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miércoles, 15 de abril de 2020

La prima Bette, Honoré de Balzac

La prima Bette

Honoré de Balzac reseñas

Por la Pelipequirroja.

   No se cuanto tiempo hacía que quería leer esta novela de Balzac. Incluso llegué a pensar que la había leído y no recordaba ya apenas nada, salvo las cosas más genéricas, como parte de la trama y poco más...pero no era así. Cuando tuve el libro entre mis manos al fin y comencé a leer no me cupo la menor duda: no lo había leído antes, debió tratarse de años leyendo reseñas, o anotaciones, o referencias. Pero no, no lo había leído. Imperdonable, todo sea dicho. 

   Balzac siempre sabe cómo rascar el alma humana para sacar lo peor de cada personaje y dibujar una sonrisa en el lector, a veces una simple mueca lo más parecida posible a un conato de risilla; y es que pocos como él destapan miserias de manera tan elegante.
   Y eso me he encontrado en esta maravillosa novela, que desde ya os digo que me ha parecido sublime: Miserias y malignidades, muchos defectos y pocas virtudes, pecados muy mortales y apenas algunos veniales, pero todo ello junto crea un desorden moral que si bien no rompe la Alianza con Dios, atenta gravemente contra la de los hombres. Y con un Arte narrativo, que no se puede aguantar.

   La prima Bette es una solterona casi de mediana de edad, una campesina y  pariente pobre de una acaudalada familia parisina -aunque ahora anden en época de vacas flacas- los Hulot; Bette es una perdedora, sobre todo comparada con su perfecta y delicada prima Adeline, tan bella y dechada de virtudes, no como ella, en la cual parecen tan solo destacar sus defectos. Años a la sombra de su prima y bajo la mezquindad de sus tíos, han convertido a Bette en un amasijo de amargura, rencor y envidia, y desde hace un tiempo con una idea fija: Venganza y humillación.
   El desencadenante no ha sido otro que los celos, los destructivos celos, pero no hacia su prima en esta ocasión (parecía ya resignada a estar bajo su sombra) sino hacia Hortensia, la hija de Adeline, que se ha interpuesto entre una potencial relación entre Bette y Wenceslao Steinbock, un joven artista polaco.

   Comienza aquí un elaborado ardid para destruir a tan odiados parientes, y la mejor manera es dándoles donde más les duele: dinero y reputación. Con la ayuda de su vecina y amiga, Valerie, tejerán una perfecta tela de araña en la cual irán cayendo uno a uno  los Hulot, sin sospechar que duermen con su enemigo. Valerie convertirá al Barón Hulot, el cabeza de familia, en un pelele a su merced, un ser odioso de por sí que se convertirá en la personificación del egoísmo y la maldad hacia su propia familia si de esa manera consigue salirse con la suya. Ser rastrero, grimoso y repelente donde los haya.
   Valerie Marneffe es un gran personaje: ambiciosa, sin escrúpulos, sin conciencia; junto a Bette son los dos personajes estrella de la novela, el dulce encanto de los villanos, la poderosa atracción que ejercen los príncipes de los ladrones aunque los pobres para los  que roben sean  ellos mismos. Lo importante es humillar a los ricos. Ambas son verdaderamente sublimes, estratosféricas.

   Balzac nos presenta un París oscuro, bizarro, en donde los miserables van engalanados pero su  espíritu viste de ruindad. Una sociedad podrida y mezquina, representada por personajes grotescos y esperpénticos, la caricatura es tan perfecta que es inevitable sonreír incluso reír en ocasiones. Un perfecto retrato de la hipócrita sociedad de la época. 
   No es una lectura ágil, en ocasiones puede resultar algo pesada, pero bien compensada con una narrativa  bellísima y unos personajes inolvidables.

    Con esta novela alcanzo la premisa: Clásico protagonizado por una familia.


honoré de balzac

LA PRIMA BETTE
Honré de Balzac


©Todos los derechos reservados.

lunes, 9 de marzo de 2020

Lady Ludlow, de Elizabeth Gaskell.

Lady Ludlow


Reseñas.

La Pelipequirroja.

