jueves, 25 de febrero de 2021

EN EL OTRO BOLSILLO, de Laura Balague Gea

EN EL OTRO BOLSILLO, de Laura Balague Gea

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Portada de En el otro Bolsillo, de Laur Balagué Gea

 

Donosti, la capital de la bella Gipuzkoa, es una preciosa ciudad que conserva todo el esplendor de sus majestuosos edificios construidos a finales del siglo XIX: palacios, villas, el Teatro María Cristina, la Catedral del Buen Pastor, el Casino... Todos ellos influidos en su concepción por la influencia venida desde París, tanto, que se la conocía popularmente como la Petit París. Eran tiempos en los que las familias adineradas europeas comenzaban a probar aquello de viajar y conocer nuevas ciudades, y la llegada de la reina María Cristina, que ocupaba la regencia del trono de España tras el fallecimiento de su marido, Alfonso XII, supuso el aldabonazo definitivo para que el interés de todo aquel que se considerase un burgués con ínfulas de destacar, se acercase hasta la Bella Easo.

En la novela que hoy nos ocupa, En el otro bolsillo, de Laura Balagué Gea, podremos recorrer las calles de la ciudad y muchos de los lugares imprescindibles sin salir de sus páginas. Y es que, en esta ocasión, la editorial Erein apuesta por esta escritora por primera vez para incluirla en su célebre colección Cosecha Roja, donde se acolmatan una buena parte de los autores interesantes de novela negra o policiaca que, en los últimos años, están emergiendo con mucha fuerza.

Aunque existen dos novelas ateriores protagonizadas por la misma protagonista, Carmen Arregui, todas ellas pueden ser leídas sin necesidad de tener en cuenta las anteriores. Esto supone un punto a favor para que nadie sienta pereza de ponerse al día. Arregui es una oficial de la policía foral vasca, la Ertzaintza, que tiene a sus órdenes a un equipo de agentes a quienes dirige con inteligencia, sabiendo sacar de cada uno lo mejor de sí mismo. Fruto de su experiencia, nos encontramos ante una mujer metódica, que sabe cómo hacer su trabajo, y que juega su mayor baza, la perseverancia, para hacerle frente a los reveses de las investigaciones a las que se enfrenta.

En esta ocasión, se produce el hallazgo de una mujer en su propia casa, tirada en el suelo y con una herida mortal en su cabeza fruto de lo que parece ser un gran golpe contra una mesa. Las primeras pruebas concluyen que ha sido un asesinato y, a partir de entonces, tomará vuelo la novela para tratar de desentrañar quién fue el asesino. Al investigar a la finada, Marta Prados, se encuentran ante una mujer con una historia personal y profesional bastante plana: soltera, sin hijos, sin pareja conocida, trabajadora como auxiliar en un centro médico desde hace años sin grandes pretensiones... Una mujer que hacía su vida sin llamar la atención de nadie, sin ser descortés pero tampco destacar por su prestancia a ayudar a los demás... Ese tipo de persona que pasaría desapercibida hacia cualquiera porque ni te da ni te quita. Es precisamente esta condición, la de desconocida en profundidad para la mayoría de las personas que han tenido algún tipo de contacto con ella, lo que le pondrá difícil al equipo de la Oficial Arregui la investigación, y tendrán que ir tirando de múltiples indicios investigando como auténticos sabuesos, rastreando allí donde puedan entender que haya una pista que conduzca hasta el culpable.

Así, llegaremos a comprender de qué manera nos mostramos al mundo, cuánto de nosotros mismos, a través del personaje principal que es la asesinada, somos capaces de tapar antes de mostrar la cara que nos interesa a aquellas personas con las que nos relacionamos. ¿Somos la misma persona en nuestra casa que fuera de ella? ¿Nos comportamos quizá del mismo modo con nuestros seres queridos que con nuestros compañeros de trabajo? Como siempre, somos fruto de un cúmulo de viviencias y situaciones que nos han modelado con el paso de los años y, a veces, para descubrir a nuestro verdadero yo, quien lo desee necesitará buscar en todos nuestros recovecos, también en El otro bolsillo, ese que olvidamos seguramente por descuido y que suele guardar aquello que anhelamos encontrar.

