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martes, 18 de enero de 2022

Las viudas o el caso Gutenberg, de Fernando Figueroa Saavedra.

    

La moral. El recato. El pudor. La lucha contra lo que los

moralistas llaman libertinaje no escatima en medios para conseguir sus fines. 

  Por otro lado, los que enarbolan la bandera de la libertad y enlazan sus manos con las de la verdad sin tapujos, sin censura, también creen que tienen el derecho de usar tantas armas como sean necesarias para acabar con los censores y retrógrados. 

   Pero ¿Alguien se ha parado a pensar quién maneja en realidad los hilos del descontento? ¿Quiénes son los pescadores que sacan partido de ríos tan revueltos? Tras el estado y la iglesia ¿Es ahora la política el nuevo opio del pueblo? ¿O son los políticos los camellos de estado e iglesia? ...

   Sobre  la novela:

  1892. La ciudad de Rabishpool vuelve a ser sacudida por grupos insurrectos. El agente Maesnow -Pulso de hielo- sin comerlo ni beberlo, bueno, a excepción de algo de ginger, vuelve a encabezar las fuerzas del orden para hacer frente a tanto grupúsculo incómodo y feroz que atenta contra el modo de vida inglés, y pretenden llegar hasta la misma cúpula del estado. 

   Asaltos a las librerías de la ciudad, tráfico de libros pornográficos, una obra de teatro basada en una de las famosas novelettes francesas que están causando furor, sexo, viudas por doquier, el barrio español de Spanich Town convertido en polvorín, una bailarina española por la que los hombres pierden la cabeza (y algunos de ellos algo más) la aparatosa muerte de un anciano en un restaurante judío y la mismísima reina Victoria, son elenco y argumento para esta novela policiaca de estilo decimonónico. 

   El agente Maesnow -ya lo conocimos en la novela anterior del autor "Los pistoleros o el caso Hamster"- (tranquilos todos aquellos que os habéis puesto nerviosos al leer que hay una novela anterior, pues se pueden leer independientemente, aunque os perderíais una historia buenísima de no leer la primera, os lo aseguro) da un paso más en su relación con la actriz teatral Molly Grapes yéndose a vivir juntos, aunque él se entera al mismo tiempo que su suegra y la tía de su novia, cosa que a ambas mujeres no les hace ninguna gracia lo de "vivir en pecado" y menos aún con un yerno policía. Tal vez sea esa la razón por la que Harry defiende ante ellas no solo a su amada y su decisión, sino sus sentimientos hacia la joven. El agente está inmerso en un peliagudo asunto de asesinatos, ataques, libros censurados, viudas que parecen salir de debajo de las piedras, pugnas de poder entre gerifaltes en todas sus acepciones, pues excepto halcones, encontramos un amplio abanico del resto de significados. 

   Molly por su parte descubre con gran satisfacción las novelettes francesas, de las cuales no solo pretende adaptar una al teatro, sino cuyas "enseñanzas" decide poner en práctica con su novio policía el cual parece demasiado estresado y de mal humor. Una ayudita le vendrá bien, piensa Molly que no escatima en "consultas y tratamientos" ¿Qué sería de Harry si ella no estuviese al quite y día de modernidades? lo que no sabe, ni Maesnow tampoco, es que sin pretenderlo ambos iniciarán una búsqueda común, y los caminos policiales y teatrales tendrán en esta ocasión varios puntos coincidentes. 

   Ambos se verán inmersos en un entramado de judíos, polacos, españoles, viudas, libros, teatro, muertes, venganzas y sexo, algunos con más suerte que otros, y todo con mucho sentido del humor sin perder de vista la intrincada trama cuya tela ha sido tejida por la misma araña. Aventuras y adrenalina por doquier, tan del estilo del autor que siempre sabe como compaginar y amalgamar la realidad con la ficción, creando historias cargadas de acción y aventura sin límite. Te atrapa con la trama desde el principio, su forma de presentarnos los casos y los personajes nos mete de lleno en la novela desde las primeras líneas y siempre nos sorprende con sus finales bien llevados a término y sin que decaiga en ningún momento el ritmo de la historia. 

   La lectura es totalmente adictiva, no puedes dejar de leer en ningún momento. Y si esto fuera poco, la edición es espectacular, con dibujos estilo grabados, hechos por el propio autor al principio de cada capítulo - un personaje del mismo- y al final del capítulo, a modo de resumen. Realmente magníficos.

   Pero lo mejor para mí, además de lo ya dicho, es la narración en sí, un estilo tan decimonónico abriendo ya las miras hacia el siglo XX - con sus toques de humor- que unido a la edición me resultaría difícil creer que no es de un autor de la época a no ser porque Fernando Figueroa es único en el uso y manejo del lenguaje de antaño pasándolo por el anacronópete del siglo XXI. Una vez más el autor me ha convencido y lo mejor, seducido por completo. 

 Muy recomendable, da igual el género que prefieras, seguro que en esta novela lo encuentras en menor o menor grado. Os lo aseguro. 


Por la Pelipequirroja..


Las viudas o el caso Gutenberg.

Fernando Figueroa Saavedra.


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