Las bombas no tienen ojos
y caen en la guarderías,
tienen muerte y mil heridas.
Las bombas no tienen ojos,
caen infestando la vida.
(Gloria Fuertes)
...los niños aún lo pasaron peor que nosotros, no te creas Yoly, un niño graba en sus ojos todo lo que ve y cuando se hace viejo, pasa ante él como una película de esas del cine de la parroquia, en blanco y negro...
Las bombas no tienen ojos,
caen infestando la vida.
(Gloria Fuertes)
Mi abuelo paterno andaba algo raro, una de sus caderas era algo más alta que la otra y el hombro izquierdo era más bajo que el derecho, parado no se le notaba nada pero en cuanto caminaba todo su peso parecía caer sobre su izquierda. ¿Porqué ese lado es más bajo que el otro, abuelo? -pregunté llena de curiosidad siendo pequeña. Pues porque ahí me cayó un obús -me dijo. ¿Un autobús, y te atropelló abuelo, te hizo mucho daño, te chafó entero abuelo y lloraste mucho? ¡Nooo, un obús, en la guerra, una bomba que soltaban los aviones! -me dijo como si tal cosa- ¿Y porqué te hizo eso el avión? Se lo hacían a todos, estabas en la calle o en el campo y entonces un ruido sordo primero al abrir la compuerta del avión y después: fiuuuuuuuuuu, un silbido agudo. No pude esconderme porque estaba en medio del campo, avanzábamos hacia las líneas enemigas y me puse bajo un árbol para tomar aire y descansar y ¡Boooom, el obús me atizó duro! pero me salvé....
Desde ese momento, caminando junto a mi abuelo por la era, mientras él llevaba el ganado al corral, no dejé de hacer y hacerme preguntas sobre aquella Guerra que soltaba esas bombas a todo el mundo, y hoy todavía no he dejado de hacerlo y lo más asombroso en contra de lo que creen mucho, sobre la Guerra Civil española aún queda mucho que decir, tanto como millones de persones se vieron envueltas en aquel sinsentido absoluto, y mientras todas ellas tengan algo que decir, sobre la Guerra no está todo dicho.
Han pasado cuarenta años desde aquella conversación y no he dejado en ningún momento de preguntar y escuchar, buscar y escuchar, escribir y escuchar sobre tan nefasto episodio de nuestra Historia, el cual me atrapó y no creo que me suelte nunca, es algo que se te mete en las venas, en el alma y te apresa por siempre, cuanto más preguntas, menos respuestas encuentras.
...los niños aún lo pasaron peor que nosotros, no te creas Yoly, un niño graba en sus ojos todo lo que ve y cuando se hace viejo, pasa ante él como una película de esas del cine de la parroquia, en blanco y negro...
Josefina, una niña normal y corriente de apenas 7 años, lleva una vida apaciblemente feliz en Madrid. Súbitamente, en 1936, estalla la guerra civil española y todo cambia para siempre. Empieza a
experimentar los horrores de una guerra; durante cuatro años, sus crudas vivencias marcarán su carácter, así como su visión de la vida. Hoy, con 88 años, es víctima de otro tipo de guerra: la
crisis sociopolítica venezolana, que hace aflorar sus más profundos recuerdos por lo que decide dar a conocer su historia para marcar a lector de una forma inolvidable.
experimentar los horrores de una guerra; durante cuatro años, sus crudas vivencias marcarán su carácter, así como su visión de la vida. Hoy, con 88 años, es víctima de otro tipo de guerra: la
crisis sociopolítica venezolana, que hace aflorar sus más profundos recuerdos por lo que decide dar a conocer su historia para marcar a lector de una forma inolvidable.
No se si llamarlo colección, pero los libros sobre la Guerra Civil Española ocupan un estante entero de mi librería, y si a eso le sumamos las libretas con testimonios reales de supervivientes y familiares, cintas de vídeo, Cd`s, periódicos de la época y actuales con noticias al respecto e información diversa de bibliotecas, hemerotecas y más recientemente internet...vale, si, es una colección rayando la obsesión.
Estudié Historia solamente por saber más sobre esta época histórica -junto a la Segunda Gran Guerra- como si todo lo que ocurrió antes y después se hubiera esfumado entre las brumas del olvido, y es que las historias de mi abuelo y las de sus amigos hicieron mella en mí de tal forma que nunca dejaré de sorprenderme ante nuevos testimonios; da igual el tiempo que pase, las historias que se han escrito y las que se escribirán, todavía quedan millones de libros por escribir sobre este terrible suceso, tantos como personas vivieron y murieron en la Guerra. Hay puntos en común, hay momentos compartidos, episodios colectivos, pero con eso y todo, cada persona la vivió de una manera consiguiendo que una historia archiconocida siga resultando única y sorprendente.
