lunes, 17 de febrero de 2020

Mi idolatrado hijo Sisi, de Miguel Delibes.

  Mi idolatrado hijo Sisí.


Miguel Delibes.


Por la Pelipequirroja.


   Me apetecía mucho comenzar este Reto porque el autor es uno de mis favoritos de toda la vida, tal vez sea porque fue de los primeros que leí de adolescente, el gran Miguel Delibes; Mi idolatrado hijo Sisí fue publicado por primera vez en 1953, una historia sobre esas crónicas familiares que tanto me gustan, ya sabéis, alma de portera y familia catastrófica de referencia. Aquí va mi pequeña aportación para celebrar el centenario del nacimiento del autor.

   Como  muchas otras veces en mi vida, llegué al libro a través de la película con un jovencísimo Miguel Bosé de protagonista, y yo, preadolescente impresionable donde las hubiera, me lanzé a la estantería de casa tras enterarme que dicha película estaba basada en un libro de Delibes ¡Y nosotros teníamos una colección del susodicho! solo quedaba que esta novela estuviera entre la misma...Et voilâ! allí estaba. Y allí comenzó mi idilio con el autor. Un amor imperecedero  y devoto como pocos.

   Cecilio Rubes, un cuarentón empresario de sanitaros, bastante egocéntrico y con menos fondo que un vaso chato, de dudosa moralidad y con ausencia total de amor al prójimo, es el cabeza de una familia destructurada en el que cada cual va por su lado sin pensar en los sentimientos ni necesidades del otro. Teniendo dinero, todo lo demás sobra; tan solo tiene un hijo, Sisí, sin oficio ni beneficio, malcriado, con dudosos valores humanos y digno hijo de su egoísta  padre. La madre, Adela, ni pincha ni corta en nada que tenga que ver con la educación de su hijo, pues Ceciliode  piensa que nadie mejor que él para pasar el testigo e infundirle sus turbios valores al niño, el cual ni siquiera asiste a clase, cosa de pobres y gente sin ambición, todo según Cecilio, claro; Adela, la cual vive en una constante humillación por parte de su esposo, el cual la considera inferior, ve como su hijo se pierde en un mundo de excesos y se convierte en un mimado insoportable sin alma ni conciencia, pero poco puede hacer ya por él, pues Adela no sabe ni que lugar ocupa ella en su propia casa. 

   Pese a la oposición de la madre, Sisí vive aislado y consentido, feliz según su padre, pero solo y sin amigos; llegada la adolescencia, esa educación sin límites y su insensatez, le llevan directo a una vida de desenfreno, malas compañías y autodestrucción. 

   Como contrapunto a la familia Rubes, están sus vecinos, los Sedín,  una pareja joven con nueve hijos, cuyos valores familiares son fuertes y prioritarios -cosa que incluso causa mofa por parte del prepotente de Cecilio,  que los considera patéticos y hasta cómicos- gente de ideas claras y fuerte arraigo familiar. 

   Aunque no podemos decir que esta sea una novela histórica, la trama transcurre a lo largo de ciertos periodos históricos de España, desde comienzos del siglo XX hasta casi el final de la Guerra Civil, trasfondos que nos sirven para perfilar y personificar a los personajes, poder entenderles mejor aunque no compartamos sus ideas o comportamientos.


RESUMIENDO: Una sátira moral, incisiva y tragicómica, en la cual el autor vallisoletano despliega sus mejores armas literarias creando personajes vivos, de personalidades marcadas, situaciones y momentos de la vida española de la época,  sociedad y costumbres retratadas con la perfección literaria de un maestro de las letras al que pocos hacen sombra a la hora de plasmar la vida en su cruda realidad, un observador en primera fila. Sin juzgar, sin sentenciar. Para mi, de las mejores novelas del autor. No solo la recomiendo, la considero fundamental si quieres acercarte a las letras del gran maestro Delibes.  Maravillosa.

   
Reseñas



MI IDOLATRADO HIJO SISÍ
Miguel Delibes.


