lunes, 14 de octubre de 2019

LA FUENTE DE LOS SIETE VALLES, de Felix G. Modroño

 LA FUENTE DE LOS SIETE VALLES,  de Felix G. Modroño

Una de las cosas que a los lectores más nos gustan cuando nos enfrentamos a una novela, es encontrar a los personajes ocurriéndoles cosas en ciudades o ambientes que conocemos. Cuando hemos viajado o incluso vivimos en los lugares en los que transcurren las andanzas de los protagonistas de aquellos novelas que nos apasionan, sentimos éstas de una manera mucho más intensa, pues reconocemos las calles, las esquinas que quedan en penumbra al anochecer y que nadie frecuentaría más allá de la una de la madrugada, las zonas guarnecidas de los parques donde acuden los amantes para entregarse su primer beso a escondidas, la senda que hay que tomar para alcanzar las mejores vistas de la urbe, los accesos más complejos y vírgenes de los rios... Normalmente los autores, o bien conocen previamente la ciudad porque les une algún tipo de vínculo a ella, o realizan viajes para conocerla exprofeso y conseguir así unas descripciones fidedignas de todo lo que nos quieren contar. Sin embargo, ahora que la tecnología tiene una potencia brutal, conozco a algún autor que cuenta que ha llegado a conseguir buenas descripciones (y asombrosamente creíbles) sin moverse de casa y a golpe de clic, deslizándose virtualmente por las calles que desea a través de Google Maps.

Sea como fuere, lo que está claro es que un buen uso de las descripciones fomentan la imaginación de los lectores y dotan a la novela de mayor realismo y verosimilitud, y establecen un vínculo con ellos que va más allá de la propia historia que el escritor pretende transmitir, por eso es tan importante llevarlas a cabo con la precisión adecuada, como esos camareros especializados en cócteles que miden con extrema precaución las dosis de los distintos jugos que vierten en la coctelera para conseguir la mezcla perfecta: si te pasas o te quedas corto, aquello ya no funciona y la magia, se disipa.


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Portada de La fuente de los siete valles, de Félix G. Modroño

El autor que hoy nos ocupa es un vizcaíno que por motivos profesionales vivió durante años en Sevilla y al que la vida le ha devuelto al norte nuevamente. En los últimos años, se ha entretenido en ganar un galardón meritorio, el Ateneo de Sevilla, uno de los más reputados en España, con su novela Secretos del Arenal. Para entonces, ya había publicado otras novelas, siendo la más reconocible de ellas La ciudad de los ojos grises, ambientada en Bilbao, con la que cosechó buenos resultados en ventas y crítica, un tándem que no siempre va de la mano. Su nombre es Félix G. Modroño, y la última novela que le ha ocupado en los últimos tiempos, y de la que vamos a dar buena cuenta, es La fuente de los siete valles.

Editada por la editorial Erein ajena a otras colecciones como la famosa Cosecha Roja que agrupa grandes títulos de novela negra, nos llega con una cuidada encuadernación, como por otra parte siempre llegan los libros que publica la editorial donostiarra. Con una bonita portada que enmarca en tonos ocres una imagen del monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla (La Rioja),  y con un tipo de fuente seleccionada de corte antiguo, como trazada por un amanuense, el diseñador de la misma nos introduce de lleno en lo que vamos a encontrar al cruzar las primeras páginas: una historia de monasterios, los templos del saber que guardaron durante siglos el conocimiento acumulado con el paso del tiempo en libros antiguos, códices y textos raros.

Pero la historia es mucho más, y de ponerlo en nuestro conocimiento se encarga el autor en las primeras páginas, presentándonos al padre Pablo Santos, un hombre de la iglesia nacido en Logroño en un hogar humilde al que el empuje económico de un desconocido y su buen hacer con los estudios, le colocará en los Archivos del Vaticano en pleno siglo XIX. Narrado en primera persona, el padre muestra cómo es la ciudad de Logroño que se encuentra diecisiete años después de haberla abandonado para emprender su carrera, pues es reclamado por el Obispo de Santo Domingo y Calahorra para encomendarle un encargo en su tierra: recuperar los cientos de volúmenes que desaparecieron del Monasterio de Yuso de San Millán de la Cogolla tras el paso rapiñador de los franceses luego de su invasión española, y de las desamortizaciones posteriores llevadas a cabo por el Estado, a través de las cuales pasaron a propiedad estatal todos los bienes pertenecientes a órdenes religiosas y éstos expulsados de los edificios en los que moraban hasta entonces.

