jueves, 30 de junio de 2016

ENTREVISTA CON...Fernando Figueroa Saavedra.


(Foto: E. Massafra)


Este mundo no lo entiende
y yo tomé la iniciativa
de llamarme diferente,
siempre tengo en mente
empezar algo rebelde
alejando lo excelente.
Mi objetivo no es el daño
es verme reflejado 
cuando soy un rechazado.
De peque siempre castigado
de grande el más buscado
por un crimen distinto,
 el que hace caso al instinto
¡Pinto y sigo invicto
desafiando lo prohibido!

(Drwnk)





GATO TROTERO:  Bienvenido a nuestro Tejado, Fernando, en este peculiar callejón, un suburbio para marginales literarios, y lo digo con orgullo, gracias por formar parte de nuestra inmensa minoría –de momento- ¿Cree usted que al lector hay que darle lo que pide o hay que enseñarle un amplio muestrario para que pueda elegir, y sobre todo, que sepa escoger?
FERNANDO FIGUEROA: El lector es un ser polimorfo, compuesto de muchas personalidades, formaciones, gustos y mundos interiores. Darle lo que pide no entraña trabajar para la uniformidad. Cierto que da la impresión de vivirse un sota, caballo y rey, y puede que interese a cierto sector mercantil reducir y compartimentar al público en bloques homologados y homogéneos; pero sabemos que hay lectores que no se sienten a gusto con las etiquetas existentes o con la fritanga literaria, por no hablar de la tendencia de algunos escritores por romper moldes, entremezclar géneros e innovar en formatos. Me identifico con todos ellos y las editoriales que apuestan por salirse de las convenciones. El lector debe ser ante todo un explorador, no un simple consumidor. El lector tiene derecho a pedir lo que le apetece, pero hay que facilitar que ejerza su capacidad de elección y que gobierne su apetito lector con criterio, consciente de que existen otras literaturas o estilos que no tienen hueco en los grandes escaparates. Mi instinto me dice que si hay autores libres habrá lectores libres, y viceversa.
Por otro lado, creo que no hay libro malo, si hay un buen lector que le sepa sacar el jugo. Ese es, para mí, el verdadero lector culto, el que es capaz de disfrutar de una rosa de la misma manera que mirando una piedra. Existe un lector malo, el que mastica perlas como si fueran altramuces, comulga con tochos de molino y encima cree que ha perdido el tiempo.


GT: Escuché hace algún tiempo en una tertulia radiofónica, decir a un veterano escritor aficionado que los autores –independientemente de su talento- escribían para un primer mundo (literario se sobreentendía) pero eran leídos por un segundo o tercer mundo según si eran bautizados por un padrino pudiente o apadrinados por una ONG. Me encantó la metáfora ¿Cómo ve usted actualmente el mercado editorial, hay submundos comerciales? ¿En verdad solo se bautizan los que tienen padrinos?
FF: Para mí el mundo editorial sigue siendo un misterio y, cuando lo miro desde la barrera, no puedo evitar poner el cartelito de ‘aquí hay monstruos’. Como en toda la industria y la institución cultural, se configura en una red de círculos sociales en los que juega un gran papel las relaciones públicas y, por tanto, el apadrinamiento sigue estando vigente para poder ingresar a cierto nivel, con lo bueno y lo malo que tiene. Personalmente detesto los paripés, por eso es maravilloso seguir encontrando oasis, divulgadores, editores o libreros que aman el libro y a la literatura y, por tanto, respetan a los creadores y apuestan por ellos y su obra: esos son los buenos padrinos.
Con todo, me siento cómodo con la autoedición. No es un reproche, aspiro a publicar en editoriales si la propuesta me convence, pero creo que existe una buena oportunidad histórica para que los autores participen activamente en el proceso de publicación. En este momento me encanta dar forma a la primera edición de mis textos. Se adecúa a mi ser artístico y, en parte, bebe del ejemplo de mi abuelo Eugenio. Él no pudo ir a la escuela, tenía que trabajar en el campo, pero fue capaz de escribir poesía, relatos y varias novelas. Por desgracia fue un escritor sin libros, porque cuando pudo publicar la censura franquista truncó su ilusión. Antes era muy difícil que te publicasen, pero eso no le detuvo. Se hacía sus ediciones con fotocopias y las encuadernaba a mano, contento de regalárselos a colegas, amigos, familia y vecinos, siguiendo la máxima ‘del autor al lector’. Con tal ejemplo y los medios que hay, ¿cómo no autoeditarse hoy en día? Sin embargo, ahora el reto no es publicar, sino que el libro se distribuya y que se lea, sobre todo eso, que te lean.