Uno de los puntos fuertes de la novela es que puede parecer original a los ojos de muchos, pues la investigadora se aleja del estereotipo investigador que muchos tienen en la mente de ser personas con múltiples problemas personales, hombres y mujeres siempre castigados por la vida, como si fuesen ecce homos con placa y pistola reglamentaria. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, pues lo que la escritora hace con Carmen Arregui, dotarla de una normalidad personal, familiar y profesional, es lo que se hacía con aquellos primeros protagonistas de las novela policiacas americanas. De este modo, la presenta como madre de familia, con una madre de quien preocuparse, unos hijos acabando sus estudios... La interacción con todos ellos componen buena parte de las historias con las que la autora adereza la trama principal, y que sirven para acercarnos mas al personaje, sentirla más natural y llegar a empatizar con ella porque tranquilamente podría ser nuestra tía, nuesra hermana, nuestra vecina de rellano.

Con un ritmo moderado en su desarrollo pero bien trabajada su estructura, Laura Balagué va desarrollando una novela que está bien escrita, no prentende enrevesarnos con giros inesperados ni golpes de efecto de última hora. Se dedica a narrar con fluidez, desplazándose por las escenas y conversaciones como el chef que prepara un buen guiso: primero el sofrito como base de todo, luego añade el toque de especias, a lo mejor un vino blanco que aromatice el conjunto, para finalmente darle ese último golpe de calor final que nos haga chuparnos los dedos.

Si deseas leer una novela policiaca diferente a lo habitual hoy en día, relajarte disfrutando de una buena investigación sin que haya sobresaltos, En el otro bolsillo es tu novela este invierno.

martes, 26 de enero de 2021

MORTAJA DE BARRO, de Carlos Ollo Razquín

MORTAJA DE BARRO, de Carlos Ollo Razquin

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En cuanto me enteré que la nueva novela de Carlos Ollo iba a transcurrir en el entorno de Eugi, ardía en deseos de poder leerla. Y es que en aquel lugar, un pequeño y joven pueblo bañado por las aguas del embalse que abastece de agua a Pamplona y las localidades de su cuenca, está inspirado un humilde relato que escribí hace tiempo cuando lo visité hace años para descubrir las ruinas de la Real Fábrica de Armas de Quinto Real que se encuentran unos pocos kilómetros al norte, siguiendo el curso inverso del río Arga (podéis leerlo, aquí). Bajo las aguas de aquel embalse, además, descansa el pueblo viejo de Eugi, algunos caseríos que tuvieron la desgracia de estar construídos bajo el nivel del agua que el progreso imaginó que debía alcanzar para colmar la sed de los ciudadanos de la capital. Al parecer, aquello de las clases sociales y la primacía de unas sobre las otras, la discriminación favorable hacia la ciudad urbanizada e industrial frente a lo rural, es una guerra que el campo comenzó a perder hace ya muchos años, y lo que hoy llamamos la España Vaciada, no es si no la consecuencia de décadas y décadas de de silenes ataques que nunca obtuvieron respuesta.

Mortaja de barro es el título que el autor pamplonés decidió otorgarle a su tercera novela editada bajo el sello de la editorial Erein, todas ellas protagonizadas por el inspector de policía Fausto Villatuerta y su hija Nerea, oficial del cuerpo (anteriormente, vieron la luz ¿Quién con fuego? y A la luz del vino). Es un título que introduce rápidamente en la novela al lector, pues así, amortajado en barro, y mientras se están practicando las labores de limpieza del embalse de Eugi, emerge de las aguas el cadáver momificado de una joven para romper las tranquilas vidas de los pocos habitantes que viven en el lugar. Cuando los agentes llegan hasta allí y comienzan a investigar para tratar de esclarecer los hechos, pronto descubren que se trata del cuerpo de una joven que desapareció en 1971, en plena construcción de la obra hidráulica. Al poco de hallarse la momia, es asesinado en las proximidades de la Fábrica de Armas de Quinto Real el cadáver de un hombre maduro, soltero y con pocos amigos, que ha sido encontrado con dos tiros de escopeta de caza disparados contra su pecho. Es entonces, y a pesar de que los posibles delitos han prescrito, cuando el inspector Villatuerta, su hija y varios de sus mejores hombres comenzarán una doble investigación, la que trate de encontrar al asesino de la escopeta, y la que permita esclarecer la muerte de una joven hace ya más de cuarenta años, aunque sólo sea porque su familia, que aún vive en el pueblo, pueda conocer la verdad de lo ocurrido. Sin embargo, el hecho de escarbar en el pasado de un pequeño pueblo en el que todos se conocen, revelará muchas rencillas calladas y desatará unas consecuencias para sus habitantes que no hubiesen imaginado jamás.