   La biografía de Charlotte Brönte es una de las mejores lecturas de mi vida, es de esos libros a los que recurres cada ciertos años para congraciarte con la literatura tras periodos de apatía o saturación de Bestsellers y novedades comerciales; junto a Cartas de Jane Austen, son mi bálsamo espiritual perfecto. Pero siempre he querido leer más cosas de Gaskell, necesitaba merodear por su universo novelesco, curiosear y sobre todo, dejarme envolver por él,  más aún tras la serie de la BBC, Crandford, en la que se recopilan varias de sus novelas; me gustó tanto la serie, que necesitaba si o si leer Lady Ludlow  (1885) , uno de los personajes y una historia,  que más me han gustado de la serie. Y en casa tenía una edición maravillosa -y en castellano- regalo de una gran amiga. Lo raro es que no la hubiera leído antes. Lo raro y lo imperdonable. Pero ya sabéis, nunca es tarde...si la lectura es buena.
   Estaba deseando llegar al nivel 2 del Reto Todos los Clásicos grandes y pequeños, premisa: Clásico con adaptación en formato serie o miniserie, para hacerlo. Como no soy ansiosa ni cabezota, la espera ha resultado corta... 😥

    La historia nos la cuenta Margaret Dawson, una anciana inválida que no disfruta tanto de las reuniones en casa con todos sus amigos, como de las historias que estos le piden que cuente; a su edad, y debido a su invalidez, su vida social y sus aficiones se limitan a estos encuentros y el interés que despierta en todos, sus cuentos e historias.    Lady Ludlow es una mujer rica, madura, cuyas ideas sobre la Revolución Francesa chocan de frente con las del párroco de la ciudad, que cree que la educación es primordial para liberar a las clases bajas del yugo de los ricos; sin embargo fue la única, según cuenta la propia Margaret, que tendió una mano a su familia tras morir su padre y quedar en una situación económica lamentable, la propia Margaret fue acogida en la Mansión de Hanbury Court, aunque no fue la única.    Puede parecer que este conservadurismo de la protagonista la convierta en un personaje repelente o engreído, alguien con el que según nuestra mirada actual, no podríamos empatizar; nada más lejos de la verdad. Confieso que mi primera impresión fue justamente esa, la de una mujer retrógrada que haría lo que fuera para no ver que los tiempos cambian y  ante la idea de que su estatus social corra peligro, se muestra dura e intransigente; pues en absoluto. Cuando estamos ante un Clásico, como este caso, siglo XIX, tenemos que hacer un esfuerzo y mantener la mente abierta, no juzgar hechos y pensamientos desde nuestra comodidad mental de siglo XXI (algunos más que otros, claro) Mujer madura, viuda, de estatus elevado, criada y educada en el conservadurismo y las normas sociales imperantes, alguien para quien los tiempos cambian demasiado rápido y le resulta difícil moverse al ritmo que estos marcan. Y aún así, Lady Ludlow, que siempre actúa conforme a lo que cree que es lo correcto y lo que sus seres queridos, incluso las personas a su cargo, necesitan, no se comporta como una rica estirada y egoísta,  está dispuesta a escuchar otras opiniones inclusive aceptarlas y reconocer que estaba equivocada. Cosa que no será fácil.   La viuda acoge a jovencitas en apuros en su mansión, tal y como hizo con la joven Margaret, el dolor de perder a sus hijos y la soledad que la envuelve, la llevan a volcarse -a su manera- en estas muchachas y darles una vida mejor; vientos de cambio soplan por todo el país, hasta el párroco pretende crear una escuela pública para que todo aquel que lo desee pueda aprender a leer y escribir, y Lady Ludlow tendrá que dejar sus férreas y anticuadas ideas para adentrarse en estos nuevos tiempos que llegan arrasando.    La ya apasionante historia de la madura condesa no es la única que encontraremos en la novela, y es que Elizabeth Gaskell, nos muestra la vida de la época y los cambios que se avecinan a través de un conjunto de personajes bien trazados cuyas historias, cual encaje de bolillos, se van mezclando y empastando a la perfección en la trama principal, creando una gran narración a golpe de pequeñas historias; leerla es sucumbir a sus artes con la pluma y como logra hacer fluir el relato y dar credibilidad a sus magníficos personajes.  Destacaría a  la joven señorita Galindo, a la cual he llegado a adorar por su chispa y sobre todo, bondad, teniendo en cuenta que se ha visto forzada a sobrevivir en un mundo hostil para una mujer sola; el señor Grayel vicario, será sin duda la antítesis de Lady Ludlow en esta historia, sus convicciones son fuertes, está seguro y convencido de sí mismo y sus ideas, y el avanzar con los tiempos no es una opción, sino una obligación. Los momentos de "confrontación" con la viuda son magníficos, literariamente hablando,  una lucha de titanes que con respeto y casi admiración por la tenacidad de ambos,  hacen de la lucha entre dos mundos, un deleite lingüistico y una clase maestra sobre la sociedad, la que es, la que fue, y la que parece que será. 