Este regreso a Logroño le hará reencontrarse con amigos de la infancia, y gracias a su nueva posición, y a alguna otra sorpresa, irá conociendo a hombres que hace años le eran inaccesibles y muy relevantes en la época tanto en la ciudad como en el país: el Marqués de Murrieta, distinguido por la calidad de los vinos que producía en su finca logroñesa, una jovencísima María de Lejárraga, famosa escritora y una de las primeras diputadas en España, o el General Baldomero Espartero, que lo fue todo en vida, incluso Regente de España, salvo Rey, cargo que declinó pese al ofrecimiento de la alta política en 1.870. Pero también toma contacto con Lucía Garay, la joven que fue su amor en la penumbra del silencio adolescente, ya que sus estatus sociales les distanciaban para dar el paso a algo más serio y su posterior marcha para iniciar sus estudios en el seminario los distanció definitivamente. Cuando ambos se reencuentran, ella casada con un distinguido médico y él con una vida eclesiástica definida, resurge en ellos esa curiosidad por saber de sí mismos como una ligera brisa comienza a hacer humear los rescoldos de una hoguera que parecía apagada.

Y entre libros e historias de amor nunca vividas, Félix G. Modroño nos descubre al gran personaje del libro: La Rioja, sus gentes risueñas, sus aromas evocadores, sus calles empedradas, su gastronomía sin par, sus valles de paz, sus ríos luminosos, su golmajería que pone a prueba al más laminero, sus sendas imposibles que ascienden hasta la cúpula celeste del castellano o el euskera. El autor hace un recorrido por la capital y La Rioja Alta, donde se encuentran los principales escenarios de la novela, los monasterios de Suso y Yuso, verdaderos bastiones del saber mundialmente conocidos por ser la Cuna del Castellano, al recoger en sus famosas Glosas Emilianenses, las primeras palabras escritas en un castelllano antiguo y euskera. Se sabe que las glosas eran unas pequeñas anotaciones que los copistas de textos en latín (idioma en el que se plasmaba el conocimiento de manera oficial al ser la lengua de la Iglesia) realizaban para dar traducción al idioma común (el riojano, pequeña variante del navarro-aragonés de la zona) de ciertas palabras latinas poco conocidas o en desuso.

El padre Pablo Santos luchará de manera interna contra sí mismo ante el desencuentro entre su fe y su corazón enamorado, y se entregará en cuerpo y alma a encontrar los libros desaparecidos a través de varios personajes que tratrán de guiarle hasta ellos. En su búsqueda le contarán que, entre los cientos que eran, existe uno muy especial que conciliará su atención de manera especial: está primorosamente encuadernado en piel, repujado con una estrella de cinco puntas en su portada, y guarda un enorme secreto que aquel que lo posea adquirirá un poder tal que podría saltarse las mismísimas leyes de Dios.

El escritor vizcaino posee una prosa cuidada y limpia, y compone capítulos breves e intensos con los que capta la atención del lector de manera acertada. Para adentrarnos en la novela, además de describir con detalle los lugares y usos propios de La Rioja, introduce también muchos riojanismos, añadiéndole a la novela, además de sus componentes de intriga y humor unas elaboradas pinceladas costumbristas que asientan la novela sobre la base de la veracidad en la expresión de los muchísimos diálogos con los que está construída. Y lo dice quien firma todo esto, riojano de pura cepa que devoró el libro en apenas dos días.

