martes, 18 de enero de 2022

Las viudas o el caso Gutenberg, de Fernando Figueroa Saavedra.

    

La moral. El recato. El pudor. La lucha contra lo que los

moralistas llaman libertinaje no escatima en medios para conseguir sus fines. 

  Por otro lado, los que enarbolan la bandera de la libertad y enlazan sus manos con las de la verdad sin tapujos, sin censura, también creen que tienen el derecho de usar tantas armas como sean necesarias para acabar con los censores y retrógrados. 

   Pero ¿Alguien se ha parado a pensar quién maneja en realidad los hilos del descontento? ¿Quiénes son los pescadores que sacan partido de ríos tan revueltos? Tras el estado y la iglesia ¿Es ahora la política el nuevo opio del pueblo? ¿O son los políticos los camellos de estado e iglesia? ...

   Sobre  la novela:

  1892. La ciudad de Rabishpool vuelve a ser sacudida por grupos insurrectos. El agente Maesnow -Pulso de hielo- sin comerlo ni beberlo, bueno, a excepción de algo de ginger, vuelve a encabezar las fuerzas del orden para hacer frente a tanto grupúsculo incómodo y feroz que atenta contra el modo de vida inglés, y pretenden llegar hasta la misma cúpula del estado. 

   Asaltos a las librerías de la ciudad, tráfico de libros pornográficos, una obra de teatro basada en una de las famosas novelettes francesas que están causando furor, sexo, viudas por doquier, el barrio español de Spanich Town convertido en polvorín, una bailarina española por la que los hombres pierden la cabeza (y algunos de ellos algo más) la aparatosa muerte de un anciano en un restaurante judío y la mismísima reina Victoria, son elenco y argumento para esta novela policiaca de estilo decimonónico. 

   El agente Maesnow -ya lo conocimos en la novela anterior del autor "Los pistoleros o el caso Hamster"- (tranquilos todos aquellos que os habéis puesto nerviosos al leer que hay una novela anterior, pues se pueden leer independientemente, aunque os perderíais una historia buenísima de no leer la primera, os lo aseguro) da un paso más en su relación con la actriz teatral Molly Grapes yéndose a vivir juntos, aunque él se entera al mismo tiempo que su suegra y la tía de su novia, cosa que a ambas mujeres no les hace ninguna gracia lo de "vivir en pecado" y menos aún con un yerno policía. Tal vez sea esa la razón por la que Harry defiende ante ellas no solo a su amada y su decisión, sino sus sentimientos hacia la joven. El agente está inmerso en un peliagudo asunto de asesinatos, ataques, libros censurados, viudas que parecen salir de debajo de las piedras, pugnas de poder entre gerifaltes en todas sus acepciones, pues excepto halcones, encontramos un amplio abanico del resto de significados. 

   Molly por su parte descubre con gran satisfacción las novelettes francesas, de las cuales no solo pretende adaptar una al teatro, sino cuyas "enseñanzas" decide poner en práctica con su novio policía el cual parece demasiado estresado y de mal humor. Una ayudita le vendrá bien, piensa Molly que no escatima en "consultas y tratamientos" ¿Qué sería de Harry si ella no estuviese al quite y día de modernidades? lo que no sabe, ni Maesnow tampoco, es que sin pretenderlo ambos iniciarán una búsqueda común, y los caminos policiales y teatrales tendrán en esta ocasión varios puntos coincidentes. 

   Ambos se verán inmersos en un entramado de judíos, polacos, españoles, viudas, libros, teatro, muertes, venganzas y sexo, algunos con más suerte que otros, y todo con mucho sentido del humor sin perder de vista la intrincada trama cuya tela ha sido tejida por la misma araña. Aventuras y adrenalina por doquier, tan del estilo del autor que siempre sabe como compaginar y amalgamar la realidad con la ficción, creando historias cargadas de acción y aventura sin límite. Te atrapa con la trama desde el principio, su forma de presentarnos los casos y los personajes nos mete de lleno en la novela desde las primeras líneas y siempre nos sorprende con sus finales bien llevados a término y sin que decaiga en ningún momento el ritmo de la historia. 

