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miércoles, 9 de septiembre de 2015

AMANECER CARMESÍ de Reyes Vázquez






"No se cual de las dos debería asustarse -dijo Carmilla sonriendo- . Si no fueras tan bonita me habrías asustado mucho, más siendo como eres tan hermosa, y ambas tan jóvenes, tengo la impresión que ya te conocía de antes, y por ello tengo derecho a tu intimidad. Me pregunto si te sientes tan atraída hacia mi como yo hacia ti. Nunca tuve una amiga...
...Y la por fin las tinieblas fueron tan espesas que solo se veían visibles los ojos de aquel animal. Sentí que saltaba ágilmente sobre mi lecho, dos enormes ojos se aproximaban a mi cara y sentí un dolor punzante, como si dos grandes cuchillos se clavaran en mi pecho."

(En un espejo a oscuras. Le Fanu)





No recuerdo un verano en el cual no leyera un libro de terror o misterio, bien porque me lo dejara alguna amiga, bien por que lo llevara yo en la maleta; siempre me he sentido atraída por este tipo de literatura. Era una mezcla extraña entre miedo y excitación, si bien había pasajes que me estremecían, el aventurarme en las entrañas de aquellas tenebrosas historias me hacían enfrentarme a ese mismo miedo, a mí misma y mis temores. 
Unas vacaciones en concreto, una amiga encontró en el armario de su abuelo un buen montón de libros, y entre ellos, uno en especial que nada más enseñármelo me atrajo poderosamente hacia él: Los mejores cuentos fantásticos y de terror del siglo XIX. Y en el índice, unos nombres que hasta entonces ni había oído, y que con tan solo leerlos en voz alta, parecía que habían formado parte de mi vida desde siempre: Washintong Irving, Henry James, Edgar Allan Poe, Le Fanu, Lovecraft, Gertrudis Gómez de Avellaneda, R.L Stevenson, Arthur Machen, Margaret Oliphant, Maturin (Melmuht el Errabundo, me causó pesadillas durante meses, y aún leyéndolo de adulta, me recorre un escalofrío por la espalda) y así hasta veinticinco cuentos fantásticos.
Era rojo carmesí, con letras doradas y unas tapas tan suaves como terciopelo, ¡me enamoré de él nada más sentirlo entre mis manos! hasta entonces era el libro más "gordo" que había leído nunca y pensé que me faltaría verano para leerlo; nada más lejos de la realidad, en tan solo unos días ya lo había leído entero y me quedaban ganas de más. 
Por suerte, Don Ramón, el abuelo de mi amiga, guardaba muchos más en sus armarios sin fondo, debido a la cantidad de cosas que sacaba de ellos y parecía no acabar nunca. 
Aquellos libros, junto con los casos del policía del Tomelloso, Plinio, hijo de la imaginación de García Pavón, marcaron mis gustos y preferencias de lectura y escritura. Si, me han dado muchas satisfacciones tanto como lectora como escritora.
Nunca me canso de leer aquellas viejas historias, como tampoco me aburro de leer las comtemporáneas, los que me conocen saben que soy una auténtica "cazadora del miedo"; descubrir nuevos autores y nuevos títulos es una de mis grandes pasiones, aunque también soy muy exigente y separar la paja del grano es en si mismo, un placer. 
Cuando llegó a mis manos la primera novela de Reyes Vázquez (primera para mí en lectura), no había leído ni dos páginas cuando ya estaba segura de que me encontraba ante una sorprendente historia que me traería momentos de entretenimiento y respingos por doquier; no solo no me equivoqué si no que me sorprendió más que gratamente. Estaba ante una obra de calidad en el género de terror. 
Separada la paja del grano, con esta su segunda novela (de nuevo para mi como lectora) comencé a leer entre ansiosa y emocionada.

¿Me adelanté en mis expectativas, levanté campanas al vuelo antes de tiempo, no era la novela de terror y misterio que esperaba?...


EL LIBRO.

