Me traicionan. Me traicionaron. Y después
me olvidan. Yo misma soy culpable.
Y tengo que admitir con mi razón rendida
que me estoy volviendo loca, volviendo loca.
Y si están vendiendo las naranjas
y huele a naranjas todo el cesto,
entonces me parece que a mí me venden,
a mí me venden, no a las naranjas.
Cuando los padres echan al olvido
a sus propios hijos para distraerse,
pues me parece que a mí me traicionan,
a mí me traicionan no a sus hijos.
Y cuando a ninguna cosa le dan valor,
engañan, mienten, andan con los chismes,
pues me parece que a mí me traicionan,
me venden y me traicionan.
(Bela Ajmadulina. Traición)
Qué fácil es criticar a las adolescentes y reírnos de sus bobos problemas, de avergonzarnos al verlas gritar o llorar ante sus ídolos ¡niñatas!...¡Ay que malo es perder la memoria! Y es que yo soy de las que resoplan ante esas escenas de niñas enloquecidas, pero al echar la vista atrás...¡Yo era una de esas adolescentes locas!
Era principios de los años ochenta del siglo pasado (madre mía, parezco ya Sophia de Las chicas de oro) y uno de mis grandes ídolos del momento, aunque reconozco que heredado de mis primas mayores, era el cantante y actor ¡Shaun Cassidy! ¡Aaaaaaaaaah, te quierooooooo, aaaaaaah!, mi prima B y yo, casi de la misma edad, estábamos locas por él, teníamos todos sus discos y singles (en realidad los teníamos "prestados" de las mayores, y es que se nos olvidaba devolverlos 😼) posters y no nos perdíamos una Super Pop en la que viniera nuestro amado Shaun ¡Aaaaaaaaaah, te quieroooo, cásate conmigoooooo!. Entonces ocurrió algo grandioso, fabuloso, espectacular, una oportunidad única en la vida ¡Shaun escribió un libro con su vida y milagros, y cargado de fotos! Y valía nada más y nada menos que 300 pesetas ¡300 pesetas en 1981, 300! tuvimos que llorar, tirarnos al suelo, amenazar con dejar de comer, de respirar, de pegarle nerviosamente en la cabeza a mi hermana pequeña, y desmayarnos delante de nuestras madres día si y día también, hasta que un Hada Madrina llamada Abuela, hizo el milagro ¡Nos dio no 300 pesetas a cada una, nooooo, nos dio 500! ¡500! ¡Aaaaaaaaah, que me muerooooooo, aaaaaaaah! y allá que fuimos con nuestras madres, al Corte Inglés a por nuestros ejemplares, aunque todo el camino tuvimos que soportar la banda sonora de: ¡Vaya tontería, gastar tanto dinero en esto, si es que sois tontas las dos, vaya adolescencia nos vais a dar, con ese dinero os podéis comprar unas zapatillas, algo para el colegio, ay que cruz! y al final ¡El libro en nuestras manos! ¡Aaaaaaah! ¡Aaaaaaah! ¿Aaaaaa? ¡Aaaag! el libro dichoso no llevaba más que un par de páginas sobre su biografía, la cual ya nos sabíamos de memoria por la Super Pop, además las fotografías estaban más que repetidas por todas partes y las canciones ¡Estaban escritas en inglés y sin traducción! ¿Alguien sabe el nivel de ingles del país en aquellos años? y para rematar, los vales de descuento para sus discos y posters ¡Eran para Estados Unidos! y la alegría del camino de ida se tornó en lloros en el de vuelta y en reproches de nuestras madres que nos recordaban que con ese dinero podríamos habernos comprado unas zapatillas de "goma ancha" para ir a comernos la Mona...¡Dichoso Shaun Cassidy!
...zapatero a tus zapatos...¡De goma ancha! joooooooo....
Eva es una actriz mundialmente conocida que vuelve a Londres tras dos años de silencio absoluto y de paradero desconocido, y decide aceptar ser entrevistada por Julia, una presentadora de televisión afamada. Es hora de sacar a la luz unos acontecimientos que la hicieron huir del país e ignorar al mundo. Unos hechos que vivió junto a tres compañeros de la serie de televisión que la catapultó a la fama. Dos Navidades atrás, Eva se fue a disfrutar de unos días con sus amigos a una casa junto a Guildon Forest, una aislada aldea del norte de Escocia. Lo que se suponía que iban a haber sido tres días de descanso, se convirtió en todo lo contrario. Una gran tormenta de nieve azotaba la zona y, un poco antes de llegar a la casa de la montaña, los chicos casi atropellaron a una niña pequeña en la carretera. Se vieron forzados en recogerla y llevársela con ellos, para luego intentar descubrir de dónde salió ésta y por qué estaba en mitad de la carretera. Pero la convivencia en la casa de Eva, junto a la niña, no estaba predestinada a ser buena… ¿Qué es lo que pasó en Guildon Forest? ¿Por qué huyó Eva del país, la prensa, amigos y familiares? ¿Dónde están el resto de sus compañeros? ¿Cómo es que la chica es la única que es entrevistada?
