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miércoles, 28 de septiembre de 2016

ARROZ CON LECHE de Carmen Hernández Bolaños



Enhebrar la aguja sujetándola en alto,
justo por el filo donde el orificio.
Detrás del puerto se divisa a lo lejos,
a través del balcón. 
El hilo ya ha pasado colgando de los dedos...
la aguja firme, sujeta,
por los dedos delicados que tiene la costurera.
Cosiendo para otros, pasó toda su vida,
para sustentar la suya entre mil puntadas,
hilvanes e hilos finos.
Sencilla y humilde su vida transcurre
entre los hilos revueltos y el puerto tranquilo,
de aquellos años remotos.
El costurero a sus pies y los sueños en las nubes.
El día comienza y termina entre la caja de hilos,
y un montón de telas tras la persiana tirada,
sobre la barandilla vieja del balcón donde vive
mi amiga la costurera.
Entre hilos de colores y la vista azul del puerto...

(La modista. Heras Vázquez)




Con el paso del tiempo los recuerdos tienden a magnificarse, ya sea para bien o para mal, aunque normalmente, cuando se trata de la niñez y la juventud algo nos lleva a olvidar lo malo para recrearnos en un pasado feliz y en ocasiones hasta iluso; en mi caso me cuesta creer que mis recuerdos no sean del todo ciertos, que mis momentos de felicidad y dicha estuvieran salpicados de más momentos tristes de los que me gustaría, pero es que no los recuerdo, al menos no los recuerdo como tal y eso no es malo, aunque no se hasta que punto es bueno. Echo la vista atrás y recuerdo risas en la cocina con mi abuela, cuchicheos y secretos en el patio trasero junto a mi abuelo, más risas y juegos con mis primos en el corral o por las eras del pueblo, disfraces, maquillajes y otros tantos juegos junto a mis amigos, correr junto a los perros, acariciar a los gatos, pasear conejos en el carrito de las muñecas y sobre todo ¡Merendar chocolate o natillas con magdalenas en el patio delantero de la casa de mis abuelos! ese olor, el color, la textura incluso y hasta el sabor, vienen a mí como si los estuviera saboreando ahora mismo.
Se que fueron días difíciles, que el miedo aún seguía pegado a los huesos de la gente, que todo cambio asusta, que había dificultades económicas, problemas de salud que atañían a mi familia, pero...en mi cabeza y mi corazón solo hay recuerdos felices. Y creo que así debe ser. A pesar de todo.

EL LIBRO.

En plena postguerra española, al norte de de Gran Canaria,  una niña llamada Nina experimentará los cambios inevitables que sucederán en su vida, cambios personales, físicos y sociales. Los años se irán sucediendo llevando consigo la evolución de la protagonista, una joven canaria que a través de su experiencia y vivencias compartirá con nosotros su vida y la de sus allegados en tiempos convulsos y oscuros de una España que acaba de enfrentar a sus hijos unos con otros, que han derramado demasiada sangre en nombre de una nación y un pueblo que lejos de estar orgulloso del resultado, vive en el resquemor, el odio y la desconfianza entre sí. Nina nos relatará, desde su más tierna infancia hasta
su madurez, como su vida cambia al compás de los tiempos, dejando atrás a una niña asustadiza, anodina, callada y servil para convertirla en una mujer fuerte, luchadora, decidida y dueña de su propia vida. Arroz con leche es una novela de vivencias, de coraje, de sueños, de pesadillas, de lucha y de amor, mucho amor; asesinatos, envidias, robos, abusos, prostitución, homosexualidad, parafilias, infidelidad, todos los defectos y vicios humanos vistos y contados desde la perspectiva de una mujer de la postguerra para la cual lo más importante es su familia y la prosperidad de la misma, lo demás, queda relegado al plano que le corresponde, lo importante es salir adelante y hacer realidad los pequeños sueños. 
 Una historia apasionante, que aborda desde diferentes vertientes la naturaleza humana y que atrapa al lector desde el principio por su intensidad, realismo y sensualidad.



