, un dejarse llevar, un fluir de sensaciones, regresando a la niña que fuiste, porque con ella, la mayoría del público que se congregó en el escenario de La Cava del Castillo Palacio de Olite, también regresó a su niñez, identificándose con la historia que contaban las hermanas Rodríguez, Darlene y Noemi, sobre todo esta última que lleva la voz cantante, y nunca mejor dicho, de la función. Ambas erigen dos personajes que tocan el corazón de los espectadores, la primera por sus silencios, su risa contenida en segunda fila, sus miradas elocuentes... Ella se encarga de la coordinación de la parte técnica, o eso parece, al introducir la música en el espectáculo, las emisiones de distintos vídeos... La otra, es una increíble fiera que se come el escenario con su picardía, su agilidad mental, su arremolinada gestualidad y su impecable capacidad de improvisación.

 A través de un suerte de monólogo en el que nos cuenta su vida y la motivación que tuvo desde niña de cumplir el sueño que su padre le reservaba (el de ser una estrella de la canción), asistimos a un despliegue de humor y música a partes iguales, con un final emotivo que es pura magia. El mensaje que nos transmite esta propuesta de la compañía Teatro en Vilo a los espectadores, además del que se percibe de diversión y entretenimiento pasando un rato distendido, es el de soñar y luchar por materializar tus sueños, los consigas o no, los alcances o sean para siempre una meta inconquistada... Lo importante en la vida es encontrar motivaciones que te hagan crecer, que te aporten experiencias, pues serán estas las que, sin darte apenas cuenta, modelarán la persona que eres y que serás en el futuro...

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Fíjate que íbamos a reirnos y acabamos reflexionando más profundo de lo imaginado... Buena culpa de ello la tiene Andrea Jiménez, directora del montaje y cuya mano se adivina irreverente, pues esta quijotesca propuesta requiere de una desinhibición total para que la protagonista salte de un personaje a otro, y de una historia a la otra, con la facilidad que lo hace el personaje ¡Pues esta es la magia del teatro, que por el mismo dinero tiene tanto que aportarrte...! Vayan al teatro, y déjense llevar...

hoy-puede-gran-noche

 

REPARTO

Noemi Rodríguez y Darlene Rodríguez.

EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO

Dirección: Andrea Jiménez 

Autoría: Noemi Rodríguez

Escenografía: Monica Borromello

Vestuario: Paola de Diego, Sigrid Blanco, Candela Ibañez

Vídeo: Ro Gotelé

Coreografía: Amaya galeote

Iluminación: Miguel Ruz

Ayudante de dirección: Macarena Sanz

Fotografía: Danilo Moroni

Asesoría dramatúrgica: Eva Redondo Llorente​

Prensa: María Díaz

Producción: Teatro En Vilo

Distribución: Proversus​

Más información: www.teatroenvilo.com

 

Redacción y fotografía: Santiago Navascués

©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS