jueves, 30 de noviembre de 2017

AQUILES, EL HOMBRE (TEATRO)


(Foto: Agencia Efe)

La guerra siempre fue la mejor herramienta que los poderosos encontraron para dejar anotados sus nombres en los atlas de la Historia. Era su máxima aspiración, la trascendencia. Entre tanto, la guerra también les servía para ampliar sus dominios a gobernar, para ensanchar las columnas de esclavas que satisfacían sus voluntades, para mantener distraídos a sus propios hombres mientras éstos bañaban con su sangre los lejanos campos al enfrentarse al enemigo común. Decían que los dioses les reservaban honores de caídos en combate, pero pronto ya nadie se acordaba de ellos, salvo allá en sus casas, cuando llegaban los cuervos y las malas nuevas; muertos que, con las entrañas abiertas, habían entregado sus vidas por la defensa de los suyos, de su tierra, de sus reyes. Eran enterrados (cuando no quemados) por sus propios compañeros, esos que habían conseguido sobrevivir a la ira enemiga de la llama y del acero. Los reyes, entre tanto, encerrados en sus tiendas, recalculaban hombres, recomponían la tropa y planteaban la enésima escaramuza que doblegase al fin al enemigo. Cuando al fin ocurría, los supervivientes regresaban a sus casas, eran recibidos como padres con estrella por seguir vivos, besaban a sus hijos, calmaban su hambre y saciaban su sed más primaria con sus mujeres. Y mucho antes del alba, cuando incluso los grillos ya dormían y sólo el viento azoraba la tranquilidad de la noche, se despertaban angustiados, enervados, dando gritos y voces pidiendo un auxilio que nunca llegaba, hasta que al fin abrían los ojos y escapaban de las pesadillas. Al poco, los reyes reemprendían rumbo a su egolatría, y fijaban sus ojos en esta o aquella esquina de un mapa, muy lejana de sus tierras, pero que les parecía apetecible para seguir engordando sus egos. Nuevamente, los hombres abandonaban a sus mujeres para entregarse a esa mujer voraz e insaciable que era la patria, una verdadera sirena ante cuyos cantos sucumbían y eran incapaces de llevarle la contraria.
De entre todos aquellos que fueron acumulando guerras, victorias y derrotas, y cientos de amigos caídos, surgieron los nombres de unos pocos elegidos, dicen que por los dioses, que fueron alcanzando una fama incontestable entre sus propios compañeros. Habían escapado a decenas de batallas, a cientos de combates, y sólo habían regresado al campamentos con apenas unos rasguños. Algunos los temían, otros los adoraban. Todos los respetaban. Con su sola presencia, la moral de la tropa subía enteros; con su ausencia, las tropas de los reyes combatían con menor coraje, faltos de confianza en sí mismos... Acabaron por llamarles Héroes, y hasta los propios reyes tuvieron que aceptar que les hicieran sombra.


En las ciudades pequeñas, siempre es difícil programar teatro. Si ya lo es en las grandes... Por eso, resulta muy gratificante ver cómo se apuesta por los espectáculos culturales, por esas propuestas que no sólo diviertan al público, sino que le hagan reflexionar y le dejen un poso, por pequeño que sea, en su interior... 
Llegó Aquiles a Alfaro, y no necesitó hacer uso de ningún caballo troyano para hacerse con el control de la ciudad. Los espectadores que asistieron y cubrieron casi al completo el aforo de la Sala Florida, tuvieron la oportunidad de encontrarse con "Aquiles, el hombre", el relato de uno de los clásicos griegos más conocidos, pero les fue ofrecido de un modo moderno en lo visual, ágil y vibrante en el texto, intenso en las interpretaciones. Se trata de una obra de calidad contrastada, como todo lo que produce el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, que en este caso llega de la mano junto a Talycual Producciones.
Roberto Rivera adapta la Ilíada de Homero buscando centrar la atención en la figura y en la psique del gran héroe Aquiles, conocido como el de los pies ligeros. Bajo la dirección de José Pascual, a ambos les interesa conocer sus pasiones, saber de sus miedos, comprender su zozobra por no encontrar la muerte que tanto desea, descubrir la desconocida parte humana del hijo de la diosa Tetis. Así, en mitad del campamento aqueo, instalado en la playa frente a Troya, se desarrolla la la trama en la que van apareciendo los distintos personajes: los valientes Ulises, Ayax, Diomedes o Néstor, que empuñarán sus espadas tantas veces como sea necesario para conseguir la victoria griega; el sibilino Agamenón (brillante interpretación de Miguel Hermoso), por cuya voluntad y ambición, y durante nueve largos años, su ejército se desangra sin sentido; la dulce Briseida, moneda de cambio en un pérfido duelo de egos de consecuencias funestas; o el invencible Aquiles, líder de los mirmidones, un grupo de temidos guerreros que cuenta entre sus filas al más amado amigo del Héroe: Patroclo.
Interpretado por un enfático Toni Cantó, encontramos a un Aquiles cansado de la guerra, un héroe aburrido de hacer aquello para lo que parecía haber nacido, hastiado de enterrar a tantos compañeros, de dar muerte a tantos hombres que osaron blandir su espada contra la suya,... Con un andar torpe, el gesto contrariado, la mirada perdida, Aquiles parece más frágil que nunca, y sólo recobra su vitalidad y su fiereza cuando la ira le embarga instantes después de caer definitivamente roto ante el cuerpo sin vida Patroclo.
Técnicamente, estamos ante una obra muy bien hilvanada. El trabajo de escenografía llevado a cabo por Curt Allen Wilmer resulta muy atractivo, pues con apenas unas lanzas rotas, algunos cascos y restos de vestimentas de combate griegas, llena el espacio de arena blanca de distintos ambientes, y separando de manera original la protección del campamento con la zona combate, al otro lado de un cortinaje plástico ligeramente opaco que sólo da pábulo al terror de la guerra. Se sirve además del apoyo de un juego de luces muy efectivo, creado por José Manuel Guerra, y de una banda sonora que acentúa con mucho acierto las escenas más intensas de la obra.
En la ciudad de Alfaro (La Rioja), de casi 10.000 habitantes, existe una gran apuesta desde hace años por el teatro de calidad, y el resultado de esa ambición son dos festivales, Cómicos en invierno y Artencalle en verano, que consiguen atraer a cientos de espectadores cuya fidelidad hacia el arte de la interpretación en vivo está más que demostrada. No obstante, siempre quedba la duda de cómo reaccionaría el público ante una propuesta "fuera de temporada", que no viene bajo el paraguas de esos festivales consolidados. Y la pasada semana, la duda quedó gratamente despejada. 
Que la fiesta del teatro continúe.