La novela discurre en dos espacios temporales: la actualidad, en la que asistiremos a las investigaciones desarrolladas por los protagonistas en el pueblo, buscando información entre los vecinos y los hermanos de Magdalena Seminario, la mujer amortajada en barro, mientras tratan de librar el acoso de la prensa amarillista, siempre necesitada de carnaza para que siga oliendo a tinta fresca; y los años de construcción del embalse, en los que el autor nos muestra la forma de vida rural, el trabajo en el  campo, la bonanza que estaba llamando a las casas de varios vecinos con la llegada de los trabajadores, la desconfianza con la que muchos veían el futuro cuando estos últimos se marchasen, la desaparición de los cultivos y los terrenos de pastos bajo las aguas, y con ellos el fin de un modo de vida en el valle... Es en esta segunda trama en la que el lector va encontrando respuestas a muchas de las preguntas que les surgen a los protagonistas en la primera, pues una vez más asistiremos al eterno dilema de saber que hoy somos como somos, porque un día fuimos como nos hicieron/hicimos...

Al mismo tiempo, Carlos Ollo nos muestra la forma de vida en territorio fronterizo, donde el estraperlo se erigía como una forma de vida de valientes para ganarse un buen jornal a costa de tu libertad o de tu propia vida. Y, cómo no, el escritor se recrea (como en las novelas anteriores) tratando de bucear en las relaciones sociales y familiares en una época de palo y tentetieso, dominada por la férrea disciplina católica que alcanzaba a todos los hogares para instaurar una dictadura que sofocase con mano dura cualquier conato de libertad fuera del mandato moral de la tradición cristiana.

Tampoco se olvida de la evolución de las vidas de sus personajes principales (estas tramas que transitan salpicadas a lo largo de la novela, es lo único que las une con las anteriores y permiten componer al lector de todas ellas un puzzle vital más amplio y detallado): Fausto Villatuerta, cuya jubilación va quedando poco a poco más cerca; su hija Nerea, que aspira a convertirse en subinspectora y materializar su sueño de niña de emular al padre; o Javier Erro, subinspector de policía, compañero de Nerea y con quien esta tuvo una relación sentimental hace tiempo. En esta ocasión, se centra en la relación del inspector Villatuerta con las mujeres de su vida, y en especial con su madre, aquejada de un principio de lo que parece ser una suerte de Alzheimer, y que le hace cuestionarse a Fausto el modo en el que la atiende, su relación personal con ella, la falta de comunicación que existe entre una madre y un hijo...

A decir verdad, Carlos Ollo ha construido una novela muy interesante, bien escrita, con un ritmo constante mezcla de buenos diálogos y descripciones medidas, que conduce al lector hacia las últimas páginas con una pasmosa facilidad, sin que en ningún momento se haga pesada. Nada le sobra a esta novela, se lee fácilmente y deja un buen sabor de boca cuando alcanzas su final. El escritor pamplonés no recurre a trucos de artificio ni a giros increíbles de las tramas: se limita a narrar con fluidez y acierto, al estilo clásico de las novelas de suspense, para lanzar a sus lectores una historia que, no nos cabe duda, tendrá muy buena acogida entre sus lectores fieles, y que además le permitirá ser descubierto por otros muchos que buscan una muy buena novela de investigación, cuidada en la forma y en el fondo. Mortaja de barro lo es, nada más ni nada menos.


Una reseña de Santiago Navascués 
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