GT: Ahora que acabamos de disfrutar de las distintas ferias del libro, muchos autores y editoriales hacen balance, otros deberían hacer examen de conciencia, sobre el éxito de ventas o firmas, pero ¿Actualmente son las Ferias  un trampolín o un escaparate? ¿Llegan a ellas los que tienen posibilidades de ventas o son las ventas durante las mismas las que marcarán el futuro inmediato del autor?
FF: Tiene algo de reconocimiento, ilusiona formar parte, pero no creo que puedan considerarse las ferias como trampolines ni tampoco la mejor forma para conseguir ese feed-back que de verdad buscas, te retroalimenta y te impulsa a seguir. Me parece más eficaz y positiva la organización de festivales especializados, de encuentros literarios, mesas redondas o presentaciones con autores vivos (estaría chulo que se hiciera también con autores muertos, daría de comer a muchos actores), pues permiten poner cara, voz y más alma a los libros, y diluir la distancia entre lectores, autores y editores. Cuando se ve que tras uno y otra lado de la tramoya hay seres humanos las cosas se relajan y vibra la vida. Que alguien te pida que le dediques un libro, no tiene precio. Aunque sepa a poco, porque lo que deseas en verdad es que te comente cosas de su lectura. Se llama comunicación, compartir, completar el acto creativo, festejar la vida.
Sobre el tema de las ventas, todo lo que dices tiene cabida, sobre todo si hablamos en términos de negocio. Pero no podemos dejar en las ferias el futuro de un autor, sobre todo primerizo. Hay ahora otros frentes, como la exposición mediática. Creo que está tomando un gran peso y generando cauces alternativos, por ejemplo en Internet. Eso sí, exige al autor ciertas dotes sociales y conocimiento del medio. Ahí se camina en el filo de la navaja, pues saber en qué medida uno se está plegando a la industria del espectáculo depende de cómo se tengan asentados los pies en el suelo, comprenda lo lúdico de la aventura y mantenga una viva y constructiva  actitud autocrítica.
Yo me contento con producir y compartir momentos bellos e intensos. Pensar en ganar dinero me bloquea. Necesito para crear, pensar con libertad. ¿Hay algún agente literario por la sala? ¿Un mecenas manirroto, por casualidad?

(Foto: E.Massafra)



GT: Licenciado en Geografía e Historia, sección Historia del Arte. Le confieso que he leído su Tesis y mi primera sorpresa me la llevo al leer el título: El graffiti movement en Vallecas. Y no dejo de sorprenderme según voy leyendo y casi casi me encuentro con una novela negra neo-urbana  más que una tesis. Creo que a estas alturas son pocos los que aún piensan que el graffiti no es un arte, pero ¿Es ya parte de la Historia del Arte? ¿Qué  necesitaría para llegar a serlo? Y perdone mi curiosidad pero ¿Qué tiene este estilo de vida para atraer la atención de un licenciado en Arte?
FF:Es parte de la Historia del Arte y de la Humanidad. Se puede discutir, pero no se puede ocultar. Su estudio me atrajo por lo que comporta de trabajo de campo, por exigir una exploración del entorno, abrir la mente a la inmensidad del hecho cultural y enfrentarse a los prejuicios y esquemas que se nos inculcan desde el olimpo de la alta cultura. Por lo que de quijote me toca, disfruto mucho velando por la comprensión y dignidad de algunos fenómenos culturales que me parecen muy frescos y naturales, y resaltar el aspecto humano de las cosas a través del ensayo. En el fondo me apasiona. Por ejemplo, en mis textos fantásticos suelo hacer algún guiño al graffiti. Me parece un aspecto además muy anulado en las novelas históricas o fantásticas, cuando ha sido de largo un medio de expresión muy común, aunque nuestra cultura lo considere algo exclusivo de nuestro tiempo o algo impropio o insignificante. Creo que en ese terreno se junta con muy poca sensibilidad la ignorancia y el prejuicio.


GT: Al igual que otros movimientos artísticos, el Graffiti tiene sus matices, tiempos, estilos ¿Estaríamos hablando de un género artístico en sí mismo o un subgénero? En los años ochenta se hablaba del graffiti como la auténtica voz y expresión del pueblo.
FF: El tema es complejo, más si hablas con alguien que entiende el graffiti como una esfera de expresión en la que se remueven diferentes tipologías. Podríamos dejarlo en que el graffiti es un medio que ha dado lugar a la subcultura de los writers o escritores de graffiti y a un movimiento, desde el Writing al Aerosol Art. También se puede entender como un estilo gráfico-plástico, pero no es un género o subgénero, eso se deriva del análisis de sus contenidos, que tocan muchos palos, o de si surgiese algo llamado ‘literatura-graffiti’, que podríamos presuponer próxima a un juego dadaísta, una escritura automática o un universo underground. Por cierto, ¿no has mentado a Reverte? Suele pasar últimamente cuando se habla de graffiti en los ambientes literarios.

GT: Reverte, si una cosa tiene, es una gran visión periférica...y hablando de periferia, si hablamos de GLUB pensamos irremediablemente en Hip-Hop, al gran MUELLE  se le identificaba con el pop-rock y la movida madrileña, HARING y los sonidos de los clubs nocturnos de New York, BANKSY  y la cultura pop londinense ¿Está irremediablemente unido el movimiento grafitero a la música? ¿Quién complementa a quién? Estaría bien una música salida única  y exclusivamente del graffiti, algo así y perdone mi atrevimiento e ignorancia ¿Melografía? y no vale reírse.
FF. El graffiti es agitación, movimiento, ritmo, es lo que tiene ubicarse en la calle, escuchar el corazón y establecer un baile con las normas. La evolución del graffiti contemporáneo no se puede entender fuera de los parámetros del jazz, el rock & roll, la psicodelia, el rock urbano, el heavy metal, el punk, el hip hop… como diría Raimundo Molinos, es purita vida, jajá. Lo de melografía tiene su gracia, no puede negarse. Quizás el graffiti sea la excitación de la melanina urbana, las pequitas de un monstruo de hormigón que lo convierten en un ser simpático, inofensivo y entrañable. También puede ser la miel de lo cotidiano, chorreada sobre el pastel de asfalto que nos toca patear uno y otro día, y nos pringa con un extracto sucedáneo de esa naturaleza que añoramos como animales sentimentales. Uff, puede ser tantas cosas… Enchufa la radio que quiero pintar o escribir, que si no, no me sale.

