Es imposible relatar en una novela toda la historia de la mafia siciliana, pero al menos, sí una parte de ella, en la que las mafias se llegaron a convertir en el imperio criminal más grande de la historia de Italia, con la implicación de policías, jueces y políticos. Tras fallecer su madre, la vida de Giulia no es un camino de rosas. Su padre, fiscal de la Corte Penal de Roma, libra una batalla jurídica diaria contra la Mafia y sus ramificaciones, de tal manera que no puede dedicar a su hija todo el tiempo necesario. Internada en su adolescencia en uno de los mejores colegios de Suiza, Giulia cae presa de la soledad, la tristeza y los oscuros deseos de sus compañeras de internado Terminada la carrera de Derecho, y a la búsqueda de sí misma, la joven cree por fin conocer el amor... pero la realidad golpea su dulce rostro y le enseña qué son el desamor, el desengaño y el miedo cuando, víctima de la traición de su ex pareja, es secuestrada por la Mafia. Acompañar a Giulia en esta épica aventura, llena de acción y peligro, significa ser testigo de primera mano, de un lugar y una época convulsa –la Italia de los años '60 del siglo pasado– en la que se vivió el gran auge de lo que pronto sería la poderosa Mafia siciliana.
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domingo, 6 de enero de 2019
jueves, 21 de junio de 2018
EN UN IMPERIO OLVIDADO de Francisco Casero Viana
Ojalá camines por la belleza a lo largo de todo el día.
Ojalá camines a través de repetidas estaciones.
Poseerás de nuevo aves hermosas,
pájaros bellos y alegres.
Ojalá camines por el sendero macado con polen,
entre saltamontes a tus pies, con el rocío a tus plantas.
Ojalá camines con la belleza.
Con la belleza ante ti, con la belleza tras de ti,
con la belleza en torno de ti.
Ojalá en tu vejez puedas ir por un sendero hermoso y animado.
En la vejez, por un sendero de belleza, vivo de nuevo.
Que concluya en belleza, que concluya en belleza.
AHO!!!
Ojalá camines a través de repetidas estaciones.
Poseerás de nuevo aves hermosas,
pájaros bellos y alegres.
Ojalá camines por el sendero macado con polen,
entre saltamontes a tus pies, con el rocío a tus plantas.
Ojalá camines con la belleza.
Con la belleza ante ti, con la belleza tras de ti,
con la belleza en torno de ti.
Ojalá en tu vejez puedas ir por un sendero hermoso y animado.
En la vejez, por un sendero de belleza, vivo de nuevo.
Que concluya en belleza, que concluya en belleza.
AHO!!!
(Poema de los indios navajos. Rincón de Susu)
La historia de la conquista de Norteamérica por parte de España se
inició trescientos años antes de que se llegasen a constituir los
actuales Estados Unidos de América, y mucho antes de que los
anglosajones llegaran a crear sus trece colonias británicas en la costa
este del nuevo mundo. España había combatido o pactado con las tribus
Ais, Creek, Kalusa, Mikasuki, Yamasi o Timícua durante la conquista de
los territorios de La Florida y Apalaches; Olmecas, Méxicas,
Tlaxcaltecas, Apaches lipan, Comanches, Siux, Chellenes, Pueblo o
Navajos, en México, Nuevo México, Arizona, Texas o Las Californias, en
aquel vasto territorio, casi siempre hostil y en gran parte desértico,
que se extendía desde las costas de Veracruz hasta las gélidas tierras
de Alaska, donde tropezaron con el Imperio Ruso.
No es esta una novela histórica en el sentido más ortodoxo del género
literario. Sí es, más bien, el relato de la vida de Pablo, un muchacho
vasco –guipuzcoano nacido en Lezo, para más señas– que, tras escuchar
cuando mozalbete las historias narradas por marinos regresados de la
colonia de Nueva España, al cumplir los 19 años y tras el fallecimiento
de su padre, decide embarcarse para viajar hasta aquellas lejanas
tierras conquistadas por la Corona española, que llegaban a alcanzar los
20 millones de kilómetros cuadrados.
