martes, 2 de diciembre de 2014

EL SARCÓFAGO DE MENKAURA de Gonzalo Peña Castellot







“Hay mucha gente que piensa que solo soy un gato más, sin nada especial. Un gato bicolor, no muy grande de tamaño, mirada misteriosa y bastante esquivo, vamos, un gato normal y corriente; yo me encuentro bastante guapetón, claro que eso dependerá de los ojos que me miren, pues para un humano cualquiera, no soy más de lo que él es, un gato cualquiera. Troto y troto por el mundo exprimiendo la vida al máximo, pues aunque cuente con siete de ellas, el no saber en cual me encuentro me pone en una situación inquietante, o sea, como al resto de mortales; el caso es vivir la vida como si fuera la única que tenemos, por si acaso, aunque se sea gato.
A veces tengo la impresión de que mis trotes vienen de muy lejos, no me refiero a la distancia, si no al tiempo. No sé si serán recuerdos de otra vida anterior, o solo sean sueños o deseos expresados a través del subconsciente, el caso es que los siento tan cercanos, tan reales, que me cuesta mucho no pensar que los viví una vez.

Recuerdo  ser una poderosa leona, fuerte y gran cazadora; en otro tiempo también tengo recuerdos de ser humana, hija del gran Ra y un buen día, este, mi padre, me envió a la tierra harto de ver como los hombres habían destrozado su legado, hasta convertir el mundo en una covacha de ladrones y egoístas, que se reían hasta del mismo dios que les dio la vida un día. Pero mis recuerdos más claros vienen de cuando yo era ya esa leona que de vez en cuando, aún viene hasta mis sueños y su rugido me recuerda quien fue un día. Mi fiereza, aquella que tanto me enorgullecía y de la cual yo misma decía: ¡No renuncio a mi Ira, la transformo para fortalecerme!, un día se convirtió en aquello que tanto odié y por lo que los humanos me repugnaban. Fui una de ellos, sin piedad, sin moral, sin corazón, sin respeto al dios que me dio la vida. Y me sentí desgraciada, pero incapaz de parar aquella espiral de venganza, muerte, sangre…pero no podía parar. Mi padre, Ra, viendo en lo que me había convertido y sintiendo tanta lástima por mí como por los humanos que ahora vivían atemorizados por mi presencia, les ayudó a encontrar una solución a aquel terrible problema.
Mientras dormía tras una pantagruélica comilona a base de humanos, un grupo de valientes se acercó a mí, aprovechando mi pesado sueño y derramó a unos palmos de mi hocico una buena cantidad de vino de granadas, el más rico y el más fuerte de cuantos existían; en cuanto desperté, al ver aquella gran mancha roja, la confundí con sangre y ante ella, no pude resistirme, me agaché y bebí hasta la última gota de aquel delicioso líquido. En seguida comencé a sentirme mareada, no podía dar un paso, ni mantenerme en pie siquiera, intenté rugir y ni un solo sonido salía de mi garganta; estaba tan borracha que los humanos se pasearon cantando y bailando junto a mí y lo único que pude hacer bajo los efluvios de tan narcótico líquido, fue maullar en lugar de rugir y ronronear en vez de atacar a aquellos que desafiantes osaban bailar y reír en mi presencia.

Me había convertido en una gata, en una hermosa y mimosa gata. Y desde ese momento no tuve más afán que el de proteger de ellos mismos a aquellos pobres humanos, pues no tardarían mucho en volver a meter la pata y enfurecer al resto de los dioses.

Me convertí en la mismísima diosa Bastet.

¿Sueño o recuerdo? por si acaso, cuando me veáis trotar por ahí y tenga sed, no me neguéis un buena copa de vino de granadas, por si acaso vuelve la leona y os devora a todos…”

(Leyenda de Sekhmet y Bastet)

 




La novela no llegó fácilmente a mis manos.  Era como si el Universo, junto con un montón de hados desfavorables, hubiesen conjurado  contra mí para mantenerme alejada de mi objeto de deseo.  Incluso llegué a pensar que los dioses  habidos y por haber, me estaban haciendo pasar una prueba de valor para ver si era merecedora de poseer semejante tesoro.

Lo único que conseguían así, es que cuanto más tardaba en tenerlo, más lo deseaba. ¿Y si no es cosa divina, sino humana? ¿Y si se trataba de un estrategia de marketing de los de De librum tremens para atraer a más lectores? o un conjuro del autor, de esos subliminales, seguro que en su muro de facebook estaba la clave...pues ya debían de ser buenos, pues esta que lo es, cada día se ponía más nerviosa al ver que el libro no llegaba hasta ella.

Pero el día M (de Menkaura, por supuesto) llegó. Y no fue por intervención divina, si no regalo de quien mejor que nadie sabía lo mucho que yo ansiaba la novela y los obstáculos que había tenido que superar ya me sentía Hermes “Thot” Trismegisto, frente a los Siete Principios Herméticos− el mismísimo padre de la criatura. Prometo ser una buena madrina para tan excelso ahijado.

