miércoles, 7 de diciembre de 2016

TÚ, TAN LEJOS de Úna Fingal


"No quiero saber nada...
Ni de esa luz incierta
que retrocede vaga
ni de esa nube limpia
con perfiles de cuento.
Tampoco del magnolio
que quizá aún perfume
con su nieve insitente...
No saber, no soñar,
pero inventarlo todo"

 (E. De Champourcín. Las sin sombrero)



Recuerdo las noches frente al televisor junto a mis padres, en aquella primera casa en la que vivíamos y convivíamos de vez en cuando con mis abuelos cada
vez que venían de visita a la ciudad; la televisión era en blanco y negro, por supuesto, nadie que yo conociera excepto un compañero de trabajo de mi padre
poseía una en color. Teníamos un gran comedor, espacioso y lleno de butacones y sin embargo, nos agolpábamos en una pequeña salita en la que solo había dos sillones y cuatro sillas, una mesa camilla con faldas y un brasero bajo las mismas. Mi padre y mi abuelo ocupaban los sillones, mi abuela y mi madre las
sillas bien arrimadas a las faldas de la mesa y yo en el suelo, entre ambos sillones, sobre una almohada de piel de cebra; pasé muchos años siendo hija única, así que en aquellas veladas junto a la tele, por más que lo intento, no sitúo a mi hermana en la escena, lo que me hace sentirme especial porque son recuerdos únicamente míos y de mis padres, y siempre que tengo ocasión, a pesar del tiempo transcurrido no puedo evitar contarle a mi hermana aquellas magníficas noches viendo la tele, como si se tratase de algo especial y maravilloso. 
A mi madre y a mi abuela, les gustaban los programas y series televisivas de
grandes sagas familiares, adineradas y cargadas con tantos problemas como pesetas tenían, y entre ellas, la favorita de ambas era: La saga de los Rius. He de ser sincera, yo no recuerdo en si la serie, tan solo nombres y alguna que otra escena aislada, yo era demasiado pequeña cuando la emitían, pero durante años mi madre mencionaba a aquellos personajes y sus desgracias cuando quería ejemplificar alguna situación al estilo "los ricos también lloran". Años después, ya casi adolescente, mi padre llegó con una remesa de libros de segunda mano (cosa habitual en mi casa) y entre una decena de ejemplares, encontré uno que me atrajo en seguida: Mariona Rebull, De Ignacio Agustí. Mi pasión por las grandes sagas familiares de tiempos añejos, los dramas, y las falsas apariencias, no había hecho más que empezar.


"Somos lo que nos han hecho. Lentamente, al correr los años.
Cuando estamos definitivamente seguros de ser nosotros, nos morimos.
¡Qué lección de humildad!"

( Teresa León. Las sin sombrero)



EL LIBRO.

La edición de bolsillo de Playa de Ákaba vuelve a demostrarnos que en la sencillez está el gusto; de nuevo un lienzo casi en blanco, para dejar volar nuestra imaginación sobre lo que nos deparará el interior. En negro sobre blanco, el nombre de la autora, bajo el mismo, en azul, el título. En el centro, dándonos una pequeña pista sobre lo que nos vamos a encontrar entre sus páginas, una imagen en gris de dos manos que, alejadas se buscan entre el fondo oscuro. En la contraportada, la sinopsis y la biografía de la escritora. 
Suavidad en la portada, suavidad en las páginas. Todo incita a tocarla, acariciarla, disfrutarla, leerla...y me pongo a ello inmediatamente.

SINOPSIS.

Una recién llegada, una familia hostil, pasados inconfensables, celos y envidias,
un enamoramiento ilícito, vivir entre extraños con los propios temores, una desaparición por resolver, escándalos que amenazan con salir a la luz. Secretos vergonzosos tapados mediante la doble moral. Son las claves que llevan a la protagonista, narradora en primera persona, a vivir una experiencia insólita y plagada de sinsabores.
La tensión sexual y psicológica envuelve al lector en una poderosa red de pasiones, afectos y desafectos, además de sorprenderle a cada página.

"Tú, tan lejos", es una novela que acercará al lector a los paisajes y gentes de la Barcelona y Pirineos de los años veinte, y a un inquietante mundo que bulle en su interior, de lo más cotidiano y habitual a pesar de todo.

LA OPINIÓN DEL GATO.

Tenía muchas ganas de leer la nueva novela de Úna Fingal, en verdad, tenía muchas ganas de leer nueva novela de la autora , en general, pues fuerte me llegó con su obra anterior,"La canción del bardo", en la que no solo la descubrí
como escritora, sino como persona. Y su magnetismo me fascinó. Pero esto en mi caso, resulta confuso, me explico; el listón de la obra anterior queda tan alto, que la ansiedad por leer algo nuevo del autor que tanto me gustó, se confunde con el nerviosismo de sentirme defraudada si la segunda obra no está a la altura de la anterior, y más cuando el escritor, escritora en esta ocasión, se convierte en persona amiga y admirada a partes iguales. No penséis que no sería capaz de decirle que su nueva obra me ha parecido de inferior calidad a la anterior, lo haría sin ningún problema aunque si con un regusto amargo por ambas, por ella como madre de la criatura, y por mi, como lectora que tal vez ha llevado demasiado lejos su papel convirtiéndose en una entusiasta de la obra. 
De ahí que llegados a este punto, mi inquietud por leer la nueva novela se confunde con la desazón ante lo desconocido. 