LA OPINIÓN DEL GATO

Esta vez y aunque cueste creerlo, no fue la portada lo que me atrajo del libro de Carmen Hernández Bolaños, y eso que es la mar de atrayente: fondo negro y resaltado en rojo, un corazón entre las manos de una mujer. El corazón lleva escrito en letras blancas el título de la novela, Arroz con leche. Y este fue el que me hipnotizó y susurró mi nombre desde la página de la Editorial Círculo Rojo. Arroz con leche. Y antes siquiera de leer la sinopsis ya esta evocando mi mente recuerdos de tiempos pasados, incluso en un momento dado y por cuestión de milésimas de segundo, noté en la boca de nuevo el sabor de un sabroso postre aromatizado con canela que hacía mis delicias de pequeña: el arroz con leche, por supuesto. Mi mente me trajo imágenes de un pueblo pequeño, calles embarradas y con suerte empedradas, aunque la suerte no era para las rodillas cuando caíamos de la bicicleta; recuerdos de mis abuelos, mis tías, mandiles de cuadros rojos de vichy, loza decorada en azul, cántaros y botijos de barro, cocina de leña, sartenes de patas a la lumbre...Ya lo había elegido antes de darle la vuelta para leer la sinopsis ¿O él me había elegido a
mí? hay muchas posibilidades que sea así. En cuanto leí el argumento supe que no sería capaz de esperar hasta acabar el libro que tenía entre manos en ese momento, así que me senté y comencé a leer el primer capítulo...el segundo, el tercero, el cuarto...y había llegado a la mitad de la novela antes incluso de la cena. No me quedó más remedio que terminar de leer esa misma noche el libro anterior porque Arroz con leche ya me había atrapado en sus redes. No había escapatoria. 
Conozco a una joven llamada Nina que vive en el norte de Gran Canaria, finales de los años treinta, 1937 para ser exactos, todavía quedaban dos largos años para el final de la Guerra Civil y la muchacha en cuestión nos habla de la vida de sus convecinos de forma natural y sencilla, algo normal para ella que lo vivía día a día y para mi sorpresa, me encuentro con una historia de la guerra y postguerra y no se nombra la contienda.; lo siento pero he de decir que esto no me lo esperaba, me siento algo extrañada en ese momento. Ya sabéis, de tanto repetirlo que ya parece un mantra, que la Guerra y la postguerra son mi debilidad históricamente hablando, y no podía creer que a penas se hiciera alusión al enfrentamiento bélico que sacudió un país entero y esa niña paseara por las calles de su pueblo hablando con sus habitantes como si nada estuviera pasando a su alrededor. La vida continuaba "a pesar de" y la gente tenía que comer, beber, hablar, trabajar, dormir, y los niños jugar; Nina hacía pequeñas alusiones a lo ocurrido pero su prioridad era subsistir, vivir, convivir. Y te engancha, te atrapa, te embelesa, te embruja, te hechiza, te abduce esta muchacha con su inocencia, su candidez, su claridad, su sencillez, su bondad. Carmen H. Bolaños nos relata unos hechos cotidianos de manera natural, espontánea, franca, casi humilde, palabras puestas en boca de una joven cuyo mundo es tan reducido como la isla en la que vive y sin embargo sus sueños son amplios, vastos, interminables como el océano; una delicia absoluta la forma en la que la autora hace hablar a Nina y el resto de personajes, dotándoles de vida y credibilidad.
En un tiempo del que se decía que las paredes oían, que había ojos en todas partes, que el enemigo no portaba fusil pero dormía cerca tuyo, Carmen crea una novela de supervivencia en el día a día, en y con las cosas sencillas, una
historia hecha de pequeñas historias que se relacionan unas con otras dotando de movimiento a los personajes, haciendo que el reloj marque las horas como si este estuviera en la pared de nuestro salón, involucrándonos en la trama, haciéndonos tomar parte por uno u otro personaje, evolucionando con ellos, sufriendo a su lado, perdonando culpas junto a ellos, sintiendo su dicha y su dolor. Carmen H. Bolaños nos da las herramientas para vivir su novela como si fuéramos personajes de la misma. Como si ellos fueran personas reales como nosotros. Nos funde y nunca confunde. Maravillosa. 
Zacarías, Jacinta, Antonia, Martina, Rita, Sole, Esteban, Juan, Juana, Gonzalo... todos y cada uno de ellos llegan a nuestro corazón y nos hacen sentir lo que sienten, despiertan nuestra empatía mostrando nuestra más sincera simpatía o nuestro más absoluto rechazo. 
Una manera diferente de enfocar la postguerra española, haciendo hincapié en la normalidad dentro de lo excepcional, pues la vida sigue mientras la muerte acecha. 

Una novela tan deliciosa como su propio título. 




Lo que más me ha gustado de la novela: La naturalidad con la que nos cuenta hechos de entonces que ahora nos parecen horribles, y viceversa.

Lo que menos me ha gustado de la novela: El exceso de interrogaciones en toda la historia. Las frases interrogativas son excesivas y no vienen a cuento, hacen algo incómoda en ocasiones su lectura al cambiar drásticamente el sentido de la frase al usar el interrogante.