   La lectura es totalmente adictiva, no puedes dejar de leer en ningún momento. Y si esto fuera poco, la edición es espectacular, con dibujos estilo grabados, hechos por el propio autor al principio de cada capítulo - un personaje del mismo- y al final del capítulo, a modo de resumen. Realmente magníficos.

   Pero lo mejor para mí, además de lo ya dicho, es la narración en sí, un estilo tan decimonónico abriendo ya las miras hacia el siglo XX - con sus toques de humor- que unido a la edición me resultaría difícil creer que no es de un autor de la época a no ser porque Fernando Figueroa es único en el uso y manejo del lenguaje de antaño pasándolo por el anacronópete del siglo XXI. Una vez más el autor me ha convencido y lo mejor, seducido por completo. 

 Muy recomendable, da igual el género que prefieras, seguro que en esta novela lo encuentras en menor o menor grado. Os lo aseguro. 


Por la Pelipequirroja..


Las viudas o el caso Gutenberg.

Fernando Figueroa Saavedra.


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miércoles, 5 de enero de 2022

VERSION ORIGINAL, DE JOSE JAVIER ABASOLO

 VERSION ORIGINAL, DE JOSE JAVIER ABASOLO

VERSION ORIGINAL JOSE JAVIER ABASOLO
Portada de Versión Original, de José Javier Abasolo

El regreso de José Javier Abasolo a las librerías, pandemia de por medio, ha sido montado a lomos del caballo estrella de su cuadra, el amigo Goiko, ese detective privado, ex etzaina para más señas, que viene protagonizando algunas de las novelas (con esta ya son cinco, sobre un total de dieciocho) más carismáticas de este escritor bilbaíno que, aunque no le guste mucho leerlo (o sí), no se puede obviar que ocupa un lugar destacado en la boyante hornada de autores de novela vasca surgida hace unos años y bautizada con el simpático nombre de txapela noir.

La novela que nos ocupa en esta ocasión nos ha recordado, salvando las distancias, a la primera de las novelas que tuvimos oportunidad de leer de Abasolo, allá por el año 2015, titulada Una del Oeste. Y es que en aquella historia, igual que en esta, encontramos dos tramas en paralelo que buscan descubrir a un asesisno, y una tercera que nos ofrece capítulos de una novela inacabada firmada por el asesinado en la primera. Para esta, el autor nos zambulle en el guión de una película basada en los asesinatos que se investigan en las dos propias tramas que la acompañan.

En el año 2.000, el agente Mikel Goikoetxea trabajaba codo con codo con Eneko Goirizelaia en la resolución de los casos que les encargaban en comisaría. Hasta entonces, y gracias a su buen hacer, su currículum fue llenándose de éxitos del mismo modo que la fe en sí mismos. Sin embargo, se produjeron una serie de asesinatos durante unos días, sin relación entre ellos, pero que, tras analizar los cadáveres, pudieron comprobar que la mano asesina debía pertenecer a la misma persona, ya que en todos los cuerpos encontraron dibujadas a cuchilla sobre la piel unas cruces cuyos extremos acababan en punta de flecha. Aquellos crímenes, imposibles de descifrar entonces y hasta la fecha, que además compusieron la única mancha en el expediente de ambos agentes, fueron conocidos como los "asesinatos de la cruz flechada". Esas cruces no eran si no el elemento con el que se identificaban los miembros de un partido filonazi en la Hungría de entreguerras y que llegaron a gobernar el pais durante unos meses con el apoyo de Hitler.

Veinte años después, Goiko es invitado por Eneko (hoy comisario de la Ertzaintza) a ejercer como asesor en una película que recoge los datos conocidos sobre aquellos asesinatos con la intención de hacer una interpretación libre de aquellos acontecimientos. Tan libre resulta que la historia no transcurre en el País Vasco, si no en la sureña Alabama, las cruces flechadas de la realidad son sustituídas en la ficción por cruces gamadas (el símbolo nazi del Tercer Reich) y los asesinatos que se producen parecen orientados hacia el odio racial, homófobo y misógino. El protagonista, que siempre cargó sobre su conciencia su incapacidad de resolver aquel caso, encuentra su oportunidad de volver a retomarlo, más si cabe cuando se entera que la agente que colabora con él, Nekane Portillo, es la hermana pequeña de Clara, la primera asesinada del caso que le atormenta.

