jueves, 23 de junio de 2016

Entrevista con... PANCHO CAMPO




Cuando alguien lee el currículum de Pancho Campo (un hombre que ha alcanzado grandes éxitos profesionales y que ha sido capaz de asesorar a variadas personalidades internacionales de la talla de Al Gore, Sting, André Agassi...), pensará que es una persona inaccesible, que a buen seguro vivirá a un nivel distinto al de la gente de a pie y que sólo los grandes deportistas y empresarios tienen acceso a tratar con él. Pues bien, nada más lejos de la realidad.
Pancho es un hombre cercano, colaborador, amable en el trato y, por encima de todo lo demás, un gran profesional. Quizá por eso ha conseguido lo que ha conseguido, y hoy es uno de los referentes del asesoramiento personalizado enfocado a superar las dificultades y conseguir los logros y metas que cualquiera, a nivel personal o profesional, se atreva a fijarse.

Gracias a su libro, Inspírate, podemos conocer que su trayectoria profesional nos indica que nos encontramos ante un hombre con una dilatada carrera de persecución de objetivos, una lucha constante por alcanzar las metas que se fue marcando en su camino. ¿Qué objetivo perseguía cuando se le ocurrió publicarlo?

Llevo muchos años dando una conferencia sobre manejo del estrés y motivación en el que comparto mis experiencias, muchas de ellas que yo mismo todavía me creo las haya vivido, buenas y malas. Cada vez que he impartido esta conferencia la gente me preguntaba si tenía algo por escrito y de ahí nació la motivación para escribirlo. He tenido la suerte y el honor de haber trabajado con algunas de las personalidades, deportistas y artistas que siempre admiré pero, además, me tomé la molestia de preguntarles como hacían para rendir al máximo bajo estrés y como a mi me ha dado resultado creí interesante compartir esta experiencia y que más gente se pueda beneficiar.


Usted comenzó su andadura jugando a un deporte tan exigente mentalmente como el tenis, en el que tus resultados dependen de tí mismo, ya que, sobre la pista, la responsabilidad sobre los errores cometidos o el sabor de los triunfos nunca recaen sobre nadie más. ¿Sin la disciplina, la responsabilidad y la exigencia que requieren este deporte… sería usted el hombre que es hoy en día?

El deporte, ya sea en equipo o individual, tiene la gran ventaja de que desarrolla valores como la disciplina, la entrega, el sacrificio o la auto-motivación entre muchos otros, sobre todo si lo prácticas a nivel competitivo. Yo promuevo, en mis conferencias y en mi libro, la práctica del deporte a diario, tengas la edad que tengas, como la mejor manera de hacer frente al estrés, para cuidar tu salud, para prevenir enfermedades y para liberar endorfinas que son las hormonas del placer. Efectivamente, el deporte es lo que me ha enseñado que hagas lo que hagas, haz de hacerlo con responsabilidad, disciplina y entrega. Cuando estudié medicina y cuando conseguí ser el primer español en conseguir el título de Master of Wine, que es un título extremadamente difícil de conseguir, lo hice aplicando al estudio la misma disciplina y esfuerzo que en el deporte.


En su libro usted habla en primera persona en muchas ocasiones para mostrar el camino para superar momentos de gran estrés. Así, ha tenido que reinventarse en más de una ocasión, empezar de cero desde una posición insegura para tratar de conseguir el éxito. Por otra parte, usted ha tenido la fortuna de viajar por todo el mundo y conocer muchas y diversas culturas… ¿El modo en el que afrontamos una situación de inseguridad es similar en cualquier latitud del mundo o existen culturas con menos miedo al fracaso?

En España la sociedad, los medios y nuestra cultura penalizan el fracaso empresarial. Si has tenido una empresa que se ha ido al garete o un fracaso importante como ejecutivo, empresario o deportivo, se crea como un estigma del cual cuesta librarse. En los EEUU, que es una cultura que conozco bien ya que he estudiado allí, he trabajado con empresas norteamericanas y mi esposa es estadounidense, es casi un requisito haber experimentado un cierto fracaso empresarial. El que tu hayas tenido una empresa y que ha ido mal se ve como una experiencia que te va a enseñar algo que no se aprende en las facultades, a levantarte después de una caída. Una de las cualidades más importantes que yo trato de inculcar a mis hijos y a aquellos a los que asesoro es que una de las cualidades más importantes en la vida es aceptar que te vas a caer y que lo importante es que siempre te levantes, con más ganas, con más fuerza y que intentes aprender porque te caíste para que no te vuelva a ocurrir.