ARROZ CON LECHE
Carmen Hernández Bolaños

ISBN: 978-84-9126-782-9

Editorial Círculo Rojo

Para adquirir la novela pinchad Aquí

Imágenes: ©Yolanda T. Villar




©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

©Yolanda T. Villar




miércoles, 21 de septiembre de 2016

CRÓNICAS DE LA GUERRA CIVIL, de Manuel Chaves Nogales


Han pasado ya ochenta años desde el golpe de Estado de 1.936 en España y aún se sigue hablando de las dos Españas enfrentadas, esas dos hermanas llevadas a emprender una batalla cainita, a descuartizarse, a desangrarse sobre la tierra que les vió nacer y que les ofrecía aquello que les permitía vivir. De aquellos trágicos sucesos en los que unos cuantos decidieron tomar el poder por la fuerza de las armas al perder la partida por la fuerza del sufragio, se han escrito infinidad de estudios, relatos y novelas que han tratado de desentramar unos años turbios, nefastos para la historia de nuestro país.
Sin embargo, poco se ha hablado de unos pocos hombres y mujeres que defendían, quizá todavía sin saberlo, la figura de la Tercera España, esa opción ideológica alejada de los extremos que se enfrentaron en la contienda: fascismo y comunismo. Aún queda mucho por hacer, sobre todo buceando en los archivos que aún guardan, celosos, infinidad de información a la espera de encontrar a la persona adecuada que les coloque en el lugar de la Historia que merecen.
Uno de estos trabajos fue publicado hace apenas cinco años por la editorial Espuela de Plata, fruto del ingente trabajo realizado por María Isabel Cintas, una de las historiadoras más prestigiosas de nuestro país y verdadera experta en la vida del autor de la obra a la que nos vamos a referir: Crónicas de la Guerra Civil, de Manuel Chaves Nogales.
En este libro, la historiadora ha conseguido recopilar, tras varios años de búsqueda, el total de publicaciones que dejó escritas el autor sevillano, y uno de los máximos exponentes de la Tercera España, en diferentes periódicos europeos y latinoamericanos. Conviene indicar que se trata de una obra periodística, y que difiere, por lo tanto, de narraciones en un sentido más novelesco como pueden ser otras grandes obras de  Chaves Nogales como El maestro Juan Martínez que estuvo allí, la espléndida biografía Juan Belmonte, matador de toros, o el insuperable libro de relatos, también de la Guerra Civil: A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España. Y es aquí, en esa narración puramente periodística, donde el escritor sevillano, que permaneció como director del diario madrileño Ahora hasta que abandonó el país en medio del asedio de los sublevados a la capital de España, donde se muestra libre para escribir lo que piensa y narrar, de un modo lúcido y acertado, los primeros meses de la batalla.
En los inicios de la contienda, Manuel Chaves Nogales se muestra convencido del fracaso del golpe de Estado, ya que, intuye, será reducido a la nada ya que nadie va a apoyar un levantamiento militar en esas condiciones. Sostiene e incide en la repercusión que, en los meses previos al golpe de Estado, los enfrentamientos entre los partidarios de las derechas y las izquierdas más extremas están desarrollando en el país. Incluso acusa al gobierno legítimo de no haber sabido sofocar unos sucesos que en nada ayudaban a apaciguar las llamas que acabaron arrasando al país. Pero, por encima de todo lo demás, carga contra un sólo hombre, Franco, que “ha estado a punto de convertir en un hecho real la monstruosidad de que un país de veinticinco millones de habitantes quede encadenado a la voluntad despótica de unos millares de hombres resueltos a convertir en ley su capricho, su resentimiento y su incapacidad para comprender los problemas políticos, sociales y económicos de esta hora”. El periodista creía no estar ante una Guerra Civil, si no ante una sublevación de unos cuantos militares, cuyo éxito quedaría reducido a sus zonas más próximas de influencia, contra el pueblo español: la fuerza armada contra el poder del pueblo. No obstante, aludía también a un porvenir en el que, una vez fracasado el golpe, en España se instauraría una República con una sólida base surgida de la unión necesaria para combatir a los golpistas, una base proletaria pero respetuosa con el contrario, permisiva y dirigida a modernizar la nación.
Las semanas van pasando y la evolución del conflicto cambia radicalmente cuando entran, de manera decisiva, las potencias del Eje, Alemania  e Italia, para apoyar a Franco. Es entonces cuando Chaves Nogales toma conciencia del verdadero problema al que se enfrenta España: la guerra deja de ser cosa de unos días y se convierte en una gran batalla en el que, alemanes e italianos, ensayarán las maniobras que, años después, desarrollarán en el tablero europeo. Frente a ellos, el gobierno legítimo recoge la ayuda de las Brigadas Internacionales, combatientes procedentes de decenas de países democráticos dispuestos a entregar sus vidas por su ideal de libertad, así como del armamento llegado de Rusia. Es aquí cuando el periodista, ya en el exilio, analiza el desarrollo de la contienda, su visión del conflicto, y trata de mostrar al mundo quiénes son los protagonistas y responsables del descuartizamiento del país que tanto amaba. Al tratarse de un hombre serio y comprometido, nunca esquivó ningún tema, y buena muestra de ello es el capítulo que dedica al terror rojo y al terror blanco, esas masacres inhumanas que regaron de sangre los campos y calles de España con el odio como incitador de una violencia desbocada que nadie pudo o quiso frenar si es que tuvo responsabilidad para ello.
Este libro es una magnífica oportunidad de acercarse a una contienda brutal desde un punto de vista de un español antifascista y antirrevolucionario, una visión inmediata y en absoluto polarizada por cualquiera de los dos polos enfrentados. En aquella época, ser de uno bando te enfrentaba al contrario, pero no ser de ninguno de los dos te hacía quedar en mitad de un fuego cruzado sin que ninguno de ellos cesase los disparos por miedo a acabar con tu vida; más bien al contrario: quienes abogan por un pensamiento unitario siempre encontrarán en quienes no piensen como ellos a un enemigo, y nunca harán distingos entre unos y otros. Por eso, la figura de Manuel Chaves Nogales y el legado que dejó no interesó nunca ni a unos ni a otros: el franquismo nunca quiso reconocer el innegable valor de su trabajo, reconocido en otros países del mundo, porque cometió el pecado de someter sus actos al dictamen de la legalidad; el comunismo se olvidó de su defensa del gobierno de Madrid republicano, legitimado por el poder democrático que brindan las urnas porque era liberal. En esa España cainita no había espacio ni lugar para hombres que creyesen que era compatible creer en la propiedad privada debidamente regulada y dirigir con éxito un periódico de izquierdas. Por eso es tan importante el trabajo que realiza María Isabel Cintas, porque recoloca en la posición que merece personal, social y literaria a un hombre de una categoría moral y unos valores democráticos fuera de toda duda, y al mismo tiempo supone el reconocimiento a un concepto de España que no pudo ser, pero al que seguramente se hubiesen adscrito la gran mayoría de aquella España rural, católica y analfabeta que se devoró a sí misma.