Pero algo me decía que confiara en Úna, en su estilo, su buen hacer, su experiencia y su talento, y esa intranquilidad fue dejando paso al disfrute por lo que iba leyendo frase a frase, página a página; no tardé en involucrarme en la historia, en tomar partido por un personaje y odiar a un par de ellos, en hacerme preguntas y suposiciones adelantándome a lo que estaba por venir, y de que me dí cuenta, ya estaba hablando sola en voz alta sobre los personajes como si se tratara de personas reales. 
Ya lo he dicho muchas veces, pero necesito que una novela, una historia me sorprenda, de alguna u otra manera me llegue y no me haga pensar en que estoy leyendo la misma historia de siempre con otros nombres y en otros lugares, no, me aburre, me distrae de la propia lectura y me aleja de la trama. Su novela anterior me sorprendió de pleno tanto por la historia que nos contaba como por la época en la que nos situaba (Irlanda, durante la Gran Guerra) y necesitaba sentir eso mismo en esta ocasión, para poder empezar sin mis expectativas por el suelo; y la autora me planta cara nada más empezar, como si adivinara mis dudas y temores, demostrándome que se puede amar en tiempos revueltos, sin que estos tengan el decorado acostumbrado: ni la actualidad, ni la guerra ni postguerra civil, ni el siglo XIX, hay vida literaria más allá de estas épocas. Años veinte, Barcelona, una chica venida del mundo del espectáculo, una saga familiar de rancio abolengo y podridas costumbres, mucho que ocultar y poco de lo que enorgullecerse, el drama y la tensión están servidas; no podíamos empezar de mejor manera, una época de la historia de España bastante desconocida y un entorno, por aquel entonces, bastante enigmático para el resto del país, la alta sociedad barcelonesa y las gentes del Pirineo. El factor sorpresa ha cumplido su cometido.

Úna Fingal nos cuenta de labios de su protagonista y en primera persona, de manera elegante y estilo impecable -como si fuera una novela escrita en verdad en los años veinte- una historia con alta carga dramática, no, me quedo corta, inexacta...varias historias que confluyen en una sola, todas con un trasfondo trágico, doloroso, cargado de remordimientos, injusticias, egoísmos, envidias y doble moral de una España cateta e ignorante que a pesar de los vientos de modernidad, seguía anclada en el profundo oscurantismo heredado de generaciones anteriores y del cual no se tiene intención de salir pues parece haber acabado formando parte de nuestra genética como pueblo; la intensidad de la narración, las descripciones del entorno, casi como fotogramas, y la fuerza de todos y cada uno de sus
personajes, alrededor de los cuales flota una poderosa tensión emocional y psicológica, que se puede cortar a cuchillo, conforman una novela de poderosa trama cargada de incertidumbre y terribles secretos a puntos de estallar como una bomba de relojería. Te deja sin aliento, te encoje el corazón, te lo inflama, te golpea duramente una y otra vez sin dar nada por hecho y sin dejarte respiro ante las situaciones aparentemente más normales y cotidianas del día a día, y como vistas a través de un espejo, transforma en monstruos hasta a las personas más anodinas.
El lector sentirá la desesperación de Eloisa, los remordimientos de Tom, la aparente inocencia de Cristina, la altivez de Remedios, la prepotencia de Ernesto, la cobardía de Guillem, el desparpajo de Carlos, la valentía de Joaquima, la lealtad de Clara, y todos ellos unidos por una "Rebeca" que nunca pidió serlo y que fue tan víctima de las circunstancias como de los dogmas de una familia hundida en sus propias miserias disfrazadas de alta clase social. 

Úna Fingal lo ha vuelto a hacer. Nos ha regalado una novela que lejos de  descansar triste en una estantería, hará poso en nuestro corazón, y lo ha conseguido por dar credibilidad a unos personajes que han dado vida a una historia más allá de palabras escritas en un papel. ¡Bravo Fingal! 


“Quisiera tener varias sonrisas de recambio
y un vasto repertorio de modos de expresarme.
O bien con la palabra, o bien con la manera,
     buscar el hábil gesto que pudiera escudarme."

 (Concha Méndez. Las sin sombrero)



GATOPUNTOS (sobre 5): 😻😻😻😻😻



TÚ, TAN LEJOS
Úna Fingal


ISBN: 978-84-946009-3-7

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Web de Úna Fingal

Para adquirir el libro, pinchad Aquí


Imágenes del post: ©Yolanda T. Villar  


Una Reseña de Yolanda T. Villar

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martes, 6 de diciembre de 2016

NOVEDADES DICIEMBRE EN EDITORIAL CÍRCULO ROJO

¡Ya es Navidad en la Editorial Círculo Rojo! ¡Ya no necesitamos ni a Papá Noel ni  a los Reyes Magos para conseguir el libro de nuestros sueños! sin intermediarios ni fechas señaladas, lo queremos, lo tenemos ¡Esto si que es un regalazo! pero si aún así quieres darle más magia, no olvides incluir en tu carta a Papá Noel o los Reyes Magos los libros que te gustan. Como siempre, los mejores, en Círculo Rojo.

¡Feliz Navidad a todos, Gatroteros Circuleros!