" Las vacaciones de la inspectora de homicidios Marina Escudero iban a cambiar su vida, serían inolvidables, y no por lo acontecido durante las mismas, si no por lo que estaría por llegar al acabarlas. El Destino es caprichoso, tanto, que pondrá en su camino a un despiadado asesino que no solo mata cruelmente a indefensas mujeres en oscuros callejones, la bestia de la noche, además, las mutila salvajemente. El asesino se adentrará tanto en sus pensamientos como en sus propias vidas, arrasando con lo que quedaba de normalidad en ellas. 
Los cadáveres comienzan a aparecer y solo de ellos depende que aquella macabra lista acabe al fin. 
Terror, pánico, oscuridad, misterio, dudas, preguntas, alternativas, recuerdos, rencores, remordimientos, sospechosos y momentos tan dulces como amargos. 

Más que una historia de terror, una historia de opciones. Y nuevas oportunidades."


LA OPINIÓN DEL GATO.

Si, me adelante con mis expectativas. Esperaba encontrarme otra fantástica historia de terror absoluto como en Sótano macabro, y erré por completo. Me dejé atrapar por el título y di por hecho de que estaba frente a una novela de terror, de ese duro, de ese que te hace dar más de un respingo y te hace sobresaltarte cada vez que lees una linea. Pasar miedo del bueno. 

Me equivoqué de lleno. Por suerte. 

Desde la primera página ya supe que no era una novela de terror, no al menos al estilo de la anterior. Era mucho más que eso. Eran varias novelas en una sola novela. Mi sorpresa llegó con los primeros capítulos, y no podía dejar de sonreír porque estaba ante una de mis otras grandes pasiones ¡La novela negra!, esa forma inconfundible de presentar a los personajes, el ambiente en el que se mueven, la analepsis que nos trae y retrotrae del pasado al presente, los pensamientos en "off" y las conversaciones consigo mismos de dichos personajes, acción policiaca, denuncia social ¡No me podía creer mi suerte! era todo tan "Blask mask", tan años veinte y al mismo tiempo tan Poe -digan lo que digan, yo sigo afirmando que fue él, el creador del género- tan Chandler, tan Hammet...
Y entonces Reyes Vázquez, da un giro de 180º y nos sumerge, sin preaviso, como en un baño de impresión, en una alucinante novela tan misteriosa como fantástica, sin perder ni un ápice de calidad ni perder el factor sorpresa en la trama. Realmente sorprendente y tras unos segundos de asombro, el lector no tiene más que reponerse y continuar enganchado a una novela que ni es lo que parece, ni parece lo que es. Es mucho mejor que todo eso.

Se que soy una apasionada de estos géneros, pero por eso mismo os digo esto, tengo que enfrentarme muchas veces a la criba de estas novelas, para poder separar una novelucha sin sentido de una buena novela, y esta lo es. Sorprende, pero mantener la mente abierta y no perder el objetivo: el hilo argumental, nos llevará a disfrutar de una obra tan peculiar como original. 

Me gustaría hacer mención a un personaje muy especial de la novela, Sandra. Ella es la que no solo hace de hilo conductor, la amalgama de capítulos, si no también la que da sentido al "sinsentido" de la mente humana y los recovecos del corazón. Delicioso personaje, y mi favorito sin duda. 

Una vez más, bravo por Vázquez, la nueva generación de novela de terror, fantasía y misterio, pisa fuerte y seguro. 





AMANECER CARMESÍ
Reyes Vázquez





ISBN-10: 1512355283
ISBN-13: 978-1512355284




Una Reseña de Yolanda T. Villar


©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS




martes, 1 de septiembre de 2015

BASTARDOS (La carnicería) y ARRESTO Y FIN DE UNA REINA (Últimos días de la reina Juana de Castilla) de Carlos Herrera Carmona





"Nadie nos avisó que la ciudad
se nutre de las almas solitarias
de los hombres que juegan a vivir.
Por sus acantilados
se lanzan las palabras que no llegan
a traspasar el corazón famélico
de las calles vacías.
Un semáforo en ámbar
avisa del peligro de las puertas
que se cierran detrás de los números rojos
y de las tentaciones de los puentes.
Aparcado de la causa
yo también soy testigo de los muertos
que yacen en los vasos de ginebra.
Nadie nos avisó de la crueldad 
que habita en el silencio de los parques
del frío amanecer,
ni del grito que anuncia la llegada
de una nueva existencia."