GT: Tres libros sobre el universo graffiti, un libro sobre la Venecia del siglo XVII y cuatro a cerca de las Mujeres-globo. Aparentemente nada que ver unos con otros, aunque ninguno de ellos entraría dentro de lo habitual en el mercado literario actual ¿El Fernando escritor se sale de la norma por convencimiento puro, por casualidad o es algo premeditado y organizado? Y es que en este mundillo he visto de todo, nada me sorprendería.
FF: Soy hijo de la posmodernidad. Me crie entre libros, tebeos y una televisión, la plastelina era mi juguete favorito, junto a un hermano con tanta o más fantasía, creatividad y arte que yo, en un barrio de periferia, entre la ciudad y el campo, en un tiempo de transición, en el que convivía la España feudal con una España que anhelaba ver llegar, con los ojos como platos, los prodigios del año 2000; así que soy una persona de frontera, con un raro sentimiento de universalidad. En esas cómo para estarme quieto en la Era Nuclear. Aunque esté sentado, mi mente no deja de enredar. Siempre me gustó imaginar, darle vueltas a las cosas, con conocimiento de causa y perspectiva de disfrute. En lo artístico prefiero confiarme a la intuición ilustrada que a la planificación sesuda. Me divierte más. Soy escritor de brújula y eso me permite que aflore mi personalidad en todo lo que hago. También soy un poco rebelde y cabezón, lo que no tiene precio para cambiar de rumbo, sorprender, y llegar a algún puerto, se llegue con la barca más o menos entera. Creo que un verdadero compromiso por la cultura implica amar y conservar la tradición sin ser esclavo del pasado y crear sin olvidar que la humanidad aún no ha dado todo de sí, aunque suela repetirse para lo bueno y lo malo, porque hay cosas que siempre funcionarán. No olvides tampoco que mi alma es de payaso y eso entraña jugar continuamente con las convenciones, cultivar la consciencia de la mecánica humana y social, darle alas a la mirada excéntrica y expurgar de lo humano lo negativo. La infelicidad no puede ser mi patria, si mi bandera es una sonrisa.

GT: ¿Cómo llegó usted al universo Pompínico, Fernando? ¿Fue difícil coger semejante tema y manufacturarlo para convertirlo en un tema apasionante y atrayente al lector? Ha debido serlo pues uno no llega a escribir cuatro libros sobre el tema sin perder ni un ápice de interés por parte del público ni calidad por parte suya.
FF: Vinieron caídas del cielo, un día, sin esperarlo. Abrí los ojos y ahí estaban, dándome capones en la loma de mi corazón. Las mujeres-globo son mi locura, las niñas de mis ojos. Hombre, son las hermanitas locas de una hermana mayor, Angelina Trisole de Ghiandachiara, que la tengo bastante olvidada, pese a tener en el cajón la tercera parte de sus aventuras. Nacieron de las ilustraciones que hacía para El libro de Angelina. Ellas me ayudan a mantener la esperanza en el ser humano, velan por mi vínculo con la Naturaleza, presiento incluso que me reconectan con mi paraíso infantil, con ese primer imaginario en el que las redondeces son la manifestación del paraíso.
Sobre la manufactura de sus historias, disfruto como un enano. Fluyen. Me ponen a prueba y sacan de mí al niño travieso y avispado que tengo dentro, desde el poso del adulto. Cierto que he tenido mis miedos. ¿Qué autor no los tiene cuando quiere hacer una obra que se entienda y toque de alguna manera al lector? Por otro lado, quiero que el lector encuentre contenidos que le nutran intelectual y emocionalmente, sin aburrirlo, que sean en un punto familiares, pero que le sorprendan. Creo que si el autor se divierte creando, conseguir que el lector disfrute es pan comido. Aparte, aunque me educaron a ver personas, cuando creo mis historias pienso mucho en la posible lectora. Es sólo un juego, un impulso más para crear, pero creo que la literatura se ha convertido en un mundo muy femenino (basta con darse un paseo por el mundillo) y me alegra mucho conseguir hacer vibrar, mental o cardiacamente, antes a una lectora que a un lector. Sé que muchos lectores heterosexuales y algunas lectoras me entenderán de sobra.


GT: Corren malos tiempos para la cultura, tal vez no debería uno arriesgar y dedicarse a escribir lo que funciona, lo que vende ¿Quién lo tiene más difícil en estos momentos, los Artistas o los escritores? Si el libro está en crisis, la compra de Arte y la difusión no están mejor ¿De quién es la culpa, si es que hay un culpable? y por ende ¿De quién es o dónde está la solución?
FF: Toda la Cultura lo pasa mal, porque nuestro modelo social no está al servicio de los valores humanistas y del desarrollo pleno del individuo. Me muevo en varios ambientes (músicos, teatreros, ilustradores, pintores, investigadores, payasos…) y en todos se dice lo mismo: que si se hace de balde, que si se paga mal… que si un día consigues vender un cuadro a precio de fábrica o de amigo, que si tienes público para cubrir el gasto de vestuario y portes o que si te leen tres almas cándidas a las que les hayas regalado o vendido el libro, date por contento, que es un día grande. Por no hablar de la endogamia del arte o del mundo académico. El público-público, ajeno al sistema de formación, producción y exhibición, está en extinción. Ahí está ese gran peligro que parece mitigarse cuando se tiene la fortuna de situarse en el mainstream o entras en la esfera de los medios de comunicación, en fin, la sociedad del espectáculo. Bueno, sobra decir que ser periodista o salir en la tele facilita pisar con más holgura, sobre todo te favorece la promoción.
Nos libraríamos de muchos tormentos si existiese un público potente, extenso, frondoso y florido. Es la pieza clave y la más endeble ahora del armazón cultural. No es algo insignificante, porque en un contexto democrático, el déficit de un público cultural no se desliga del drama de una ciudadanía convertida en una masa de borregos, insensible a su entorno y presa de la satisfacción inmediata. Para el público que siente pasión, el dinero no representa un escollo, es una minucia. Lo vemos en otros campos, piensa sólo en lo que cuesta ir a ver un partido de fútbol o irse de tapas. Pasión y aprecio van de la mano, no importa que haya que poner guita para llegar a la Luna, acabar con una enfermedad endémica, llenar la casa de artesanías, gastarte la mitad del pan en libros. Si nuestra sociedad no mirase la cultura como a un bicho raro que da igual que se extinga, no haría falta protegerla mediante subvenciones o sobrevivir entregándose a clientelismos. Es un derecho social e individual, reconocido no por azar por las leyes contemporáneas.


