Alicia es un poco descerebrada, tiene un trabajo que ni fu ni fa y es de las que actúa y luego piensa.
Biel es padre, ronda los cuarenta y está calvo. Vale que es arquitecto y tiene un cuerpazo, pero hasta el momento, su vida no era muy interesante.
Ella vive con Sebi, y dos compañeros más, en casa de Biel. Pero él no lo sabe, piensa que ha alquilado su preciosa casa a dos prometidos enamorados. ¿Te imaginas que puede pasar si se entera?
Son dos caracteres opuestos que no pegan ni con cola, pero el caprichoso destino y un amigo con ideas de bombero, harán que sus vidas se crucen y cambien.
¿Quieres saber porque la vida es más divertida en Converse y subida a una Vespa? ¿Por qué, a veces, las cosas que pensabas que no encajaban en tu vida de repente lo hacen?
Y, sobre todo, ¿Quieres saber por qué quiere “guasavi”?
Mi Primera experiencia en un japonés fue algo "accidentada". Eran finales de los ochenta, acababan de abrir un "japo" en mi ciudad, era uno de los primeros que lo hacía y la lista de espera era interminable, y claro, unas chicas modernas como nosotras y que ostentaban el título de "Primeras clientas del chino del barrio" no podíamos ser menos con el Japo, y allá que nos fuimos tras conseguir una reserva gracias a un futbolista de moda en la época que andaba algo "enamoriscao" de Noly, la chica bumbum del grupo. Antes de salir de casa con nuestra mejores y más modernas galas ochenteras, para disgusto de mi madre y abuela que consideraban que parecíamos un árbol de Navidad con tanto brilli brilli y pendientes tamaño rueda de camión -pero que me bien aconsejaron ,como era su costumbre, que no perdiera de vista mi vaso ni me sentara en el váter- Noly y yo decidimos que probaríamos
el famoso Sake del que tanto hablaban los expertos en Japos de la tele, que
empezábamos a estar hartas de la Leche de pantera de Bananas ¡Estaba súper
pasado de moda!
Sobra decir que fuimos las más modernas
del mundo mundial, allí, rodeadas de viejos treintañeros y carcas cuarentones
que iban de progres y parecían sacados de un congreso de Fuerza Nueva
¡Viejales! y en nuestra modernez absoluta esperábamos como agua de mayo el
momento Sake ¡Lo más de lo más! y ese momento llegó antes de lo que imaginamos,
pues ni habíamos comenzado a comer cuando el camarero llegó con el tazón (que
era bastante más grande de lo que pensábamos) y nos puso a la izquierda uno a cada una de las ocho modernas modernísimas; y sin pensarlo dos veces, Noly y yo brindamos efusivamente y engullimos aquel exótico licor del que ya podríamos decir que fuimos las primeras del grupo en hacerlo, como siempre, marcando tendencia. La cara del camarero y algunos de los clientes cuando tomamos a palo seco aquel extraño brebaje que a mi me resultó empalagoso, como con sabor a química pura, fue para enmarcar, cara de asombro que se tornó en risas burlonas cuando el camarero nos dijo: eso no se bebe, eso es para limpiar dedos o palillos, señoritas, eso no beber.
Y así fue como tomamos nuestro primer y último chupito de Fairy , que a modernas no había quien nos ganara, vamos, las primeras primerísimas en beber detergente líquido en un Japo. Pá chulas nosotras.
...Aunque el dolor de estómago y las nauseas que nos acompañaron toda la noche no resultó muy glamuroso, la verdad...
No suelo leer este género habitualmente, la verdad es que lo leo más bien poco, ya he dicho en algunas ocasiones que casi todas estas novelas me parecen iguales, y lo que es peor, taaaaaan predecibles que me tiran para atrás; pero hay ocasiones, como esta, en la que el agobio por las lecturas pendientes, la fatiga de las leídas, que han sido intensas y largas y pocas ganas de embarcarme en grandes gestas literarias hacen que me decante por lecturas más sencillas, sin grandes pretensiones pero que me hagan pasar un buen rato, lo necesito para desintoxicarme de tramas y personajes potentes y vehementes. Y elegí esta novela de Cristina Busto, la razón principal fue porque me recordó la anécdota que os he contado al principio y el retrotraerme a otros tiempo divertidos y distendidos, me ha hecho reírme un buen rato ¿Cómo no leer la novela entonces? y dicho y hecho -pensat i fet que decimos aquí- me puse a leerla, con calma, sin prisas, sin pretensiones ni prejuicios, solo dispuesta a pasar un buen rato.
Me encuentro con la prota, Alicia, la cual está tan loca como una vez lo estuve yo, menos mal que ahora soy una mujer adulta y responsable 😉 que puede mirar hacia atrás y ver con absoluta objetividad los disparates de esta muchacha sin sentirse representada, ejem ejem; como os decía, Alicia está como una cabra, para empezar engañó a su casero Biel, haciéndole creer que ella y Sebi están prometidos para conseguir alquilar esa maravillosa casa que en realidad comparten con otro par de personas más. Empezamos bien, una lianta, como debe ser.
El casero no puede ni imaginarse el vuelco que dará su tranquila vida cuando Alicia se cruza en ella, qué digo cruzarse, entra en ella creando un auténtico zafarrancho de combate, una chica la mar de locuela, divertida, espontánea, casi un despropósito para la flemática vida de Biel, padre de una niña de ocho años, cuyas personalidades tan distintas y dispares harán que se den situaciones surrealistas y cómicas como sacadas de una película de Mel Brooks.
CONCLUSIÓN: No quería una historia de amor empalagoso y cargante y no la he encontrado, ni una protagonista llorona y triste por no encontrar al hombre de su vida, y tampoco la he encontrado, por lo contrario, he descubierto una historia divertídisima en la que reírse es el pan de cada capítulo y lo más importante, un soplo de aire fresco con una trama amena y ocurrente que te hace olvidarte de todo y te permite entregarte sin complejos al relax y el placer de pasar un muy buen rato. Palabrita de honor.
Lo de "Guasavi", bueno, pues tendréis que leer la novela para descubrir porqué está escrito así. Ea, a leer mandan.
He quedado encantada con la forma de contar historias de Cristina Busto, no me lo esperaba, y eso me gusta, que me sorprendan en un género en el que a mi entender, casi todo está dicho ya. O estaba.
QUIERO GUASAVI
Cristina Busto







