miércoles, 25 de junio de 2014

ENTREVISTA CON...Sergio Arrieta



Soy un Gato. Me crearon completo y perfecto, cosa de la cual me siento muy orgulloso. No es que lo diga yo, otros lo han dicho por mí, y es que si poeta nunca he sido ni llegaré a ser, motivo e inspiración de poemas soy constantemente.
Troto solo y sé de sobra lo que quiero, no ansío alas para volar como los pájaros y nadar como los peces, eso se lo dejo al hombre y alguna serpiente envidiosa ¡Hasta el mejor amigo del hombre se siente león desorientado! fijaros qué cosas que no tienen, anhelan los demás, que los ingenieros desean ser poetas y los poetas…moscas.

Yo soy Gato y solo gato, desde los bigotes a la cola, desde presentimiento a rata viva, desde la noche hasta mis ojos de oro amarillo, en cuya ranura se echan, las monedas de la noche.

Es cierto, de mi se ha dicho que soy un pequeño Emperador sin orbe, un conquistador sin patria, tigre de salón y nupcial sultán del cielo ¡Fiera independiente de la casa, arrogante vestigio de la noche, policía secreta de las habitaciones! Miauuuu. ¿Cómo no va  a sentirse ufano y altivo este Gato, por callejero y arrabalero que sea, si de él se han dicho tantas cosas hermosas? silencioso cual espejo, más furtivo que el alba aventurera, bajo la luna, ven los ojos a una lejana pantera.

Mía es la soledad, mío el secreto, míos son los sueños…y aún así, condesciende mi lomo a la suave caricia de una mano humana, dedos que despeinan suavemente mi cabeza y mi lomo elástico, mientras observo complaciente desde mis ojos de ágata y metal.


Una cosa solo ansía este Gato, no puedo maullar por todos los demás, pero este que aquí trota si puede decirles que siendo musa para poetas, que habiendo sido convertido en verso y en poema, desearía con todas sus fuerzas, por un minuto en alguna de mis siete vidas, antes de abandonarlas a la más oscura ausencia…¡SER POETA!




1)Enhorabuena en primer lugar por su poemario, Señor Arrieta. Cuando me enfrenté a él, si me permite esta expresión, por primera vez, me sentí confundida; La Luz negra de tu ausencia, se presenta la obra como si fuera una tímida mujer que conoce por primera vez a un hombre, se diría que hasta con la cabeza algo baja y la mirada huidiza, sin dejar de alargar la mano. Pero en contra de lo que pueda decir su nombre, y su aspecto, como una sombra sobre un cielo estrellado, hay más luz que oscuridad en su aspecto ¿Es una primera impresión esta, premeditada, para atraer al lector como las mariposas a la luz eléctrica? ¿Tal vez una manera de ponerle sobre aviso sobre lo que va a encontrar dentro?

Muchas gracias por partida doble: su felicitación y el haberme invitado a esta guarida gatuna tan acogedora. Y también me gusta saber que ha encontrado más luz que oscuridad, en el aspecto de la mujer desnuda de la portada. Porque de la ausencia de un ser querido, podemos sacar más luminosidad que sombras, siempre y cuando queramos, claro. De ciertos seres que nos acompañaron, hay que recordar lo que puede alumbrar los errores (o aciertos) que pudimos cometer con ellos. Y también el camino por recorrer. La idea de la portada fue mía, ya que muy gentilmente, mis editores Noemí Trujillo y Lorenzo Silva, me ofrecieron elegirla. No todas las editoriales tienen ese detalle con su autor. Y la verdad es que Enerio Polanco hizo un trabajo magnífico. Plasmó a las mil maravillas lo que he querido anunciar en esta portada, a la manera de una declaración de intenciones: misterio, erotismo, universalidad y un gran canto a la mujer. El marco de esta portada es, cómo no, la poesía, que atrae nuestras miradas lectoras como la luz o el fuego las mariposas. Pero en lugar de quemar sus alas, les hace crecer otras.