Una novela histórica. Yo os dije que saldría de mi zona de confort este año y me adentraría en los tres géneros que más se me resisten, y aquí estoy desde mi promesa con mi segunda novela histórica como tal, porque para mi no cualquier novela que no sea contemporánea es histórica, todas lo serían si no tratan de la actualidad; para mi una novela histórica es una novela que cuenta hechos históricos o historias que bien podrían haber sucedido en dicha época histórica abordada en la novela, además ha de tener cierto rigor, contar con datos verídicos, novela de la cual no solo disfrutemos si no que podamos aprender Historia. Por esa razón, cuando digo que no me gusta o no suelo leer novela histórica me refiero a novela con base histórica real, no una historia de amor o un thriller con un escenario del Quattrocento o el siglo XV (por ejemplo) si no se adentra en la época real que refleja y le da realismo con datos y personajes que nos sitúen no solo física si no mentalmente en la época.
Pero claro, con estas premisas (son las que me enseñaron en literatura cuando hablábamos de géneros y los tipos de novela, aquí es donde entraría la Histórica, Thriller, Romántica, no en género literario, que es otra cosa como bien sabéis, y a este paso os voy a dar un tostón de esos mismos de los que yo huyo) el caer en el rollo de datos, fechas y volver a las aulas de la vieja enseñanza es todo uno.
¿Y qué razón me ha llevado entonces a elegir esta novela Histórica de manual, si no es de mi agrado el género? pues que contaba con el antecedente de la novela anterior del autor, Francisco Casero Viana, Desde la terraza, la cual algunos de vosotros también leisteis; dado mi grata experiencia con dicha novela, arriesgarme con esta era menos atrevido que la primera vez que leí al autor.
Ahora falta ver si esta experiencia sale igual de positiva, y no empezamos muy bien solo con el hecho de que la novela tiene casi 600 páginas, y a mi esto en una novela Histórica, me pone en alerta...demasiados traumas con las listas de los Borbones, Los Austrias y eso que me libré de la lista de los Reyes Godos que tantos quebraderos de cabeza dieron a otras generaciones. Pues nada, vamos a viajar al Lejano Oeste, muy muy lejano, tanto que ni siquiera existía como tal todavía, porque los españoles también estuvimos allí, a veces haciendo de las nuestras, y otras intentando vivir y dejar vivir...vamos a ello.
Mis conocimientos sobre la historia de Norteamérica son mínimos, a parte del Myflower, La matanza de las tribus indias, La guerra de secesión y los disturbios raciales, poco más sé sobre el país, y todo lo que sé es de manera supérflua aprendido de las películas de Hollywood, vamos, como no saber nada; por eso todo lo que me cuenta el autor me suena a chino, y tengo que tirar de wikipedia en bastantes ocasiones para comprobar que en efecto lo que me está contando fue real ¿Y yo viviendo en la inopia? absolutamente, que me cantaría Alaska.
Pablo a sus 19 años decide un buen día dejar atrás su Guipuzcoa natal a la muerte de su padre, y seducido por las historias que los marinos vascos llevan siglos contando sobre el Nuevo Mundo, y enrolado como artillero en un navío español parte rumbo a aquellas tierras que antaño fueron territorio español y que siguen conservando el espíritu de aquel Imperio, desde Florida a Arizona pasando por Nuevo México y Texas entre otros. La lectura no podía comenzar con más acción, toda ella es una aventura tras otra, y esta que escribe que imaginación no le falta, cada dos por tres se perdía en imágenes de un Errol Flynn cabalgando por los vastos territorios americanos que tantas veces vi en viejas películas de la Metro; el autor nos describe a la perfección cada detalle geográfico, nos transporta a épocas pasadas cuyas pisadas de otros aventureros antes de Pablo dejaron allí marcadas para siempre, el detalle está en todas partes creando una historia visual impresionante, como si en realidad hubiéramos estado allí. La acción y las aventuras copan la narración, Pablo vive un sin fin de peripecias que hará las delicias de los amantes de las novelas de Fenimore Cooper, Twain, Irving o el mismísimo Wister, todas ellas en las cuales el héroe vive desde ataques comanches, romances con bellas indias, doma de caballos salvajes, caza de bisontes, enfrentamientos con forajidos ¿No veis ya a Jhon Wayne cabalgando hacia Río Rojo? , pero cuidado, no penséis que esta es una novela de indios y vaqueros, un western, porque no es así, es un libro de aventuras por encima de todo y una master class de historia, tan master que nos enseña sin darnos cuenta, jugando como los niños.
