La extraña curación de Marta.
Por La Pelipequirroja.
Siempre he tenido sueños muy vividos, algunos los recuerdo incluso décadas después. Solía soñar que me encontraba en mi colegio con mis compañeros; mi mejor amiga y yo salíamos del aula para ir al baño, pero tras un larguísimo pasillo, donde apareciámos era en la escuela de mi pueblo. Ella se comportaba como si fuera de los más normal, como si esa fuera nuestra clase habitual, y todos los demás se comportaban de la misma manera, como si me vieran allí todos los días, a pesar que yo sabía que no era así ¿Y cómo sabía mi abuela que tenía que recogerme si yo no se lo había dicho, que pasaría con mi madre cuando fuera al otro colegio y no me viera allí? Aquello me ponía muy nerviosa a pesar de ser un sueño. Al despertar me preguntaba ¿A qué colegio voy, quién me recoge hoy? Interpretaciones oníricas o explicaciones psicológicas a parte, esa confusa sensación me descolocaba. Era yo en ambos sitios, pero no entendía como pasaba de uno a otro.
Pues exactamente así he vuelto a sentirme al leer esta novela: al menos durante dos tercios y mitad de la misma. Extrañeza no es lo que he sentido , vamos a ver, se trata de P.L. Salvador, sabía que no me iba a encontrar una novela al uso, eso sí que hubiera sido extraño, pero durante la primera parte de las tres que componen el libro, me he sentido saliendo de mi clase hacia el baño y apareciendo en otro aula a cientos de kilómetros. Al comenzar la segunda parte me he dejado llevar, a esas alturas y conociendo los juegos de manos del autor, lo mejor es dejarse atrapar por esa ilusión que se ha creado entre personajes, y ya veremos por donde sale. En la tercera parte se presentía la sorpresa llegar: "Que llega que llega, que viene que viene, el perrito blanco de Irene, Que mira que mira, qué ves qué ves, el gato negro de Inés..." (cantábamos en el patio de cualquiera de las dos escuelas) y aquí ya y sin remisión, si, efectivamente, me quedo con las patas vueltas.
No quiero contaros mucho de la trama, creo que el factor confusión primero y el factor sorpresa después, son lo suficientemente buenos y están muy trabajados como para desentrañarlos con poca gracia y menos tacto (reconozco que la sutileza y la discreción nunca han sido lo mío) pero puedo deciros que esta novela son las tres historias de una mujer perdida en sí misma, y que se reencuentra en la historia de tres personajes que se complementan sin saber que desde siempre han sido indisolubles, aún cuando no existían los unos para los otros. Es el Destino y sus dados, puede que hasta el Sino y sus cartas, pero la jugada estaba perdida de antemano, y así y todo, son tres personajes huyendo de su autor y jugando al libre albedrío.
No me he vuelto loca. Es la novela de PL Salvador y Mercedes de Miguel, es la propia novela la que me ha hecho esto: Cuestionarme todo, no cuestionarme nada. Querer llevar las riendas, dejarme llevar. Confusión-Clarividencia. Rabia-Sosiego.
Os lo he dicho en las anteriores reseñas al autor, y me reafirmo con esta última: Historias para un inmensa minoría, pero una vez te atrapan, ya no hay escapatoria. Una novela escrita a dos manos y una sola mente, cuesta creer que dos corazones estén detrás de esta compenetración, una simbiosis perfecta; pero al igual que ocurre con la ambidiestra que os escribe esta reseña, ahora con la derecha, ora con la izquierda, siempre hay una leve, sutil diferencia entre la forma de las letras de una y otra mano, por mucha destreza que se tenga. De igual manera, casi imperceptible, cada uno de los autores plasma "su baile de letras" y es que en el mestizaje, está la belleza.
Peculiar es también la numeración de los capítulos ¿He dicho numeración? Pues no. Cada capítulo corresponde a una letra del abecedario, en riguroso orden alfabético -sobretodo para los que cursamos EGB en los años setenta y principios de los ochenta, pues incluye la CH, LL, Qu Gu...- en la primera parte y en descendente en la tercera, como una cuenta atrás. No, no es arbitrario, los autores están llamando nuestra atención.
Una ordenación numérica en un libro que lleva la metaliteratura por bandera, en este punto, nos resultaría raro, muy raro.
Peculiar es también la numeración de los capítulos ¿He dicho numeración? Pues no. Cada capítulo corresponde a una letra del abecedario, en riguroso orden alfabético -sobretodo para los que cursamos EGB en los años setenta y principios de los ochenta, pues incluye la CH, LL, Qu Gu...- en la primera parte y en descendente en la tercera, como una cuenta atrás. No, no es arbitrario, los autores están llamando nuestra atención.
Una ordenación numérica en un libro que lleva la metaliteratura por bandera, en este punto, nos resultaría raro, muy raro.
RESUMIENDO: Una novela que nos trae la verdad a través de pequeña mentiras y una gran confusión: la de una protagonista que quiere ser Raquel pero antes ha de deshacerse de Marta, su parte enferma de vanidad y vacuidad; busca en los tres lados de un triángulo la cuadratura de su círculo, y descubre que la línea recta es el camino más largo entre un punto y otro. Ella quiere vivir esféricamente. Una novela a la que algunos definirían como metaliteraria, pero para mí va más allá, sería más bien metafísicamente literaria, psicológicamente matemática: 3 personajes, 1+1 suman 3, y si le quitas 1, siempre daría cero. Un consejo: tras leer al autor/es, toma aire, cuanto más fresco mejor, y pasa pronto a una lectura, pero sin grandes pretensiones, que te entretenga y distraiga, poco más. Cuanto más tardes en comenzar un nuevo libro, corres el riesgo de quedar atrapado en su trigonométrica historia de amor.
Al fin y al cabo, es lo que mueve el mundo.
LA EXTRAÑA CURACIÓN DE MARTA
Mercedes de Miguel
P.L. Salvador.
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