Así, a través de esas tramas, José Javier Abasolo nos conduce a través de las investigaciones para conseguir descubrir al asesino. Los pasos de éste son ágiles y hábiles, y será necesario acudir a numerosos personajes que aparecen en toda la novela para ir encontrando pistas que nos lleven a la resolución del caso. Una vez más, el autor bilbaíno tira de ingenio a la hora de ofrecer todo tipo de rumbos que nos hacen como lectores engancharnos a la historia y de humor salpicado en toda la obra gracias al carácter de Goiko (irónico, lúcido e incómodo) y de algunos secundarios que aderezan la novela de grandes dosis de realidad y sirven de excusa perfecta para trasladar al lector algunas cuestiones acerca del mundo de la prostitución, el racismo o el clasismo imperante todavía hoy a un lado y a otro del Atlántico.

Versión original es una fantástica novela que justifica su precio (no todas las novelas que hoy se encuentran en una librería lo hacen) pues aúna buenas tramas armadas con solvencia, unos personajes bien trabajados a todos los niveles, y un visible esfuerzo literario por concederle al lector un trabajo accesible en su lectura, envolvente en su estilo y fascinante en su final.


Una reseña de Santiago Navascués 
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martes, 28 de diciembre de 2021

·El vampiro virgen (Neel Ram 1) de P.L Salvador

 

 


 Leer a Salvador es como entrar en un vórtice espacio-temporal de un universo paralelo a veces, perpendicular en otras. Abrir uno de sus libros, siquiera antes de empezarlo, es como estar en el aeropuerto esperando un avión sin saber donde te llevará, si hay alguna cancelación de ultima hora ahí estás tú, esperando un viaje inesperado e incierto ¿Qué importa el destino del mismo cuando es el viaje en sí el que te produce cosquillas en el estómago? imagina que tu maleta está llena de bañadores y bermudas, y de repente hay un sitio vacante a Islandia. No solo es una locura sino todo un reto sobrevivir las primeras horas hasta que puedas comprarte ropa adecuada. 

   Pues esto exactamente es lo que se siente al leer a P.L Salvador, y da igual las veces que lo hayas hecho, ni novato ni  repetidor, cada novela suya es un viaje incierto y arriesgado del cual no saldrás ileso, sea cual seas tu impresión al leerla esa novela te dará la vuelta de dentro a fuera y viceversa. Dudarás de lo real y lo ficticio de la misma manera que lo harás de tus ojos pues el autor es especialista en que no creas lo que veas, sino lo que sientas. Y hasta en eso dudarás. Salvador te descolocará por completo. 

   Si hablara de metaliteratura (algo normal en sus novelas, tal vez lo único que haya de normalidad en ellas) tendría que hacerlo también de metafísica (algo  menos normal pero  muy probable) y en esta ocasión, rizando el rizo, el autor rompe sus moldes y rompe nuestros esquemas con una novela peripatética donde las haya ¿Las hay? dudo que si no llevan la firma de Salvador existan. No hay nada absurdo en ella pero sí mucha extravagancia narrativa, otros diría que se trata de ciencia ficción o una distopía, pero para mí no hay  nada que te haga pensar que "podría suceder" algo hipotético o potencialmente posible, todo es real y si prestas atención verás que ya está pasando ¡Voilá! esa extravagancia narrativa de la que os hablo algo más arriba es nada más y nada menos que la maestría del autor para intentar llamar nuestra atención hacia aspectos singulares o extraños para que no nos demos cuenta que nos está hablando de la vida misma, de lo más normal del mundo, de lo habitual, claro que distrayéndonos para que no nos asuste la cruda realidad y caigamos en la desolación más absoluta. Como un cuento para niños pero escrito por los hermanos Grimm mientras  lo cuenta  Cristopher Lee con su voz más grave y su tono más tétrico posible; una vez escrito, Salvador cambia al grave narrador por la aflautada voz de Woody Allen, para quitarle sobriedad y temor, y  suelta a sus personajes en la jungla de sus letras con tantas dudas sobre quienes son, como la seguridad de no importarles un pimiento si son como quieren ser o en lo que quieren convertirse. Y punto. 