GT: Hay algunos artistas que han unido fuerzas y talento junto a escritores creando juntos obras plásticas y literarias magníficas, hay un maravilloso libro de escritoras y pintoras, por poner un ejemplo, que se llama El Arte no tiene nacionalidad y en el cual poetas y pintoras aúnan fuerzas y acompañan sus trabajos mutuos dándoles más repercusión ¿El Arte deberá unirse a las letras para conseguir mayor profusión, será ese el futuro que le espera a ambos? Coaliciones hasta en la cultura para salir adelante.
FF: Estoy a favor de la interdisciplinaridad, la cooperación, las colaboraciones, la ruptura de fronteras… sin que eso comporte perder el horizonte y mantener lo peculiar de tal o cual materia. Es aquello de juntos pero no revueltos, porque hay que saber cocinarlo. Aun así, me parece maravilloso cuando se hacen proyectos en los que se funde y confunde la autoría o se combinan diferentes artes con maestría. La mezcla fortalece, si ambos mundos entienden lo que puede aportar cada cual y la mejor forma de engranarse. La fórmula es consagrarse en el objetivo y echar por la borda los egos. Cierto que, cuando uno domina varias artes, intenta también combinarlas, porque enriquece, complementa y completa. Me encanta ilustrar mis libros, o ‘textuar’ mis dibujos. Eso, junto al uso de pseudónimos, hacen vibrar los libros de una forma especial. Andan solos.



(Foto: E.Massafra)

GT: He leído de usted  que tiene formación polifacética: historiadora-arqueóloga, gráfico-plástica, actoral-escénica, literaria y docente (conociendo su obra y proyectos se quedan cortos) y yo me pregunto ¿Y para cuando un Fernando músico-locura? llamémosle Musíloco  -por lo que encierra de atrevido y transgresor, que lo tiene- es más ¿Porqué no una música aérea para las Pompinées? y una quinta entrega, pues ya sabe lo que dicen, que no hay quinto malo.
FF: Bueno, actualmente, estoy en la compañía Musiclown y le damos a la payasada a ritmo de musical. Somos un grupito talludito y, por tanto, muy ochentero. La música y el humor son un buen cóctel.
Las pompinas son ya muy musiquillas ellas, se criaron arrulladas por el viento entre las ramas. A veces, se pasan de zumbonas, pero va en su temperamento, no saben contenerse. Hacen tanto caso del qué dirán como del arroz de Catalina. Tan pronto pegan los labios y te hacen un bocca chiusa entre los rosales, que te chillan haciendo el indio encima de la lumbre. Se les perdona todo, porque no saben de culpas y sí mucho del cariño. Ahora si les da por ser ratoneras, ya puedes buscarte unos buenos tapones para los oídos que la cosa va para largo.
Sobre la quinta entrega, anda incubándose. Creo que será una historia unitaria, aún no sé en qué clave. Quién sabe. Quizás, algunos de los libros citados en la tercera o cuarta entrega. No sé. Ya sabes que es un proyecto con sus ramificaciones.


GT: El futuro. Las nuevas generaciones. Los niños y el Arte. Los niños y la música. Arte y lectura como terapia, como enseñanza ¿Qué porvenir le espera a la Cultura, serán estas nuevas generaciones un relevo, un soplo de aire fresco o el Armagedón literario? ¿Las nuevas tecnologías harán de nuestros niños seres sin creatividad o todo lo contrario?
FF: Soy un optimista nato, pero me aterra el futuro en esta encrucijada sin igual en la historia de nuestra especie y nuestro papel en la Tierra. Conocer al ser humano te inunda de fe y al tiempo te puede desesperar hasta la amargura. La tecnología no ha liberado al ser humano como habría sido deseable. Nos ha dado herramientas, como en su día la industria, pero seguimos presos de la economía, del trabajo como forma de subsistencia y núcleo de la actividad social, de la oligopolización mediática. Nuestro instinto gregario se ve manipulado, se nos separa en multitud de pseudoidentidades para luego reunirnos en masa, se nos convence de que necesitamos intermediarios, que seremos siempre incompletos, inmaduros, insatisfechos, se nos utiliza de mil maneras para el beneficio de unos pocos, esa panda de borregueros visibles e invisibles que no han pensado nunca en bajarse de la burra y trotar a nuestro lado como congéneres. Sin embargo, la misma creatividad humana podría salvarnos. Sólo hace falta cultura, corazón, determinación y consciencia de en donde estamos metidos y del infinito que nos rodea.
Nacemos para manipular la materia y explorar un entorno físico, desde nuestros cuerpos, no para estar encerrados entre cuatro paredes mirando una pantalla y agitando los deditos. No se puede castrar a un niño, sobredimensionando sus reflejos mecánicos, y podarlo al gusto de un mercado tecnológico que busca ampliar su cuota de negocio. Estamos jugando con un ser emocional por construirse, que ha de desarrollar sus capacidades en sociedad, desde lo sensorial y lo afectivo. Creatividad es hacer el amor con la materia y las ideas, transmitir la vida a lo que nos rodea. También es muy importante trabajar los vínculos intergeneracionales, para que cuaje la filantropía, y la tecnología está creando una fractura bestial. Una generación ‘huérfana’ podría ser nefasto para el destino de la cultura, de la democracia, del planeta y de nosotros mismos como especie.