2) Nos habla usted de las ausencias, sin tristeza, en ocasiones se puede apreciar un atisbo de melancolía o añoranza, pero no un dolor insoportable por los que ya no están. Algunas veces se ve claramente su recuerdo en sus versos, recuerdos nítidos y tangibles de aquellos que ya no están, pero que siguen cerca nuestra, gracias a la impronta que dejaron en nosotros y a nuestro alrededor, sin acritud por su marcha. En otras ocasiones se siente un pesar que sabe a reproche, a veces hacia quien se ha ido, otras al mismo poeta…¿Qué le resulta más duro, Sergio, la muerte de un ser querido, o su adiós sin volver la vista atrás, como si lo que fue nunca hubiese existido?

Muy buena pregunta, que trae a mi mente algo que siempre me ha fascinado: la dualidad. Es cierto que la muerte parece algo definitivo y de hecho lo es, si consideramos que a esa persona, ya no vamos a poder tratarla, cuando menos con los 5 sentidos. Sin embargo, ahí está, en nuestra memoria y probablemente (no quiero ser dogmático) en otra dimensión. Algo similar ocurre con el adiós, con la ventaja de que éste, a veces, no es definitivo. Salvo si el que se ha ido para siempre de esa persona es el amor. Entonces, no caben “segundas oportunidades” y no conviene volver la vista atrás, porque sería como intentar revivir a un muerto. Eso sí, no sé qué resulta más duro, emocionalmente hablando. Los psicoanalistas dicen que el trauma provocado por ciertas separaciones, se asemeja a la muerte de un ser querido... Pero esas personas, se hayan alejado por los caminos de la vida o los de la muerte, siguen en nuestra existencia. Caminan como fieles sombras de las nuestras y la poesía nos revela su presencia. De hecho, solo ella puede coger una sombra de la mano.


3) He leído sus poemas verso a verso, como si fueran escalones que suben por las estrofas, in crescendo en intensidad poética, al mismo tiempo que subía hacia el ático de sus poemas. Una vez arriba, el panorama que se encuentra una es maravilloso, a pesar del cansancio y ciertos jadeos por la intensidad de dicha subida, al leer el último verso de cada poesía, se ve la luz. Da igual lo dura que sea la subida, lo intenso de los sentimientos, las paradojas del mensaje, al terminar un poema queda la sensación de que ha valido la pena tan empinada subida ¿Cómo consigue crear estas sensaciones en el lector, donde viven sus musas, en las entrañas o el corazón?

En cualquier parte donde circule la emoción. Para mí, la sangre de la literatura es eso: la emoción (incluyendo el humor, claro). Considero que proporcionar sentimientos a tus semejantes es un deber, si trabajas con el arte. Como autor, no albergo demasiadas esperanzas con la política o la religión, para mejorar al ser humano. Creo en la revolución cultural permanente, que conduce a la evolución individual. De ahí que parte de mi obra tienda a crear librepensadores. Para eso, soy muy volteriano.  Cuando los pueblos sienten y piensan, por lo general es difícil engañarlos o volverlos fanáticos. Luego, la sensibilidad es las que salvará al mundo, tal y como reza el título de Vicente Aleixandre: “La destrucción o el amor” Por otra parte, creo profundamente en la existencia del alma. Así que para contestar a su pregunta, le diría que la que consigue crear esas sensaciones literarias es ella, ya que escribe mejor que yo (risas).

4) Hay poemas suyos tan intensos y apasionados como los de Gabriela Mistral, me viene a la memoria, Besos, por ejemplo; pero también tienen la fuerza y la rabia de no tener lo que se desea  de Alfonsina Storni, como La caricia perdida. Entrega y pasión melancólica de Lord Byron, ciertos reproches algo amargos de Baudelaire y yo diría que hasta la limpieza y la elegancia de Rubén Darío…pero con algo muy suyo, muy Arrieta, no solo por el desamor se pierde a quien se ama, también de mucho amar muere un amor. ¿Cuál es la manera más dura y dolorosa de perder a quien se ama, se puede remendar el amor herido?