CRÓNICAS DE LA GUERRA CIVIL

de Manuel Chaves Nogales

Edición de María Isabel Cintas

Colección España en Armas


ISBN 9788415177302



Puedes adquirirlo en papel, aquí
 


Una reseña de Santiago Navascués 
©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

miércoles, 14 de septiembre de 2016

ENTREVISTA CON... Luisa Fernanda Barón Cuello






GATO TROTERO: Bienvenida de nuevo a nuestro Tejado Luisa. Nos enorgullecimos al ser uno de los blogs elegidos para leer y reseñar su Ópera Prima en papel, Las Hijas de Selene, y repetimos suerte con su segunda novela, Lo vi en sus ojos, que en breve podremos disfrutar en papel ¿Qué ha cambiado desde esa primera publicación a esta última? ¿Cómo ha evolucionado Luisa entre una y otra?
LUISA FERNANDA: Gracias por volver a contactar conmigo, siempre es un placer y un honor compartir con vosotros este espacio.
Tal vez, el cambio que hay entre una y otra sea mínimo, aunque ha pasado más de un año de una publicación a otra, la madurez en la escritura no es algo que se adquiere con rapidez. Creo en un proceso lento, pero seguro, algo así como la fermentación del vino. Todo requiere su tiempo, no se puede acelerar nada que no salga desde el interior y desde el aprendizaje.
A mí me pasa lo mismo que a mis novelas: no he experimentado una gran evolución. Entre una creación y otra me he afianzado en la idea de disfrutar de cada momento, que lo importante no es la meta sino cada paso del camino. Las experiencias vividas me han ayudado a ser más reflexiva, sobre todo antes de tomar una decisión.

GT: Toda novela lleva un duro trabajo tras de sí, y creo que los lectores no somos conscientes de esa ardua tarea, pues con el proceso de documentación, creación, escritura, corrección, no termina el trabajo de un escritor ¿Es más duro el crear y escribir una novela, o el lograr verla publicada?
GT: Como siempre no es bueno generalizar, cada autor vive su experiencia desde su punto de vista particular, a unos les puede resultar más fácil un proceso u otro, los factores de los que depende son muy variados.
Lo que tengo claro es que a los autores noveles o poco conocidos, les resulta más difícil publicar su novela con una editorial. No solo es por cuestión económica. Muchos de los escritores que están empezando desconocen la implicación que debes tener con la editorial para la promoción, la mayoría sea por los motivos que sean, no están dispuestos a hacerlo.
Una novela no es solo escribirla, corregirla y conseguir que te la publiquen; es venderla y quien mejor que su creador para ello. Las editoriales exigen trabajar codo con codo para que llegue a más lectores. La suerte que tenemos hoy en día, es que contamos con las redes sociales; sabiendo manejarlas un poco puedes conseguir ser más visible y llegar a gente que de otra manera hubiera sido imposible.