GT: Muchas gracias por su tiempo, su talento y su obra, ha sido un placer inmenso conocerle y disfrutar de su obra y su persona.
Este Gato es su Gato. Para cuando quiera, los suburbios y arrabales literarios le esperan, y no olvide que con mucho orgullo. Gracias Fernando. Hasta pronto.
FF: Igualmente, por dejarme trotear por estos lares gatunos, donde arte y literatura se dan la mano y se regalan un beso. Gracias de corazón.


FOTOGRAFÍAS: E.Massafra ( Web)

Una entrevista de Yolanda T. Villar




miércoles, 29 de junio de 2016

SÁLVAME. Soy un reportero en apuros de Omar Suárez.



...Como veía que las marquesas no le hacían ningún caso y se limitaban a degustar un surtido de embutidos varios, les dijo:
-¡Pues si no se comen el goulash, les mandaré al Golem para que se las coma por malas, malas, malas!.
-¿Qué dice que nos va a mandar?
-¡El Golem, dios mío, vuelve el Golem! -gemía Zanaida. Lo vi una vez, en mil novecientos veinte y algo...lo recuerdo como una nebulosa. Caminaba envarado, tieso, feroz, sembrando el terror por las calles de Praga...

María Teresa aparcó las noticias de política internacional que tanto le gustan a pesar de lo feo que es Yeltsin, y contó lo del Golem y la aventura de la Santo Copón; gustó mucho a la audiencia la historia de nuestras marquesas y el monstruo de arcilla, tanto que llamó una señora de Salamanca asustadísima diciendo que el Golem vivía en su casa y tenía la forma de su santa suegra...

(Fragmento de Chulas y Famosas, de Terenci Moix)



"Vuestra fama es como la flor, que brota y muere y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la acerba tierra"
(Dante Alighieri)


Le encantaban a mi abuelo las revistas del corazón, tenía docenas de ellas apiladas en el desván, algunas tenían tantos años entonces, como años tengo yo ahora; las leía y las releía con fruición, como si fuera la primera vez que lo hacía, a pesar de que las había leído durante años. Yo pensaba que le atraía sobremanera la elegante vida de aquellas famosas que enseñaban sus casas para demostrarnos que todavía había clases, y que soñar no cuesta dinero, sobre todo porque a ellas les sobraba y al resto de mortales nos debía bastar con soñar, pues el mal llamado vil metal es en realidad lujo de rancio abolengo.
Pero nada tenía que ver lo que yo pensaba con la razón con la que mi abuelo Juan leía aquellas revistas como si no hubiera mañana.
Decía que en una sola revista había diez libros, pues encontraban en ellas
romances, éxitos y fracasos, viajes, peleas, reconciliaciones, aventuras, y sobre todo fantasía y humor, pues nada había más divertido que ver a aquellas y aquellos famosos contando disparatadas historias y posando con pomposos trajes como si fueran el Sah de Persia ¿De verdad te crees que todas estas cosas les pasan de verdad? decía, y se moría de la risa mientras te leía alguno de los reportajes que copaban las primeras páginas. 
Y es que a mi abuelo, aquellas dinastías monárquicas y aristocráticas tan bizarras que salían en las revistas le hacían mucha gracia...


"Los apellidos famosos, en lugar de enaltecer, rebajan a quienes no saben llevarlos"
(Rochefoucauld)




EL LIBRO.

De manera irónica e incisiva, sin dejar de lado en ningún momento el humor ni faltar al respeto, Omar Suárez nos ofrece un ramillete de anécdotas divertidas, surrealistas, increíbles, maliciosas, fortuitas, irritantes e incluso repulsivas, que ha vivido de cerca junto a personajes famosos y habituales del papel couché:
Tamara Falcó, Ana Obregón, Marujita Díaz, Belen Esteban, Rosa Benito, La familia Grimaldi y otros tantos personajes de la prensa rosa. Omar cuenta también la relación que mantiene con sus compañeros de programa, como Jorge Javier Vázquez, Lydia Lozano y por supuesto, Belén, y su relación de amistad conseguida con el tiempo y el buen trabajo hecho junto a profesionales de la televisión, la música y el cine: Ricky Martin, Jesus Vázquez, Malú...
Hay muchos tipos de reporteros, muchas maneras de hacer televisión, pero Omar Suárez crea escuela con un estilo diferente, elegante, resolutivo, ocurrente y original. Omar es único.



"Señal de tener gastada la fama propia es cuidar de la infamia ajena."
(Baltasar Gracián)




LA OPINIÓN DEL GATO.