Con La fuente de los siete valles, Félix G. Modroño erige una novela sensacional, valiosa y muy interesante para cualquier tipo de público, especialmente para aquellos que gusten de paladear una bonita historia de amor de cuyo soprendente final nada vamos a contar, y que también quieran adentrarse un poco en la argamasa de nuestra cultura, que no es otra cosa que nuestros idiomas y sus orígenes, aquellos con los que nos expresamos para reir, trabajar, llorar o amar; aquel que nos hermana en todo el mundo con millones de personas desconocidas de las que nos separan miles de kilómetros, o apenas unos metros. Es un homenaje a uno de nuestros bienes más preciados como cultura, y a la tierra y los espacios y las gentes que se encargaron de preservarlo para que hoy podamos disfrutarlo y enorgullecernos de él.

Se trata de una apuesta segura. Palabra.

 

LA FUENTE DE LOS SIETE VALLES

ISBN: 978-8491094463

 

Una Reseña de Santiago Navascués

©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

jueves, 10 de octubre de 2019

Lidia, de María Eugenia Zurán.

Lidia


Reseñas El Gato Trotero

Lidia nació en una lluviosa madrugada de noviembre.
Llegó al mundo con una percepción pocas veces vista, algo heredado de una parte de su familia que le permitió presentir los eventos más importantes de su vida. Creció rodeada de susurros y sombras escurridizas: esas cosas que vienen de otro plano y sólo asoman para unos pocos. Vivió acosada por algo agazapado en la penumbra de su dormitorio, algo a lo que durante mucho tiempo no le encontró explicación y que terminó por incorporar a sus días con resignación y acostumbramiento. Experimentó el amor, la pasión, la soledad y el temor con una intensidad inquietante, hasta que finalmente la vida le develó los misterios que abrazaban su existencia y se suavizó el dolor, ese que siempre había llevado clavado en el alma. 
Esta es su historia.
Descúbrela.



Reseñas El Gato Trotero


   Hacía tiempo que quería leer esta novela, me gustó desde el primer momento que la vi disponible en Kindle, dispositivo que no terminaba de usar a pleno rendimiento y que sin embargo me he pasado el verano rentabilizándolo a tope, ha sido una gozada viajar sin peso extra en la maleta, la verdad; lo que os decía, me atrajo mucho desde que vi la portada y me terminó de convencer su sinopsis "emocionalmente fantasmal" y acuño este término más que inventado porque tras leerla no encontraba mejor definición. Visionaria que ha resultado ser una. Lo tengo todo. 

   Nada más comenzar a leer me embarga una inquietante emoción, el saber que se avecina algo malo y que sin embargo sabes que será el detonante de una historia especial, y te invita a seguir leyendo con tanta expectación como temor. Ambas percepciones me encantan cuando estoy ante una novela de "fantasmas".
   Pero no es lo único que percibimos ya desde el principio y es que la narrativa y la propia historia nos aporta efluvios del Realismo Mágico de Allende en La casa de los espíritus o la magia de Esquivel en Como agua para chocolate, sutiles pinceladas que no te hacen pensar en ningún momento en una copia, pero es inevitable que pensemos en obras anteriores de las cuales sin duda, la argentina Eugenia  Zurán ha bebido. 
   Lidia nace en una tormentosa noche en El Ceibal -pueblo del que el lector a penas llega a saber nada durante toda la novela, ni siquiera donde se encuentra-, una niña ansiada y esperada desde hace mucho, al menos por parte de su padre y abuela, sin embargo, la madre se ha mostrado más fría con ella desde el principio; Catalina, la madre, está sujeta a convencionalismos y tradición, es muy importante el que dirán y la imagen que dan de puertas para afuera, más que lo que pasa de puertas para adentro. Pronto madre e hija se dan cuenta que el lazo que las une es tan solo figurativo, de pose, sin amor; cosa que no pasa con su padre, Máximo, el cual la adora y la antepone a todo y todos dentro y fuera de su hogar. Su abuela, Joaquina, ve en la niña nada más nacer "ese algo especial" que poseen algunas mujeres de la familia; la nona será la mejor amiga de la niña, además de su protectora y maestra. 
   Una extraña sombra se esconde tras el armario de la joven, una presencia que la acompañará toda su vida y que irá creciendo y resultando más aterradora según los años van pasando; junto a la extraña presencia iremos viendo como Lidia va creciendo y enfrentándose a diferentes episodios de su vida, algunos tan normales como las de cualquier chica de su edad y otros menos convencionales, traspasando incluso el plano que separa lo terrenal de lo paranormal.