Son muchos los personajes de la novela, hay momentos en que me he llegado a perder y tuve que recurrir a anotar los que iban saliendo para poder situarlos y situarme en la trama, aquí reconozco que hubo veces que eché en falta algo más de profundidad en los personajes y menos en el ambiente, demasiados datos y poco calado en los sujetos, no resta mérito ni decae la acción pero a mi gusto que soy muy cotilla, me gusta saber más de los personajes, tanto física como emocionalmente, aunque el protagonista está sobradamente perfilado, pero me gusta que los secundarios tengan también su esencia aunque aparezcan brevemente.
El punto fuerte de la novela es sin duda la recopilación de datos y el altísimo nivel de investigación de Francisco Casero, como os he dicho una auténtica clase de historia lúdica, ni yo misma era consciente de todo lo que iba aprendiendo, y cuando oiga hablar del papel de España (cuestionable o no, ese es otro tema) en la colonización de América, ya no pensaré solo en centro y sudamérica, que también estuvimos dando guerra (y nunca mejor dicho) en los actuales Estados Unidos.
CONCLUSIÓN: Una novela histórica de aventuras y acción sin fin, una narrativa detallada y respaldada por un excelso trabajo de investigación que nos mantendrá enganchados a las peripecias y adversidades del personaje principal, muy bien arropado por una variedad sublime de secundarios; un abanico de hechos reales perfectamente integrados en una trama ficticia que deleitará a los amantes del género histórico y de las grandes hazañas de los antiguos conquistadores y aventureros.
He quedado contenta con esta nueva novela, tal vez algo larga para mi gusto, pero todos sabéis de mi pereza hacia el género, que no hacia el libro en si. Repetiría de nuevo con Casero Viana sin dudar.
EN UN IMPERIO OLVIDADO
Francisco Casero Viana
Comprar el libro Aquí
miércoles, 19 de julio de 2017
DESDE LA TERRAZA de Francisco Casero Viana
Hemos llegado al hogar
Desde la guerra sin sangre
Con el corazón abatido,
Nuestras botas llenas de orgullo
De la verdadera matanza del alma,
Y nos hemos preguntado
“¿Cuánto cuesta
ser querido y después abandonado?”
El bosque aúlla
Y entre los árboles
El oscuro sol aparece.
Hemos llegado al hogar
Cuando vacila la aurora
Cantando canciones de otras tierras,
La Marcha Fúnebre
Que nos viola los oídos,
Sabiendo que toda nuestra tradición y nuestras lágrimas
Se juegan al cara o cruz de una moneda.
( Hemos llegado al hogar. Peters Lenrie -Gambia 1932-)
👶 ÉRASE UNA VEZ... 👶
De bebés, a mi amigo Xavier y a mi nos vestían de blanco, a mí porque como no sabían si sería niña o niño, mi madre y mi abuela tejieron todo en blanco, para no errar con el sexo; a Xavier le vestían de blanco porque su madre decía que era como más bonito estaba, destacando su negra piel, brillante y
tersa. A mi me encantaba tirarle de su pelo rizado, prieto, algo áspero, y a él le gustaba señalar con su dedo índice las pecas de mi cara, y nuestras madres nos decían que juntos éramos un bombón, de leche yo, de café él. Xavier siempre fue uno más entre el grupo de amigos, jamás nos llamó la atención el color de su piel, desde niños nos habíamos criado juntos y a pesar de ser unos años en donde el color de su piel en este país era poco común, como ser uno entre un millón, entre niños, nunca fue un problema. Una vez le pregunté a mi madre porqué Xavier era negro y sus padres blancos, y mi madre me dijo que porqué yo tenía una Nancy negra si yo era blanca...ya no hice más preguntas.
