A contraluz
Por la Pelipequirroja.
"El aula era pequeña y gris, pero tenía unas ventanas muy grandes que daban a la plaza Kolonaki, un recinto de hormigón en el que la gente leía el periódico a la sombra de los plátanos sentada en bancos cuyas bases de hormigón estaban llenas de pintadas. A las diez de la mañana, allá donde hacía calor no se veía a nadie. Las palomas avanzaban en desastrada formación circular por las losas del pavimento dando picotazos con la cabeza gacha."...
Y de nuevo me veo ante las letras y reflexiones de Cusk. Creo que este podría ser el comienzo de una buena amistad. De hecho ya no es un comienzo, aquí se está fraguando algo sólido, y es que no solo nos une una mente dispersa, lo que nos separa es lo que más me atrae hacia ella: enfrentarse a lo que le atormenta en lugar de enterrarlo en las profundidades del subsconsciente.
Cusk tiene un don, no me cabe la menor duda que lo suyo no se aprende en clases de narrativa ni siquiera lo dan los años de experiencia. Una narración se convierte en un terremoto en sus manos, a través de sus palabras o mejor dicho, sus malabares con ellas: metáforas y otras diversos recursos literarios que por separado no nos dicen mucho, pero juntos son una auténtica bomba para los sentidos, como esos platos "tierra-mar-nitrógeno líquido" de algunos chefs que te descolocan en el plato pero te llevan al Paraíso en la degustación, ingredientes que nunca hubieras imaginado juntos pero que una vez amalgamados son pura delicia.
Pues así es la narrativa de Rachel Cusk...aunque no todos los paladares aprecian estos manjares en una primera degustación, a veces, como me ocurrió a mí con una tortilla de patata deconstruida, necesité paciencia, tiempo y mucho vino rosado para apreciarla (lo que ocurrió más o menos cerca de la mitad del plato) y así suele ocurrir con las novelas de esta autora, se necesita un poco de paciencia para ir apreciando su estilo, incluso alguna respiración larga, y mucho antes de la mitad de la narración te aseguro que ya te habrás enganchado a su "sabor", y entonces querrás más. Pero necesitarás esos momentos de confusión, para al fin adentrarte en su mundo, y te habrá valido la pena, confía en mí.
Un viaje a Grecia, una escritora que ha de impartir un curso de escritura creativa, un compañero de vuelo que será el principio y fin de la narración, y varios personajes con los que se encontrará, y los cuales se mostrarán ante ella como si lo hicieran ante el espejo de un psiquiatra, desnudos emocionalmente. Ella dejará de ser un personaje en sí, para convertirse en el nexo entre todos ellos, el paño de lágrimas y el espejo de dichos personajes. Sin más, eso será todo. Si, como lo oís. Ni tensión argumental, ni intríngulis narrativa. Los personajes desnudos ante todos nosotros. Y qué desnudo.
Un vecino de vuelo que se sentirá atraído hacia la escritora, el cual no será demasiado correspondido porque sin saberlo estará chocándose contra un muro de decepción a prueba de seducción. El amigo que conserva una vieja foto de una mujer feliz con su familia y que despertó en él la envidia. Una escritora amargada, resentida con el mundo y con ella misma, desencantada y extremista emocionalmente. El compañero casado que no puede dejar de lado al seductor que lleva dentro, cuya casa ha sido invadida por escarabajos, metáfora de un pasado que nunca se fue...
Maternidad, familia, sueños, esperanzas, decepciones, crisis emocionales, existenciales, y la escritura como terapia y vía de escape. Temas intrincados que irán desarrollándose capítulo a capítulo, personaje a personaje, según vayan dando rienda suelta a sus preocupaciones, ideas, problemas, dudas; el argumento se irá consolidando e irá tomando forma en boca de estos personajes que entrelazarán sus vidas e historias, todas ellas con el nexo de la escritora triste cuya alma refleja el espíritu de Grecia, una civilización de gran riqueza cultural que antaño fue el centro del universo y hoy, solo son ruinas. Hermosas, pero ruinas.
Rachel nos enseña la vida al trasluz, calla su voz para mostrarnos el alma de los personajes y verse así misma a contraluz. Narrativa de "escucha" para dar voz a los personajes que hay dentro de cada uno de nosotros, sin florituras, sin grandes hazañas, pequeños hechos que hacen de nosotros un todo con el mundo que nos rodea, aunque la introspección nos invada por dentro.
Realmente fabuloso, grandioso, catártico.
Yo también he empezado a verme a Contraluz...
A CONTRALUZ
Rachel Cusk
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