GT: Ya tenemos escrita nuestra novela, hemos logrado publicarla y ahora nos enfrentamos a su comercialización ¿Se siente recompensada por el público? ¿Cree qué es proporcional ese esfuerzo con la respuesta de los lectores? ¿Qué es más difícil, atraer lectores o mantenerlos?
LF: Por suerte soy consciente de que mi estilo no puede gustar a todo el mundo, eso me hace vivir con los pies en la tierra y cada comentario positivo o constructivo es una recompensa. Sí, puedo decir que me siento  bastante recompensada.
Sí consideramos como respuesta el aspecto económico, no, muy pocas veces es proporcional. Hoy en día muy pocos escritores pueden vivir de la literatura, por eso, el autor que sigue creando historias es porque es vocacional, y muchos valoramos la respuesta desde otro aspecto que no sea el monetario.
Sin dudar, lo más difícil es mantenerlos. Antes de ser escritora soy lectora y he visto autores que han patinado en sus obras simplemente porque han cambiado de estilo o género.

GT:Uno de los grandes problemas con los que se encuentra un escritor, es el poder publicar ¿Cree que faltan editoriales en nuestro país o lo que faltan son editores que arriesguen y apuesten por los nuevos autores?
LF: No sé si hacen falta más editoriales, nunca me he parado a buscar la proporción que hay entre escritores y editoriales, con esto no quiero decir que sobren escritores. Aunque siempre va bien que se creen nuevas editoriales con ideas frescas o innovadoras.
Tengo en cuenta que estamos en tiempos difíciles y el mundo empresarial, en general, busca siempre beneficios, las pérdidas pueden llegar a suponer la quiebra. Si esto lo traspasamos al mundo editorial, encontraremos el por qué a tanta negativa para apostar por nuevos autores. Entiendo que es un riesgo grande, por eso les cuesta tanto dar primeras oportunidades.
Como escritora a veces no he podido llegar a entender un no, como persona y con la empatía por medio, puedo comprender su postura.

  
GT: Escritores-editores-librerías-lectores, son solo unos cuantos ingredientes, pero ¿Qué más haría falta, Luisa, para conseguir una buena receta literaria? ¿Más apoyo gubernamental, o tal vez asociaciones de escritores y lectores?
LF: Ten por seguro que si supiera la receta mágica para una buena receta literaria la pondría en práctica o lucharía por ella. No sé cuál es. Lo que sí  tengo claro es que debe existir y hay que pelear siempre por la cultura; es un bien que aporta mucho al ser humano. La semilla debe sembrarse en el entorno familiar, aunque ello no signifique que dé los frutos ansiados. Pero tengo claro que si no les das a conocer a los niños el mundo de los libros, menos posibilidades tienen luego de subirse a ese tren.
No obstante, no estaría de más que los gobiernos apostaran más por la cultura. Aunque, cuando un país tiene otras carencias de primera necesidad la cultura por desgracia queda relegada. Esto mismo es aplicable a los lectores o a la gente: cuando tienes tus necesidades básicas cubiertas es cuando puedes disfrutar de lo demás; mientras no sé solucione esa cuestión la literatura quedará como un lujo inalcanzable.

GT: Lo vi en sus ojos. Su segunda novela, y es una gran novela, como lectora empedernida me considero lo suficientemente apta para afirmar algo así, tiene todos los ingredientes para arrasar en el mercado: misterio, amor, romance, sexo, historia, arte, asesinatos. Yo me pregunto ¿Los editores están ciegos? ¿Los lectores no arriesgan, en qué están pensando? Los norteamericanos no dudarían en llevarlo al cine en un plis plas si fuera una novela mundialmente conocida ¿Es que en España nos movemos por nombres, por fama, por antecedentes comerciales? ¿Se cumple entonces la premisa de que quién no tiene padrino no se bautiza?
LF: Que le lleva a un lector elegir un libro u otro, o un escritor determinado, es todo un misterio. Lo que tengo claro es que las campañas de marketing funcionan independientemente de si la obra es buena o no.

GT: Imaginemos que yo soy una escritora que pretendo publicar mi novela en una editorial que usted dirige, o mejor aún, que es suya propia ¿Qué me exigiría a mí y a mi obra para publicar con su firma?
LF: Al manuscrito, un mínimo de originalidad y estilo propio; todo lo demás se puede pulir. Es muy triste querer ser el clon de un escritor/a de renombre. Y al escritor compromiso a la hora de publicitarlo, creo que es tan importante como cualquier otro proceso de escritura. Los escritores tienen que luchar junto con la editorial por su obra.