tersa. A mi me encantaba tirarle de su pelo rizado, prieto, algo áspero, y a él le gustaba señalar con su dedo índice las pecas de mi cara, y nuestras madres nos decían que juntos éramos un bombón, de leche yo, de café él. Xavier siempre fue uno más entre el grupo de amigos, jamás nos llamó la atención el color de su piel, desde niños nos habíamos criado juntos y a pesar de ser unos años en donde el color de su piel en este país era poco común, como ser uno entre un millón, entre niños, nunca fue un problema. Una vez le pregunté a mi madre porqué Xavier era negro y sus padres blancos, y mi madre me dijo que porqué yo tenía una Nancy negra si yo era blanca...ya no hice más preguntas.
Cuando durante el verano de 7º curso de EGB, Xavier viajó a Guinea, al volver vino cargado de un montón de objetos rarísimos, ropas de colores y un montón de historias. Descubrir que aquel era su país de origen, que parte de su familia aún vivía allí y que todos eran tan negros como él, nos hizo admirar más a nuestro Xavi ¡Era Africano! ¡África, el continente mágico! así ya se podía ser interesante, no como el resto de mis amigos o yo misma, que el que no provenía de Albacete lo hacía de Cuenca, y lo más exótico que teníamos en el barrio era una familia de Galicia y otra de Córdoba...
...Durante los 90, fue un cotizado modelo en Nueva York, casi ná...
📖 SINOPSIS 📖
Harta del trato que se le da como MIR (Médico Interno Residente) en el
hospital donde trabaja, una doctora se marcha a África con otros tres
médicos, de diferentes nacionalidades, a un hospital de un campo de
refugiados en Ruanda.Después de vivir el genocidio de los tutsis, sufrir
mil calamidades y un cautiverio, son liberados y enviados a Tanzania
para hacerse cargo del programa del Ministerio de Sanidad de aquél país,
que contempla la visita a todas las aldeas y pueblos del país a bordo
de un avión dotado con quirófano, para intentar solucionar los problemas
de falta de medios sanitarios rurales y distancias, creando así el
equipo de los Flying Doctors.Un triste accidente causa la muerte de los
tres médicos varones y el piloto, quedando la doctora sumida en una
terrible depresión en su casa de Dar es Salaam.Esta es la historia de
todos y cada uno de los médicos y sus vivencias en el campo de
refugiados dentro del periodo que duró el genocidio de los tutsis a
manos de los feroces hutus, contado por la doctora Ferrer a un
periodista español, asumiendo el papel de cada uno de los miembros de
equipo en la narración, como si fuese cada uno de los personajes quien
relatase su parte de la historia.
🐾🐾 LA OPINIÓN DEL GATO 🐾🐾
Cuando me decidí a leer este libro ya me había enamorado de su portada, había viajado a África a lo Karen Von Blixen sin haber abierto siquiera el libro, mirando melancólica por mi terraza diciendo con
voz susurrada: Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas Ngong... y hasta me había dado tiempo a ir en busca de las Minas del Rey Salomón con Allan Quatermain. Ya me había montado yo sola la película solo con ver la portada, y todavía no había leído la sinopsis. Pero esta vez no fue la portada la que me hizo leer la novela de Francisco Casero, fue mi ignorancia elegida hacia el conflicto de la Guerra de Ruanda en 1994 la que dijo: ¡Atrévete ahora, valiente! ¿Qué sabía yo del enfrentamiento entre Hutus y Tutsies? pues como a medio mundo, de las imágenes que llegaban a través del telediario de gente muerta a machetazos, un genocidio al que se le dio la espalda política, social y humana. Yo la primera, cuyas imágenes me estremecían y cambiaba rápidamente de canal a las primeras de cambio. Pero a parte de eso, hasta hoy mismo que escribo esto, no sabía como se originó todo y qué se hizo al respecto.
