lunes, 11 de agosto de 2014

ITAHISA, de Toti Martínez de Lezea




A estas alturas es de sobra conocido que este gato que os escribe se pirra por los viajes. Nada puede compararse para mí con un buen viaje que me descubra nuevas costumbres, lugares desconocidos, gentes simpares… Por eso, siempre ando a la que salta buscando festivos en el calendario y, en cuanto puedo, preparo un hatillo cargado con lo imprescindible –golosinas para gatos, pienso para gatos y alguna pastilla contra el mareo–, me acicalo las patitas algo más que de costumbre –porque nunca sabes con quién puedes compartir mesa–, y salgo dispuesto a vivir mil y una aventuras. Buena muestra de ello son las páginas de mis viajes que aquí podéis leer, clasificadas en la sección Viajes.

Sin embargo, quizá porque tengo algo de romántico y añoro esas épocas pasadas y vividas por mis antepasados –narradas por nuestra madre cuando mi cuerpo aún cabía completo en la palma de una mano humana–, siempre he anhelado ser un gato medieval, o un gato conquistador de las Américas, o un gato samurai, o ¡por qué no, el gato preferido de un Faraón egipcio! Vivir otras vidas, pero sobre todo vivir otras épocas: este es el gran sueño imposible de mi vida…

Gracias al ayuntamiento de mi ciudad dispongo al menos de un sustitutivo de ese sueño inalcanzable: a pocas manzanas de mi casa existe una Biblioteca con infinidad de libros de toda clase y condición, y en ella encuentro centenares de atlas geográficos, enciclopedias históricas y, sobre todo, lo que más me apasiona, novelas que narran la vida de los humanos en otras épocas –y con ellos lógicamente la de los gatos, aunque se nos dé menos importancia de la que realmente tenemos–. Historias de amor, de engaños, de aventuras, de supervivencia… Todos los mundos ocurridos –y por ocurrir– tienen su espacio en esa biblioteca sobre la que me dejo caer cuando la noche se adueña de las calles y el silencio me permite relajarme con holgura frente a un buen libro.

Hoy os quiero traer una novela que ha sido para mí un gran disfrute, algo así como comerme una latita de categoría Premium con sabor a bonito del norte. Ese tipo de alimentos cuyo sabor es agradable, su aroma queda prendado en tu mente y su recuerdo te acompaña durante años; a pesar de que sigas alimentándote con otros productos, siempre está en tu mente aquella latita de bonito del norte… Algo así es, para mí, la novela que hoy os recomiendo y cuyo título encierra en sí misma el resumen de la obra entera; y además, es un precioso nombre de mujer: ITAHISA.


Se atribuye el nombre de Itahisa a una diosa de la mitología guanche, la población indígena que poblaba las Islas Canarias antes de ser conquistada por la Corona de Castilla en el siglo XV. Pero además, Itahisa es el nombre del personaje más enigmático y cautivador de una novela que aúna con maestría una trama cargada de intrigas, odios, pasiones y venganzas con la vital necesidad de encontrar la felicidad allí donde resida.  Luz del amanecer, ese es el significado del nombre que da título a la última obra de la escritora vasca Toti Martínez de Lezea y  que está editado bajo el sello donostiarra de Erein.

La novela se ambienta en torno a 1800, apenas unos años antes de que Napoleón, sirviéndose de un ridículo pacto con Godoy para conquistar Portugal, invadiese la península ibérica para someterla posteriormente a sus designios. Era una época en la que el comercio con las Indias gozaba de buena salud y eran muchos los hombres que enrolaban sus destinos en un largo viaje tras una breve parada en las Islas Canarias –las Islas Afortunadas–, que ejercía de lanzadera oficial de un incalculable número de naves que partían rumbo a las Américas en busca de fortuna.

Desde las primeras páginas nos quedamos prendados de la historia. Un buen día, en un tranquilo valle a una hora de distancia de la próspera Bilbao, los vecinos descubren con asombro que la mejor de las casas del lugar, que permanecía cerrada desde hacía años, comienza a ser reformada porque, según dicen, el heredero –a quién ya casi nadie recuerda–  regresa de las Indias tras amasar una inmensa fortuna. Con motivo de la reforma, aparecen en el establo los restos de un esqueleto humano que nadie sabe cuántos años podía llevar allí…

Julián de Zautuola, un hombre parco en palabras y gestos hacia los demás, solitario y oscuro, retorna a la casa para iniciar una nueva vida en la tierra que lo vio nacer. Resuelto a perpetuar su linaje, pronto acuerda su boda con la hija de los Ernani, Inexa, una joven por la que no se siente atraído pero que posee el vientre fecundo que necesita para que el apellido de los Zautuola se mantenga en el tiempo y en el lugar como uno de los más respetados. Julián no ve en Inexa a su mujer: la esquiva y la obvia siempre, desaparece durante semanas sin dar explicación alguna, nunca tiene una palabra de comprensión hacia ella ni la hace partícipe de sus asuntos profesionales… Únicamente se miran a los ojos las noches que Zautuola se cuela en el dormitorio de Inexa para adentrarse en ella y fecundarla. Inexa sufre por ello, no es capaz de comprender cómo su marido puede comportarse así con ella… Una de esas noches de concepción, Julián se deja llevar e Inexa también. Por un instante dejan de percibir esos momentos como una entrega a los instintos más primarios y sienten algo más. ¿Al fin su relación puede ser como la de un matrimonio normal, dejando un resquicio al amor? Julián, instantes antes del clímax, pronuncia un nombre de mujer en alto: Itahisa. ¿Quién es esa mujer?

Son tres los espacios fundamentales en los que se desarrollan los acontecimientos; a saber: Tenerife, la tierra que marcará de por vida y hará perder la cabeza por amor a Julián de Zautuola; la floreciente Bilbao, ciudad en la que busca iniciar una nueva vida profesional; y el valle, donde reside la familia de Julián y él mismo tras reformar la casa de sus antepasados.

La autora hace uso del narrador omnisciente en tercera persona para relatar los sucesos que van desarrollándose en la novela, y además se sirve de distintos saltos temporales a través de los recuerdos de Julián de Zautuola para adentrarnos en su mente y viajar hasta Tenerife y conocer la vida y costumbres de la época, además de sus propios miedos.

Y hablando de éstos –los miedos que castigan a los protagonistas– si hay algo que aúna a los personajes principales de esta historia es el tormento al que se ven sometidos -cada uno con sus propias causas-, que los hará experimentar una transformación interna, lo cual les dota de una complejidad muy estimulante para el lector al comprobar su evolución. Múltiples fantasmas los asolan, y su lucha por combatirlos será una constante durante toda la obra.

Con Itahisa, Toti Martínez de Lezea ofrece a sus seguidores un nuevo prisma desde el que leerle al dejar a un lado lo puramente histórico para dejarse llevar por una historia de amor dual y prohibida con consecuencias insondables. Y para todos aquellos que aún no conocen a esta escritora vasca, encontrarán en su prosa una capacidad innata para narrar con una fluidez tan difícil de conseguir como sencilla en apariencia.  A buen seguro que unos y otros, como sucede con las novelas de éxito, recomiendan su lectura y el boca a boca la sitúa en el lugar que merece.



ITAHISA
Toti Martínez de Lezea

EREIN EDITORIAL
ISBN 978-84-9746-874-9

Puedes adquirirlo, aquí


Una reseña de Santiago Navascués
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