EN DEFINITIVA: Una novela de historias y personajes, en la que la educación de las masas, las ideas, las personas y sus vicisitudes -sea cual sea su condición social- forman un entramado perfecto, un encaje finamente bordado en el cual los finas hebras, perfectamente hiladas, crean un hermoso y delicado tejido, a la vez que un fuerte paño. Machismo, un tímido feminismo y la enseñanza de masas, sirven de pilar y fondo a una bellísima historia costumbrista con pinceladas de sutil renovación social. Realmente hermosa. Muy recomendable. Me ha enamorado completamente.


Reseñas.

LADY LUDOLW
Elizabeth Gaskell
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©Todos los derechos reservados.
   

lunes, 3 de febrero de 2020

Pamela de Samuel Richardson

Pamela

Reseñas.

La Pelipequirroja.


  Con Pamela o la virtud recompensada, de Samuel Richardson, llego a la premisa "Clásico en el que el personaje principal sea una mujer" del Reto "Todos los Clásicos grandes y  pequeños 2020"  de nuestras adoradas Inquilinas de Netherfield. No sabéis las ganas que tenía de leer este libro, tantos años en mente, tanto tiempo diciendo: De este año no pasa. Y nunca llegaba el momento ¿La razón?  en esta ocasión no fue tanto la falta de tiempo y los compromisos adquiridos, como la falta de una edición en condiciones en castellano...y sigue sin haberla; Cátedra es hoy por hoy la única que nos ofrece la novela en nuestro idioma, y no me veo capacitada de leerla en inglés, eso si lograse pasar del título...vaya.  Desde aquí, Miss Hurst y una servidora, alzamos la voz y algún que otro mail a ciertas editoriales, solicitando una edición digna de nuestra icónica Pamela ¿Os imagináis una edición en Dépoca, Impedimenta...? y eso si, con una buena traducción, por favor.

   Una novela epistolar publicada en 1740;  su autor, Samuel Richardson, no hubiera podido imaginar que su obra sería un auténtico boom en su época, poniendo de moda el género epistolar, el cual había caído en desuso y había sido denostado desde tiempo atrás. Richardson no solo pone de moda el género epistolar, también un tipo de sombrero femenino que desde ese momento es conocido como "Pamela" por ser el que habitualmente luce la protagonista; además, la novela ha sido considerada durante dos siglos, como la primera novela sobre acoso sexual de la historia, y escrita por un hombre.       Aquí tengo algo que decir al respecto, pero no debemos olvidar el contexto histórico y social en el que fue escrita y sobre todo, la situación que vivimos actualmente y como los lamentables sucesos que por desgracia vivimos día a día, nos harán ver esta clásica y fabulosa obra con otros ojos. Os lo pido por favor, se que no será fácil, pero intentemos leerla con ojos de los siglos anteriores al actual para entender su importancia en la literatura y la sociedad durante tanto tiempo. 
   
   La novela consta de dos partes. En la primera, Richardson, a través de las cartas de Pamela, pretende crear un manual para jovencitas virtuosas, o como serlo, sin más pretensión, como un libro de autoayuda actual, solo que en lugar de hacerlo a través de frases de empoderamiento, positivas o autoconvincentes, él lo hace de la manera más efectiva: predicando con el ejemplo. El de Pamela, por supuesto. Como era normal también en la época, la obra no se queda en lecturas a solas en casa o lecturas conjuntas entre damas de la sociedad; la historia llega a la calle, a las tertulias y hasta a la prensa, haciendo de Pamela, una incitadora en lugar de una víctima. La tachan de oportunista, de usar malas artes y hasta de provocar abiertamente al pobre e indefenso Señor B. Y no, esto no es parte de la novela, por desgracia es real, lo fue, de tal manera que el autor se vio obligado a ir puliendo los "defectos" de la protagonista reedición a reedición para no echarse encima a la sociedad en general y a la prensa en particular. Por ello, en la segunda parte, Richardson, trata de "enmendar" la actuación del acosador protagonista dando un giro a la historia. 