Otra de las cuestiones interesantes de su libro es aquella que habla del liderazgo y de cómo conseguir tener esa mentalidad fuerte y ganadora para afrontar los retos de la vida. Volviendo al deporte… La mayoría de las personas entienden como líder o el liderazgo en deportes de equipo como puedan ser Andrés Iniesta en el fútbol o Pau Gasol en baloncesto, pero no lo ven tan claro en deportes individuales… Sin embargo, cuando vemos a Rafa Nadal en una pista, creo que nadie duda que su capacidad de liderazgo es incuestionable, y que si compitiera en una disciplina deportiva grupal, sería el mejor capitán ¿Por qué nos ocurre ésto, de dónde sale esta sensación?

Es normal que la gente piense que un tenista o un golfista no son jugadores de equipo pero se olvidan que ellos también juegan Copa Davis o la Rider Cup. En pista puede que solo veas a Nadal, pero detrás hay un equipo de 8 o 10 personas trabajando con él, haciendo posible que triunfe. Si Nadal no fuese un buen líder, ese equipo no funcionaría como una máquina bien engrasada y quizás no hubiésemos ganado la Copa Davis. También está el tema del liderazgo para quienes admiran a Nadal. El que un deportistaestimule a miles de niños a jugar al tenis, que la gente se identifique con sus valores y que nuestra sociedad les admirey les ponga como ejemplo de entrega, superación, deportividad, etc. ese es el verdadero liderazgo, y algo muy importante de lo que deberían aprender empresarios y políticos.


Para buscar la inspiración que todos necesitamos, la mayoría de las personas buscan referentes (role models, como usted los llama) en el entorno social que les insufle la energía, la capacidad de esfuerzo, la energía positiva, el respeto a la profesión, la ética, la disciplina… y tantas otras cualidades necesarias para conseguir el éxito. A menudo, se recurre a deportistas, cantantes, actrices… Pero rara vez encontramos como referencias a escritores, pensadores, científicos… ¿Vende menos el esfuerzo de un investigador que lucha por encontrar la vacuna contra el VIH que una carrera de 40 metros de Cristiano Ronaldo que acaba en gol?

Los científicos y los artistas quizás son personas menos mediáticas ya que no se les paga por salir en la TV ni por las audiencias o porque vistan una cierta marca. Un deportista como un cantante, hace su trabajo frente al público y saber triunfar delante de miles de espectadores es parte de la ecuación y si no vendes entradas a un concierto se considera un fracaso…es parte de su trabajo. Un científico, un pintor o un filósofo necesitan la privacidad, el silencio, la intimidad, etc. para dar rienda suelta a su creatividad y a su genio, su trabajo no es entretener a estadios, televisiones o espectadores, son sus obras las que hemos de admirar y las que cambian nuestras vidas. No obstante, ha habido personas como Stephen Hawkings, Mark Zuckerberg o Steve Jobs que si han conseguido ser personajes públicos y admirados.


Todo el mundo sueña con la felicidad, con poder contar a qué sabe… Sin embargo, pocas veces se instruye en la digestión del fracaso, en relativizar el valor de una derrota, en aprender de todo ello. En la televisión, existen decenas de shows competitivos, competiciones deportivas… y las cámaras siempre centran su objetivo en los triunfadores. Como decía un célebre entrenador de fútbol, “después de una final, nadie se acuerda del finalista aunque haya jugado mejor que el ganador”. Siendo el triunfo algo efímero… ¿por qué casi nunca se muestra el trabajo callado que supone levantar a una persona o a un grupo que ha caído, y que consigue volver a levantarse con energías renovadas para volver a caminar?

Cuando estuve en las Olimpiadas de Barcelona en 1992 un entrenador me dijo, “si no puedes ser feliz sin una medalla olímpica y si no puedes vivir sin ella, es porque no te mereces ganar una”. En la prensa salen los que triunfan o quienes después de haber tenido éxito se descalabran. Los millones de personas humildes que son padres y maridos fantásticos, que luchan mes a mes por dar la mejor educación a sus hijos y que tienen vidas equilibradas y felices son los verdaderos héroes. Como dijo Iniesta: “Héroe es el que lucha contra una enfermedad o que emigra para dar de comer a sus hijos, yo soy solo un futbolista”.


Una Entrevista  de Santiago Navascués

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