No sabía muy bien qué iba a encontrarme entre las páginas de este libro cuando comencé a leer, sobre todo porque no conocía al autor, el periodista Omar Suárez, y no haberlo visto "en acción" nunca hacía desconfiar un poco de su "buen hacer"  para escribir un libro, aunque este trate sobre sus aventuras y desventuras en el mundillo del famoseo -lo digo porque él dice de si mismo en el título que es un reportero en apuros; vamos, que lo confieso, tenía mis prejuicios sobre su capacidad como escritor siendo un "chico Sálvame", no me voy a andar con rodeos. Unos prejuicios y un juicio de valores muy osados por mi parte, también he de reconocer que he sentenciado de antemano un trabajo y a una persona la cual no conozco de nada. 
Lo mejor que pude hacer fue leer el libro, por supuesto.
Mentiría si dijera que no se de que va el programa Sálvame de TeleCinco, pues aunque nunca he visto un programa entero si he visto partes del mismo en
alguna ocasión,ya sea por casualidad o por gusto, pero es que aunque no lo hubiera visto nunca ¿Quién no conoce a Belén Esteban, a Jorge Javier Vázquez o a Paz Padilla? el que diga lo contrario miente como un bellaco. Y aunque hay otros personajes del programa de los que se bien poco e incluso desconozco quienes son o de dónde han salido, en líneas generales conozco algo de un buen número de ellos: una ex de un famoso y ya maduro tenista, la hija de una famosa presentadora de televisión, algún que otro ex concursante de GH (aquí me lío con quien es quien, pero situados están), así que no puedo decir que el tema me pille totalmente de nuevas.
Hace unos años, cuando volvía del trabajo y coincidiendo con mi hora de la comida, echaban un programa del corazón que no solía perderme porque me partía de risa y me relajaba tras un día currando desde bien tempranito , El Aquí hay Tomate, aunque ha pasado a la historia simplemente como El Tomate, así que me dije ¿Y si me divierto de la misma manera con las dichas y desdichas de este reportero y su periplo por el programa del cuore? nunca se sabe. Y comencé a leer página tras página intentando en todo momento dejar mis dichosos prejuicios sobre Sálvame y las personas que trabajan en ellos.
Contra todo pronóstico, mío por supuesto, me descubrí a mi misma riéndome de las tribulaciones del periodista en el Backstage previo a los directos, eso que no
vemos y que lleva horas de trabajo anterior a la noticia que luego sale por televisión ¡Pero si este muchacho pasa horas preparando los directos para después salir unos minutos en pantalla! y es que encima, son mejores esos momentos que las propias noticias en si. Me he reído de lo lindo con las anécdotas de sus inicios televisivos (ahora me gustaría haberle visto vestido de Norma Duval o Ana Obregón), con los errores de localización de la noticia, con las improvisaciones y he disfrutado mucho con las historias en las ruedas de prensa; y es que a todos nos gusta ver a los famosos metiendo la pata, aunque en esto de la fama haya categorías como decía Summers, y a pesar de que la palabra esté denostada y famoso pueda ser cualquiera sin haber hecho méritos para llegar hasta ella. Cuando el famoso en si es menos conocido o más personaje que artista, la gracia es menor, al menos en mi caso pues en ocasiones no se de quien me están hablando en realidad, pero cuando las anécdotas se refieren a auténticos famosos por méritos propios, como Antonio Banderas, la lectura se disfruta muchísimo más pues Omar Súarez -según he descubierto en este libro, muy gratamente- tiene la capacidad de hacernos llegar la parte más humana de un entrevistado.
Si algo he aprendido de esta lectura, es que un periodista lo es sea cual sea la noticia que nos haya llegar mientras sepa transmitirla y haga lo que realmente hace bien, algunos nacen para corresponsales de guerra y otros tienen la capacidad de abstraernos de la realidad más dura mostrándonos la parte más amable,y porqué no, la más frívola de la sociedad, sin que sea un término peyorativo. No es Terenci Moix y no tiene su acidez y su sarcasmo en Chulas y Famosas, pero Omar no pretende ser un novelista en esta obra, solo nos presenta tal cual, la vida tras las cámaras. 

Sálvame: soy un reportero en apuros de Omar Suárez, es una lectura sencilla, relajada, divertida y sin grandes pretensiones, el cometido de hacernos pasar un buen rato está cumplido; para lecturas intensas y profundas, tenemos muchas obras y autores, para la despreocupación también ha de haber tiempo. Y libros. 



" A la gloria de los más famosos, se adscribe siempre algo de la miopía de los admiradores"
(Lichtenberg)




SÁLVAME. Soy un reportero en apuros.
Omar Suárez.

Penguin Random House Grupo Editorial

ISBN: 978-84-03-51563-5

 Web del Autor



Imágenes: ©Yolanda T. Villar

Una reseña de Yolanda T. Villar

©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS




jueves, 23 de junio de 2016

Entrevista con... PANCHO CAMPO




Cuando alguien lee el currículum de Pancho Campo (un hombre que ha alcanzado grandes éxitos profesionales y que ha sido capaz de asesorar a variadas personalidades internacionales de la talla de Al Gore, Sting, André Agassi...), pensará que es una persona inaccesible, que a buen seguro vivirá a un nivel distinto al de la gente de a pie y que sólo los grandes deportistas y empresarios tienen acceso a tratar con él. Pues bien, nada más lejos de la realidad.
Pancho es un hombre cercano, colaborador, amable en el trato y, por encima de todo lo demás, un gran profesional. Quizá por eso ha conseguido lo que ha conseguido, y hoy es uno de los referentes del asesoramiento personalizado enfocado a superar las dificultades y conseguir los logros y metas que cualquiera, a nivel personal o profesional, se atreva a fijarse.

Gracias a su libro, Inspírate, podemos conocer que su trayectoria profesional nos indica que nos encontramos ante un hombre con una dilatada carrera de persecución de objetivos, una lucha constante por alcanzar las metas que se fue marcando en su camino. ¿Qué objetivo perseguía cuando se le ocurrió publicarlo?