(Nadie nos avisó. Poemas Bastardos de Aníbal Gª Rodríguez)




El Teatro. Mi pasión, mi obsesión, ese descanso del guerrero para mi alma y mi mente. Teatro, teatro, teatro. Cuando se sube el telón siento como las preocupaciones, los problemas, la tristeza y hasta el dolor, suben con él y desaparecen entre la bruma que se desprende de la entrega de los actores y el calor del público ¡Teatro de mis entrañas, mis entretelas y mis telarañas! pues hasta estas se disipan entre esa bruma que solo puede generar el Arte por excelencia, la entrega, la pasión, la declamación, la improvisación, la magia...
Tantos son los sentimientos y sensaciones las que despiertan en mi las Tablas, que no necesito estar en la butaca de un teatro para sentir el espíritu de la escena, me basta incluso con leer una buena obra para trasladarme hasta un ficticio teatro y ver, oler, sentir, vivir la representación. Pero claro, para eso es necesario encontrar una buena obra, que no es fácil hoy en día hallarla fuera del escenario y sin contar con los clásicos;escribir teatro para ser leído no es fácil, como tampoco lo es leerlo, es muy cómodo para el espectador disfrutar de una obra visual, del trabajo de los actores, poco más que dejarse llevar es su cometido. Pero todo cambia cuando el espectador hace de lector y es él quien debe dar vida en su mente a los personajes, recrear el escenario, captar el mensaje o interpretarlo a su manera ¡El lector se convierte en actor, director, escenógrafo, iluminador...! ¿Una barrera? ¡Un montón de posibilidades es lo que es! la oportunidad de poner en escena la visión del público. Fabuloso.

Claro que para esto, hay que contar con un buen dramaturgo que sea capaz a través de sus palabras de dar vida y movimiento a los personajes en nuestra mente.

Dos piezas teatrales y un autor. Dos historias distintas y un denominador común ¿Y un libro capaz de transformar sus páginas en un escenario? ¿Podrá Carlos Herrera Carmona hacer que nos sintamos lectores-espectadores?...


EL LIBRO.

Cuando la familia lejos de ser un refugio, se convierte en un campo de batalla, cuando los recuerdos creados se convierten en un bálsamo para los recuerdos reales, cuando la única forma de ser uno mismo es escapar de quien se es y de quién han hecho de nosotros, cuando la única salida es aceptar que se está loco y así preservar la poca cordura que queda dentro de cada cual; entonces es cuando uno es consciente de que se halla al borde del abismo, tanto, que con solo respirar caería sin remisión precipicio abajo.
"Bastardos (La carnicería)" nos presenta cuatro personajes torturados por su pasado y asqueados de su presente, individuos atormentados por los daños colaterales de una familia en decadencia emocional y "fauvismo" moral, lobos contra lobos que se creen corderos. Una cita para poner contra el paredón, año tras año, a sus asistentes, sin fuerzas para luchar ni convicción para negarse a asistir.

Juana de Castilla, una mujer que quiso serlo por encima de todo, una mujer que sentía, que padecía, que se rebeló contra su sino a pesar de morir en el intento. Juana, la reina loca, la mujer enamorada, la hija dolida, la madre sufriente, la niña que nunca lo fue y la adulta que siempre quiso ser. Una corte convulsa, unos intereses creados, una ambición desmedida, un poder descontrolado, un corazón desbocado y una cama incendiada ¡Juana, Juana, Juana, la reina sepultada en vida y cuyo arresto solo consiguió atrapar su cuerpo, que no su alma ni su mente! "Arresto y fin de una reina" nos cuenta los últimos años en la vida de Juana de Castilla, años llenos de fantasmas, espectros, reproches, pesadillas, y a pesar de todo, un sueño aún dormido.

Cuando la familia es una cárcel y el propio individuo su carcelero. Dos obras teatrales que nos acercan peligrosamente al abismo, causándonos un vértigo emocional capaz de hacer temblar nuestros más sólidos pilares. 


LA OPINIÓN DEL GATO.