Le agradezco mucho estas comparaciones, porque que le comparen a uno con autores de esa talla y sin conocernos ni debernos nada usted y yo, eso significa que algo estaré haciendo bien. El desamor es tan misterioso e imprevisible como el amor y he aquí de nuevo una apasionante dualidad. Quizá la manera más dura de perder a alguien, sea que esa persona te diga: “Ya no te amo” Probablemente sea un dolor tan intenso, como si a uno le arrancasen la vida de cuajo. Sin embargo, dado que esta última sigue, solo cabe relativizar tal pérdida, armarse de estoicismo y quizá pedir ayuda psicoanalítica. La poesía también puede curar, y mucho. Porque cuando un poeta hermano te habla, comprende tu dolor y usa la empatía mediante un poema contigo, tu ser interno cierra los ojos y se lo agradece...

5) Volviendo a la pregunta anterior, Sergio ¿Dónde y en quién  ha bebido usted el néctar de la poesía? ¿Quién fue su referente o su imagen inicial para comenzar a escribir poesía?

Cuando era adolescente, detestaba la poesía, tanto o más que las matemáticas. Me aburría como una ostra cuando tocaba leer y analizar poemas en el liceo. Hasta que un día, “entró” Baudelaire en el aula y efectivamente, me pareció que le hablaba a mi profundo malestar de adolescente. "Las flores del mal" fueron como un bálsamo, a la par que un detonante: despertaron en mí al poeta y empecé a versificar, hasta hoy. Se lo agradecí a Baudelaire, sobre su tumba en un cementerio de París. Lo gracioso, es que un día se lo conté a Luis García Montero y él me confesó algo parecido. Me dijo que tras un acto, fue a presentarse al poeta Blas de Otero, diciéndole algo así como: “Blas, es gracias a usted que soy poeta” y aquél le contestó con una sonrisa: “Espero que usted pueda perdonármelo, algún día”.

6) ¿Cree que a las mujeres, les gusta especialmente leer poesía escrita por hombres? Entre mis conocidas y yo hemos llegado a la conclusión de que nadie como una mujer para saber lo que siente otra mujer, sin embargo, nada como un hombre para hacer saber a una mujer como siente otro hombre cuando está con una mujer (risas) ¿Qué piensa usted de esto, Sergio?

Ha, ha, ésta sí que es una pregunta en forma de círculo vicioso. La verdad es que por lo menos en cuanto a la poesía, y ya voy por el cuarto poemario publicado, tengo un público mayoritariamente femenino. De todos modos, creo que el poeta es un ser andrógino, si bien con una sensibilidad literaria más femenina que masculina. ¿Quién podría dudar de que los poemas de Bécquer le llegan a la mujer, como si hubieran sido escritos por Rosalía de Castro? Además, soléis expresaros con entusiasmo y emotividad, cuando un poema os ha conmovido. El lector hombre es mucho más mesurado.

7) ¿Qué se recuerda más, la pasión primera o la última? ¿Y qué se olvida primero, un amor casto y puro, o una pasión sexual desbordada?

Quizá sea proporcional a la intensidad emocional o sexual (o ambas a la vez), con la que se vivió dicha relación. Y esa pasión puede sorprendernos en cualquier momento de nuestra existencia. No es forzosamente la primera o la última. Nadie puede saber si tal persona o tal otra es, o fue el amor de tu vida, hasta que ésta no haya acabado. Y lo primero que se olvida es lo que no te ha dejado ninguna huella emocional. Una persona puede tener, a la largo de su existencia muchas noches locas, sacando un clavo ardiendo con otro, por decirlo así, pero tendrá contadísimas historias de amor. Por lo general, una..., sea platónica o no.

8) La Poesía es intensa siempre, es una manera descarnada y sufriente, a la vez que efectiva de sacar de dentro lo que uno siente, sea para expresar felicidad, como desdicha ¿Si no pudiera utilizarla para expresar todos esos sentimientos, que otro medio utilizaría, se quedarían dentro suyo sin más, o acabarían saliendo igualmente, aunque de manera distinta?

Cuando era un niño, por lo visto ya apuntaba maneras artísticas. Sin que hubiera ningún precedente en mi familia, empecé a dibujar como un poseso, a imitar a cantantes (españoles o franceses) y quería tocar instrumentos de música. Hasta tal punto que unas navidades, mis familiares se pusieron de acuerdo y me compraron una batería, un acordeón, una guitarra española y una flauta. Suelo decir que aquel año, tenía un montón de juguetes ruidosos y a un padre que gritaba, ha, ha. Ya siendo adolescente, seguí con la música y empecé a escribir prosa y poesía. Pero para contestar a su pregunta, yo diría que la música es mi otra alma artística. De hecho, planeo formar un grupo de pop-rock. Así que continuará...