   "El vampiro virgen"  no es más que un fantástico cuento que nos habla de caleidoscópicas historias de personajes que representan varios papeles a cual más estrambóticos. Un Jim Carrey en Una serie de catastróficas desdichas, ahora eres escritor (actor), ahora eres personaje (científico), ahora eres un conformista y después te rebelas con varios aspavientos y algún berrinche (finges hacer una obra teatral para que el verdadero fin que persigues no sea descubierto) Así es este personaje, así es su autor, estrambóticos en sus ademanes narrativos, firmes en sus propósitos literarios: hacernos dudar de lo que leemos y pensamos para llevarnos por reducción al absurdo al summum de toda novela del escritor, la segura duda de que nada es lo que parece y todo parece lo que no es. 

   Personajes-escritores hablando con otros escritores-ahora personajes, un escritor que es otro personaje y que interactúa con unos y otros, diálogos hilarantes y en ocasiones maravillosamente irritantes, monólogos tan descabellados a ratos como cuerdos y juiciosos en ocasiones. Un camarote de los hermanos Marx literario.

 

   Sobre todo me quedo con:

 El peripatetismo de la obra en sí. Si partimos de la verdad para llegar a otras verdades, partir de la suposición también nos llevará a otras suposiciones, como que de la locura solo sale locura, hasta que vas a morir (literariamente no literalmente, al menos aquí) y como lector quijotesco al llegar tan demoledor momento encuentras la cordura, y entonces enloqueces por la aplastante realidad. Si el mundo sensible es el único existente, solo sintiendo serás. Existo pues siento. Y con ello, entiendes, o no estarás completo. 


   Ya os lo había dicho, P.L Salvador es el comandante de un avión a ninguna parte, a ninguna parte de lo razonablemente establecido.

   Y esta novela corta no es más que el principio de Neel Ram, tres novelas en una. El avión no ha hecho más que despegar y ya ha cambiado el rumbo ¿Dónde vamos ahora? Este viaje a ninguna parte establecida solo ha comenzado. Agárrense los machos, vienen turbulencias.


Por la Pelipequirroja.


NEEL RAM

P.L Salvador

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sábado, 18 de diciembre de 2021

Cómo se hace una chica, de Caitlin Moran

 

 

Adolescencia. Cantaba Rocío Dúrcal que tener 17 años era una enfermedad que solo se curaba al cumplir los 18. Lo que no decía era que cumplir 17 no curaba los 16, ni estos los 15, y todos sabemos que los 18 no son una panacea. Hay adolescencias y adolescencias, por supuesto, pero el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, y es que todos tenemos que pasar por esa transición entre la niñez y la adultez ¡Y que puñetas, menuda transición! una locura en general: cambios físicos, emocionales, sexuales, cognitivos, sociales, familiares. Salir ileso de esos años es imposible, aunque idealicemos esa etapa y pensemos que fuimos jóvenes normalitos y "tope felices" 

   Si hiciésemos un examen de conciencia fuera de nuestro propio cuerpo y sobre todo nuestra mente, si fuéramos capaces de volver a aquellos años con nuestra mentalidad presente, nuestro bagaje personal y experiencias, si pudiéramos meternos en nuestro cuerpo de 17 años y ver el mundo con nuestros ojos adultos, nos daríamos cuenta de lo mucho que nos equivocamos entonces, de las lágrimas que derramamos por tonterías y cuánto odiabamos al mundo entero por todo lo que nos pasaba. Cuántas injusticias se cometieron contra nosotros, en cuántas meteduras de pata incurrimos y cuánta vergüenza pasamos por cosas absurdas. 

¡Juventud, divino tesoro! Pero no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos, y hay que recorrer el camino para llegar al destino, pues la vida no es un juego de la oca en donde se tira una y otra vez porque te toca, volando sobre el tablero y ahorrándote caer en el pozo, pues no siempre un puente te lleva a buen puerto siguiendo su corriente. Somos nuestros muchos errores y pocos aciertos,  hoy somos nuestras decisiones pasadas. 