Llevo muchos años dando una conferencia sobre manejo del estrés y motivación en el que comparto mis experiencias, muchas de ellas que yo mismo todavía me creo las haya vivido, buenas y malas. Cada vez que he impartido esta conferencia la gente me preguntaba si tenía algo por escrito y de ahí nació la motivación para escribirlo. He tenido la suerte y el honor de haber trabajado con algunas de las personalidades, deportistas y artistas que siempre admiré pero, además, me tomé la molestia de preguntarles como hacían para rendir al máximo bajo estrés y como a mi me ha dado resultado creí interesante compartir esta experiencia y que más gente se pueda beneficiar.


Usted comenzó su andadura jugando a un deporte tan exigente mentalmente como el tenis, en el que tus resultados dependen de tí mismo, ya que, sobre la pista, la responsabilidad sobre los errores cometidos o el sabor de los triunfos nunca recaen sobre nadie más. ¿Sin la disciplina, la responsabilidad y la exigencia que requieren este deporte… sería usted el hombre que es hoy en día?

El deporte, ya sea en equipo o individual, tiene la gran ventaja de que desarrolla valores como la disciplina, la entrega, el sacrificio o la auto-motivación entre muchos otros, sobre todo si lo prácticas a nivel competitivo. Yo promuevo, en mis conferencias y en mi libro, la práctica del deporte a diario, tengas la edad que tengas, como la mejor manera de hacer frente al estrés, para cuidar tu salud, para prevenir enfermedades y para liberar endorfinas que son las hormonas del placer. Efectivamente, el deporte es lo que me ha enseñado que hagas lo que hagas, haz de hacerlo con responsabilidad, disciplina y entrega. Cuando estudié medicina y cuando conseguí ser el primer español en conseguir el título de Master of Wine, que es un título extremadamente difícil de conseguir, lo hice aplicando al estudio la misma disciplina y esfuerzo que en el deporte.


En su libro usted habla en primera persona en muchas ocasiones para mostrar el camino para superar momentos de gran estrés. Así, ha tenido que reinventarse en más de una ocasión, empezar de cero desde una posición insegura para tratar de conseguir el éxito. Por otra parte, usted ha tenido la fortuna de viajar por todo el mundo y conocer muchas y diversas culturas… ¿El modo en el que afrontamos una situación de inseguridad es similar en cualquier latitud del mundo o existen culturas con menos miedo al fracaso?

En España la sociedad, los medios y nuestra cultura penalizan el fracaso empresarial. Si has tenido una empresa que se ha ido al garete o un fracaso importante como ejecutivo, empresario o deportivo, se crea como un estigma del cual cuesta librarse. En los EEUU, que es una cultura que conozco bien ya que he estudiado allí, he trabajado con empresas norteamericanas y mi esposa es estadounidense, es casi un requisito haber experimentado un cierto fracaso empresarial. El que tu hayas tenido una empresa y que ha ido mal se ve como una experiencia que te va a enseñar algo que no se aprende en las facultades, a levantarte después de una caída. Una de las cualidades más importantes que yo trato de inculcar a mis hijos y a aquellos a los que asesoro es que una de las cualidades más importantes en la vida es aceptar que te vas a caer y que lo importante es que siempre te levantes, con más ganas, con más fuerza y que intentes aprender porque te caíste para que no te vuelva a ocurrir.

Otra de las cuestiones interesantes de su libro es aquella que habla del liderazgo y de cómo conseguir tener esa mentalidad fuerte y ganadora para afrontar los retos de la vida. Volviendo al deporte… La mayoría de las personas entienden como líder o el liderazgo en deportes de equipo como puedan ser Andrés Iniesta en el fútbol o Pau Gasol en baloncesto, pero no lo ven tan claro en deportes individuales… Sin embargo, cuando vemos a Rafa Nadal en una pista, creo que nadie duda que su capacidad de liderazgo es incuestionable, y que si compitiera en una disciplina deportiva grupal, sería el mejor capitán ¿Por qué nos ocurre ésto, de dónde sale esta sensación?

Es normal que la gente piense que un tenista o un golfista no son jugadores de equipo pero se olvidan que ellos también juegan Copa Davis o la Rider Cup. En pista puede que solo veas a Nadal, pero detrás hay un equipo de 8 o 10 personas trabajando con él, haciendo posible que triunfe. Si Nadal no fuese un buen líder, ese equipo no funcionaría como una máquina bien engrasada y quizás no hubiésemos ganado la Copa Davis. También está el tema del liderazgo para quienes admiran a Nadal. El que un deportistaestimule a miles de niños a jugar al tenis, que la gente se identifique con sus valores y que nuestra sociedad les admirey les ponga como ejemplo de entrega, superación, deportividad, etc. ese es el verdadero liderazgo, y algo muy importante de lo que deberían aprender empresarios y políticos.


Para buscar la inspiración que todos necesitamos, la mayoría de las personas buscan referentes (role models, como usted los llama) en el entorno social que les insufle la energía, la capacidad de esfuerzo, la energía positiva, el respeto a la profesión, la ética, la disciplina… y tantas otras cualidades necesarias para conseguir el éxito. A menudo, se recurre a deportistas, cantantes, actrices… Pero rara vez encontramos como referencias a escritores, pensadores, científicos… ¿Vende menos el esfuerzo de un investigador que lucha por encontrar la vacuna contra el VIH que una carrera de 40 metros de Cristiano Ronaldo que acaba en gol?