Ya me había armado de valor para enfrentarme a lo que fuera, aunque algo me decía que iba a encontrar dentro de sus páginas más de lo que yo misma pudiera imaginar, para bien y para mal, pero que aquella historia me dejaría huella ¿será por cicatrices? y comencé a leer.
Lo primero que me llama la atención es el cariño que el autor imprime en cada una de sus palabras, como si las mimara, como si pretendiese suavizar el impacto que ciertos detalles harán en el lector, o tal vez en la propia historia, pero leer desde el principio se convierte en algo bello, delicado, sensitivo, no pude dejar casi en ningún momento de sentirme envuelta por la magia del continente africano, era como sentirlo, y no me refiero a sentir la historia que también, me refiero a sentir el poder del propio continente, como si en algún momento hubiéramos traspasado un vórtice que nos conectara sensorialmente, se que puede sonar raro, pero fue una sensación muy real, os lo aseguro.
Una de mis primeras sorpresas me la llevo conforme voy leyendo y espero encontrarme con una historia plagada de acción, de sobresaltos continuos ¿No es África? ¿No estamos en un conflicto? aquí no se va a salvar ni el apuntador; pero me encuentro con una serie de relatos entremezclados en los que prima la humanidad, los sentimientos, las personas por encima de los personajes, y lejos de quedar decepcionada me sentí reconfortada y descubrí que ahí estaba parte de esa belleza que me atrajo hacia el libro.
Destacamos la historia de la doctora Ferrer, una doctora interina que hace mucho dejó su trabajo en
España para marchar a ayudar durante la Guerra de Ruanda; la protagonista cuenta a un periodista la convulsa y extrema experiencia personal a la que ha tenido que enfrentarse durante todos estos años, y el lector queda sumido en una lenta y pormenorizada descripción de sucesos y sentimientos, una conversación distendida y profunda entre los que en otro lugar y tiempo pudieran haber sido dos amigos charlando sin más. Vamos conociendo detalles, historias, personas, hechos, y todo a golpe de pinceladas narrativas, culturales y sentimentales.
Es una historia dura, en la cual la crueldad y la sinrazón humana alcanza su máximo apogeo, sucesos abominables y actos inhumanos, pero como suele pasar y ya nos lo contó Kawabata, lo bello y lo triste van de la mano; el amor, la esperanza, y la fe en el ser humano a pesar de todo destacan entre tanta miseria humana y social, el choque cultural y religioso, un mensaje de fondo optimista que nos incita a reconciliarnos con ese ser humano que deja de serlo demasiadas veces. Y es que el amor está por encima de razas, culturas, países y fronteras físicas y mentales.
RESUMIENDO: He disfrutado mucho de la lectura de "Desde la terraza", he descubierto hechos, palabras, costumbres que desconocía y agradezco a Francisco Casero Viana que entre tanto dolor y crueldad haya sabido transmitir una historia bella, sensible, emotiva y emocionante, y que si bien nunca me ha gustado leer datos históricos uno detrás de otro, en esta ocasión no me ha importado hacerlo y conocer la Historia de cerca de tan deleznable conflicto. El giro final de la novela es de aplauso, y aunque en un par de momentos de la narración creí haber encontrado un "huevo de pascua" que dejaba intuir el final, me alegró leerlo tal cual lo había escrito el autor.
Creo que no tardará mucho en volver a leer de nuevo a Francisco Casero Viana, la experiencia ha sido fabulosa.