   Vamos por partes.

   Pamela Andrews es una joven de origen humilde que sirve de doncella en la mansión de una rica y noble dama, al fallecer esta, la joven queda a merced del crápula y ladino hijo de la fallecida, Mr B., pues el servicio doméstico pasa, como si de objetos se tratasen, de padres a hijos, de fallecidos a herederos; Pamela nos cuenta de primera mano, lo que sucede dentro y fuera de la casa desde que la Señora falleció, personaje a personaje, los conocemos  a través de su mirada, su experiencia o su impresión, y hay que decir, que todos ellos muestran una actitud muy cuestionable,  y es que poderoso caballero es don dinero, el que lo posee se cree dueño y señor de lo que le rodea, y el que lo anhela lo venera como si de un Dios se tratase.

   Epístola a epístola la protagonista nos cuenta los apuros que pasa cuando Mr B. pone los ojos en ella y para su desgracia, las manos; lo que comienza siendo incómodo o de mal gusto, se comienza a tornar peligroso, incluso humillante y vejatorio para la joven Pamela, a la cual le cuesta cada vez más, salir ilesa de los ataques del Señor de la casa, pasando miedo y temiendo cada vez más por su virtud. El comportamiento del protagonista, totalmente aceptado y normalizado en la época, es además aplaudido e incluso incitado por el círculo más cercano ¿Qué una criada no accede gustosa y agradecida ante el gesto de su señor? ¿Qué más quiere una pobre doncella que su señor le muestre esa deferencia? Y es que Pamela no lo tiene nada fácil, su voluntad y su negación no flaquean nunca, la Fe que posee la ayuda a enfrentarse a su señor y a ejercer una férrea oposición a sus impúdicas intenciones. 
   Hasta que Mr B. le propone matrimonio. 
   
  Como os he comentado antes, Samuel Richardson, se vio en la tesitura de dar un giro a su obra para evitar ser criticado duramente por la prensa, y la única forma de que su Pamela no fuera vilipendiada e insultada en los tabloides, y su virtud se viera al fin recompensada (que tomen nota las jovencitas)  Mr. B. prendado por esa virtud, decide poner fin a sus deshonestas intenciones y hacerla su esposa.  Sé lo que estáis pensando, pero es necesario que lo miremos con ojos de siglos pasados.

    En la segunda parte, veremos como Pamela se convierte en una buena y amante esposa,  señora de su casa, y la perfecta dama en sociedad, cosa que irá sucediendo poco a poco, una recién llegada con sus orígenes y sobre todo, de la manera que "logró" pasar de doncella a Señora, no es del agrado de muchos; pero la virtud, ha sido recompensada ¿O no? 


CONCLUSIÓN: Una novela epistolar que pese a su extensión, supera las 700 páginas, resulta de fácil lectura, cómoda, atrayente, cargada de giros coloquiales y expresiones del día a día que la hacen amena y divertida en bastantes ocasiones; un lenguaje que se adapta a sus personajes, aunque sea la protagonista la que nos cuente siempre la historia, algo que me parece un gran punto a su favor, y muestra del ingenio del autor que en ningún momento dejó de burlarse soterradamente de muchos de sus inconformistas lectores.  He disfrutado la historia, la narración, un retrato magnífico de la sociedad de la época y sus costumbres, así como de la vida de la servidumbre en contraposición a la de los Señores.    Me he quitado una espinita que tenía clavada, tenía muchas ganas de conocer mejor a Pamela Andrews y sus tribulaciones, y saborear las dotes narrativas de Samuel Richardson. Ha salido exitosa de esta, mi ansiada lectura.     He sido capaz de abrir la mente y ha valido la pena. Ahora, la vida real, la actualidad, manda. Pero que me quiten lo bailao.


SUGERENCIA: Si alguien quiere ir más allá, le recomiendo leer, Shamela, de Henry Fielding, aunque la publicó bajo seudónimo, y es una crítica directa a esta novela de Richardson, enemigo y rival literario, una crítica feroz de la obra de este último, una especie de: "La verdadera historia de Pamela, cuyo verdadero nombre era, Shamela"  Qué mala es la envidia. Aunque literariamente es una bendición, dos por el precio de una. Muy buena. 

   
Inquilinas de Netherfiel. Reseñas El Gato Trotero..



PAMELA O LA VIRTUD RECOMPENSADASamuel Richardson

 

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