Cuando vi este libro no lo dudé: Tenía que ser mío si o si. Se bastante de como afectó la guerra en el norte, en el sur, en el este, el oeste y las islas canarias, como lo padecieron los ricos, los más pobres, los nacionales y los republicanos, los combatientes y los civiles, como lo soportaron en las capitales, en las pequeñas ciudades y en los pueblos diminutos...y ahora una niña madrileña nos cuenta su experiencia desde aquella su pequeña altura con 9 años al inicio de la Guerra y las penurias postguerra hasta su marcha a Venezuela.
Y es que los niños no viven las cosas igual que los adultos, en esa edad todo se magnifica, todo parece enorme, gigantesco, y al mismo tiempo son capaces de recuperarse y acostumbrarse a su nueva situación rápidamente, hasta que llega la vejez y todo vuelve a aparecer como espectros del pasado.
Josefina nos cuenta su historia a través de la pluma de su hija pequeña Karen, la cual -al igual que me pasó a mí con mi abuelo- ha crecido escuchando las historias de su madre y preguntándose cosas que no tenían respuesta, así que decidió hacer lo único que tal vez a estas alturas se pueda hacer: recopilar esas vivencias y miedos de niñez, y escribirlos y preservarlos de las telerañas de la memoria futura; la historia emociona, mucho, cómo la vida de una familia, un pueblo, un país cambia en tan solo un suspiro, todo lo que conoces y en todo lo que te apoyas desaparece, tu mundo se viene abajo, la felicidad, la seguridad, la tranquilidad se esfuman en un abrir y cerrar de ojos y ya nada, ni tras el fin de la Guerra, te devuelve la Paz que perdiste aquellos años. Con una memoria prodigiosa la protagonista nos detalla su vida antes y después de aquella barbarie, nos muestra casi con precisión cinematográfica un Madrid desconocido hoy en día, calles que han sido renombradas, edificios y parques que ya no existen, nombres y vidas de personas que se esfumaron sin dejar ni rastro o muertos que aún hoy persiguen a los que los vieron con vida por última vez.
El libro tiene cosas en común con otras historias, esas de las que hablaba antes, pero aún así, están vistas desde otra perspectiva, la de una niña que no entiende que es lo que pasa a su alrededor y sobre todo ¿porqué?; no voy a hacer spoiler, los que me conocéis sabéis que no es mi estilo, pero intentaré trasmitiros dos de esas experiencias sin desvelar demasiado.
1) La pequeña Josefina conoce en persona a una figura vital en la Guerra, y que pasará a la Historia por unos hechos clave en el conflicto, postguerra y transición y todo lo que sabe de ella es lo que le han contado y cuando al fin la ve con sus propios ojos solo puede pensar en una cosa: tengo hambre, mis zapatos están agujereados, tengo frío y aquí todo es lujo y risas ¿por esto mueren nuestros hermanos? no lo entiendo.
Evidentemente estas palabras no son textuales, ya he dicho que spoiler zero, pero deja claro lo que pasa por la mente de la protagonista.
2) ¿Quién son los buenos, quién los malos? Unos me dan pan, otros me quitan a mis hermanos ¿Quién está equivocado? ¿Y que hago yo ahora?
RESUMIENDO: Es fácil involucrarse en la historia, empatizar, sorprenderse, llorar, reír, alegrarse, enfadarse, Karen Clerc ha sabido transmitirnos los recuerdos de su madre sin dejarse llevar por prejuicios, ideas preconcebidas ni florituras diversas, cuenta lo que ha escuchado mil veces, utilizando palabras de la época, expresiones de una niña que con el paso de los años y la influencia del país de acogida han cambiado con el tiempo pero que no pierden ni intensidad ni veracidad. Una historia que entre trauma y trauma sabe hacernos llegar los momentos felices y despreocupados de una niña en un entorno oscuro y destrozado que hace de esas ruinas, su habitual zona de juegos o de clase, lo que haría todo niño sin más, jugar a pesar de las circunstancias.
Cabe destacar el final, unos párrafos en los que la Josefina casi nonagenaria reflexiona sobre aquellos años en España y el paralelismo de sensaciones y sentimientos que a su vejez siente en un país, Venezuela, que la hace sentirse tan pequeña e indefensa, como aquellos años a partir de 1939. Incertidumbre.
Maravillosa lectura, que época histórica a parte, te hará emocionar y descubrir aspectos de un Madrid y una sociedad que sin duda, no sabías.
No conocer la historia nos hace repetirla. No desprecies este momento histórico, aprende y disfruta con él.
Yolanda T. Villar
Puntuación:
JOSEFINA
Biografía de una guerra.
Karen Clerc Pérez
Editorial Círculo Rojo
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