Los científicos y los artistas quizás son personas menos mediáticas ya que no se les paga por salir en la TV ni por las audiencias o porque vistan una cierta marca. Un deportista como un cantante, hace su trabajo frente al público y saber triunfar delante de miles de espectadores es parte de la ecuación y si no vendes entradas a un concierto se considera un fracaso…es parte de su trabajo. Un científico, un pintor o un filósofo necesitan la privacidad, el silencio, la intimidad, etc. para dar rienda suelta a su creatividad y a su genio, su trabajo no es entretener a estadios, televisiones o espectadores, son sus obras las que hemos de admirar y las que cambian nuestras vidas. No obstante, ha habido personas como Stephen Hawkings, Mark Zuckerberg o Steve Jobs que si han conseguido ser personajes públicos y admirados.


Todo el mundo sueña con la felicidad, con poder contar a qué sabe… Sin embargo, pocas veces se instruye en la digestión del fracaso, en relativizar el valor de una derrota, en aprender de todo ello. En la televisión, existen decenas de shows competitivos, competiciones deportivas… y las cámaras siempre centran su objetivo en los triunfadores. Como decía un célebre entrenador de fútbol, “después de una final, nadie se acuerda del finalista aunque haya jugado mejor que el ganador”. Siendo el triunfo algo efímero… ¿por qué casi nunca se muestra el trabajo callado que supone levantar a una persona o a un grupo que ha caído, y que consigue volver a levantarse con energías renovadas para volver a caminar?

Cuando estuve en las Olimpiadas de Barcelona en 1992 un entrenador me dijo, “si no puedes ser feliz sin una medalla olímpica y si no puedes vivir sin ella, es porque no te mereces ganar una”. En la prensa salen los que triunfan o quienes después de haber tenido éxito se descalabran. Los millones de personas humildes que son padres y maridos fantásticos, que luchan mes a mes por dar la mejor educación a sus hijos y que tienen vidas equilibradas y felices son los verdaderos héroes. Como dijo Iniesta: “Héroe es el que lucha contra una enfermedad o que emigra para dar de comer a sus hijos, yo soy solo un futbolista”.


Una Entrevista  de Santiago Navascués

martes, 21 de junio de 2016

INSPÍRATE, de Pancho Campo



Inspírate no es un libro de autoayuda. No al menos al uso. Inspírate es una ventana con vistas a un futuro: el tuyo, lector, como persona, como profesional, como deportista, o como todo aquello que desees ser. Porque no hay nada más importante en esta vida que tratar de cumplir los sueños que siempre hemos querido alcanzar, y no hay nada más trágico que no poder hacerlo por no saber soñar adecuadamente o por miedo a hacerlo.
Nos encontramos ante un trabajo escrito por unas manos cualificadas, muy experimentadas, las de Pancho Campo, que atesoran en su haber una vida vivida con rotundidad, con unos picos de felicidad enormes al alcanzar éxitos profesionales muy destacados en las distintas aventuras que ha emprendido (a nivel deportivo en el tenis, en el sector enológico, en el amplio campo de la confección y la gestión de eventos como conciertos y foros internacionales, el coaching a importantes celebridades de carácter mundial como André Agassi, Kofi Annan, Sting…). Pero que también ha vivido derrotas en todos los ámbitos, pues vivir una vida lleva implícito todo ésto, vencer y caer, y por encima de todo lo demás, desde lo más alto o hundido en lo más profundo, saber continuar con entereza y humildad, cualidades igualmente válidas en cualquier extremo de la balanza en el que nos coloque el destino.
Partiendo de la dilatada base curricular que tiene, y sirviéndose de las líneas maestras que ha venido trazando en los últimos años en las distintas charlas y conferencias que ofrece a altos directivos de empresas y a deportistas profesionales, el autor ha diseñado una red de consejos que puedan servir de guía a todas aquellas personas (líderes, deportistas, empresarios, mandos intermedios o cualquier persona con inquietudes claras por conseguir los objetivos que se propongan) que, por unos motivos u otros, no han alcanzado las metas que se han planteado a corto o medio plazo.
Pancho Campo se sirve de muchos ejemplos, algunos de ellos que le han ocurrido a él personalmente, u otros vividos por personajes ilustres a los que conoce, para enfocar los problemas a los que se han tenido que enfrentar (miedo, estrés, pánico a interactuar en público, falta de autocontrol, ira…) y poder así visualizar de un modo mucho más exacto el método más adecuado para resolverlos. Así, aconseja elegir modelos de conducta que nos parezcan admirables para poder aprender de ellos todo lo que nos atrae; nos anima a realizar ejercicio acorde a nuestros gustos que nos ayuden a liberar el estrés acumulado durante la rutina diaria; nos induce a llevar a cabo actividades que estimulen nuestra mente y nos active. Todo ello con la intención de procurarnos beneficios físicos y mentales, espirituales incluso, que devuelvan la paz en aquellos recovecos personales en los que no la hallamos y nos hagan liberar endorfinas, esas llamadas moléculas de la felicidad que nuestro organismo genera cuando estamos realmente a gusto.
Editado por la editorial Aguilar, el último trabajo de Pancho Campo, Inspírate, es la lectura perfecta para reencontrarte contigo mismo cuando te encuentras interiormente perdido o cuando no hayas el método de alcanzar  tus objetivos. Adentrarte en su lectura será como tener al lado a ese amigo con el que siempre compartes confidencias y secretos porque te ayuda y te aconseja cómo salvar los problemas, con la diferencia ventajosa hacia el libro de saber que siempre, incluso de madrugada, siempre estará ahí para atenderte y nunca te dirá aquello de, me debes un café.


INSPÍRATE

de Pancho Campo

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ISBN 978-84-03-51509-3



Puedes adquirirlo en papel, aquí
 


Una reseña de Santiago Navascués 
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