   Leí hace unos años Cómo ser mujer, de Caitlin Moran, en la que con desvergüenza e ironía, sin faltarle el humor y en ocasiones los tirones de orejas a la sociedad pasada y presente, nos contaba que ser mujer no era fácil, nunca lo había sido ni nunca lo sería, pero por eso mismo había que situarse frente un espejo y desnudarte, literal, en cuerpo y alma y mostrarte tal cual eres. Tal como fuimos y somos. Me gustó, la verdad es que una vez acabada la novela el gusto que me dejó en la boca era agradable, aunque en ocasiones su diatriba me aburría soberanamente y pasara la hoja leyendo a saltos.

  Y cuando tuve la oportunidad de leer esta novela no lo dudé dos veces, sabía que su narrativa me pellizcaría y su historia, fuera la que fuera, me llevaría a viajar en el tiempo y enfrentarme a algún que otro fantasma y varios esqueletos en un armario. Y risas, muchas risas y bastantes vergüenzas propias y ajenas.

   Johanna Morrigan es una adolescente de una ciudad obrera de las tierras medias de Inglaterra, Wolverhampton. Su padre, Pat,  es un músico frustrado, alcoholizado y que mantiene a duras penas a su familia gracias a las ayudas sociales del gobierno, y a pesar de ello, es un gran padre, ser pobre no está reñido con ello. Su madre, con cinco niños a los que criar, dos de ellos gemelos y pequeños, vive en una depresión continua que al igual que las borracheras del marido no le impiden ser una buena madre. Ambos lo intentan al menos. 

Por si todo esto fuera poco, adolescente y pobre en una ciudad en decadencia, Johanna es gorda. Ella misma en ocasiones se denomina obesa, no una chica con unos kilos de más, obesa. Aunque es cierto que le sobran kilos y su cara redonda aún hace que parezcan más, no se siente mal por ello, es como es y punto, además suele elegir ropa en la beneficencia que no le queda del todo mal. Aunque tampoco está segura de ello, no a ciencia cierta, pues en su casa no hay ni un solo espejo. Se ve reflejada en los escaparates de las tiendas por las que pasa, o en la puerta de la biblioteca, su lugar favorito del mundo mundial. Pero un cristal no es lo mismo que un espejo, no te refleja como eres en realidad. Puede que a lo mejor los espejos tampoco lo hagan. Lo importante es hacerte a tí misma, a tu gusto, o al menos al de los demás, pues Johanna piensa que ser como otros esperan que seas no es tan malo, es como hacer una obra de caridad. Hacer feliz al otro para sentirte feliz tú. 

   Johanna, Johanna, que equivocada estás niña. Pero ella aún no lo sabe. Comparte habitación con sus hermanos, se masturba pensando en actores de moda, cantantes, o se imagina como sería acostarse con ellos, aunque también lo hace con extraños que encuentra por la calle, el bus, el tren. Los mira, les pone una nota y se imagina en su cabeza como sería ese momento. 

Pobre, gorda y virgen. Lo peor que le puede pasar a una chica y sobre todo a una chica de los Worverhamptons. Es que tampoco la han besado nunca. Vamos a ver: las casas no se empiezan por el tejado, claro, pero parece más fácil perder la virginidad que ser besada, a un chico seguro que le importa menos tirarse a una chica gordita que besar a una con la cara redonda, redondísima.

  Su prima gótica, que parece saber más que ella en todo, desde música a moda, pasando por besos, su modelo a imitar al menos en ese momento y que siempre va por delante suyo, le presenta al Besuqueador, un músico cuya misión en la vida parece ser esa, besar a quien no han besado. Y oye, no está mal, su primer morreo ha sido bastante satisfactorio. Aunque su hermano, gay en la sombra, le diga que también morrea a chicos. A ella eso le da igual, la han morreado y punto. 

   Ante el temor de perder las ayudas familiares del gobierno, decide buscar trabajo en una revista musical de Londres, al fin y al cabo ella es escritora y sabe más que nadie de música, lo lleva en la sangre y en los Cd´s que alquila en la biblioteca. Todo el mundo se quedará muerto con sus críticas musicales y su nuevo Yo: botas góticas, falda de vuelo y una chistera de mago ¡Ah, y su nuevo nombre, claro! la gorda de Johanna Morrigan ahora se llama Dolly Wilde, una irresistible y salvaje chica que sin pelos en la lengua se va a comer el mundo entero. 