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jueves, 13 de febrero de 2020

LA CARTA OLVIDADA, de Lucinda Riley

LA CARTA OLVIDADA, de Lucinda Riley


Que la vida de los reyes es muy azarosa, lo sabemos todos. Que tienen infinidad de privilegios reconocidos desde hace siglos, tampoco es algo que sorprenda a nadie. Así lo atestigua en estos últimos días, la gran polémica sembrada en Inglaterra como resultado del rechazo del principe Enrique a su condición de miembro de la familia real británica, con la consabida presión que ello supone, pues deben soportar la vigilancia constante de la prensa sensacionalista y desarrollar unos trabajos institucionales, los cuales no siempre están dispuestos a desempeñar. La historia de las monarquías europeas están cuajadas incluso de seísmos políticos vinculados a las infidelidades de sus miembros, escarceos nocturnos... todo al amparo de una Real inmunidad.

Seguramente la mayoría de nosotros hemos pensado que su vida es una excepcional travesía cargada de parabienes, y realmente lo es, pero todo tiene su lado oscuro, y la otra cara de la moneda en este caso viene precedida de la obligación de adoptar una imagen institucional que quizá esté reñida con tu propia personalidad. O que debas comprometerte a realizar acciones con las que no estés moralmente de acuerdo. O a unirte a alguien en matrimonio sin ningún tipo de convicción o atracción, unión motivada en exclusiva por puros intereses dinásticos. Habrá quien piense que, en esa situación, ellos no podrían ser reyes... No a ese precio. Y los habrá también que opinen que es un peaje asumible a cambio de viajar durante toda la vida por esa autopista del lujo y la impunidad.

¿Qué opináis vosotros?


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Portada de La Carta Olvidada, de Lucinda Riley

Escribo estas reflexiones tras leer una novela ambientada en Inglaterra, cuyo punto de partida es el funeral de un famoso actor inglés, Sir James Harrison. al que acude lo más granado del panorama político y cultural de la capital inglesa, pues el actor era un respetabilísimo hombre en el país y su entierro congrega la atención de todo el mundo. Cuando una periodista Johanna Haslam acude al sepelio para cubrir la noticia de manera rutinaria, y de manera casual descubrirá una carta que ha dejado el finado cuyo contenido podría poner en jaque a la sociedad británica, un secreto que había permanecido guardado durante décadas y sobre el que la periodista comienza a investigar. Es entonces cuando la trama coje un ritmo vertiginoso, y las páginas se suceden una tras otra con fluidez, pues la escritora tiene un estilo claro y directo, con la única pretensión de entretenerte y tirar del anzuelo para que tú, como lector o lectora, no puedas zafarte hasta el final de la novela.

Se trata de un trabajo en el que conoceremos a varios personajes, cada uno de ellos con un papel concreto dentro de la obra, ninguno de ellos es accesorio y aportan su particular colaboración para esclarecer el caso. Que el secreto que guarda en su interior en la carta no es una tontería, pronto de dará cuenta la protagonista, pues a raiz de su aparición, algunas personas mueren, y su muerte no es casual: todos ellos están vinculados, de un modo u otro, a la enigmática carta y a quienes la protagonizan.

La carta olvidada, escrita por Lucinda Riley, conocida autora inglesa por una famosa saga literaria titulada Las siete hermanas, es quizá una de sus mejores novelas pese a ser una de sus primeras creaciones, cuando apenas tenía experiencia (por ello permaneció guardada durante más de dos décadas en un cajón, puesto que hasta que no se hizo famosa, nunca quisieron publicársela en ninguna editorial). Contiene acción, intriga, muertes, una trama salpicada de continuos giros argumentales, personajes siniestros, mentirosos, alguno incluso adorable, pero en su mayoría movidos todos por sus propios intereses, dispuestos a todo lo necesario para arrimar el ascua a su sardina e impedir que el gran secreto de Sir James Harrison salga a la luz.

Sinceramente, creo que el momento de haberse publicado debería haber sido cuando la escritora la engendró pues tod@s l@s que os animéis a leerla comprenderéis por qué. Pista: a mediados de los noventa del siglo pasado, los Windsor atravesaban un momento familiar y de reputación en horas bajas...

Os recomendamos su lectura si os gustan esas novelas ágiles, misteriosas, que buscan sorprenderte aunque tenga ese tipo de finales que generan controversia entre los diferentes lectores. Esos que dan lugar a innumerables tardes de coloquio en torno a un buen café con amigos.