El Sarcófago de Menkaura, de Gonzalo Peña Castellot, me quemaba en las manos, ya era mío y aún habría de esperar unas horas para comenzar a leerlo ¿Cómo no iba a creer que tras todo esto había una maldición? Así que esa noche me metí en la cama antes de lo acostumbrado, solo a leer un par de capítulos antes de dormir, para que se me quitara el ansia que me invadía, y tranquilamente al día siguiente, con más tiempo, poder leerlo. Y allí estaba yo, con mi amante secreto en la cama, inquietante y atractivo galán con una goleta tatuada en su piel de lapislázuli…y entonces me sentí como si tuviera el mismísimo Libro de los Muertos entre mis manos, esperando una hecatombe de maldiciones y desastres si osaba abrirlo.

Pero no había llegado hasta allí para que el miedo a la decepción me venciera. Además tenía de mi lado a la mismísima diosa Bastet, en mi regazo, vigilando y cuidando de nuestra morada –solo que va disfrazada de gatita blanquinegra, redondita, suavecita y muy perezosa− ¿Qué podría pasar? Y empecé la lectura:

-1ª Parte: Mar Mediterráneo, frente a las costas de Cartagena. 13 de Octubre de 1838. (Página 13, bien, solo será un momento…¡A ver cómo te portas amante mío!)

…2ª Parte: página 175…

¡Pensé que habían pasado unos minutos y llevaba un par de horas totalmente enfrascada, sumergida y hasta abducida por la lectura! y solamente pudo hacerme volver a la realidad espacio temporal, el incesante sonido del teléfono. Ni siquiera lo cogí, no eran horas de molestar.  Sonreí y estreché el libro entre mis brazos ¡Sabía que no me decepcionaría! es más, había cubierto y superado con creces todas mis expectativas; ahora solo quedaba esperar al día siguiente para continuar mi aventura adúltero-literaria con mi espléndido amante. Y es que desde esa primera página, ya estaba enganchada a la historia, era imposible parar de leer pues con cada capítulo que acababa, comenzaba un nuevo misterio, una nueva intriga, la amenaza de un nuevo peligro y muchas incógnitas en el horizonte ¿Se le puede pedir algo más a una novela de acción, intriga y misterio? pues sí, sobre todo para una amante de la Egiptología como yo, esa parte de la historia que en época estudiantil ocupaba la mayor parte de mi tiempo y esfuerzo, con el consabido bajón de notas en otros temas. Y por mucho que pudiera pedirle al Sarcófago de Menkaura  referente a ello, Gonzalo Peña Castellot ya lo había previsto, haciendo de la novela no solo una gran historia si no, contando con la Historia en mayúsculas.

El mismo autor nos confiesa que no todos los datos y hechos históricos son reales, que no nos llevemos a confusión por lo contado en la novela, pues algunos de estos sucesos han sido creados o retocados para hacer más atrayente la historia. Pues ahí radica parte de ese magnetismo que surge de la novela, el trabajo bien hecho, tan bien hecho que hasta lo irreal o inventado, no lo parece en absoluto, incluso para alguien como ya he dicho antes, que estudiaba al dedillo lo que caía en sus manos sobre Egipto. Este amante mío ha resultado ser toda una caja de sorpresas.

Patricia Calpe, arqueóloga madrileña, atractiva, inteligente y pelirroja –dato que tal vez no sea imprescindible, pero como pelipequirroja que soy, destaco como quien no quiere la cosa− se encuentra ante el que será no solo un gran descubrimiento arqueológico, esperado durante siglos, si no un proyecto que la llevará de Cartagena a Egipto, pasando por Londres y convertirá su viaje, en toda una experiencia sin igual cargada de enigmas, peligros, mentiras, muertes, antiguas órdenes religiosas, y sobre todo, un secreto que de salir a la luz, haría temblar los cimientos de la Iglesia, la sociedad y los mismísimos libros de historia; y como no hay Dama sin Caballero, la acompañará en su trepidante aventura un joven informático, Gustavo Gollhofer…una historia en dónde casi nadie es quien dice ser y los que son, no lo parecen.

Gonzalo Peña Castellot se apunta un buen tanto con esta su primera novela, pero solo es un precalentamiento, con la segunda, vuelve Patricia Calpe y aumenta la intriga, la aventura y los enigmas ¿A alguien más le han entrado unas ganas terribles de tener un nuevo amante?







EL SARCÓFAGO DE MENKAURA
Gonzalo Peña Castellot


De Librum Tremens Editores
www.delibrumtremens.com

ISBN: 978-84-15074-28-1



Una Reseña de Yolanda T. Villar

©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

5 comentarios:

  1. Gracias, Yolanda, por esta magnífica reseña. Me alegro mucho de que hayas disfrutado leyendo esta novela.

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    1. Gracias a ti, no habría reseñas estupendas si no hubiera una buena materia prima con la que contar...Ha sido estupendo colaborar contigo.
      Quiero una nueva, así que deja de trabajar y ponte a escribir, ya te doy yo de comer y te envío algo de ropa...jejejeje.

      Un placer, absoluto!
      Yolanda

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  2. De nuevo una recomendación que no se puede dejar pasar. Me encanta lo que haces en este blog Yolanda, gracias por tus comentarios en el mío y decirte que me queda mucho para estar a tu altura. No se hacer lo que me dijiste, si me lo explicas lo haré encantada.
    Un saludo. Pau B

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    1. Muchas Gracias Pau!
      Lo hacemos con todo el cariño del mundo, y sobre todo con muchas ganas. Cualquier duda que tengas, déjame un mensaje privado en el Gato Trotero y lo aclaramos.

      Un abrazo

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