GT: Las Ferias del Libro. Dicen los libreros que suben las ventas durante las mismas, además es una gran oportunidad para hacer conectar a escritores con su público, y no hay más que ver la afluencia en cada una de ellas para darse cuenta que lectores potenciales hay y muchos. Si es una fórmula que funciona ¿Por qué no hacerlas más a menudo? o aplicar dicha receta a las librerías tradicionales innovando su “marketing”, al igual que en otros países y crear “ciudades literarias” dentro de las propias ciudades ¿Cómo lo ve usted Luisa?
LF: Está claro que cuando una fórmula funciona hay que apostar por ello; pero requiere un esfuerzo por parte de las editoriales, organizaciones y empresarios, que a lo mejor no estarían dispuestos a realizar. También habría que pedir un esfuerzo, sobre todo económico, por parte del gobierno.

GT: Las ferias anteriormente nombradas, Concursos, Certámenes, autoedición, caminos distintos para llevarnos al mismo lugar: mostrar nuestro trabajo ¿Qué pros y qué contras ve usted Luisa en todos ellos? ¿Faltan más recursos o sería cuestión de depurar y hacer más transparentes con los que contamos?
LF: La meta final de un manuscrito es que llegue al lector. Cada escritor escoge o prueba distintos caminos para conseguirlo. Todos son válidos y como bien decís cada uno tiene sus pros y contras, sería muy extenso hablar de ello, además de ser una visión subjetiva. Al final depende de cada autor el que se decante por uno o por otro ya que con cada uno, se consigue distintas cosas: darte a conocer, fama, dinero, engrosar currículo o ganar experiencia. Lo importante es saber cuándo se entra en esta fase que quiere conseguir, cuál es el objetivo final, y con esa premisa, luchar por ello.

GT: ¿Qué le gustaría conseguir como escritora? ¿Y cómo lectora? Planes inmediatos y un sueño que alcanzar.
LF: Mis planes inmediatos pasan por promocionar mi novela “Lo vi en sus ojos” junto con mi editorial, disfrutar de las presentaciones y de los encuentros con los lectores; y el resto del tiempo libre continuar escribiendo en la siguiente novela y leer.
Como lectora me gustaría encontrar historias impredecibles, que te hagan sentir y sobre todo, como he dicho antes que no sean clones. Como amante de los libros animo a todos a dejar un poco la telebasura y a culturizarse.
Un bonito sueño es poder llegar a más lectores y conseguir sorprenderlos con mis historias.


GT: Para despedirnos. Si mirase fijamente al panorama literario actual ¿Qué vería en sus ojos?
LS:Un mundo que lucha por mantenerse a flote, a pesar de la crisis económica que azota a nuestro a país, que intenta adaptarse a los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías, pero con el miedo de perder la esencia de los libros de papel.

Muchas gracias por su tiempo y su amabilidad para este Gato. Hasta pronto.




Una entrevista de Yolanda T. Villar
© Reservados todos los derechos.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

LOS CANTOS RODADOS DE LA PLAYA DE SU ESPÍRITU de Esther Llull





Se me ha perdido un hombre.

Y lo busco por cifras y guitarras,
por rostros y entrepisos,
en el cielo,
en la tierra,
dentro de mí.

Se me ha perdido un hombre.

Y me he quedado temblando
como quien no come sino polvo,
como quien ya extravió la sombra.
 Pero no,
que no,
que no me ayuden a buscarlo.
¿A quién le importa si su mirada 
ha derrotado al tiempo?
¿A quién le importa aquella piel 
con ganas de la luz?
¿A quién le importan unos labios transparentes 
que no tuvieron hambre?
¿Unas piernas que solo corrían al amor?

Se me ha perdido un hombre..

(Carilda Oliver)



Hace años, cuando la juventud se me desbordaba por los poros de la piel y las experiencias en la vida se contaban con los dedos de una mano, años que pasaban lentamente y que mi espíritu curioso y poco dado a doblegarse ante la realidad, deseaba que el reloj corriera tras de mí pues yo era demasiado rápida para una vida que se empeñaba en ir al paso cuando en mi mundo solo cabía el galopar ¡Tantas cosas por conseguir, tanto por descubrir, tantas personas que conocer y tanto amor que sentir! ¿Qué le pasaba al tiempo que jugaba  en mi contra y se empeñaba en ralentizar mi marcha? 
Qué ingenua. O que ilusa. Incluso, ¡qué ignorante! 
Pensaba que todo era para siempre, que lo que consiguiera sería perpetuo, y cuanto antes lo hiciera antes podría disfrutar de mis logros, de mis vivencias, de mi seguridad, mi mundo inamovible: una boda, un niño, un trabajo, una casa, mi familia, mis amigos... todo iría rodado, perfectamente engranado, la maquinaria perfecta y sin fallos. La boda no pasó de ser más que una fiesta, lo
que vino después me decepcionó aunque no tanto como lo hicieron las personas que me rodearon ¡Así que esto era en realidad compartir! vaya, vaya, yo doy, otros  me piden. Los niños, crecen y te demuestran que el tiempo sí que pasa rápidamente pero en tu contra; la casa, solo son cuatro paredes que te cobijan, y a veces ni eso. Yo quería un hogar, no un montón de ladrillos; el trabajo, ni lo fijo permanece estable, otro timo y otra bula con los que nos enganchan durante cierto tiempo, haciendo que entregues todo de ti misma, una vez más, para no recibir nada o demasiado poco a cambio. Los amigos de siempre, un día dejaron de serlo, otra bula; la familia, en su mayoría, no son más que nombres y caras que compartan sangre contigo, no sentimientos. 
Y al final quedas solo tú. Y tienes dos opciones: aceptarlo y aceptarte, seguir adelante y ser feliz con lo que tienes, aunque no sea lo que querías, o negarte a ti misma que las cosas han cambiado y permaneces estática esperando que como Rueda de la Fortuna, esta gire y te traiga de nuevo lo que se fue un día. 

Craso error. De todo lo que nos sucede se aprende en la vida, y en esta, no todo dura para siempre, por suerte. Aunque esa suerte tarde mucho en mostrarse y el doble en que te des cuenta que la tienes en frente. Cuando descubres quién eres y qué quieres, ha pasado el suficiente tiempo para que los años te muestren que ningún tiempo es perdido, solo fue guardado y no recordaste dónde...



"...Y todos ríen,
se entretienen,
sudan, mastican,
se desenvainan por las noches;
despreciativos,
inefables, maromeros,
unánimes,
como si solo se hubiera caído un alfiler
o la hoja más seca 
del árbol del bien y del mal,
como si la muerte no hubiese entrado
a destiempo en nuestra casa.
Y yo pensando que era demasiado joven..."




EL LIBRO.

Varias mujeres y un hombre se enfrentan en un momento clave en sus vidas a sus decisiones, algunas han sido recientes, otras las llevan años arrastrando como una condena, pero cada paso que han dado y dan en sus vidas, ha dejado una huella que parece marcar para siempre sus caminos; las personas somos nómadas de paso en las playas de la vida, playas que marcan nuestro andar y
tras el paso de una ola, por débil que sea, los borra de la arena ¿Porqué nos empeñamos en dejar huellas si serán arrastradas por el mar llevándose los vestigios de todo recuerdo que dejamos un día allí? Solo quedan los cantos rodados que tras ser transportados una y otra vez por el agua, terminan de nuevo en la orilla, erosionados por las fuerzas de la naturaleza; guijarros suaves, redondeados, sin aristas, si alguna vez causaron daño, ahora no son más que restos de un naufragio.
Jessica, Arantxa, Mercè, Vanessa, Raquel y Javier, vidas revueltas por aguas turbulentas que ellos mismos sin pretenderlo, han removido y han acabado en el epicentro del torbellino; Tamara, Susana, Reme, Mónica,Tere, cuentan sus experiencias emocionales a modo de desahogo, buscando una respuesta para la cual no tienen una pregunta específica. 

 Hay muchas incongruencias en el amor y nadie se enamora de quien no tiene nada. El amor ofrece una renuncia a cambio de algo mayor, pero ese algo suele ser un mecanismo de autojustificación, donde justificamos el ensañamiento del amor en su víctima y donde es conveniente no arriesgar en tiempos de crisis. "En los instantes en crisis, la vida aparecía al descubierto en el mayor desamparo, hasta llegar a causarnos rubor. En ellos, yo sentía vergüenza de estar desnuda y la necesidad terrible de cubrirme con lo que fuese. Era una huida y un afán de encontrar una figura o un modelo, que finalmente lo que hacía era precipitarme en las equivocaciones más dolorosas"


Se me ha perdido un hombre.

¡Ayúdenme a buscarlo!
pronto...siento frío.
¿Dónde está?
¿Intenta ser mi sombra el desvalido?
¿Se me ha vuelto invisible 
entre gusanos?"






LA OPINIÓN DEL GATO.