Como suele ocurrirme cuando un famoso publica un libro, mi rádar "antioportunistas" se activa y mi desconfianza crece; vamos a ver, que no digo yo que los famosos, los cuales los hay de mucha índole y condición, no sean capaces de hacer la O con un canuto, que no lo digo, aunque lo piense de unos cuantos, pero si es cierto que entre el saco de "famosos" cabe tanto y caben tantos que hay que diferenciar.
En esta ocasión es el libro de un joven actor, Christian Martín, que no se gana la vida de plató en plató contando sus intimidades y poniendo verde a su ex, su suegra, su representante o un torero que se cruzó en su vida también vale tenista o futbolista, claro; es un chico denominado "promesa del cine español", jovencito, con ganas de comerse el mundo, poniendo ganas, fuerza y talento a disposición de la pantalla, vamos, que se gana la vida muy honradamente, con el sudor de su frente (que os aseguro que los focos de un plató hacen sudar de lo lindo) y sin hablar de sus miserias. Bien, entonces ¿Dónde está el problema? pues básicamente que una es desconfiada por naturaleza y también que para qué engañarnos, que si el libro no vale un pimiento es muy fácil asociar desde ese momento al actor con el escritor y más fácil aún decir ¡Ay que mono, pero desde que leí su libro, chica, que se me cayó la admiración al suelo! y en cuanto uno se cuelga el "San benito"... y la razón principal de todas, con la mano en el corazón y mirando hacia arriba como el emoji del wasap ¿Y este no era actor? ¡si es que todo el mundo ahora es escritor, no te jeringa! (yo no suelo utilizar esta palabra nunca, pero la habitual en mi no me ha parecido bonita ponerla aquí, entre gente de tan rancio abolengo como mis amados seguidores y compañeros blogueros) y aquí ya cada cual que lo llame como quiera: desconfianza, experiencia, prepotencia, envidia...Pero dejando todo esto de lado, al final, me puse a leer "Llantos de sangre".
La trama empieza bien, digamos que el autor cuenta algo de lo que sabe bastante, el mundo de la farándula, una actriz famosa hija de famosa. Ole que bien. Se va de vacaciones a Escocia a la casa familiar, con sus amiguetes y compañeros de serie para pasar unas estupendas e inolvidables vacaciones de Navidad; y si, estupendas no lo fueron mucho, pero inolvidables, si. La trama y el misterio nos sorprende desde el principio, desde el minuto uno, lo que está muy bien para enganchar al lector y no permitirle levantar la vista para mirar por la ventana ni levantarse a comer cualquier cosa; una niña en plena nevada, sola en la carretera, con un peluche entre los brazos y ligera de ropa se cruza en sus vidas. El misterio ya está servido y las preguntas sobre la mesa, no se puede pedir más para el arranque de un buen trhiller.
Desde ese momento nos encontramos con una narración entre dos tiempos, el actual y el pasado. El primero va de la mano de una Eva destrozada por lo ocurrido en aquella casa, apartada del mundo de la actuación y sin ganas de seguir adelante hasta que una famosa presentadora de televisión la localiza y le ofrece contar la verdad de lo sucedido entonces en Guildon Forest un par de años atrás; y en el segundo hilo argumental nos encontramos con la narración de los ocurrido en la casa junto a sus tres compañeros y la niña que recogieron de la carretera.
La narración es fluida, se pasa de un hilo argumental a otro sin perder el ritmo y sin que baje el suspense y el interés entre una historia y la otra, de tal manera que es fácil meterse en la trama e imaginarse dentro de la misma, algo totalmente cinematográfico, indudablemente gracias a la experiencia del escritor como actor, y se agradece esa fluidez y claridad para seguir la novela y adentrarse en ella, ¡bravo por Christian!. El misterio y el suspenso van in crescendo a lo largo del libro, lo que convierte la novela en adictiva pues a cada pregunta, a cada duda, la intriga aumenta y acabas leyendo el libro en un plis plas hasta llegar al final, que aunque conclusivo, bien podría dejar paso a una segunda parte, y es que para los lectores que como yo son auténticos fanáticos de la novela negra o de misterio, todo nos parece poco para saciar nuestra sed de suspense.
Hay algún "pero" a mi entender, algo que como lectora no me gusta demasiado: Eva llega a ser algo "cansina" con tanta duda y tanta preguntita, a mi me llegó a aburrir con tanta vacilación; y es una pena porque como personaje es fantástico, cargado de realismo (seguro que imagináis a alguna actriz conocida en el papel, seguro) y fuerza, y ese titubeo casi continuo le resta puntos a un personaje bueno como el suyo.
RESUMIENDO: Aunque todo es mejorable siempre, la Ópera Prima de Christian Martín es una novela de misterio que engancha, con un buen punto de partida, un desarrollo claro y fluido y un final casi redondo, y es que la experiencia en esto de los finales perfectos también es un grado y todo se andará. La recomiendo como lectura rápida y adictiva, satisface a los amantes del género y sin duda atraerá hacia "el lado oscuro de la literatura" a los indecisos e inseguros hacia el thriller.
Yolanda T. Villar
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