   Pero hacerse a sí misma cuesta mucho tiempo, dinero y errores, muchos errores: tabaco, drogas, sexo, música y músicos, críticas musicales, conciertos...y amor. Dolly se enamora locamente de un músico de rock, John Kite,  con el que establece una relación peculiar, no la que ella quisiera, pero que la marcará profundamente. Para Johanna comienza una espiral de desenfreno, locura, sexo y drogas que aunque no logran apartarla de su camino de ser alguien en el mundo de la música, la hacen trastabillar una y otra vez en el aún más difícil camino que ha de recorrer una niña para convertirse en adulta. Desde 1990 hasta 1993, desde los 14 hasta los 17, recorreremos con Johanna ese duro camino de la adolescencia femenina, de las dudas, de los roles fijados por la sociedad, de las creencias heredadas y la rebeldía. De la vida misma. De niñas que un día serán mujeres.  De mujeres que siempre serán un poco niñas.

Cómo hacer a una chica es una novela de adentros hacia afuera, muchos adentros,  tantos que cuando quieres salir afuera el mundo te ladra a un palmo de tu cara y te muerde en un par de ocasiones en el muslo, donde no se ve, pero duele igual. 


Positivo:

La locura de Johanna es adictiva, sus pensamientos torbellinos caleidoscópicos, sus actos saltos sin red. Johanna-Dolly es la chica que fuimos, la que conocimos o de la que huimos despavoridas, pero todas nosotras en algún que otro momento nos podemos identificar con ella, reconocernos en una mota de polvo de su chistera, y avergonzarnos por ello aún siendo adultas.    Una historia que pudo ser desgarradora y triste, pero que contada en primera persona por Johanna, con naturalidad, desparpajo e insolencia, mucha insolencia, sin trabas ni censuras, se convierte en una deliciosa historia. 


Negativo:
   Ya me pasó con la autora en su obra anterior, alarga demasiado ciertos pasajes, se recrea en pensamientos o reflexiones por demasiado tiempo, la historia es suficientemente atrayente como para adornarla sin necesidad. Ha habido páginas enteras que me han sobrado con nombres de músicos y bandas unas, pensamientos y detalles innecesarios de la protagonista otras. Demasiada divagación, recreación de pequeños detalles que acaban siendo un gran aburrimiento. No han sido muchas páginas, pero las que han sido, han sido pesadas. 


 Una recomendación tanto a los que os haya gustado la novela como a los que no: hay una versión cinematográfica bastante buena y menos "machachona" en algunas partes que la novela. Con
Emma Thompson en el papel de madre y Beanie Feldstein como Johanna.

   Disfrutad ambas o por separado. Si decidís que ninguna es para vosotros, tranquilos, hay más chicas literarias que tienen mucho que ofrecer. Que cada una encuentra la suya. 


Por la Pelipequirroja.


Cómo se hace una chica

Caitlin Moran.

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jueves, 9 de diciembre de 2021

Los ingratos (Premio Primavera 2021) de Pedro Simón


 

Si una mujer permanece soltera, primero será una solterona sin más, pero cuando vayan pasando los años incluso la llamarán loca solterona, como si de un nombre compuesto se tratase.         Lo de loca también la acompañará si enviuda pronto y además no tiene hijos. La cosa va a más si enviuda y además tiene la gran desgracia de perder a un hijo, más si es el único, pues además de loca será tildada de bruja ¿Cómo puede ser tan desgraciada sino es porque algo malo hay en ella? Eso es cosa de brujas.
 Si un hombre no se casa será porque no ha querido, y si es casado y enviuda pronto, el pobre ha de casarse cuanto antes, "no es bueno que el hombre esté solo". Si a su cargo queda algún niño todo el mundo se desvivirá para ayudarle, pronto otra mujer hará de madre del pequeño o muchos serán los familiares que se ofrecerán a "criar" al niño por él ¡Pobre hombre, pobre niño, que Dios les ayude! Y si casado o viudo pierde un hijo, nadie le llamará loco o brujo, solo pobre hombre ¡Pobre hombre! 
   ¿Porqué la mujer ha de sufrir semejante estigma? ¿Porqué su sufrimiento la ha de enloquecer y su soledad tornar pájaro de mal agüero? Cultura, sociedad, ignorancia ¿Es esto cosa del pasado? ¿Han cambiado las cosas con los años? Un anciano de mi pueblo decía que nada cambia en 100 años porque no son las cosas las que han de cambiar, sino "las mentes humanas" y estas, paisana -decía- no cambian ni en cabeza nueva.