9) Si a su poesía la acompañara una melodía ¿Cuál sería? ¿La locura del Jazz, la intensidad del flamenco, la melancolía del blues, la fuerza del rock? le juro que me muero por saberlo, pues yo sus poemas los he leído envueltos en Fados.

Pues en adelante, escucharé los fados con más detenimiento... Ha despertado mi curiosidad. Mi poesía es, a ratos, muy parecida al blues, a la música celta e incluso a baladas rockeras. Como por ejemplo “Ábrete”, que es un poema de mi poemario y también la letra de una canción erótica, que algún día cantaré.

10) ¿A quién o qué, no escribiría nunca una poesía?

Nunca escribiría ninguna poesía a un ser humano inhumano. Esto es, a alguien que considerase que por razones políticas, religiosas o de otra índole, un semejante suyo que no piensa o no cree a su manera, merece ser ejecutado. Más bien escribiría poemas (y ya lo he hecho en otros poemarios o relatos cortos) que denuncien a esos desalmados.


11) ¿Quién le gustaría que leyera en voz alta una de sus poesías, o que se la susurrara?

Conozco algunas voces, sobre todo femeninas, preciosas y penetrantes. Tengo dos amigas que poseen una voz y una manera de recitar muy especiales: la modelo y actriz Elena Antón (para mí, una de las mujeres más guapas de España) y la talentosa actriz Norma Meilán. También citaría a las rapsodas Carmen Feito Maeso y Marina Pérez Fernández. Creo que para que alguien lea bien tus poemas, tiene que hacerlos suyos, sentirlos realmente. Su voz tiene que llevar los versos hasta tus oídos y verterlos en ellos, como cuando alguien te dice “te amo” al oído, pensándolo de verdad...

¿Y quién no le gustaría jamás que las leyera, como si estas fueran a perder su sentido o belleza si salieran de labios no deseados?

Pues por lo contrario, alguien que recitase de una manera artificiosa y demasiado teatral, declamando al estilo “tragedia griega”, sin zambullirse en la esencia de esas poesías. Entonces vale más que no las lea y deje al lector hacerlo solito.

12) Y para acabar, Sergio ¿Ha imaginado alguna vez sus poemas leídos por un Gato, y además, harto disfrutados? (risas)

Ha, ha, los gatos son increíbles. La verdad es que los animales me fascinan. Cuando empecé a escribir cuentos, con 14 años, casi siempre los protagonizaban ellos. Si un gato pudiese leer poesía en voz alta, creo que tendría hasta a los perros hipnotizados, porque son animales magnéticos. Eso sí, de referirse usted a la gata trotera que me está haciendo esta magnífica entrevista (de veras, una de las mejores que me hayan hecho jamás), puede usted leerme lo que quiera: estoy todo oídos.

Muchas gracias por atendernos, ha sido un placer inmenso conocerle y leerle. Y mucha suerte, o mucha mierda, la que menos “yuyu” le dé. Gracias Sergio por contar con este loco y trotero Gato.






Y marcho de nuevo en mi incesante trotar, Yo, el Gato al que un hombre no puede descifrar, aquel en el que la razón humana resbala ante mi indiferencia, el que guarda en los ojos números de oro y en su alma…la tristeza de no ser nunca Poeta.




(Texto que acompaña  a la entrevista, basado en poemas al Gato de Neruda, Borges y Baudelaire)



Una Entrevista de Yolanda T. Villar


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2 comentarios:

  1. Enhorabuena al gato y al poeta. He disfrutado de un baile de palabras y experiencias.

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  2. Hermosa entrevista, Yolanda T. Villar ^_^
    Descubrir a Sergio Arrieta de forma tan original, minino hermoso, es lo mejor del día.
    Gracias, El Gato Trotero.
    Dejo aquí felicitación para el poeta y la artífice del artículo junto a mis mejores deseos de éxito para ambos y un cordialísimo saludo.
    Comparto.

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