 

 

Una Reseña de Santiago Navascués

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miércoles, 12 de febrero de 2020

GENOMA B - MUESTRA NACIONAL DE TEATRO CÓMICOS 2020

GENOMA B - XXII MUESTRA NACIONAL DE TEATRO CÓMICOS 2020



Genoma-B-Albadulake

Genoma B, de Albadulake



Los chicos de Quatre Cats (organizadores de la Muestra Cómicos) seleccionaron como montaje inaugural la potente puesta en escena de la compañía Albadulake que, con su montaje Genoma B, realizaron un homenaje a Lorca, a su postrera obra La casa de Bernarda Alba (la terminó de escribir en 1.936) y a la figura de la mujer como parte fundamental del mundo en el que vivimos.

Todo comienza con la asistencia al funeral del padre de cinco hermanas, todas enlutadas, que se presentan ante el espectador cargando cada una de ellas con sus cruces, sus remordimientos, sus angustias y sus miedos. A partir de entonces, se irán mostrando como preciosas aves enjauladas, deseosas de volar y ser libres, cuyas alas no han sido ejercitadas para impedirles el abandono del nido.

El nombre de la obra, Genoma B, es una adaptación libérrima del texto original (B de Bernarda) como lo es el propio montaje. Sin apenas libreto ni frases para las actrices que intervienen, todo el elenco se entrega al lenguaje del cuerpo, de los gestos, del baile, del cante, de los ritmos telúricos en los que se recrea el flamenco. El equipo está formado por cinco actrices (las hermanas Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela) con grandes aptitudes para la danza, el malabarismo, el equilibrismo... además de una cantaora rotunda y vibrante que ejerce de abuela de las criaturas y de un tocaor flamenco que sale del féretro del padre finado, que afina los tiempos y dibuja en el aire con las cuerdas de su guitarra algunos instantes mágicos que conjugan alegrías con quejíos, chanzas con quebrantos. Y sobre todos ellos, la figura intermitente, rígida y acechadora de la matriarca de la casa, una Bernarda Alba de cuerpo forjado de hierro, frío y oxidado, una estructura teledirigida sin alma, sin pátina alguna de ternura ni muestra de compasión, cuya sóla presencia pone en orden a todos los componentes de la casa, cada una a sus labores, y el hogar, si así ha de llamarse, luce limpio y esplendoroso para quien lo quiera ver, tantas son las manos que con su empeño lo mantienen.

Es este Genoma B una lucha por la reivindicación femenina y una batalla contra los prejuicios y el encorsetamiento de la mujer en la Andalucía del siglo XIX, en la que la figura de ésta estaba sujeta a unos comportamientos concretos, y cuyas aspiraciones debían quedar solapadas por las de sus maridos, pues es a ellos a quienes debían entregarse. Toda su juventud encaminada a adquirir las habilidades necesarias para ser una buena madre, esposa y amante. Sus deseos de juventud, sus anhelos de libertad... todo quedaba olvidado cuando la edad de merecer llegaba para quedarse y someterse el día del sí, quiero.

Quedan para el recuerdo diferentes actos de la obra, destacando por su virtuosismo los elementos circenses o las danzas flamencas, así como el instante en el que el vestido verde que viste una de ellas, un verde insumisión, es despojado de su cuerpo con la fiereza de la intransigencia; o una preciosa coreografía de abanicos rojos sobre fondo negro que percusionan y resuenan y a los que sólo les falta hablar; o la escena de una cuerda que cae a plomo desde la bisectriz techada del escenario, y que da lugar a una sobrecogedora escena que eriza el vello y corta la respiración...

No es casualidad que estén triunfando allí donde van, pues se trata de un espectáculo muy bien planteado y mejor resuelto, vistoso, emotivo y capaz de conectar con mucha fuerza con el espectador desde el primer instante. Un merecido homenaje a la memoria de Lorca y a su intención de dignificar a la mujer, pretensión que nunca debería faltar sobre cualquier escenario cuando se despliega el telón y los focos toman calor, iluminando la escena.



Espectáculo: Genoma B
Adaptación libre sobre “La casa de Bernarda Alba”: Juan Antonio Moreno y Ángeles Vázquez.
Artistas: Sara Carrasco, Noemí Martínez, Vivian Friedrich, Ana Esteban, Irene Acerada, y José Carlos Torres
Diseño de luces: Carlos Cremades
Vestuario: Ángeles Vázquez 
Escenografía: Juan Antonio Moreno
Dirección coral: Isabel Martín
Dirección: Juan Antonio Moreno y Ángeles Vázquez
Muestra Ibérica de Artes Escénicas de Extremadura (MAE)

Redacción:
Santiago Navascués


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