Yolanda T. Villar
voz susurrada: Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas Ngong... y hasta me había dado tiempo a ir en busca de las Minas del Rey Salomón con Allan Quatermain. Ya me había montado yo sola la película solo con ver la portada, y todavía no había leído la sinopsis. Pero esta vez no fue la portada la que me hizo leer la novela de Francisco Casero, fue mi ignorancia elegida hacia el conflicto de la Guerra de Ruanda en 1994 la que dijo: ¡Atrévete ahora, valiente! ¿Qué sabía yo del enfrentamiento entre Hutus y Tutsies? pues como a medio mundo, de las imágenes que llegaban a través del telediario de gente muerta a machetazos, un genocidio al que se le dio la espalda política, social y humana. Yo la primera, cuyas imágenes me estremecían y cambiaba rápidamente de canal a las primeras de cambio. Pero a parte de eso, hasta hoy mismo que escribo esto, no sabía como se originó todo y qué se hizo al respecto.
Ya me había armado de valor para enfrentarme a lo que fuera, aunque algo me decía que iba a encontrar dentro de sus páginas más de lo que yo misma pudiera imaginar, para bien y para mal, pero que aquella historia me dejaría huella ¿será por cicatrices? y comencé a leer.
Lo primero que me llama la atención es el cariño que el autor imprime en cada una de sus palabras, como si las mimara, como si pretendiese suavizar el impacto que ciertos detalles harán en el lector, o tal vez en la propia historia, pero leer desde el principio se convierte en algo bello, delicado, sensitivo, no pude dejar casi en ningún momento de sentirme envuelta por la magia del continente africano, era como sentirlo, y no me refiero a sentir la historia que también, me refiero a sentir el poder del propio continente, como si en algún momento hubiéramos traspasado un vórtice que nos conectara sensorialmente, se que puede sonar raro, pero fue una sensación muy real, os lo aseguro.
Una de mis primeras sorpresas me la llevo conforme voy leyendo y espero encontrarme con una historia plagada de acción, de sobresaltos continuos ¿No es África? ¿No estamos en un conflicto? aquí no se va a salvar ni el apuntador; pero me encuentro con una serie de relatos entremezclados en los que prima la humanidad, los sentimientos, las personas por encima de los personajes, y lejos de quedar decepcionada me sentí reconfortada y descubrí que ahí estaba parte de esa belleza que me atrajo hacia el libro.
Destacamos la historia de la doctora Ferrer, una doctora interina que hace mucho dejó su trabajo en
España para marchar a ayudar durante la Guerra de Ruanda; la protagonista cuenta a un periodista la convulsa y extrema experiencia personal a la que ha tenido que enfrentarse durante todos estos años, y el lector queda sumido en una lenta y pormenorizada descripción de sucesos y sentimientos, una conversación distendida y profunda entre los que en otro lugar y tiempo pudieran haber sido dos amigos charlando sin más. Vamos conociendo detalles, historias, personas, hechos, y todo a golpe de pinceladas narrativas, culturales y sentimentales.
Es una historia dura, en la cual la crueldad y la sinrazón humana alcanza su máximo apogeo, sucesos abominables y actos inhumanos, pero como suele pasar y ya nos lo contó Kawabata, lo bello y lo triste van de la mano; el amor, la esperanza, y la fe en el ser humano a pesar de todo destacan entre tanta miseria humana y social, el choque cultural y religioso, un mensaje de fondo optimista que nos incita a reconciliarnos con ese ser humano que deja de serlo demasiadas veces. Y es que el amor está por encima de razas, culturas, países y fronteras físicas y mentales.
RESUMIENDO: He disfrutado mucho de la lectura de "Desde la terraza", he descubierto hechos, palabras, costumbres que desconocía y agradezco a Francisco Casero Viana que entre tanto dolor y crueldad haya sabido transmitir una historia bella, sensible, emotiva y emocionante, y que si bien nunca me ha gustado leer datos históricos uno detrás de otro, en esta ocasión no me ha importado hacerlo y conocer la Historia de cerca de tan deleznable conflicto. El giro final de la novela es de aplauso, y aunque en un par de momentos de la narración creí haber encontrado un "huevo de pascua" que dejaba intuir el final, me alegró leerlo tal cual lo había escrito el autor.
Creo que no tardará mucho en volver a leer de nuevo a Francisco Casero Viana, la experiencia ha sido fabulosa.
Yolanda T. Villar
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AGRADECIMIENTOS: La Reina Lectora.
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