Santiago Navascués




(Desde Mérida)



AQUILES, EL HOMBRE
basado en “La Ilíada” de Homero


REPARTO
Toni Cantó, Ruth Díaz, Pepe Ocio, Philip Rogers, Daniel Muriel, Miguel Hermoso y Lourdes Verger


CUADRO ARTÍSTICO TÉCNICO
Dramaturgia: Roberto Rivera
Dirección: José Pascual
Diseño de escenografía: Curt Allen Wilmer
Diseño de iluminación: José Manuel Guerra
Ayudante de dirección: Daniel de Vicente
Fotografía: Sergio Parra
Producción: Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Talycual Producciones 
Producción ejecutiva: Bernabé Rico

19 comentarios:

  1. ¡Hola guapa!

    Yo no soy mucho de teatro, asi que no me atrae especialmente. Aunque valoro el trabajo de todas las personas que participan en una obra.

    ¡Besos!

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    1. Aquí además de Troteros somos muy Teatreros, jajaja.

      Besitos.

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  2. La puesta en escena me parece muy trabajada, no conocía esta obra pero pinta muy bien una pena que viva literalmente en el culo del mundo jeje

    Besos =)

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    1. Eso si me da coraje, que no se pueda ver una obra de teatro porque no tenemos cerca un Teatro o una alcaldía que abogue por ello...

      Un besito.

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  3. Hola!

    Hace años que no voy al teatro y la última vez que lo hice fue en el corral de comedias de Almagro y me gustó mucho aunque para serte sincera creo que más por el lugar en el que se representaba que por la obra en sí que ni siquiera recuerdo cuál fue. El teatro no es una de mis aficiones.

    Un beso

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    1. Yo soy muy teatrera niña, ya lo sabes, como para negarlo a estas alturas, jajajaja. Echo de menos los años que pasé sobre las tablas, fueron inolvidables.

      Un besote.

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  4. Menuda reseñita te has marcado guapa. Y con lo que me gusta a mi Toni Cantó. Como me gustaría poder ver esta obra. No soy mucho de teatro, también es verdad que por que voy poco, porque cuando voy lo disfruto como una niña.
    Que envidia sana de poder ver aunque sea esos trocitos por youtube.
    Gracias preciosa por traernos el teatro a nuestros ordenadores.
    B7s
    Ali - entrelibrosycoletas

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    1. ¡HolAli! Esta vez el mérito es de mi compañero que se lo ha currado a base de bien, y es que ya sabes, que a teatreros no nos gana nadie, jajaja.

      Un besito cielo.

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    1. ¡Tú y yo tenemos que ir juntas al Teatro Tamara alguna vez, no podemos dejarlo pasar! nos lo pasaríamos bomba, y si los mariditos se portan bien, nos los llevamos, jajajaja.

      Un besazo.

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  6. Me encanta el teatro pero aquí no tengo oportunidad de ir,solo muy de vez en cuando.La obra me parece interesante,me gustaría verla.
    Un beso

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    1. Vente un finde aquí a ver una obra de teatro y vamos juntas, hombre, de la estancia me ocupo yo, mi casa es la tuya Inés.

      Un besito.

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  7. Yo no voy mucho al teatro y lo echo de menos. Pero aún tendré que esperar.

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  8. Pues te digo lo mismo que a Inés, a ver si organizamos algún día algo teatral y nos juntamos en Valencia mismo, o Madrid y pasamos un finde juntas.

    Un besito.

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  9. Te estoy leyendo las respuestas y es que eres un encanto, jajajaja. Ya no sé ni lo que te iba a decir de la obra, pero que sí que a mí me encantaría verla y que no voy tanto como querría, pero no por nada, que aquí en Málaga sí vienen cositas buenas.
    Besos

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    1. ¡Hola guapa! Mira, hablando de encanto me lo dice la encantadora Bookeadora de las redes ¡ole! jejejej.

      Besitos cielo.

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  10. Hola!! una pena que aquí no vaya a llegar, lo tengo ya bastante claro, porque le da una vuelta de tuerca muy interesante a un personaje histórico de lo más peculiar. Me alegra que la hayas disfrutado. Besos!

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