En cuanto vi la portada de "Bastardos y Arresto y fin de una reina" (las portadas y yo, yo y las portadas) supe que estaba ante un libro diferente; leí el título y no me cupo la menor duda: Teatro. Estaba ante una obra de teatro. O mejor, dos. Miré detenidamente esa portada, pues siempre son ellas las que me dicen más sobre el libro que la propia sinopsis, me negué a leer la contraportada y mucho menos ver como estaba catalogado el libro (que sea teatro, que sea teatro, me decía para mis adentros).
Esa imagen de un corazón real, sin artificios ni romanticismos, y una mujer de dulce rostro atrapada entre todas esas venas y arterias, me sedujo sobremanera; pensé que era porque yo misma me sentía así -tan patentes todavía las cicatrices en mi pecho, de una operación a corazón abierto- un corazón latente, de brutal hermosura, impactante a la par que artístico, desgarradora imagen y sin embargo había tanta serenidad y belleza en el rostro de la mujer...mi corazonada no me falló. Teatro. Y con ello me vino la duda que siempre me asalta en estos momentos ¿Buen teatro? pero ¿Qué es en realidad el buen teatro?

Comencé a leer "Bastardos" y no tardé en sentir a sus personajes, era fácil, Carlos Herrera había dispuesto la escena de tal manera que situarse en ella era coser y cantar; ya tenía lo más difícil a mi parecer, sentir el lugar y tenerlo frente a mi, es más, moverme por la escena al igual que los personajes. Pero me equivoqué, al menos en lo referente a que lo más complicado ya estaba hecho, pues estos empezaron a hablar e interactuar entre ellos y me sentí perdida al principio, asombrada conforme iba conociéndoles más, sorprendida por lo que me iban revelando y aturdida por lo que yo misma iba descubriendo e imaginando; al final ¡vértigo! estoy en un precipicio por el que puedo caer en cualquier momento. El autor me ha llevado por un agitado camino en el que las emociones y los sentimientos se funden y confunden, como las luces y las sombras del escenario llenan de claroscuros el pasado y el presente de los protagonistas; un camino lleno de baches, socavones y con lava ardiente bajo las piedras, una experiencia teatral como pocas veces se siente lejos de un escenario. Fabuloso. Excitante. Catastrófico. Asfixiante. Genial.

Hay que leer con la mente abierta y leer en alto las palabras que no están escritas, pero que se sienten en toda la obra. Es el pulso desbocado del que descubre lo que se trata por todos los medios de esconder. 

Aún con el vértigo de "Bastardos" corriendo por mis venas, me lancé -tras respirar hondo- de lleno pero con calma, hacia esos últimos años de Juana de Castilla en "Arresto y fin de una reina". Me encuentro con la atormentada Juana que la Historia nos ha hecho llegar, si, pero no con la loca que nos han vendido siempre; descubro a una mujer sufriendo lo indecible por que ni supo poner freno a su corazón, ni supo adormecerlo por el supuesto bien de un reino. Una mujer tan llena de dolor, como de reproches a una familia que nunca la entendió ni supo amarla con sus defectos y virtudes, una hija herida y una madre sufridora, reina y esposa, mujer siempre. De nuevo el vértigo que da el asomarse al abismo de lo que es y lo que pudo haber sido, sin poder remediar ni aceptar el pasado, teniendo siempre el temor de que el futuro no sea más que la repetición del ayer una y otra vez. 

Dos obras teatrales nada al uso, algo complicadas de entender al principio si tan solo se queda el lector con lo que lee, pero auténticas matrioskas literarias cuando se van desengranando los recuerdos de cada personaje y aunándolos para obtener la visión de conjunto. El resultado: dos obras originales, intensas, emocionantes, desgarradoras, potentes, vehementes y sobre todo, apasionadas. Un buen trabajo el del autor, Carlos Herrera, con la puesta en escena, tan precisa y detallada que hace más fácil al lector moverse por el escenario como un personaje más. 

Un buen libro y dos buenas obras teatrales ¿Qué las hace buenas? lo que hace sentir al lector y lo que permanece en él una vez bajado el telón ¿He dicho telón? razón de más pues, para no dudar de su calidad, he pasado de lectora a espectadora.

Aplausos. 








BASTARDOS (La carnicería)
 y ARRESTO Y FIN DE UNA REINA (Últimos días de la reina Juana de Castilla)

Carlos Herrera Carmona


ISBN: 978-84-9115-107-4










Una reseña de Yolanda T. Villar

©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS