lunes, 16 de octubre de 2017

13 VENTANAS HACIA EL OTRO LADO de Juan Antonio Arruñada Carrillo.


"Cuando hablo del pobre Norrys, me acusan de algo odioso; pero deben saber que yo 
no lo hice. Deben saber que fueron las ratas, las ratas que se deslizan, que se escurren; esas cuyos correteos no me dejan nunca dormir; las diabólicas ratas que corren detrás de los acolchados de este cuarto y me invitan a horrores aún mayores de los que nunca haya conocido; las ratas que nunca llegan a escuchar; las ratas, las ratas en las paredes. "

(Ratas en la paredes, fragmento. Lovecrafft)



Aún no se muy bien como una niña miedosa y temerosa de la oscuridad y los ruidos nocturnos pasó de asustarse por todo a no tener miedo a nada, al menos a nada que viniera del otro lado de una pantalla o de entre las hojas de un libro; puede ser que "mal de muchos consuelo de tontos" pero no tardé en descubrir el poder que estas ejercen en los demás y el que me otorgaba a mí misma: asustar a mis primos era no solo una satisfacción personal, si no que me convertía en la Reina del Clan ¡Qué buena era contando historias de miedo! y no las contaba porque si, para entretener o pasar el rato, no no no, de eso nada, tenían una finalidad ( bueno, tres) y yo era una niña y un Destino (bueno, tres también)
1) Conseguir que mis primos no comieran animales
2) Que ninguna de mis primas tocara mis cosas, mi ropa, mis zapatos y mis cosas personales.
3) Que me temieran y obedecieran si no querían despertar la ira de "mis amigos del otro lado" .

Y es que si a una niña con imaginación y poder de convocatoria (mi abuela decía que era un Don, pues hasta ella o mis tíos, muchas veces acababan  sintiendo escalofríos ante mis historias) le dan manga ancha para elegir sus propias lecturas veraniegas sin supervisión alguna, y los mayores creen que el Cuervo de Poe, las Ratas de Lovecrafft y la Ondina del Lago de Gómez de Avellaneda son  bucólicos cuentos de animalitos, el resultado es el mismo que obtuvo el doctor Frankenstein: un monstruo. Y es que soy una cuentista-fabulista-trolera  nata.
Me fascina ver como décadas después de aquellos veranos todos juntos en casa de mis abuelos, algunos de mis primos siguen rechazando la carne de conejo o se santiguan al pasar junto a un árbol con pájaros negros en sus ramas, y el que no me hayan pedido ropa en todas estos años, es lo más de lo más...

¡Gracias Poe, Le Fanu, Lovecraft, Maupassant! ¡Sois los putos amos! ...



Un bohemio sucumbe al entusiasmo hechizante que siente hacia un cuadro que parece estar encantado y acaba desbordando sus sentidos… Una extraña fuerza inspira a un periodista y escritor arrastrándolo a través de argumentos macabros que después suceden realmente, tal y como los ha detallado en sus relatos… Un chiquillo suele ver a una extraña mujer en casa de su abuelo cuando le visita los fines de semana junto a su familia, una mujer que no existe realmente… Un hombre es detenido, le acusan de un crimen que no recuerda y le llevan a unas instalaciones donde le someten a una serie de interrogatorios y experimentos que le sumergen en las circunstancias más surrealistas… Os relato la experiencia de Edgar durante un experimento que realizó con el fn de dar fundamento a su tesis; tras inducirse a sí mismo «la muerte clínica», viaja por los recovecos de un mundo paralelo donde tiene unas vivencias extraordinarias… Un guardia de seguridad se encuentra con lo inverosímil durante su turno de noche en una exposición de aparatos de tortura… Mario tiene la capacidad de ver más allá y nos relata uno de sus casos más peculiares, en él nos cuenta la historia de una niña que ya no pertenece a este mundo… Javier se pierde durante una de las etapas del «Camino de Santiago» y aparece en un pueblo enigmático donde tiene una serie de experiencias inauditas y se encuentra con un extraño individuo que, para su sorpresa, al salir del pueblo descubre que había fallecido cuarenta años atrás.

Esta es la sinopsis de varios de los 13 relatos que forman esta novela, algunos basados en casos reales, donde se mezclan el terror, el suspense y la fcción a partes iguales. Espero que sean de vuestro agrado y despierten en vosotros la misma fascinación que sentí yo mismo al escribirlos.





No lo dudé ni un segundo cuando vi el libro de Juan Antonio Arruñada en las novedades de la editorial, supe que tenía que ser mío; tenía todo lo que me gusta: relatos y terror ¡Y es que la sombra del terror decimonónico es alargada! pues si tenía alguna pequeña duda con la sinopsis, tras leer las doscientas páginas del libro puedo asegurar, afirmar y batirme en duelo con quien diga lo contrario, que Arruñada ha bebido de los grandes maestros del Siglo XIX, y al igual que Lovecraft, ha ido más allá del terror creado por las obsesiones de un siglo a medio camino entre la superstición y los avances tecnológicos  y se ha sumergido en la angustia existencial del ser humano.Un deleite para cualquier lector  amante del género ¿Pero que pasa con los que no beben los vientos por los relatos y el terror? pues que se perderán una gran novela hecha de trece pequeñas, y es que no hay nada mejor que leer en dos tardes más de una docena de novelas ¿No es el sueño de cualquier  "lletraferida", de un loco de la lectura y los libros? es la sensación que producen las historias de 13 ventanas hacia el otro lado, que acabas de leer una novela entera sin tener en cuenta la extensión de cada una de ellas, cada relato tiene la duración justa, ni más ni menos, un principio que te adentra rápidamente en la historia, un desarrollo trepidante que no te da un respiro en la trama, y un final alucinante en cada uno de los casos. Si no eres fan de los relatos, deberías leer el libro para sumergirte en este mundo de ensoñaciones, pesadillas, realidad y ficción que componen estas historias, e incluso quien sabe, puede servirte como parte de la iniciación para convertirte en "relatoadicto"...he visto torres más altas caer.
13 Relatos para todos los gustos, en mi caso se ve que mis gustos al igual que los ríos, van a dar a la mar, la misma mar pues todos y cada uno de ellos me ha sobrecogido de principio a fin; un paseo por las leyendas, mitos, historias reales o inventadas, imaginación y entrega  del autor pues se nota que no solo ha disfrutado escribiendo, sino leyendo a sus predecesores y aunque se ha basado en ellos, ha sabido conferir a cada cuento, sello propio, muy bien traído y llevado. El paseo también nos lleva a los lectores a recorrer la geografía española por los cuatro puntos cardinales (casi me ha salido un pasodoble de Escobar...) a través de estas historias que tienen como marco incomparable ciudades como Granada, Córdoba, Valencia (aquí, como valenciana, tengo que decir que la localización de la historia, por ser conocida y recorrida en alguna que otra ocasión, no tuve que imaginar mucho para que el vello se me pusiera de punta) A Coruña, Gijón, y pese a no nombrarla, pondría mi mano en el fuego porque "La Doncella de Hierro" nos atemoriza desde Toledo, lugar donde esta que escribe la vio expuesta y que logró que un escalofrío me recorriera la espalda.

Hasta aquí todo bien, la lectura se disfruta con pasión y no dejas de pasar páginas deseando leer más y más; pero entonces algo resta prestancia y esplendor a los relatos; intento pasarlo por alto, no darle demasiado importancia, pero entonces "el defectillo" se intensifica y comienza a ser molesto, al menos para una persona con un ligero trastorno obsesivo compulsivo ( marcado dirían las malas lenguas que me rodean, no ligero...qué mala es la gente) y son las faltas ortográficas garrafales. Si, utilizo esta palabra porque la primera vez que te encuentras una falta puedes pensar que es un fallo de corrección, de edición, de teclado, de las ondas magnéticas que pululan por la red...pero cuando comienzan a repetirse una y otra vez, queridos míos, eso ya no es un error, es un homicidio premeditado; lo siento, pero es lo que pienso. Vamos a ver, por orden:

 1) Tubo -objeto cilíndrico- por tuvo, del verbo tener.
2) Grabe, del verbo grabar, por Grave -adjetivo-
3) Hierva del verbo hervir, en lugar de Hierba, nombre, planta.
4) Valla - nombre, construcción- por Vaya, subjuntivo del verbo ir.
5) Ha, del verbo haber, por a, preposición.
6) Desmallo -deshacer o desenredar una malla- por Desmayo, del verbo desmayar.

Encontramos alguna que otra falta de acentuación pero leve, puede haber sido un olvido, pero estas, estas me han molestado sobremanera. Una pena porque la lectura es apasionante.

RESUMIENDO: Un libro de relatos de terror clásicos renovados con acierto sin perder la belleza de antaño; historias que enganchan desde el principio y desencadenan un final apabullante y de aplauso. Lectura fácil que devorarás en dos suspiros. La recomiendo totalmente, siento bajar la puntuación por las dichosas y evidentes faltas ortográficas del texto. 

Yolanda T. Villar

Puntuación:


13 VENTANAS HACIA EL OTRO LADO
Juan Antonio Arruñada Carrillo

Editorial Círculo Rojo

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martes, 10 de octubre de 2017

RELATOS DE VICTORÍN de Víctor García Bernabé.


La luna y el niño juegan un juego que nadie ve;
se ven sin mirarse, hablan lengua de pura mudez.
¿Qué se dicen, qué se callan, quién cuenta una, dos y tres,
y quién, tres, y dos, y uno y vuelve a empezar después?
¿Quién se quedó en el espejo, luna, para todo ver?
Está el niño alegre y solo: la luna tiende a sus pies
nieve de la madrugada, azul del amanecer;
en las dos caras del mundo —la que oye y la que ve—
se parte en dos el silencio, la luz se vuelve  revés,
y sin manos, van las manos a buscar quién sabe qué,
y en el minuto de nadie pasa lo que nunca fue...

El niño está solo y juega un juego que nadie ve.

( El niño y la Luna. Mariano Brull)





Mi madre cosió en una ocasión unos vestidos para una Marquesa, aunque la gente decía que su marido de Marqués tenía tan solo el apellido, pero fuera como fuera, era una buena clienta que hacía pedidos importantes a menudo y había que tratarla bien -eso decía mi madre; de aquel pedido sobró un buen trozo de seda de organza u organdí de seda como decía la jefa de mi madre ¡Por tal de quedar por encima de los demás, hace lo que sea! -decía también- como iba diciendo, de aquel pedazo de organza color coral, mi madre me cosió un vestido de mangas de farol, falda de vuelo, lazo atado atrás y cuerpo bordado a punto panal, lo que viene siendo un repollo de toda la vida vamos; a pesar de mis quejas y lamentos sobre todo lo que podría ocurrirle a una niña si sus amigos del descampado la veían con esa pinta, mi madre me envío junto a mi padre a que me hicieran una fotos al estudio de la Avenida ( lo que significaba que media ciudad me vería vestida de aquella guisa) y remató el modelito haciéndome dos coletas y ahuecando el espeso flequillo dándome aspecto de repollo con cazo en la cabeza ¡De las pedradas de las bandas de Xirivella y Fuensanta no me libraba ni Dios! si al menos me ensuciara con barro...pero mi madre, más astuta que una ardilla leyó mis pensamientos y antes de salir de casa le dijo a mi padre: ¡Si le cae una sola mancha en el vestido, os la cargáis los dos! y allá que fuimos a hacer las dichosas fotitos. Cuando ya estaba sentada posando, con sonrisa amplia y fondo azul cielo, el artista tras la cámara le dijo a papi: lleva una coleta un poco más alta que la otra ¿Hago la foto? y papi, imaginando la bronca que nos caería al llegar a casa, intentó arreglarme aquel bizqueo coletil, pero cuanto más "arreglaba" una coleta, peor quedaba la otra, así que decidió motu propio y bajo su responsabilidad, soltarme el pelo para que saliera en la foto con la melena al viento. Y de nuevo dijo el fotográfo: El flequillo se ha aplastado, le tapa los ojos ¿Hago igualmente la foto?  y allá que fue papi, poniéndome en el flequillo la horquilla de Heidi que previamente me había quitado de la parte de atrás de las coletas, pero con tan poco tino o gusto artístico, que la horquilla quedó a dos dedos de la raya del pelo, vamos, que me quedó en mitad de la frente. Poco le duró a mamá el cabreo por el desaguisado del pelo, pues en cuanto llegaron las fotos enmudeció de golpe y estuvo acostada dos días por el impacto recibido: 

...Las fotos eran en blanco y negro, nadie sabría que mi vestido era de organza color coral...



Victorín es el personaje que irá creciendo a lo largo de los once relatos que componen este libro. Lo encontrarás en situaciones tan dispares como: llorando por no poder ponerse un jersey, dando una pedrada a una pobre prostituta, enamorándose platónicamente de un pato, descubriendo la pubertad, exaltando la amistad de sus amigos en la juventud, buscándose un porvenir, criando con dudas a sus hijos, planteándose cosas existenciales, maldiciendo el paso del tiempo o añorando la falta de sus seres queridos. Toda una vida en un puñado de páginas.
Victorín pasa por cada relato disfrutando de las cosas sencillas de la vida, las más importantes. Sufrirás y te reirás con sus complejos y manías. Búscate a ti mismo en su inocencia o en su picardía porque te aseguro que está dentro de cada uno de nosotros.
Un aviso: si eres una persona equilibrada no debes seguir leyendo, vuelve a poner el libro donde estaba; si decides llevarlo contigo, participarás de la mejor filosofía posible para afrontar las situaciones difíciles de cada día: el humor.




En cuanto vi la portada del libro, me enamoré de él. La foto en blanco y negro  de un niño a todas vistas setentero -el flequillo, el suéter, el fondo, el libro de naturales de la EGB no engañan- y algo pardillo, me trajo recuerdos que me hicieron más feliz que una perdiz ¡Siii, yo también soy generación descampado! y me tuve que llevar el libro conmigo, incluido el niño pardillo de la foto pero con una mirada de picaruelo que quitaba el sentido. Leí la sinopsis y ya no hubo vuelta atrás, tenía que leerlo si o si. 
En el Prólogo el autor nos advierte que disfrutemos del libro pues va a ser la primera y última vez que juegue a ser escritor ¡Ay, como se nota que el muchacho es de ciencias! ¿No sabes Víctor que una vez la escritura entra en tí, ya no se puede parar? no se puede apostatar, algo más fuerte que tú clama desde tu interior y si escribes y compartes una historia, luego vendrá otra, y otra, y otra. Luego abriré las apuestas a ver cuanto tarda el albaceteño-corchero en volver a las andadas ¡Lo dice una valenciana-conquense que juró y perjuró que una y nomás santo Tomás! y hasta en las reseñas están sus historias.
Capítulo a capítulo, Víctor García nos va contando sus pequeñas grandes historias, esas que de pequeño te parecen trascendentales y hasta trágicas y el tiempo te hace descubrir que no son más que  pequeñas porciones del gran queso de la vida -lo siento, llevaba tiempo queriendo introducir esta iluminada frase desde que probé un queso manchego curado que me hizo volar sin alas, ¡y ríete tú del toro rojo ese!- y lo que entonces hasta te hizo llorar, hoy, te saca la mejor de las sonrisas cuando ves que mirar hacia atrás de vez en cuando, te hace disfrutar más del ahora, pues lo que se va, no no, no vuelve más. Aunque esto me ha quedado algo trágico, os aseguro que es todo lo contrario, si eres consciente del transcurso del tiempo, amarás cada día con mucha más intensidad; no olvides quien fuiste porque gracias a ello, eres quien eres. 
Vale, se que no es propio de mi sonar tan madura y categórica, así que seguiré en mi línea.
Para los que fuimos niños en los sesenta y setenta, es fácil identificarnos con el autor y sus historias, todos hemos vivido cosas parecidas, éramos niños "de la calle", esta era nuestra segunda casa, y en ocasiones hasta nuestra primera escuela, aprendíamos unos de otros y a fuerza de error-acierto las "cosas de la vida" que diría mi abuela, como el día que aterricé desde el tejado hasta el corral ¿Te duele? -me dijo- pues a ver si la próxima vez eres más lista. ¡Ya verás como la próxima vez caigo de pie! -dije- a lo que ella me contestó: No has aprendido nada, mucho has de caerte tú todavía. Seguro que Víctor y los muchos Víctors y Yolandas que lean el libro sonreirán con estas cosillas, y si eres más joven no te quedará más remedio que partirte de risa con las "ocurrencias" de los niños de entonces, leerás estas historias y te parecerán sacadas de los anales de la historia, pero sea como sea, no te dejará indiferente.
La narración es fluida, directa, el autor no se anda con segundas ni va con rodeos, nos dice las cosas tal y como sucedieron, sin filtros, sin decir nada políticamente correcto solo para evitar dañar la sensibilidad del lector ¡Vamos anda! si una palabrota, una caída, una pedrada a una puta, o la palabra puta daña a alguien, una de dos, o no te has criado en la calle -ni te asomabas a la terraza siquiera-, o eres un hipocritilla, bribón. El libro tiene vida, agilidad, chispa, alguna bravata y bastante picardía, algo de inocencia y mucho descaro, muchas verdades y alguna mentirijilla, y sobre todo, humor, mucho humor y algo de amor, para equilibrar. 

RESUMIENDO: Si pasabas los veranos en el pueblo de tus abuelos, si te obligaban a echarte la siesta o a esperar dos horas antes de bañarte tras comer, si contabas en pesetas, si te daban cinco duros de paga, las rodillas estaban llenas de costras, montabas en una Orbea o una BH, bebías Mirinda y unos incómodos rombos en la pantalla de la televisión decidían que veías y que no, este es tu libro. Y si nada de esto te suena, ya va siendo hora que descubras que la Historia, no está solo en los libros de texto ni en los museos, está en todas y cada una de las personas anteriores a ti, y si bien ningún tiempo pasado fue mejor, volver la vista atrás es bueno a veces 🎵🎶¡ uh uh uuuuuuh! 🎶🎵
Más que recomendable, debería ser lectura escolar, eso si, preparando a los sensibles niños de ahora de lo que hay más allá de las actividades extraescolares y los cumpleaños con piscina de bolas. 

Yolanda T. Villar

PUNTUACIÓN:



RELATOS DE VICTORÍN
Víctor García Bernabé

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viernes, 6 de octubre de 2017

LAS BATALLAS DE LAS MUJERES de Nieves Morano





Mujer hasta la punta de los senos, con la piel, con el sexo


es lo que soy no es un sueño. Cuando me miro en el espejo 
las veo cambiar de color," las mamas", según el temperamento.
Si las tocas se hinchan sonrosan, estallan
desbordan de su cauce como el río de su lecho.
Una vida corre en las venas ,se insinua en los nervios,
se infiltra en los conductos, se transforma en alimento...


...Cada uno buscando modos ingeniosos

para atraer mis mimos de madre, esposa, amiga.

Los senos de una mujer  tienen ese poder magnético,

a veces son fuente de dolor, sufrimiento,

cuando la comen por dentro. La vida de pronto se para,

me siento invadida en lo más sagrado,

¿qué pasa?¿ quién es esa bestia que se infiltra en mis tejidos?



(Pechos de mujer. Ana Cesana)









Guardo muchos recuerdos de mi niñez, tantos que a veces me preguntan que cómo es posible que pueda recordar tantas cosas, incluso algunas de ellas de mi más tierna infancia (recuerdo mi primer día de guardería, antes de los tres años, por ejemplo) y sin embargo cosas que han sucedido hace poco pasan por mi mente sin pena ni gloria, me cuesta recordar si estuve en tal sitio un jueves o un viernes de la semana anterior ¿o fue miércoles? pero así es, mi memoria de aquellos años está prácticamente intacta, sorprendiéndome a mi misma  en muchas ocasiones. Pero por más que echo la vista atrás no recuerdo a mi madre sin estar enferma...
Recuerdo a mi abuela riñéndome como si no hubiera mañana porque  sacaba todos los conejos del conejar, a mi otra abuela lo mismo pero con los corderitos, mi abuelo paseando conmigo o contándome historias y mi otro abuelo quejándose de que el verano era demasiado largo y los nietos demasiado gritones; mis tías me llevaban de viaje, a las ferias, a la playa, al pantano, la piscina, y mis tíos me montaban en moto, en tractor, me enseñaban a ordeñar o a pastorear, a bailar pasadobles o limpiar las carpas recién pescadas. Pero haciendo cosas con mi madre...no, no logro recordar nada.
La recuerdo en la cama, en el hospital, otro hospital, otro hospital, un nuevo ingreso, de vuelta a casa, cama, más cama, medicinas, vuelta al hospital, ahora quimio, ahora radio, ahora de nuevo quimio ¡Un descanso, nos vamos al pueblo a descansar todo el verano, bieeeeen! unos meses después vuelta al hospital,  morfina, oxígeno, médicos y enfermeras entrando y saliendo de casa, pero recuerdos de ella siendo madre e hija, no, es triste pero
no.  Cuando dicen lo duro que es esta enfermedad y que nadie sabe lo que se siente si no lo pasas ¿Alguien se ha preocupado en preguntar lo que sienten los que estamos al lado, día tras día, tras día, tras día, tras día ¿Alguien sabe lo que se  siente cuando tu vida también se paraliza porque tienes que cuidar a un enfermo, día tras día, tras día, tras día, siendo una chica joven y mi hermana una niña? no, para eso hay que ponerse también en ese lugar. 
Yo he estado a ambos lados, me he jugado la vida y he estado al lado de quien la estaba perdiendo, y puedo decir que cambia la forma, pero no el fondo. El sufrimiento, las dudas, el dolor, la incertidumbre, te atacan igualmente, guerreras somos muchas, en diferentes batallas, algunas, sin usar armas, solo como apoyo logístico, pero hasta estos saltan por lo aires al pisar una mina antipersona....


...Lo que más me duele y echo de menos, es que no recuerdo la voz de mi madre, el cáncer de mama y sus metástasis se la llevaron, la perdió junto al pelo, este creció, la voz se perdió para siempre...



Las batallas de la mujeres, es un libro en el que cuento algunas de las vivencias que tuve la suerte de disfrutar después de mi enfermedad, junto a historias de personas maravillosas, valientes que se fueron cruzando en mi camino, y que libran a diario batallas de todo tipo con la vida.


Historias que no me dejaron indiferente, y tenía la necesidad de compartir con vosotros.

“La vida es un reto; vive, siente, ama, ríe, llora, juega, gana, tropieza, pero siempre levántate y sigue”
Anónimo




El primer libro de Nieves Morano, Mujer de las mil batallas, llegó  a mí por su portada, pues como me suele suceder me enamoro a primera vista de un libro por su carita bonita, luego ya me fijo en la sinopsis; pero con Mujer de las mil batallas no me hizo falta, una muñequita de gomaeva rosa y un lazo del mismo color a su lado, junto con el título ¡Vamos, muy dummie habría que ser para no atar cabos! me lo dijeron todo. Lo primero que hice al cogerlo entre las manos fue emocionarme, tantos recuerdos, momentos, olores, sonidos, colores, y supe que entre mis manos tenía no solo un acto de coraje, de valor, de fuerza, también de Fe; no era momento de lágrimas, seguro que Nieves Morano no pretendía darnos pena con su testimonio, si hablaba de la Mujer y de Batallas, eso solo podría transmitirnos triunfo, victoria, conquista. 
Y no me equivoqué, era todo un canto a la vida, en voz alta y con melodía de fondo. 


Pero no pude o no quise reseñarlo en el blog; me tocó tanto el alma que decidí quedarme para mi lo que sentía, lo que había hecho sentir el libro, era algo muy mío y aunque hubiese querido tal vez no hubiese encontrado las palabras para transmitir lo que hervía dentro de mí. Demasiado íntimo y personal...Pero en esta ocasión ha sido distinto. El momento es diferente, ya no me siento tan vulnerable, o tal vez sea que soy menos egoísta y necesito compartir con vosotros un libro maravilloso y no tengo derecho a  guardar solo para mi; antes de nada, deciros que no os vais a encontrar, ni en este ni en el anterior, una sola migaja de compasión, pena o melodrama gratuito, deshaceros de prejuicios y temores, lo que vais a leer os dará un subidón de adrenalina  que ríete tú de una inyección de Altellus.
En Las batallas de las mujeres, la autora comparte con nosotros no solo sus experiencias post-mastectomía, sino la de otras mujeres que se han enfrentado a ellas mismas las primeras para superar problemas que las atenazaban, las hacían desgraciadas, infelices, algunas superando enfermedades otras  luchando contra situaciones oprobiosas o simplemente temerosas de enfrentarse a la realidad, y todas ellas viviendo al máximo porque saben que la vida es corta y preciosa. Nieves nos transmite seguridad, fuerza, esperanza, confianza, optimismo, nos pone delante de nuestras narices las pruebas de que nada de lo que nos pasa es fortuito, que todo tiene razón de ser y que si hemos de pasar por algo malo en la vida, esta tarde o temprano nos recompensa con creces, pero ¡ojo! al igual que el cuento del guerrero y el trébol de cuatro hojas, tienes más posibilidades de encontrar uno si creas las condiciones adecuadas para que crezca, que si lo buscas sin ton ni son por el ancho campo; si quieres que las cosas te sucedan, haz que sucedan. Y no es una moralina de autoayuda, os lo prometo, es un testimonio real contado poniendo todo el corazón en ello: si lames tus heridas, no curarán nunca ¡Sal y que te de el aire para que cicatricen! eso lo aprendí yo misma cuando descubrí que las mías cerraban antes si pasaba el tiempo ocupada que mirándolas una y otra vez en el espejo. Un buen día, las miras y estas han cicatrizado. 

RESUMIENDO:  Las batallas de las mujeres  es más que un libro sobre una historia de superación, es una charla entre amigas que comparten con otras amigas sus experiencias, amigas que hablan y
escuchan, amigas que te apoyan, que te ofrecen su hombro, sus manos y están dispuestas a compartir un helado de chocolate mientras lloráis durante minuto y medio por vuestras desgracias mutuas, pero que pasado el tiempo de luto te muestran sus manos y te ayudan a levantarte mientras te acompañan a dar tus primeros pasos de nuevo. Un libro plagado de Guerreras y una sola Guerra, lleno de latidos y un solo corazón, rebosante de risas y una misma sonrisa: La del triunfo de la vida.  Con una narrativa fluida que combina perfectamente el diario con la epístola (mail para ser exactos) y un lenguaje sencillo, directo, cotidiano, espontáneo y sin tecnicismos ni adornos rocambolescos. No solo es más que recomendable, a muchas de nosotras, y bastantes de "ellos" nos viene bien parar, observar a nuestro alrededor y priorizar las cosas importantes de las superfluas. En ocasiones, se nace dos veces. Doy Fe. 

Yolanda T. Villar.

PUNTUACIÓN



LAS BATALLAS DE LAS MUJERES 
Nieves Morano.

ISBN: 978-84- 9160-706-9

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Imágenes: Heroínas del cómic contra el cáncer ( Blog)

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