No es esta una historia de amores y desamores, de ilusiones y desilusiones, de sueños y pesadillas, no lo es porque sería como reducir al absurdo la vida misma y simplificar los sentimientos a términos, como si se tratasen de lógica
proposicional en la que si P implica Q y P es verdad, Q, automáticamente también es verdad, a través de la fórmula modus ponens, algo que no admite discusión porque la lógica así lo ha determinado; pero es que el ser humano es de todo menos lógico, y si se trata de amor, de sentimientos, de emociones, de darse por entero al otro, la lógica pierde todo su sentido y la misma razón de ser. Es cuando intentamos buscar la razón de nuestro comportamiento, el porqué de nuestras decisiones, cuando ponemos en duda nuestras elecciones, buscando una excusa para no culparnos directamente del sentido que tiene nuestra vida actual, cuando descubrimos muy a nuestro pesar que las cosas han salido como tenían que salir y que hemos sido nosotros en nuestro afán por cambiarlas o por mantenerlas tal cual, los que hemos perdido el rumbo original de una etapa de nuestra vida aferrándonos a algo que era temporal, cegándonos ante las evidencia de que todo lo que empieza debe acabar, aunque la duración en ocasiones nos parezca eterna, porque no tenemos visión de temporalidad, sino de durabilidad. ¡Pobres humanos que tenemos tanta necesidad de amar y ser amados, de aferrarnos a la tierra cuando fuimos creados nómadas para poblar el mundo entero!
Esther Llull nos trae una vez más un abanico de personajes tan amplio como personas nos encontramos en la vida, protagonistas femeninas tan reales que nos parece oírlas, olerlas, sentir sus penas y gozar de sus glorias, mujeres que sufren, que aman, que se precipitan, que dudan, que piensan, que olvidan, que se aferran, que vuelan, que caen, que se levantan, que ríen y que lloran como nosotras, como yo, como tú, como todas. Muy pocos y no muchas son las que comprenden la psiqué femenina como la autora, se implican en desmadejar sus entresijos y nos la muestra pura, sin artificios, sincera, sin abalorios, sin artificios, como nos la presenta Esther Llull; no hay novela suya, hasta la fecha, que no haya conseguido adentrarse en mi alma, recorrer las cornisas de mi purgatorio y enfrentarme a los demonios y los ángeles que se esconden tras los efluvios de mi conciencia.  Con Los cantos rodados de la playa de su espíritu, sube una cornisa más y me descubre, nos descubre, que tras la incongruencia del amor, no solo se halla el mismísimo Amor, si no el espejismo que nosotros mismos creamos para no sentirnos perdidos en las arenas de unas playas sin fin. 
No puedo acabar sin decir que además de este universo femenino, Esther LLull, en esa subida a las cornisas emocionales, se encuentra, enfrenta y desnuda la menos conocida y habitualmente menos poética -no se sabe muy bien porqué- psiqué masculina. El hombre en esta novela, se ve arrastrado de igual manera que la mujer, por sus propios sentimientos, decisiones y equivocaciones, tal vez motivado por distintas razones, aunque en el fondo todos buscamos lo mismo y padecemos de la misma manera su falta, su pérdida o su distorsión: el Amor y sus satélites (comprensión, compañía, empatía...) 
Todos sabéis de mi fijación y fascinación por las portadas y es que con las novelas de Esther Llull esta obsesión mía es satisfecha al máximo, libro tras libro se establece un diálogo previo a la lectura entre la obra y yo a través de sus portadas ¡La de cosas que esa mujer pensativa, algo distraída quizás, con su maravilloso collar de perlas al cuello, paseando por el campo, me dijo sin palabras! pero tengo que recriminarle que se guardó demasiados secretos ¡Ay, si me hubiera fijado más en su mirada! lo decía todo...

Maravillosa novela que me ha llevado paseando por una playa de dunas transparentes que escondían tras ellas, los secretos que no supe o quise guardar en las profundidades de mi mar. Gracias Esther por mostrarnos el espejo que todos ocultamos tras una sábana blanca de lino sin planchar. 



LOS CANTOS RODADOS DE LA PLAYA DE SU ESPÍRITU
Esther Llull

  • ISBN-10: 1532752016
  • ISBN-13: 978-1532752018

Editor: Createspace Independent Publishing Platform


Para adquirir la novela pinchad Aquí


Imágenes: ©Yolanda T. Villar

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martes, 6 de septiembre de 2016

NOVEDADES SEPTIEMBRE EN EDITORIAL CÍRCULO ROJO


¡Qué el mes de septiembre no os dé pereza, Gatroteros! sobre todo porque para hacer más llevadera la vuelta a la rutina y el trabajo, Editorial Círculo Rojo nos presenta sus novedades, un abanico de posibilidades para hacernos olvidar que lo bueno se ha acabado. Entra y descubre lo último en literatura al alcance de la mano ¡No nos dejaremos vencer por los últimos coletazos del verano!