   La historia está cargada de misterios, apariciones, de personajes tanto fantasmales como terrenales, amor y dolor, este último llega a ser desgarrador, de situaciones sensitivas y sensoriales, pero también de cruda realidad. Un final sorprendente, de los que además estrujan el corazón con fuerza, y te dejan sumida en una bruma a camino entre la tristeza y la emoción.     Me ha gustado mucho el estilo narrativo, ha sido como melodía para mis oídos, casi se podía escuchar la voz de la omnisciente narradora, que aunque no se dice, se presiente y se siente femenina, sin duda alguna; he echado en falta algo más de hincapié en algunas momentos de la vida de Lidia y su madre, y de un personaje que teniendo mucho peso en la historia, aparece y desaparece como el Guadiana, Ariel.  Los últimos capítulos han sido algo precipitados, no me ha dado tiempo a degustarlos como creo que se merece lo narrado en ellos, me han dejado algo descolocada su urgencia en darles fin, a mi me gusta saborear ciertos momentos en toda trama. 
    Ha sido una buena y rápida lectura, la he disfrutado pero se que lo hubiera hecho más aún si "ciertos misterios" no se hubieran resuelto tan rápido.  Aún así, repetiría con la autora sin dudar.


LIDIA
María Eugenia Zurán

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©Todos los derechos reservados

lunes, 7 de octubre de 2019

NO DIGAS NADA, de Jon Arretxe

NO DIGAS NADA, DE JON ARRETXE

¿Existe el karma? Esta es la pregunta que muchas veces nos hacemos cuando nos suceden cosas auténticamente inexplicables, sobre todo cuando éstas nos afectan de manera negativa, llegando incluso a condicionar nuestro destino. Dicen que el karma no llega por casualidad, y que es fruto de alguna acción pasada que viene a saldar cuentas pendientes: si has hecho un mal a alguien, si has obrado de manera inadecuada en alguna circunstancia… El caso es que cuando llega, no distingue amigo de enemigo y se abalanza sobre ti de manera inmisericorde, golpeándote con implacable crudeza hasta haber acabado el trabajo sucio. Solo así se entiende que a veces sintamos esa ingrata experiencia que resumimos con un “me ha mirado un tuerto” y te veas impotente ante la sucesión de una serie de acontecimientos repentinos que trastocan tus planes y te hunden en la impotencia.

¿Qué nos queda entonces? ¿Luchar a contracorriente o adaptarnos?


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Portada de No digas nada

Regresa a las librerías el antihéroe y detective ocasional Touré, el famoso burkinés sin papeles ideado por Jon Arretxe, que en los últimos años ha protagonizado ya otras cinco novelas editadas íntegramente por el sello Erein (dimos buena cuenta de algunas de ellas en este blog: Sombras de la Nada, Juegos de Cloaca o Piel de Topo). Se trata de un africano que, llegado desde el corazón del África más profunda en patera, se gana la vida como puede en San Francisco, uno de los barrios más marginales de Bilbao y al que el concepto de gentrificación (conseguir que en un barrio marginal, a menudo céntrico y popular, no puedan vivir los marginados para lograr especular con los inmuebles y hacerlos accesibles para la gente bien) comienza a ajustarse como anillo al dedo. A pesar de que consigue salir adelante con dificultades y no le importa ejercer de gigoló o de vidente, su vida en La Pequeña África (como se conoce al barrio) cada vez es más complicada, pues la presión de la Ertzaintza es muy asfixiante para alguien que no puede justificar su existencia en un suelo que no le pertenece por cuna. Es por ello que, tras una serie de infortunados sucesos, desaparece de Bilbao y todos, incluidos sus amigos, le pierden la pista. Es a partir de aquí desde donde parte la nueva novela que tenemos entre manos y cuyo título, No digas nada, es la mejor puerta de acceso pues, una vez dentro, descubriremos que esa frase sobrevuelan el ambiente como una densa niebla y será la base sobre la que giran las explicaciones que, si las hay, podremos encontrar en este trabajo.