    David es el pequeño de tres hermanos, el único varón. Su padre, Natalio, trabaja en la Chrysler, en Madrid. Su madre, Mercedes, es maestra. El oficio de la madre les obliga a ir de pueblo en pueblo cada cierto tiempo, esperando el momento de obtener al fin una plaza en un colegio de Madrid. El padre trabaja en la capital y los fines de semana se va con su familia hasta el pueblo de turno.
   Estamos en 1975 y la familia se desplaza una vez más hasta el nuevo puesto de trabajo de la madre, un pequeño pueblo, casi una aldea, pero cada vez está más cerca de Madrid así que hay que aguantar un poco más. Era una época en la que a la maestra, casada o soltera, se la llamaba Señorita, época en la que la maestra tenía una casa cortesía del ayuntamiento, reconocimiento y respeto sin conocerla siquiera, y un lugar de honor en actos, fiestas y reuniones varias. Y todo eso aunque la Señorita lleve pantalones, fume y descuelgue el cuadro de Franco de la pared de la escuela. 
   David, Vero e Isa, viven despreocupados y felices en el pueblo, como lo han hecho siempre en los otros pueblos. Amigos nuevos, nuevas aventuras, nuevos mundos por descubrir, y al llegar el viernes llega el padre y ríen, juegan y comparten con él su semana de colegio y travesuras.
   David y sus amigos juegan en las eras, el campo, el cementerio, pero sin pasar los almendros que es el límite establecido por los mayores. Van a la escuela, juegan, y el viernes llega el padre.
   Entierran gatitos en pequeñas tumbas con cruces chiquititas, tiran piedras, juegan al fútbol y al salir de la escuela el viernes llega el padre. Un día le ven el culo a una niña por una peseta, otro juegan a peleas que termina siendo una contienda en toda regla, en el cementerio cuentan los años que tienen los difuntos y en el depósito del agua se enseñan las pililas. Pero un viernes el padre no viene. Ni al siguiente. Ni al otro.
   La Señorita Mercedes siempre está triste o enfadada, o no está. Y de tan "no estar" llega La Emérita, Eme, como la llamará David, una "loca", una "bruja", una mujer de más de metro ochenta y encima sorda. Y loca, mire usted, le dicen a la maestra. Cuidado con la sorda, le dicen a David.
   Pero Eme llega para cambiar la vida de la familia, en especial la de David, la sorda aprenderá mucho de los niños y estos de ella, el lazo que se creará entre todos será para siempre, será de varios nudos, resistente, aunque en ocasiones y en la distancia, parezca desaflojarse.

   Una historia hecha de las historias de cada uno de ellos, contadas en primera persona,  cada capítulo nos acerca más a sus protagonistas aunque lleven por título solo uno o varios pronombres  personales o indefinidos. Pero en esta historia nada es indefinido y todo es muy personal, tanto que te toca el alma, el corazón y hasta los recuerdos, sobretodo si fuiste niño en esa época y fuiste niño de eras, de pedradas, de funerales de gatitos y de bautizos de cachorros, de escuelas con estufa de leña y ancianas de solo cuarenta años vestidas de negro. Una historia de cómo el paso del tiempo solo nos envejece, pocas veces nos enseña cosas nuevas y muy rara vez las aprendemos. De cómo heredamos costumbres y prejuicios, y descubrimos sentimientos y emociones. 
Y es que aunque todo cambie, si miras a lo lejos, todo sigue igual. De cerca, ciertas imágenes se ven muy borrosas. 


   Una novela de emociones, sentimientos, recuerdos, aprendizajes, y sobretodo de gratitud e ingratitudes. 



Por la Pelipequirroja.


Los Ingratos.
Pedro Simón

Planeta de libros.
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