Encontraremos al protagonista en Orbe, un pueblo ficticio enclavado en el Pirineo Navarro de apenas unas decenas de habitantes. En él, Touré encuentra trabajo como pastor de ovejas con pedigrí, las famosas Latxas que producen grandes quesos como el afamado  Idiazábal. Su jefe Julián, dueño del caserío en el que trabaja y de las ovejas que cuida, es un hombre desagradable, ruin y despreciable al que Touré soporta porque es quien le ha dado el mejor empleo hasta la fecha. Se trata de un individuo para quien nadie en el pueblo tiene buenas palabras, y nuestro protagonista, con el mal trato que sufre a diario por su parte, pronto descubrirá por qué. No obstante, y a pesar de las condiciones en las que vive, el burkinés encuentra momentos de distensión cuando visita a un antiguo compañero de patera, Adama, y con su amistad y compañía va consiguiendo que los días sean menos duros.

Las cosas se complicarán cuando un día uno de los hombres más poderosos del pueblo acuda hasta Touré en busca de ayuda para encontrar al asesino de su burro, un animal que aparece macabramente descabezado en su finca ganadera sin que medie motivo aparente que le de una explicación a semejante salvajada. Podremos descubrir cómo es la vida en un pequeño pueblo de la montaña pirenaica en el que todos se conocen, con lo bueno y lo malo que ello conlleva, y a unos habitantes singulares, pues parece que cuanto más se aísla uno del mundo, más extraños se vuelven los caracteres. Buena muestra de ello será el cura del pueblo, un amante del rock duro y burlador aventajado del sexto mandamiento, o las disputas constantes entre vecinos por cuestión de lindes o pastos. A medida que Touré va investigando el caso del burro decapitado, se va encontrando con las zonas oscuras del pueblo y sus habitantes... ¿merece la pena alumbrar entre tanta penumbra? En este pequeño pueblo parece que todo el mundo conoce lo que hace el vecino, pero da la sensación de haberse instalado un pacto no escrito de silencio por el que todos continúan hacia adelante sin decir nada, sabiendo sin querer saber...

No digas nada es una fabulosa novela de supervivencia, como todas las de la saga protagonizada por Touré, en la que Jon Arretxe conduce al vidente y detective burkinés lejos de los peligros de la gran ciudad y oculto en un pueblo perdido en la montaña. Para desesperación suya, Touré tomará conciencia de que su destino en la Tierra Soñada de la Abundancia que le prometieron que sería la vieja Europa, parece estar ligado a las dificultades para adaptarse y ser aceptado por una sociedad, aquella o está, que recela constantemente de su color de piel. Lleva demasiado tiempo luchando por hacerse un hueco, y sus ánimos parecen querer rendirse...

Leer cualquiera de las historias de esta interesantísima saga (cuyos títulos tienen la ventaja de poder leerse con independencia del resto) es enfrentarse a carta cabal y de forma desnuda a una realidad dura, y a pesar de que su autor ha sacado de su entorno clásico a al protagonista (como ya lo hizo al llevárselo a Mali en Juegos de Cloaca), sigue manteniendo ese pulso tozudo contra una realidad que trata de velar un gran problema, el de la diversidad cultural y racial, en pleno siglo XXI y en Europa, que se autorige como guardiana de las esencias más puras de las más altas cotas de los principios humanos que podrían resumirse en el revolucionario triunvirato de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Continúa Jon Arretxe manteniendo el listón alto con un estilo depurado que auna la agilidad en la narración, lo concisión de unos capítulos en los que nada sobra, unos personajes dibujados con sobriedad pero perfectamente definidos, un protagonista cuyo arco evolutivo se va ampliando y haciéndose más interesante y un lenguaje a ras de suelo, donde se cruzan los de abajo y tras cuyas sombras encuentran acomodo personajes como Touré, esos Invisibles que todo el mundo ve sin querer reparar en ellos. 

Y cuando pisaron tierra de la Vieja Europa por primera vez, bailaron para celebrar su llegada a la Tierra Prometida... De haberlo sabido...



NO DIGAS NADA

ISBN: 978-8491094647

 

  Una Reseña de Santiago Navascués

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